El Madrid tiene a su propio Spanoulis

Durante algunos minutos del segundo cuarto nos entró un poco de miedo escénico, reconozcámoslo, a nosotros, los espectadores, pareciese un deja vu de la final de Londres, con el Madrid bordando el inicio pero Olympiakos subiéndose por momentos a las barbas de la mano de Spanoulis, porque 40 minutos contra el campeón de Europa son muchos minutos. Pero este año somos más equipo, y cuando los helenos igualaron el marcador no nos descompusimos, al contrario. Un pequeño arreón al final del segundo cuarto nos devolvió a la pista de baile y después Rudy, que desató la tormenta perfecta en la reanudación, cuajando unos estratosféricos minutos de baloncesto en el tercer parcial.

Sí, Olympiakos tiene a Spanoulis que es muy bueno como demostró ayer, pero nosotros tenemos a Rudy, que nada tiene que envidiarle cuando está por la labor. Y cuando llegan las grandes citas suele estarlo. No debe ser casualidad que sus dos mejores partidos del curso hayan llegado contra los equipos más fuertes de Europa: CSKA y Olympiakos, valoración 33 y 34, respectivamente. En realidad ya avisó el domingo, desangrando a un Estudiantes voluntarioso. Llegado el desenlace del curso brilla el vellocino de oro: Rudy vale cada euro que cuesta, y ojo que son muchos.

El partidazo de Rudy no ensombreció a los otros líderes del equipo, Mirotic, Chacho y Llull, que jugaron los tres a muy buen nivel. Mirlo, desacertado en el triple, pero activo en defensa (5 robos!!), atento al rebote y sabiendo leer el pick n’ roll. Dejó, por cierto, un par de 1×1 al poste de canelita en rama, ahí se nota el trabajo en verano con el maestro Pai Mei. Llull, al que le tocó la más fea, defender a Spanoulis, provocó 5 pérdidas del astro de Larisa. Sumó, además, 12 puntos y 4 asistencias. Por último Chacho, que perdió algún balón más de la cuenta, pero anotó e impuso un ritmo de juego alto imposible de seguir para Olympiakos. Suena a tópico, pero su triple al final del primer tiempo resultó clave para romper tendencia.

Es un comienzo esperanzador, sobre todo porque el Madrid recuperó un gran nivel de juego, digno de campeón de Europa, pero cuidado que Olympiakos tiene más vidas que un gato, todo lo que no sea un 2-0 sería jugar con fuego.

La Novena pasa por El Pireo

Llenar pabellones, copar las listas de mejores jugadas y ganar al Barca sobre la bocina. Todo eso mola mucho y rejuvenece la sección, sin embargo, para que este Madrid, el mejor que recuerdan mis ojos, se granjee un lugar en la historia tiene que legitimarse en Europa. Y gracias a la cagada en Kaunas, Europa pasa ahora por el doble campeón vigente, Olympiakos. Unos cuartos de final que, con permiso de Barca y CSKA, tendrán sabor a final adelantada. El Madrid es favorito porque los griegos han dado muestras de debilidad en la fase previa (balance 7/7), porque es mejor equipo que el año pasado y por la ventaja campo. No se trata de que estemos imbatidos en el Palacio este curso, es que de 25 partidos sólo en uno (contra Maccabi) llegó el rival con opciones al último minuto. Tranquiliza un poco.

Muchas caras han cambiado en Olympiakos desde entonces. Para empezar, salieron nada menos que cuatro titulares en verano: Antic, Papanikolau, Hines o Acie Law. A cambio llegaron especialistas como Lojeski o Dunston (tirador puro y saco de músculos, respectivamente), pero el paso al frente lo han dado el trío de exteriores nacionales, Peperoglu, Sloukas y Manzaris, que ya estaban, pero pintaban mucho menos. El primero es un magnífico anotador, un gran talento, aunque algo irregular. Sloukas tiene un físico de jugar a la petanca, pero un IQ altísimo, además de buena mano. Por último, Manzaris es el Víctor Sada del Pireo, con mejor visión de juego. No mete una, pero rebotea y defiende como un jabato. De los que continúan, destaca un Shermadini mejorado tras su paso por Zaragoza. Printezis sigue siendo el mismo pichichi de la zona y Spanoulis, como que no necesita presentación. Dudo que les veamos muchos minutos emparejados, pero su duelo con Chacho promete ser para el recuerdo. Olympiakos defiende algo peor que el curso pasado, recibe 4 puntos más de media (72 por 68), pero a cambio ataca mejor. Anota menos en la pintura, pero tiene más repertorio exterior, especialmente gracias a Lojeski y al mencionado trío heleno. Sea como fuere, Olympiakos sigue siendo una garrapata, un animal competitivo.

De nuestros cuatro jugadores franquicia, Chacho, Llull y Rudy llegan más o menos en forma. También atraviesa un buen momento la dupla de pívots, Bourousis y Mejri. Pero somos los que estamos. Si Carroll no jugó ni un minuto ante Estudiantes el domingo, dudo que el martes esté como para rendir a un nivel homologable. Espero poco de los tres niggas, que entre su rol y su rendimiento están cavando su propia tumba. Pero me preocupa un poco más Mirotic, distraído entre los Bulls y la selección, su rendimiento ha bajado sensiblemente en los dos últimos meses. Ya no domina, sólo hay que comparar estadísticas. En la primera fase de la Euroliga promedió 15.2ppp, 63% de campo y valoración 20.5. En el top 16 sus números han caído hasta 10ppp, 42% de campo y valoración 12.5. «Sigo, no sigo, sigo, no sigo…». ¡Que deje la margarita y se ponga las pilas! No estamos al nivel de diciembre y Mirlo es el espejo. Seguimos siendo competitivos, quizá incluso los mejores, pero el margen es ahora menor, especialmente ante vitorinos como Olympiakos. La F4 es una moneda al aire, imposible garantizar resultados cuando te lo juegas a un partido. En cambio, unos cuartos de final a cinco partidos y ante el vigente campeón son la vara de medir más precisa del nivel real de este equipo, y lo digo desde una perspectiva histórica. Aquí debe salir el mejor Madrid de la era Laso.

Regala en Kaunas un cuadro despejado

Me fui a la cama con vergüenza ajena y hoy sábado me he levantado con el mismo cuerpo. Lo del Madrid en Kaunas no tiene nombre, qué manera gratuita de complicarse la vida y tirar por la borda la victoria en Tel Aviv y la machada contra CSKA. No hay excusas ni atenuantes esta vez. Zalguiris, que además no se jugaba más que la honra ante un pabellón que ni siquiera llenó, es poco más que una banda dadas las alturas de competición, una plantilla armada con juveniles, tres veteranos un poco de vuelta (Pocius, Javtokas, Jankunas) y un negro zumbón. No en vano habían perdido 12 de sus 13 partidos en el grupo. Nos habíamos cruzado ya tres veces este curso, con sendas victorias por una media de 28 puntos.

Pues nada, contra ellos regalamos un tesoro, un cuadro ‘despejado’. Cruzándose con PAO y Maccabi/Milán, el Madrid se hubiese clasificado para la final al 90%. En un cuadro con Olympiakos y Barca, se reduce al 50%. Contra los griegos será una eliminatoria igualada. A cinco partidos y con ventaja campo es favorito el Madrid, pero Olympiakos es doble campeón vigente y, aunque no ha firmado un top-16 lustroso, sabemos que es un animal competitivo cuando llega abril/mayo. Hablaremos más en detalle el lunes, en la previa.

Retomando lo de Kaunas, no se salvan más que Llull y Bourousis. Nos apabullaron en el rebote (32 a 21), que es la estadística que más depende de la motivación y el deseo. Con esa actitud salimos a un partido trascendental, sin compromiso ni humildad, subestimando al rival, pensándonos tan superiores que la victoria caería por su propio peso, sin romper a sudar. Rudy en plan goyerías y Mirotic encarando el aro con la candidez de una colegiala.

Viendo las rotaciones de Laso uno pensaría que le ponen los retos complicados y que sencillamente se dejó perder, sólo así se explica que Rodolfo no compareciese en pista en el último cuarto o que Díez y Draper doblasen su media habitual de minutos. Chacho estuvo voluntarioso pero fallón. Y ya toca decir algo de Darden, que en sus últimos siete partidos (entre ACB y Euroliga) promedia valoración 1.8 en 15 minutos en pista. Como el que tiene un primo en Granada. Ya puede lucirse contra el Barca como acostumbra si quiere seguir el próximo curso. Y ojito que Zeljko ha lanzado fatua a Preldzic y probablemente saldrá al mercado. En fin, puede que nos acabemos acordando de la derrota en Kaunas.

Piernas cansadas, piloto automático

Puede que el Madrid no atraviese un pico de forma, pero continúa sacando los partidos adelante sin especial drama. La semana pasada, ante dos rivales de cierto nivel, como Lokomotiv y Cajasol, con Felipe y Mejri estelares. Inexplicablemente los rusos, que se jugaban la supervivencia, acudieron a Madrid de turismo. Resultado, +26 sin romper a sudar, una renta suficiente para ser primeros de grupo y, muy probablemente, evitar a Barca, CSKA y Olympiakos hasta la final. A falta de confirmación, nos cruzaríamos con Panathinaikos en cuartos y con Milán-Maccabi en semis. Más guerra dio la chavalada de Cajasol, que apunta a playoffs.

Las piernas ya no están frescas como en octubre, se nota la acumulación de minutos propia de una plantilla de 11 (frente a los 14 del Barca) en una temporada a 75 partidos. Y hablando del Barca, no es tan fiero el león como lo pintaban. Dos derrotas en una semana en pistas (Milán y Zaragoza) donde el Madrid ganó. Que Lampe y Hezonja sumen estadística vistosa contra Valladolid o Manresa tiene una representatividad relativa. A la hora de la verdad seguiremos con el Navarrosistema (34 minutos ayer), que cada vez da menos miedo. Por cierto, si Rudy firma ese 0 de 9 triples le abren un consejo de guerra.

Y a todo esto Mirotic sigue deshojando la margarita. «Estoy cerca de tomar una decisión, y no dependerá de si ganamos o no la Euroliga». Me llegan rumores de que ahora se plantea seriamente seguir otro año. La pela y el deseo de su esposa juegan a favor de esa opción. Tanto si se queda como si se va tiene nuestra bendición, pero debería ir informando cuanto antes al club (aunque no se haga público), para que se pueda trabajar con margen en la búsqueda de un sustituto. El padre-agente de Dario Saric se ha dejado querer esta semana, descartando por ahora la NBA y reduciendo la puja a Madrid, Barca y Efes. Su cláusula es de 1.2 millones. Doellman y Vesely siguen en la recámara, en su caso el problema no sería la cláusula sino la puja salarial. Alguno me pregunta por Erceg, que se cascó esta semana partidazo en Moscú (35pts + 9rebs), como para demostrarle a Messina que se equivocó. Tiene clase y tácticamente es de lo más parecido a Mirlo que hay en Europa, pero le fata sangre y, sobre todo, le queda un año más de  un contrato alto en un club no vendedor.

¿Merece la pena Draper?

Con la sensación del deber cumplido tras el arreón europeo, el Madrid se midió a un Granca digno (como dice su 4º puesto), costó sacar el partido adelante porque volvimos a defender regular. El Jekyll y Hyde de Felipe ya no nos pilla por sorpresa, está muy limitado en Europa ante pares físicamente superiores, pero nos ayuda a sacar adelante encuentros de la liga doméstica con arbitrajes más condescendientes. Las estadísticas no dejan lugar a dudas. En los últimos 5 partidos Euroliga acredita valoración 6 mientras en el mismo periodo ACB promedia 19. Ayer, 6 faltas recibidas por ninguna cometida. En los últimos dos partidos Euroliga terminó eliminado por personales. Detalles. Por cierto, enhorabuena a Bourousis, baja ayer porque fue padre. Por su parte, Mejri sigue apuntando maneras, pero tiene que controlar su ímpetu, esos ocasionales ataques de ira que le sacan del partido. Sean por decisiones arbitrales o por roces con rivales.


Entiendo que Draper, 16 minutos ayer, cae bien por su compromiso, porque no le hemos visto un gesto feo en casi dos años pese a que le tocó asumir un rol marginal viniendo como MVP de la Eurocup. Todo eso está muy bien, pero a un tipo que cobra un millón de euros hay que pedirle algo más que buenrollismo. Sabemos que no es manco porque promediaba 15 puntos y 6 asistencias en Cedevita, pero en el Madrid ni las mete ni muestra la más mínima decisión o dinamismo. El invento Laso de un especialista defensivo funciona bien con Slaughter porque es ala-pívot. Atacar con uno menos no importa si el protagonista merodea por la pintura, pero importa para el puesto de base que, por mucho que coincidas con Llull en pista, requiere algo de iniciativa, tomar decisiones con el balón en las manos. En ese sentido, Draper parece lobotomizado por el sistema, y por momentos canta. 
Acaba de salir de una lesión, sí, pero es una excusa relativa, pues su nivel actual es el mismo de todo el curso, se trata más de una cuestión de rol y confianza. Dado su contrato progresivo, el año que viene cobraría 1.2 millones. Para esta aportación en pista, y en función de lo apretados que andemos de dinero, quizá habría que plantearse su salida en verano, aunque duela.

Personalmente, le propondría una reducción salarial (digamos hasta 800k), y si no la acepta, adiós, gracias por los servicios prestados. El sentimentalismo es mal consejero en la administración de plantillas. ¿Sustituto? No hace falta una estrella para 8 minutos de intensidad en el tercer cuarto. No vale con, por ejemplo, Tomás Bellas, canterano y aseado, tiene experiencia y costaría aproximadamente una cuarta parte que Draper. Me dicen que se está construyendo una casa en Madrid…

A la griega también vale

Definitivamente tenemos pívot. Se deja llevar en este maratoniano coñazo de liga regular ACB, a Bourousis lo que le pone son los ambientes hostiles, es griego. Su figura emerge cuanta más bronca y contacto, cuanto más trabado el partido y mayor la entidad del rival. Con Bourousis nunca hay canasta y personal de su par. Rebotea como un condenado, no escatima en rebozar su cuerpo-pera por el parquet para luchar un balón dividido. No hace un tiro mal seleccionado, mete cizaña a los árbitros amparado en el respeto que genera una trayectoria con solera. La versión de Begic en sus últimos meses de blanco fue más que homologable, pero Bourousis le añade un carácter que saca a veces partidos adelante, partidos clave como el de ayer en Tel Aviv. A diferencia de Mirotic y Felipe, la aportación real de Bourousis suele ser más valiosa que la reflejada en la estadística. Y aún así, el griego firmó ante Maccabi sus mejores números de blanco: 14 puntos, 10 rebotes y valoración 26.

Brilló también Chacho, que demostró que sabe dirigir también en finales apretados. Ayer castigó con precisión milimétrica la defensa de contacto local, 11 de 11 desde la línea. Los árbitros cometieron errores en ambas direcciones. Nos pitaron varias faltas en ataque ciertamente rigurosas (a Mirlo, Mejri y Felipe), pero también nos concedieron alguna discutible a favor, me vienen a la mente un par de ellas a Chacho en el último cuarto. Lo comido por lo servido. Rudy pasó desapercibido, pero lo maquilló con un triple clave a un minuto por jugar. Me preocupa la pobre aportación del banquillo, contando a Chacho como titular (como dicen su rol y tiempo en pista). Slaughter, Mejri, Draper, Felipe, Darden o Díez no aportaron absolutamente nada: valoración 4 entre los 6, sumando 52 minutos en pista.

El Madrid se asegura el factor cancha en cuartos de final, algo que no teníamos tan claro tras la derrota en Baviera hace sólo 13 días. El CSKA se ha puesto líder por average, pero nos saca únicamente dos puntos y su calendario es peor. Recibe a un encoraginado Galatasaray y viaja a Israel, mientras que el Madrid recibe al Kuban y visita a un Zalguiris en modo hacer amigos (1-11). Según la lógica seríamos primeros de grupo, cuyo premio es evitar a Barca-CSKA en semifinales. El otro grupo está muy abierto pero, viendo calendario, apostaría a que cuarto será Fenerbahce, tercero Olympiakos y segundo Milán.