Laso y la virtud de adaptarse

Una de las cualidades que más aprecio de Laso, quizá la que más, es su capacidad para adaptarse a las plantillas que le confeccionan. Porque sí, en buena medida se las confeccionan sus jefes. Y no siempre son completamente de su gusto, tampoco siempre plantillones de bandera, al curso pasado me remito, pero nunca se queja públicamente. Compite con lo que tiene y no le oiréis una palabra más alta que la otra. Talante y pragmatismo.

Digo talante porque, históricamente, el mundillo de los entrenadores de élite en Europa lo habitan técnicos pagados de sí mismos, con ideas de juego muy rígidas, preconcebidas. Es muy humano asumir que la misma receta que te sirvió en el pasado te servirá en el presente. Y no es tan fácil la ecuación, porque los ingredientes cambian: la plantilla que tuviste entonces fue una, con sus debilidades y fortalezas, y la presente puede que se le parezca como un huevo a una castaña. No mejor ni peor, distinta.

Goodbye run&gun

Hemos asociado tradicionalmente a Laso a un juego alegre, a puntuaciones altas y a un gran protagonismo del backcourt, porque así fue en sus primeros años en el banquillo… cuando disponía de Chacho, Carroll y las mejores versiones de Llull y Rudy. Los tiempos han cambiado, el Madrid ya no tiene el mejor backcourt de Europa, esos pistoleros se han hecho viejos, sino directamente retirados o emigrados, y el mercado no ha ofrecido oportunidades para suplirlos con garantías. Bueno sí, Doncic y Facu, que hicieron las Américas. Enrocarse en el librillo y jugar a lo mismo hubiese sido un tiro al pie. Imaginad el año pasado intentando jugar a 100 puntos con Lapro andando…

Laso lleva ya varias temporadas virando progresivamente hacia un juego más lento y un estilo más defensivo, el que marca el perfil de la plantilla disponible y el declive del backcourt. Un proceso agudizado este inicio de curso, con unas incorporaciones en verano que remarcan el carácter físico, rocoso y defensivo del plantel.

Debate estético

Podemos abrir (o no) el melón del debate estético, pero los resultados por ahora refrendan la apuesta, y no es poco decir viniendo del año que venimos. En los tres partidos que van de ACB el Madrid ha dejado a sus rivales en 35% en tiros y 63 puntos de media, y así es difícil perder un partido, por mucho que el juego exterior esté más oxidado que los columpios de Chernobyl.

También solíamos asociar a Laso con pívots bajitos y muy móviles, recuerden el cambio de Tomic por Slaughter, que a la postre saliese tan bueno, o el naufragio de Bourousis en su paso por el club. Pero, paradojas del destino, las dos mejores oportunidades de mercado que se ha encontrado el Madrid en los últimos años, fichados a mitad de curso de la NBA, son dos pívots formato grúa, Tavares y Poirier, de esos que teóricamente Laso aborrecía.

El coach ha sido humilde, ha sabido adaptar su librillo priorizando el talento, y el principal de esta plantilla son esas torres gemelas, a priori la pareja de centers de mayor potencial que ha visto Europa en unos cuantos años. Y sacarla provecho no es utilizarla solo para poner bloqueos y ayudar en defensa, como otrora, sino también generar situaciones para que produzcan también en ataque. Bien, pues en los dos últimos partidos Tavares y Poirier han acaparado entre ambos 33 tiros de campo, convirtiendo una posición tradicionalmente pasiva del sistema en la de mayor producción. Entre ellos y la defensa este es un Madrid muy difícil de ganar, aunque las palomitas tengamos que reservarlas por ahora para el cine.

El Madrid 21/22, nacido para bajar al barro

Sin brillo pero con victoria echa a andar el Madrid en la ACB 21-22, a lomos del dominio interior de Poirier y Tavares: 38 de valoración entre ambos, de los 81 del equipo.

Edy, aunque lejos aún de su mejor forma, mejoró sus prestaciones de la Supercopa, sobre todo en el tercer cuarto. Este curso no necesitamos que vaya en sexta velocidad todo el año ni ponerle una vela a la virgen por su salud o para que no cometa la segunda falta en el primer cuarto. No, porque está Vicente que, de hecho, es el titular a día de hoy. Bendita disyuntiva, encima parece que se llevan bien, con la coña de Godzilla y Kong.

El galo estuvo tremendo ante el Burgos, igual que ante el Barca, dominador, rocoso a la enésima potencia. Además de su producción ofensiva y reboteadora, cual ventilador, se ha puesto las pilas atrás, pasando página de la caraja post NBA, donde solo jugó minutos de la basura, en los que se defiende menos que en un partido de GlobeTrotters. Al final, la labor en zona propia de los pívots en el sistema Laso es igual o más importante que la ofensiva, defendiendo el aro, intimidando, cerrando el camino a los pequeños rivales. Creo no equivocarme si afirmo que Poirier jugó ayer su mejor partido defensivo con la camiseta blanca hasta la fecha (¡5 tapones!).

La adaptación de Hanga

Llull, feliz en su rol de ejecutor, ejerció de abrelatas, importante en un encuentro a pocos puntos. Y brilló Hanga, que se crece en estos partidos de barro: 14 puntos y 8 rebotes. Es el fichaje que más rápido se ha adaptado, la quintaesencia del proyecto 21/22, que apuesta claramente por el físico y la versatilidad. En verdad, parece que el húngaro llevase años jugando de blanco, como si hubiese nacido para jugar para Laso. Y un poco de eso hay, me chivan que el húngaro era una debilidad personal del técnico desde hacía años, que le tenía apuntada la matrícula desde sus tiempos en Manresa, simplemente que por circunstancias no se le pudo fichar antes. Vamos, que se va a hinchar a minutos esta temporada, especialmente mientras siga de baja Abalde. Gracias desde aquí al Barca por dejarlo libre y ponerlo en bandeja.

El amor, además, parece plenamente correspondido, a tenor de las declaraciones de Hanga, entrevistado en DAZN: “Laso da más libertad, puedes usar tu talento. Saras era más estricto. A veces siento que he olvidado parte de mi talento”. Una manera (más o menos) sutil de acusar a Jasikevicius de arrinconarle en un rol limitado, de especialista defensivo, cuando tampoco es manco en ataque. Los 10 tiros de campo de que dispuso ayer son más que en ninguno de los 85 partidos que jugó con el Barca el año pasado. Pues eso…

El trío de bases

El trío de directores tuvo una velada espesa frente a Burgos, uno de los equipos más defensivos de la liga, con Tabak en el banquillo, a la estadística de puntos recibidos en pretemporada me remito. Y mientras los bases no carburen a mayor rendimiento y hagan fluir al resto del grupo en ataque, el barro y la defensa son la receta más fiable. Nigel cumplió atrás pero vio el aro pequeño (2 de 8) y Alocén no pudo repetir los minutos de calidad de la Supercopa. Aunque el más discreto volvió a ser Heurtel, 0/5 tiros para valoración -2. Creo que el propio jugador es el primero consciente de que no atraviesa un buen momento en estos primeros partidos en la capital y procura hacer piña en la banda, lo contrario a la actitud de prima donna de la que le acusaron en Barna.

De nuevo, como con Hanga, encontramos muchas pistas en sus declaraciones: “El FCB no me respetó, fueron meses muy duros para mí y para mi familia, jamás esperábamos tener que vivir una situación así. Desde que he llegado a Madrid, tanto el club como el entrenador me han hecho sentir que sí me quieren”.

Digo con Heurtel lo mismo que con NWG hace 15 días: paciencia. Por sentido común, que acaba de llegar y sufrió un esguince hace 15 días, y porque sabemos de lo que es capaz, que lo sufrimos en carnes propias. Parece, además, que viene con la actitud correcta. Seguramente nunca le veamos de blanco al nivel de aquella Copa del Rey 2019, que las lesiones y los años no pasan en balde, pero igual puede desempeñar un rol muy útil de joker abrelatas desde el banquillo.

En su descargo, además, recordar que ha sido padre hace solo unos días, igual que este que escribe. Y doy fe de que se duerme poquito 😅

El Madrid vuelve a cabalgar

La Supercopa se suele interpretar según te venga el viento: se la hace de menos cuando se pierde y se la ensalza cuando se gana. Mi reflexión hoy no va tanto por el valor en sí del título (por cierto, cuarto consecutivo), sino por el valor moral para el Madrid. El de volver a ganarle una final al Barca, después de las humillaciones del año pasado en la Copa del Rey y los playoffs ACB. El nuevo proyecto Laso (11.0) se sacude complejos con esta Supercopa y vuelve a mirar a los ojos al rival directo. Roma no se construyó en un día, pero las tornas empiezan a cambiar, porque la sensación es de que aún hay margen de mejora, según regresen lesionados y Tavares tome el pulso a la temporada. Sí, el Madrid vuelve a cabalgar.

Vista en perspectiva, fue una victoria de mucho mérito, que no vinieron de cara precisamente: por las cuatro bajas sensibles en la rotación (por solo una del Barca, Sanli), por el arbitraje, antipático por momentos, y por los 19 puntos de desventaja que se llegaron a registrar en la segunda mitad.

La recuperación la lideró Llull, que sorprendentemente se quedase en solo siete minutos en la semifinal, sin problemas físicos aparentes. Los lujos de una plantilla tan larga. Cuando todo pintaba negrísimo en la final, el balear insistió en una remontada imposible, empachándose a anotar (24 puntos), confirmando lo que suponíamos, el primero Laso: que en este momento de su carrera a Llull le sienta mejor el rol de escolta ejecutor que el de base director. El balear rompió a llorar después del partido, viene de cuatro años de mucha frustración acumulada.

Un Barca sin músculo

Bajando al detalle, Llull supo leer y exprimir la debilidad defensiva exterior del Barca este curso en comparación con el pasado. Porque no es lo mismo que te defiendan Bolmaro o Hanga a que lo hagan Laprovittola o Jokubaitis. A los números me remito: el Barca dejó a los blancos en 73 puntos en la Copa del Rey hace siete meses y en una media de 74 en la final ACB hace solo tres. Hoy un Madrid mermado le ha endosado 88.

Laprovittola brilló al nivel al que nos acostumbró en Goya, es decir, valoración negativa, perdiendo balones y vaporoso atrás. Nuestro caballo de Troya en Barna. Tampoco Rokas, el favorito de los insiders wannabe, estuvo mucho mejor: clase tendrá a espuertas pero le falta todavía mili hasta la élite. Alocén, que emergió tras el banquillazo de semis, le enseñó claramente chapa en el duelo de bases jóvenes (20 años ambos). La defensa y dirección del maño resultaron claves en la remontada, sobre todo en comparación con Heurtel, nefasto en ambos aros en el arranque de segunda parte, que coincidió con la escapada del Barca. No volvió a jugar…

Nigel Williams-Goss, por su parte, sin necesidad de mucho protagonismo, despeja en la Supercopa muchas de las dudas y comentarios (bastante apresurados, la verdad) que despertase su pretemporada. 12 puntos en la segunda mitad ante Tenerife y dos triples clave hoy en los últimos cinco minutos (registró el mejor +/- de los 24 jugadores de la final: +16). Poco que reprochar para sus dos primeros partidos oficiales de blanco. Insisto, paciencia con él, si no queréis ser carne de memes en unos meses: según se vaya soltando hay base anotador de quilates.

La pintura blanca habla francés

A falta de Tavares, muy desubicado por ahora a su regreso del Afrobasket, emergió en la pintura Poirier como un coloso, castigando en pick and roll y omnipresente en el rebote. La estadística le da 11 capturas pero tocó o desvió otra docena, muchos de los cuales acabaron en rebote blanco. El center galo, discreto en los JJOO con Francia y superado por Gasol en la final ACB (estaba recién aterrizado), justifica de golpe todas las esperanzas depositadas en él a su llegada, que fueron muchas. Llull es justo MVP, pero igual de justo lo hubiera sido Vicente. Pensad que el año pasado teníamos a Felipe y a Tyus desde el banquillo y este año sale Poirier, ya asentado, que sería titular en 15 equipos de Euroliga…

Y qué lugarteniente tiene en su compatriota Yabusele, limitado en la final por personales, pero el más destacado en el durísimo encuentro de semis. Era el mejor cuatro en mercado este verano y reclutarlo es una operación de campanillas, se mire por donde se mire. Yabu no tendrá la finura técnica de Thompins o incluso de Randolph (le quedan años para desarrollarla), pero lo compensa con ese físico portentoso, moviendo como una gacela 123 kilos en cuerpo de 203 cms. Un milagro de la evolución.

Los que están, con cuatro jugadores nuevos y 10 entrenamientos mal contados, han alcanzado para mojarle la oreja al Barca en la Supercopa. Si le sumamos los que están por llegar, este Madrid da para ilusionar: no se me ocurre conclusión más importante esta noche.

Mis apuntes de la pretemporada blanca

Spoiler para agoreros: solo ha sido pretemporada. Estamos acostumbrados a balances casi impolutos en los amistosos, no al 1-2 de este verano, y la derrota en la parroquia blanca suele ir acompañada de conclusiones fáciles y catastróficas. Incluso después de solo cuatro entrenamientos, como es el caso. Pero, seamos adultos, el resultado a estas alturas no tiene mayor valor, lo importante (si es que hay algo) es el rodaje y las sensaciones, y de esas trataré.

Ha sido una pretemporada corta, de solo tres partidos (la media en cursos previos era de 5-6), marcada por las bajas en el juego interior. Thompkins y Randolph no han regresado todavía de sus respectivas lesiones, es más, según informa Sánchez-Blas, tampoco hay fecha estimada: “Aún les queda tiempo para reaparecer”. Con Randolph no contábamos hasta aproximadamente noviembre, lo de Trey nos coge con el pie cambiado, pero las artroscopias pueden ser traicioneras y el tiempo de recuperación variable. Su baja significa que Yabusele es el único ala-pívot puro de primer equipo en el roster para el arranque de competición. No le vendrá mal para acelerar su integración: en pretemporada dejó una gran actuación en su primer partido (19 puntos y este matazo) pero otros dos más discretos.

Un primer apunte de los amistosos ha sido el sorpasso entre canteranos, de Eli John Ndiaye a Tristan Vukcevic, que apuntase buenas maneras el curso pasado como parche interior. Ndiaye, senegalés nacionalizado, parece llamado a ese rol este curso y, ojo, que puede significar unos cuantos minutos hasta el regreso de Trey. En pretemporada ha jugado bastante y cumplido en ambos aros: tira mejor que (el primer) Garuba y es más duro atrás que Vukcevic.

El peaje FIBA

En otro orden de cosas, el Madrid ha pagado y seguramente pague en el arranque de curso (incluida la Supercopa) el peaje de ser el equipo de toda Europa con más convocados por selecciones en torneos internacionales: seis en los JJOO más Tavares, la estrella del roster, en el Afrobasket, del que fue eliminado (al fin) anoche en semifinales. Es decir, siete, la mitad exacta del plantel. Por comparar, el Barca solo ha perdido a dos, ningún titular, Abrines y Laprovittola, que Mirotic dio calabazas a España este verano…

Los internacionales se incorporan más tarde a los entrenamientos, lo hacen menos descansados y sin haber podido dedicar tiempo en verano a entrenamiento personal, sea físico o técnico. El periodo estival es el momento, para aquellos con la ambición, de pulir carencias o ampliar repertorio, que después, en la vorágine de temporada, con este calendario tan saturado, los entrenamientos son para preparar el siguiente partido y poco más. No es casualidad que los dos jugadores más finos del Madrid esta pretemporada hayan sido dos de los que sí han podido descansar y hacer todos los entrenos: Hanga y Causeur.

Los bases

La principal atracción de la pretemporada era quizá ver por primera vez en acción y de blanco a los dos nuevos bases, llamados a tapar el socavón en el puesto desde la marcha de Campazzo hace ya nueve meses. Y ninguno de los dos ha brillado, para qué engañarnos, y seguramente de ahí el chasco de algunos aficionados impacientes.

Con Heurtel sabíamos a quien fichábamos, sus lagunas defensivas no pueden cogernos por sorpresa a estas alturas. A cambio, ha enseñado cositas interesantes en ataque, especialmente su capacidad de encontrar en estático al hombre abierto, una virtud que perdimos en buena medida a la fuga de Facu. También ha jugado algún buen 2×2 con Poirier, un recurso a explotar este curso en la segunda unidad. Resulta lógico que la adaptación de Thomá sea más rápida: habla el idioma, conoce la ACB y tiene padrinos en el vestuario.

En comparación con él, Nigel Williams-Goss es un paracaidista en Goya. Esperamos mucho de él porque tiene 26 años y mucha clase, porque nos va el proyecto en ello. Tal y como está configurada la plantilla, de su evolución depende en buena medida el techo del equipo este año. Porque Heurtel puede sumar, y bastante, pero a medio plazo no deja de ser un jugador unidemensional, manolete desatascador, y a su edad ya ha tocado techo.

Y quizá porque de Nigel esperamos mucho, su discreto nivel en pretemporada ha levantado runrun en la parroquia más ceniza. En los tres amistosos se le ha visto apocopado, obediente pero falto de iniciativa, tratando de ejecutar escrupulosamente los sistemas. El de base es el puesto tácticamente más complejo del quinteto y Nigel parece estar todavía procesando el sistema Laso. Solo cuando domine la partitura empezará a salirse de guión, improvisar y volar alto. Roma no se construyó en un día.

También necesitará ponerse en forma, que su estado físico no es precisamente óptimo (para eso están las pretemporadas). Se casó hace solo 10 días en un bodorrio en Oregón, y se le nota poco definido, sin chispa. No es que sea un atleta, tipo Baldwin, sus puntos llegan más por muñeca que por piernas, pero como para desbordar a Tomás Bellas sí… Un voto de confianza para él y para todo el equipo, la plantilla tiene más sentido que la del año pasado, pero hay más piezas nuevas que acoplar.

Balance del verano Euroliga: ¿dónde queda el Madrid?

Queda todavía un mes para que arranque la Euroliga pero las cartas están sobre la mesa. La mayoría de las plantillas están ya cerradas o prácticamente, así que podemos empezar a hacer balance del verano.

No hemos visto a ningún equipo tirar la casa por la ventana como otros años, el típico animador del mercado, que recibe una inyección de pasta y tira la casa por la ventana, cerrando fichajes a sobreprecio. El año pasado fue Milán y el anterior el Barca. Ese equipo este verano ha sido el Partizán de Zeljko, dopado de dinero estatal, pero no le cuento porque juega Eurocup y este análisis se ciñe a Euroliga. Tampoco hemos visto, como otros veranos, trasvase de jugadores de la NBA a la Euroliga, el timing no ayuda. Shabazz Napier (Zenit) y Nicolo Melli (Milán) quizá los más destacados, de nuevo, si nos ceñimos a Euroliga.

Divido el análisis en cuatro grupos: los que considero candidatos al título (Efes, CSKA y Barca), los candidatos a estar en la F4 (Madrid, Fener y Milán), los candidatos a top8 (Zenit, Baskonia y Bayern) y el resto, con Olympiakos como único aspirante a algo más.

Micic sigue, Efes favorito

Lo primero, lo más importante en la Euroliga este verano, ha sido la renovación de Micic en Estambul, el movimiento que más condiciona el equilibrio de poder en la competición. No dábamos un duro por su continuidad en Europa, si hasta su agente (Raznatovic) declaró en abril a los cuatro vientos que el serbio “estará en la NBA el año que viene”. Pero el plan se torció: sus derechos allende el mar pertenecen a Oklahoma, una situación tipo perro del hortelano, que ni come ni deja comer. Ellos se lo pierden. Es el mejor jugador de la Euroliga en la actualidad y, como aficionado, será un placer seguir disfrutándole aquí. De paso, su renovación contra pronóstico convierte automáticamente a Efes en favorito de nuevo al título, la pareja que forma con Larkin es devastadora. El campeón mantiene la columna vertebral, con el único cambio relevante de Sertac Sanli por Petrusev en la pintura, más verde el serbio pero con más techo.

Micic, Larkin
Beaubois, Balbay
Simon, Anderson
Singleton, Moerman
Petrusev, Duntston, Pleiss

Un Barca con menos músculo

Por detrás de Efes veo candidatos a Barca y CSKA. Puesto en perspectiva, los azulgrana desaprovecharon una oportunidad franca para ganar la Euroliga el año pasado, no siempre van a venir las circunstancias tan de cara. Con Gasol gratis caído del cielo y sin apenas bajas en todo el curso, mientras rivales directos como Madrid y CSKA se caían de la puja entre lesiones y fugas a la NBA. El Barca mantiene bloque, quizá el mejor quinteto de la competición, y por eso le sigo considerando serio contender. Pero los problemas financieros del club han obligado a un somero ajuste de gasto, sacrificando profundidad de plantilla. Salen seis jugadores y solo entran cuatro: Lapro, Jokubaitis, Hayes y Sanli IN, Hanga, Bolmaro, Claver, Gasol, Westermann y Pustovy OUT. El puesto de alero es el más perjudicado: después de haber pujado por Kalinic, haberse interesado por Deck y dejar ir a Hanga y Hezonja, acabar fichando a Nigel Hayes es como pedirse un sandwich mixto en Zalacaín.

Calathes, Laprovittola, Jokubaitis
Higgins, Kuric
Abrines, Hayes, Sergi Martínez
Mirotic, Roland, Oriola
Brandon, Sanli

Las salidas no son estelares pero merman el músculo y el poderío defensivo de la plantilla, sobre todo exterior. Hanga, por ejemplo, tenía un rol gris para el aficionado medio pero Jasikevicius se fiaba de él como del Caserío: más de 1.400 minutos en pista el año pasado, a una media de 17 en los 85 partidos que disputó. Ahí es nada. Claver, por otro lado, jugó mucho menos, mermado por lesiones, pero fue el único que pudo contener a Micic en la final de la Euroliga, en el primer cuarto. No juegas contra Micic todos los días, pero vas a tener que ganarle para levantar el título, que entiendo que es el objetivo.

CSKA, pendiente de Pangos

También veo candidato serio al título a CSKA que, según el presi Vatutin, aún está pendiente de cerrar la plantilla con algún descarte del mercado NBA. Apostaría por un base, de hecho, uno con nombre y apellidos, Kevin Pangos, al que se le empieza a agotar el tiempo para pescar contrato en EEUU. Incluso a falta de la guinda, los rusos presentan ya una rotación muy equilibrada, mezcla de juventud y experiencia, defensa y ataque.

Hackett, Shved
Grigonis, Lundberg
Clyburn, Kurbanov
Shengelia, Voigtmann
Milutinov, Bolomboy

Milutinov se perdió la mitad del curso pasado por lesión y su regreso ofrece al equipo otra dimensión en la zona. El juego exterior tampoco tiene mala pinta: Clyburn es el mejor de la Euroliga en su puesto, sin discusión, y Grigonis más fiable que Hilliard, al que sustituye. Además, Lundberg tiene todavía margen de mejora, potencial como para convertirse en un jugador importante en Europa, bien podría ser este su año de explosión.

Me genera dudas el regreso de Shved, mucho talento pero potencialmente tóxico y anárquico. ¿No tuvieron suficiente con Mike James? Imagino, conociendo cómo funcionan los resortes del CSKA, que su fichaje tiene más de compromiso político que de verdadera apuesta deportiva, sobre todo si llega Pangos. Los jugadores rusos raramente se plantean salir de su país y a Shved, sin hueco en San Petersburgo, que no pega ni con cola en el sistema Pascual, solo le quedaban Kazán o Moscú. CSKA no deja de ser el equipo del establishment y Vatutin no iba a dejar tirada a una estrella nacional tras la desintegración del vecino Jimki. Llamadita de Kirilenko y todo arreglado.

El Madrid, objetivo F4

Detrás de Efes, el favorito, y de Barca y CSKA, las alternativas al título, veo a tres equipos con opciones de entrar a la F4, grupo en el que meto al Madrid, junto a Fenerbahce y Milán, en ese orden. Lo siento, Roma no se construyó en un día. El Madrid bajó un escalón en Euroliga el año pasado, acabó con la peor plantilla en una década y se cayó del exclusivo club de los fijos en la Final Four. El objetivo realista esta temporada es regresar a esa F4 y hay mimbres para ello, tras unos movimientos bastante sensatos en verano, como ya hemos comentado. Laso cuenta seguramente con el mejor banquillo de la competición, una plantilla larga, versátil y con muchas variantes, sobre todo en defensa.

Ahora bien, opciones de campeonar veo poquitas, remotas, porque faltan estrellas. Muchos buenos reservas no te hacen una estrella, y esas son las que deciden las finales. NWG y Heurtel mejoran sensiblemente el puesto de base que quedó tras la marcha de Facu, pero no les considero a priori estrellas de la Euroliga, salvo step ahead del americano (no descartable dada su edad y talento). Tampoco cuento con Carroll ni con que se le fiche un sustituto, así que el roster quedaría de esta manera.

NWG, Heurtel, Alocén
Llull, Causeur, Rudy
Abalde, Hanga, Taylor
Thompkins, Yabusele, Randolph
Tavares, Poirier, Vukcevic

Fener, la reválida de Sasha

Se vieron a mitad de verano sin entrenador, tras la espantada de Kokoskov, reclutado para los Mavs, y apostaron por Sasha Djordjevic, cuyas primeras experiencias Euroliga fueron discretitas. Viene de una buena temporada en Bolonia: campeón de la liga italiana e invicto en Eurocup hasta semis.

En cuanto a plantilla, Fenerbahce pareció a comienzo de verano que tiraría la casa por la ventana. Al final no ha sido para tanto, pero ha recuperado el ritmo de inversión previo a los dos últimos años, de crisis económica por la devaluación de la lira y la pérdida de algún patrocinador. En todo caso, la plantilla sale reforzada, sobre todo en músculo, con la llegada de tres agentes libres cotizados, como Polonara, Pierria Henry y Devin Booker, a sumar las valiosas renovaciones de De Colo y Dyshawn Pierre, uno de los aleros de moda en el continente. Van un poco justos de banquillo, así que volverán a depender del físico de Vesely y De Colo. No deberían tener problemas para entrar en top8 y jugarse a cara o cruz un billete para Berlín.

Pierria, De Colo
Guduric, Shayok, Mahmutoglu
Dyshawn, Biberovic
Polonara, Barthel
Vesely, Booker

Milán, al final de la escapada

Sensación parecida a la del Barca, de oportunidad perdida el año pasado, por el WO de rivales directos y al ser un proyecto a corto plazo, con una columna vertebral veterana. Hines, Datome, Chacho, Delaney… La plantilla este curso gana por dentro, con los fichajes de Melli y Mitoglu, pero pierde a priori en el puesto de escolta, con la marcha de Kevin Punter, máximo anotador del equipo el año pasado, aún con margen de mejora. La temporada de Milán dependerá en buena medida de la adaptación y rendimiento de los tres nuevos americanos exteriores, sin experiencia previa Euroliga, así que un poco huevo Kinder: Devon Hall, Troy Daniels y Jerian Grant.

Delaney, Chacho
Devon Hall, Troy Daniels
Shields, Jerian Grant
Melli, Datome, Mitoglu
Hines, Tarczewski

Zenit, llamando a la puerta

Fue junto al Bayern la revelación del pasado curso, y parece que ha venido para quedarse. Un club pujante, de una gran ciudad europea y con un patrocinador potente detrás (Gazprom), más fiable que el simple capricho de un oligarca. Vamos, que no es un Darousafaka o Jimki de la vida, que un año rompen el cerdito y al siguiente están con impagos. La inversión de Zenit ha crecido progresivamente desde su fundación, sin fichajes despampanantes, sin saltarse pasos en su camino a la élite. Un proyecto construido alrededor de un entrenador(azo), Xavi Pascual, uno de los mejores de Europa.

El año pasado ya se los pusieron de corbata al Barca y quedaron a un solo partido de la F4. Su plantilla para este curso es a priori más completa, menos dependiente de un solo jugador, Kevin Pangos, por el que pasaba todo. Han renovado a Billy Baron y fichado bastante dinamita con Jordan Loyd, Shabazz Napier, Dimitri Kulagin, Frankamp, Kuzminskas y Jordan Mickey. Alguna apuesta es de riesgo y saldrá mal, pero en general la plantilla crece en talento y tiene más alternativas, que el bloque del año pasado tocó techo. Opciones claras de repetir en top8 en función de la adaptación de Napier.

Napier, Frankamp
Loyd, Baron
Ponitka, Kulagin, Karasev
Poytress, Kuzminsas
Gudaitis, Mickey

Baskonia, apuesta por dinamita

Un objetivo claro, regresar a top8 después de dos años fuera (cuento la clasificación de 2020 a fecha de cierre). Para ello se ha acometido una profunda y diría que ambiciosa renovación de plantilla, obligada por la marcha de actores principales, y con bastante más alegría económica que el verano pasado. La base del proyecto y principal inversión es Wade Baldwin, uno de los jóvenes más cotizados del continente, que explotase el año pasado y para cuyo fichaje Baskonia ha roto el cerdito, superando las ofertas de Bayern y Unics. Un modus operandi diferente al habitual de Querejeta, el de apostar por prospects en penúltima etapa de formación. No estaba el mercado de bases como para inventos este verano.

La continuidad contra pronóstico de Giedraitis, al no encontrar acomodo en la NBA, desequilibra un poco el juego exterior, dado que ya se le había buscado sustituto de un status y perfil similar, Fontecchio, en el que también se ha invertido bastante dinero y se han depositado muchas esperanzas. Queda un puesto de alero con mucha dinamita (Simone, Rokas y Tadas) pero Marinkovic como único escolta nato de la plantilla, una incógnita tras su decepcionante paso por Valencia. Giedraitis tendrá que jugar bastantes minutos de dos, donde puede sufrir atrás contra generadores desde bote tipo Larkin, Higgins, Loyd, etc.

La pintura me genera algunas dudas, hay también talento, pero va un poco corta (4 jugadores) y escasa de experiencia en la élite. En resumen, un equipo interesante, joven, con más puntos y variantes que el año pasado pero menos defensa y dirección.

Baldwin, Granger
Giedraitis, Marinkovic
Fontecchio, Tadas
Costello, Peters
Nnoko, Enoch

Bayern, el reto de mantenerse

Igual que Baskonia y Zenit, se beneficia de la ausencia en Euroliga este año de rivales directos potenciales (Valencia, Bolonia o Partizán) que encarecerían los últimos billetes del top8. El Bayern fue uno de los equipos que mejor baloncesto realizó el pasado curso, terminó quinto la fase regular y se quedó a un solo partido de la F4, palabras mayores para un club históricamente de zona media-baja de la tabla. Pero tienen un proyecto, alrededor de coach Trincheri, y saben que la estabilidad es un valor en este negocio.

Por eso les doy chances en la lucha por top8, pese a perder a dos de los tres referentes del equipo el año pasado, Baldwin y Reynolds. Mantienen el resto del bloque (Lucic, Zipser, Weiler-Bab, etc), al que incorporan tres americanos con amplia experiencia Euroliga, DeShaun Thomas, Othello Hunter y Darrun Hilliard, más el base Corey Walden, que apuntó muy buenas maneras en Estrella Roja en su debut Euroliga. Si mantienen la química, hay mimbres para aguantar en la zona noble.

Walden, Sisko
Hilliard, Weiler-Babb, Obst
Lucic, Dedovic
DeShaun, Zipser
Othello, Radosevic

El resto

Estamos, creo, ante una de las ediciones de Euroliga más desigualadas que recuerdo, es decir, con mayor brecha de nivel entre el top8 y la zona baja. La organización ha quedado cautiva de su propio sistema de clasificación y cuotas. Hay tres equipos en la segunda división (Valencia, Partizán y Virtus) mejores a priori que bastantes de la primera. Sin ir más lejos, los dos equipos franceses (Asvel y Mónaco) apestan al fondo de la clasificación y tampoco Unics tiene mucha mejor pinta. Hezonja se hinchará a puntos pero volverá a ver los playoffs por la tele.

Maccabi, que ya viene de una muy pobre campaña, sufre la retirada anticipada de Casspi y pierde a sus dos jóvenes más prometedores: Tyler Dorsey y Elijah Bryant. Por su parte, Estrella Roja, pese a los fichajes de última hora de Kalinic y Hollins, va muy justo en el resto de puestos como para optar a playoffs. Panathinaikos, en su línea: cinco nuevos americanos random. Evitará los últimos puestos gracias a la permanencia del trío Papapetrou, Nedovic y Papagiannis, pero tampoco hay cimientos para más.

Solo hay dos equipos a los que doy algunas opciones de luchar por top8. Uno Zalgiris, siempre justo de plantilla pero que nunca le pierde la cara a la competición. Y el otro, al que más chances doy, es Olympiakos, que mantiene la base (Sloukas, Vezenkov, Printezis, McKissic) y se refuerza con Tyler Dorsey, Thomas Walkup y Moustapha Fall. Según encajen las piezas, puede entrar en la guerra de Zenit, Bayern y Baskonia.

Los JJOO en clave madridista

El Madrid ha sido, y con diferencia, el equipo Euroliga con más representantes en los JJOO, seis. Han brillado con luz desigual, aunque conviene contextualizar: los JJOO no dejan de ser una competición a muy pocos partidos (seis como máximo), además muy desiguales. Un día humillas a Irán y al siguiente te ves defendiendo a Kevin Durant. Sirve para sacar pistas, pero no conclusiones.

Guerschon Yabusele

Titular en la selección subcampeona. Con sus 13 puntos fue, junto a Rudy Gobert, el mejor de Francia en la final. Y seguramente también el mejor de los seis madridistas en Tokio, donde su aportación excedió con mucho a sus estadísticas, discretas. Gozó de poco protagonismo ofensivo, lógico cuando coincides en pista con De Colo y Fournier, que se las chuscan todas, pero a cambio fue muy consistente atrás. Buen IQ en pista, carne de equipo grande.

En Madrid dispondrá de más tiros para brillar, pero ya de entrada esa presencia física y defensiva es un interesante contrapunto al perfil netamente ofensivo de sus compañeros de puesto, Thompkins y Randolph. Yabusele me pareció un fichaje potente a su anuncio y verle en plaza grande en estos JJOO, fuera del ecosistema Asvel, me reafirma en la idea. Ganas de verle ahora a las órdenes de Laso.

Thomas Heurtel

No haría un drama de su final, catastrófica, puesto que no se emparejará con rivales nivel Damian Lillard o Jrue Holiday en Euroliga o ACB. Ahora bien, vistos todos sus partidos en Tokio, mentiría si no dijese que Heurtel me deja un poco frío, incluso dudas. Aunque para hacerme una idea exacta necesitaría conocer el detalle de su estado físico, que si recordáis hubo incluso dudas de su presencia en Tokio por una lesión.

A su defensa vaporosa, sobradamente reportada, sumó una toma de decisiones discreta en ataque. Mucho manejo de balón y poca mordiente. A falta de desborde, la mayoría de su producción queda condicionada a tiros forzadillos de media o larga distancia. Cuando entran, porque tiene el talento para colarlos, como ante Irán, te arma un quilombo en pocos minutos. Pero el Madrid necesita algo más que un revulsivo puntual, que para eso ya teníamos a Lapro. Se necesita un base con ciertos galones, un lugarteniente para Nigel Williams-Goss.

Vincent Poirier

Desdibujado. El que menos ha jugado de los franceses, penalizado por compartir puesto con la estrella del equipo, Rudy Gobert. Además, Vincent Collet se decantó por Fall como primera opción desde el banquillo, primando el 1×1 al poste sobre las situaciones de 2×2.

Como resultado, la mayoría del tiempo en pista de Poirier fue como ala-pívot, es decir, fuera de lugar. Sirvan de ejemplo los escasos 5 minutos de que dispuso en la final, emparejado con Durant. En todo caso, contra República Checa e Irán, que el marcador permitió rotaciones y sí jugó de center, subió 24 puntos en 34 minutos. Bien habilitado es un ventilador de estadística.

Sergio Llull

Secundario pero mejor de lo que esperaba, la verdad, después de verle desbarrar un poco en los amistosos de preparación. Dignos promedios de 8.3 puntos y 46% de campo saliendo desde el banco. Por cierto, jugando todos sus minutos de escolta, con poquito tiempo de balón en las manos, como presumiblemente le veremos en Goya. Por nivel y rol, este Llull de los JJOO se parecerá bastante al que podemos esperar el próximo curso, digno escolta reserva, siempre que le respetan las lesiones, que no es poco suponer.

Rudy Fernández

A cuentagotas. El mejor de España junto a Abalde en el partido clave, el de Eslovenia, pese a terminar en derrota. 4 triples, 5 rebotes y ese montón de intangibles que aporta al juego. A cambio, pinchó en hueso contra Japón y EEUU, 0/9 tiros, tampoco está para más. Me sorprende que no anunciase oficialmente su retirada de la selección tras el torneo. Una ocasión propicia: a sus 36 años y con lo cascado que está físicamente no le veo llegando a París 2024. Y puestos a retirarse, ¿qué mejor escenario que unos JJOO?

Alberto Abalde

Esperaba algo más de él, una frase que igual sirve para sus JJOO que para su temporada pasada. En la selección se le quedó el camino expedito con la ausencia de última hora de Juancho. Scariolo valora el nivel defensivo del gallego, igual que Laso, y eso le vale bastantes minutos en pista. Pero ofensivamente enseñó la versión del segundo tercio de temporada en el Madrid, es decir, inseguro y timorato en la toma de decisiones . Recuperó el pulso contra Eslovenia y, aunque se le saliese el tiro clave, no hubiésemos forzado final apretado sin él, notable desgastando a Doncic y compensando en ataque (14) el único apagón de Ricky Rubio en el torneo.

Habrá tiempo para profundizar en el tema, pero desde ya os digo que la progresión de Abalde, junto a la adaptación de NWG, me parece que pueden marcar en buena medida el techo del Madrid este curso. Porque el gallego deja la sensación de mostrar solo una pequeña porción de su potencial, y el principal techo está en su propio coco. Con ese físico de cyborg y una técnica tan depurada hay mimbres para mucho más cesto. Y que tampoco se duerma en los laureles, que este año los minutos van a estar más caros con Hanga en la rotación.