NBA Europa, demasiado verde

Llevo tiempo queriendo publicar un artículo sobre el proyecto NBA Europa y la posición del Madrid, ante una decisión que puede marcar el futuro de la sección a medio-largo plazo. Si no he escrito antes sobre el tema es porque ni siquiera yo mismo me había formado una opinión clara. Ahora que se acerca el deadline para el club empiezo a tenerla, y podría resumirse en que “no ahora y no así”.

Con la info de que dispongo, habiendo leído con interés todo lo publicado (por cierto, gran cobertura de Juanma Rubio en AS), me parece que NBA Europa es todavía un proyecto demasiado verde. La música puede sonar mejor o peor, ni siquiera entro a valorar eso ahora, lo que me preocupa en lo que respecta al Madrid es que la competición se encuentra en un estadio aún muy preliminar = riesgo.

Cuentan que Florentino está (o estaba) muy convencido con la idea, seducido por la vertiente económica, la promesa de mayores ingresos que ayuden a la sostenibilidad de la sección, históricamente muy deficitaria. Como aficionado mi prioridad es la certidumbre, que mi equipo compita contra los mejores y no me mareen con las siglas, pero entiendo también la importancia del dinero como garantía de viabilidad de la sección a largo plazo. Un día no estará Florentino y quizá al sustituto no le haga tanta gracia invertir en basket a pérdidas.

La importancia del timing

El dinero importa… pero el timing también. Y la decisión sobre seguir o no en la Euroliga debe tomarse en los próximos días, quizá con prórroga hasta junio, y la NBA no parece todavía una alternativa lo suficientemente sólida y concreta. Por ejemplo, va a mantener esta semana en Londres reuniones con inversores interesados en franquicias en Europa. Repito, “INTERESADOS”. No es que estén ya eligiendo el logo en París o perfilando plantilla en Roma, es que andan todavía rifando la titularidad de franquicias al mejor postor. Esos serían los compañeros de viaje del Madrid a 18 meses de empezar a competir. No sé, Rick, da vértigo.

Veo ante todo una cuestión de riesgo/beneficio. Estratégicamente, cuando tienes mucho que perder, es cuando deberías ser más cauteloso, ley de vida. Y nadie tiene más que perder si NBA Europa sale mal que el Madrid. No deja de ser el club de basket más importante del continente por palmarés y presupuesto. Hablamos de saltar al vacío, dejarlo todo para mudarse a una liga que todavía no existe con clubes que todavía no existen, o casi.

¿Qué arriesga el jeque interesado en una franquicia en Manchester? Todo lo que perdería si sale mal la aventura son unos cuantos millones, que de esos le sobran. El Madrid, en cambio, tiene una masa social detrás, mucho dinero comprometido en contratos de jugadores, etc, se arriesga a quedarse colgado de la brocha, varado en la BCL por una apuesta fallida, a convertirse en soldado de la FIBA caído en su guerra con la Euroliga por la titularidad de la principal competición continental.

En esta coyuntura, según está el tablero a 13 de enero, la estrategia más razonable para el Madrid me parecería hacer frente común con FCB y Fenerbahce para arañar a la Euroliga condiciones viables de escape. Dejarse la puerta entreabierta a la NBA para subirse más tarde al tren, una vez esté ya en marcha, si es que ese día llega. Porque, si os soy sincero, como la NBA no mueva ficha rápido con algún anuncio de calado, se le está quedando cara de caballo perdedor.

Garuba 2026: el despertar de la pantera

Usman es un recordatorio de la importancia de la paciencia con los jugadores jóvenes, de que los frutos no se recogen de un día para otro. Una paciencia que a veces choca con el carácter del aficionado medio madridista, que lo quiere todo para ayer y juzga solo por el partido de hoy.

Garuba regresó de la NBA hecho unos zorros, bajito de confianza y de forma física. Había jugador, lo sabíamos porque lo habíamos visto, pero había que creer un poco. Su cuerpo cambió bastante desde su marcha en 2021, añadiendo kilos de músculo, algo por cierto bastante habitual en los europeos que hacen las Américas. Un cambio físico que trajo aparejada una evolución hacia el puesto de pívot como posición natural, donde lucen mucho más sus virtudes, principalmente defensivas.

Sin embargo, el curso pasado, el primero a su regreso, las circunstancias obligaron a que jugase bastante de alapívot. La racanería del club, dejando sin cubrir la salida de Yabusele, dio con Ndiaye como único cuatro puro del roster, y Usman tuvo que habitar más minutos de los que le gustaría un puesto que ya le era ajeno. Dolía a los ojos verle jugar abierto, lanzando triples, pero no era su culpa. Ni os imagináis la de insultos que leí sobre él, desde que no tenía nivel ni para LEB hasta que se inventaba lesiones para cobrar la baja (¡!). Recordemos, sobre un canterano del club, entonces con solo 22 años…

Este curso le ha venido más de cara y las piezas están encajando. Alejado de las lesiones y del puesto de cuatro, porque ya no faltan efectivos ($). Encima la salida de Bruno le abrió una autopista que supo aprovechar: para cuando llegó Len y se quiso poner en forma, Usman ya se había asentado por méritos propios en el rol de 1º pívot reserva. Y hasta hoy.

También ayuda la confianza que le tiene Scariolo que, según me cuentan, viene de lejos, de las categorías inferiores de la FEB. De hecho, me parece el único jugador del Madrid por ahora que ha mejorado rendimiento desde la llegada del técnico italiano.

En su segunda temporada de blanco Usman está siendo ya muy útil al equipo, cambiando dinámicas de partidos desde la defensa (Unicaja y Asvel solo en los últimos 10 días), justo lo que esperábamos a su regreso. El boxscore casi nunca hace justicia a su impacto en el juego, pero su intensidad defensiva es contagiosa (muy sólidos parciales cuando coincide con Feliz), y su capacidad de emparejarse con pequeños en los missmatch un tesoro táctico en el basket moderno. 23 años, canterano y cupo nacional, tenemos jugador de rotación para una década, solo hacía falta un poco de paciencia.

Hoja de ruta para revitalizar la asistencia al Palacio

Este verano Sergio Rodríguez se aupó a la dirección del Madrid de basket. Aunque oficialmente se le presentó como director deportivo, de facto es ya el máximo responsable de la sección, con Juan C. Sánchez (del que nunca se comunicó su marcha) relegado a un retiro en la Fundación. Por cierto, y pese a algún episodio oscuro, honor para JCS por sus 15 años de servicio, los resultados deportivos son atronadores. Lo cual no quita que hiciese falta una renovación, aire fresco para modernizar la sección, sobre todo en aspectos no deportivos, que son a los que dedicaré este artículo, en concreto a uno…

El problema en cifras

No debe haber asunto más acuciante para la nueva dirección que las gradas semivacías en Goya jornada sí jornada también. La media de asistencia al pabellón este curso es de 6.270 espectadores en ACB (ocupación del 48%) y de 8.150 en Euroliga (62%), las peores cifras desde la mudanza a Goya en 2014, indignas para un club con la masa social y el nivel deportivo del Madrid. Lo peor es que ni siquiera pilla por sorpresa porque llueve sobre mojado, la tendencia menguante viene de hace unos años, diría que desde el regreso tras la pandemia. Si comparamos las cifras de asistencia de este curso con las del pasado vemos que ha bajado un 28% en ACB y un 9.5% en Euroliga.

¿Causas? Se suele asumir que los resultados del equipo, el juego o la ilusión por las nuevas caras marcan la asistencia al pabellón, pero se trata de una ecuación más compleja, con la saturación de calendario, la logística o el precio como factores de peso.

Imagen: @RealMarcosCF

Empiezo por la saturación de calendario, con unos 42 encuentros como local este curso. Un factor ajeno al club, con el cambio de formato y ampliación de la Euroliga como causa principal. Por comparar, el Madrid de fútbol juega un máximo de 11 partidos de Champions al año en el Bernabéu, por 24 de Euroliga la sección de basket, es decir, más del doble.

Es imposible para el aficionado mantener la misma tensión e interés todo el curso, y así llegan las pellas y las calvas. Desde mi experiencia personal, como abonado y padre de familia, las semanas de dos partidos en Goya se hace casi imposible cuadrar la logística para ir a ambos. Y pensad que este curso hay varias semanas con tres…

Sistema de cesión del abono

Vale, pues cedo mi abono. ¿Pero cómo? Facilitarlo sí depende del club, y así llegamos a un punto clave, la ausencia de un sistema online de cesión de abonos. Que tampoco hablo de tecnología cuántica, de hecho, lleva años implantado en otros clubes así como en la sección de fútbol (=socios). Si no puedes ir, le envías tu entrada a un familiar/amigo, o se la vendes al club a cambio de un descuento en el abono del año siguiente. Ahora mismo, en basket, la única forma de ceder el abono para un partido suelto y evitar un asiento vacío es como en el siglo pasado, como cuando no había internet, smartphones, ni códigos QR. El mismo abonado que no puede ir porque está ocupado tiene que quedar en persona con el beneficiario para entregarle la tarjeta y de nuevo después para recogerla.

La buena nueva es que parece que se está trabajando en un sistema desde hace meses y podría estar saliendo del horno. Me han escrito por privado algunos aficionados, particularmente socios abonados (=fútbol+baloncesto), informando de que para ellos ya está disponible. No es mi caso ni el de la media docena de compañeros de mi cuadrilla, así que debemos estar todavía en fase beta, de pruebas. Además, asumo que el club, una vez la app esté disponible para todos los abonados, informará de la iniciativa vía email y la promocionará en las pantallas del propio pabellón, como hace con la recién inaugurada tienda de merchandising en el acceso por Felipe II.

Captura de pantalla del área personal en la web de un socio abonado de baloncesto

Ese sistema de cesión de abonos no resolverá por sí solo el problema de la asistencia al pabellón, pero ayudará. No veo descabellado calcular una repercusión a medio plazo de entre 500 y 1.000 espectadores extra por encuentro, partiendo de que la cifra actual de abonados se mueva entre los 4.500 y 6.000. Pensad que hay muchos abonados que por X o por Y apenas acuden al pabellón durante el curso pero que lo renuevan religiosamente cada septiembre porque sino luego es imposible recuperarlo.

Nuevos abonos

Y eso me lleva al siguiente punto, el de los nuevos abonos, asunto muy comentado y criticado por la parroquia en Twitter. Si no me fallan las cuentas, el club lleva 13 años sin sacar a la venta nuevos abonos de baloncesto, y no lo hace por una cuestión meramente económica: los asientos dedicados a entradas sueltas de partido son más rentables. Pongo mi caso por ejemplo: pago 413€ por mi abono, que es gama media en el pabellón, fila baja de una de las curvas. Si lo dividimos entre los mencionados 42 partidos al año como local, sale una media de 9.8€ por velada.

Las entradas de partido en esa misma zona cuestan como 40€, teniendo en cuenta que los de ACB son más baratos y los de Euroliga más caros. Si multiplicamos esos 40€ por 42 partidos salen 1.680€, frente a los 413€ que pago de abono. La diferencia es abismal. Habrá lógicamente días que la entrada de ese asiento no se venda, pero con que se ocupe uno de cada tres partidos ya sería un 36% más rentable que el asiento dedicado a abono (aunque ahí habría que descontar algo de gastos de gestión).

Resumiendo, la política consiste en que cada vez que un abonado se da baja o fallece (que de todo hay) su asiento se bloquea y se destina a la venta de entradas. No estoy en contra de que el club intente maximizar ingresos en una sección deficitaria, pero sí estiras demasiado el chicle te queda un pabellón desangelado, lo que tiene también un coste reputacional.

Por cierto, que un factor poco comentado de esta política de ticketing es que ha conducido a un importante envejecimiento del público en las gradas, con lo que implica de pérdida de ambiente y falta de recambio generacional. Ni rastro de niños o adolescentes y del entusiasmo que traen. La edad media de los abonados es bastante alta, la cifraría en torno a 40-45 años, sino más, unas edades además complicadas, en las que se compagina trabajo con familia y la disponibilidad de tiempo para ocio es limitada. Yo me aboné hace un cuarto de siglo, tenía 17 años y me costó cuatro duros, eso ahora es impensable. Disponer de un abono se ha convertido casi en un derecho feudal.

Conozco casos de familias (plural) de Madrid que han intentado llevar a sus hijos a Goya para despertarles la afición blanca, pero entre el precio de las entradas y la imposibilidad de abonarse han acabado cambiando de acera, yendo al Estu, que juega en el mismo pabellón, es mucho más barato y sí tiene abonos disponibles. “Es esto o nada”, me dicen. Luego piensas que el Madrid tiene 7.000 asientos vacíos de media los domingos de ACB y se te cae el alma a los pies…

Hablemos de soluciones

La receta conservadora, además del mencionado sistema de cesión de abonos, que debe estar al caer, pasa por ajustar los precios de las entradas a la demanda. Hay que abandonar esa mentalidad de ‘Bernabéu atracción para guiris’, con turistas que pagan lo que sea porque es una experiencia once in a lifetime. El basket juega otra liga, no atrae turistas.

No propongo bajar los precios desde una perspectiva de populismo bienqueda, de café para todos, sino desde la pura lógica empresarial. Si hay gente de clase media que quiere ir y no puede porque se le sale de presupuesto, pero a la vez tienes miles de asientos vacíos cada partido, es evidente que los precios no están bien calculados. De primero de Adam Smith: el precio correcto es aquel donde oferta y demanda se encuentran, y ahora no estamos ahí.

Luego se puede reducir el precio de muchas maneras, no tiene que ser necesariamente la brocha gorda de rebaja generalizada del mismo X% para todas las entradas de todos los partidos. Si en ACB el problema de asistencia es mayor, la rebaja de precios en ACB tendrá que ser mayor.

También puedes, por ejemplo, crear packs de entradas con descuento para partidos con menos demanda, segunda vuelta ACB o un bono de X partidos de fase regular, reservando tu asiento con 72h de antelación para que el club no saque la entrada a la venta. También puedes hacer promociones para favorecer un tipo de público, particularmente para bajar la edad media en el pabellón, que debería ser una prioridad estratégica. Descuentos para familias completas o para menores de 25, y ya puestos, les das un cupón de descuento si se quieren comprar una camiseta, por dar color a las gradas, que tampoco sobra.

Esta es una tormenta de ideas desde una tribuna humilde y amateur, seguro que vosotros tenéis otras, os leo en comentarios. Al final, se trata de aprovechar el impulso del cambio de directiva para revertir algunos defectos en el funcionamiento de la sección que se arrastran desde hace años.

Bruno en la picota

Me llegan rumores por distintas vías de que Bruno Fernando puede salir del Madrid en próximas fechas, tal vez destino Grecia o Turquía, idealmente a algún equipo que le ofrezca un salario similar para abaratar la indemnización. Redondeando cifras, Bruno cobra alrededor del millón neto anual, del que restarían unos 750k hasta final de curso. Pienso sin ir más lejos que podría interesarle a Efes, con sus dos pívots lesionados de larga duración, Poirier y Papagiannis.

Insisto en que todavía es solo una opción que baraja el club, pero quizá sea mejor así, que salga Bruno, porque veo difícil que remonte el vuelo en estas circunstancias, sin la confianza del entrenador desde antes incluso de empezar la temporada. Una situación que tampoco coge por sorpresa a quienes prestasen atención a los comentarios de Scariolo sobre Bruno en las retransmisiones de Movistar. Sutiles pero inequívocos.

Hagamos un poco de memoria, que no arqueología. Bruno brilló en la final ACB a las órdenes de Chus Mateo, con 15 de valoración media. No hablo del Cretácico sino de hace cuatro meses. Bruno fue campeón y quinteto ideal del Afrobasket en verano, y arrancó con buenas sensaciones la pretemporada en el Madrid (a las órdenes de Luis Guil), 14 puntos al Alba y 15 de valoración contra Zaragoza. Vamos, que manco no es, aunque a algunos ahora se lo parezca. Tampoco digo que sea Olajuwon, eh, pero sí un activo aprovechable de banquillo y con margen de mejora si se le da confianza y un contexto adecuado. Recordemos que el Madrid le fichó en febrero en competencia directa con nada menos que Panathinaikos y Fenerbahce.

Y es que no está el mercado Euroliga de pívots no extracomunitarios como para despachar a la ligera a jugadores bajo contrato. Por poner en contexto, Olympiakos tuvo que soltar casi un millón de transfer a Baskonia en verano por un Donta Hall de la vida (pasaporte azerí).

Fundido a negro

Después de ese buen arranque de pretemporada, Bruno sufrió un fundido a negro que aún le dura y que coincidió con el regreso de Scariolo tras el Eurobasket. El técnico italiano, según me explican, dijo al club desde su llegada que no quería a Fernando, por eso se tantearon opciones como Daniel Theiss o Kabengele. Lo cual, visto desde fuera, no encajaba demasiado, ya con tres pívots en plantilla: Edy, Bruno y Usman. Ahora lo entendemos mejor.

El inicio de curso de Fernando está siendo lógicamente muy discreto, en lo que creo que concurren varios factores. El primero, su propio desacierto individual, un cúmulo de errores que se hacen bola: que si una pérdida por aquí, que si un despiste defensivo por allá… Y luego que la sombra del banquillazo está mucho más presente esta temporada (= ansiedad), por la mencionada falta de confianza del técnico y el aumento de competencia en el puesto. Los fichajes de Okeke y Lyles en el cuatro han movido a Garuba full time al cinco, y Scariolo sabemos que tiene mucha confianza en el de Azuqueca como center defensivo, así brilló en el oro de España en el Eurobasket de 2022.

Por otro lado, Bruno parece bastante perdido en los nuevos sistemas, aunque no es el único. Comparad por ejemplo el rendimiento de Facu y Feliz hasta ahora con el de final de curso. Tras un mes de temporada yo mismo no tengo demasiado claro a qué se quiere jugar, a qué género pertenece esta película. La única tendencia que sí se percibe es que los fichajes están rindiendo a bastante buen nivel respecto a las expectativas (incluidos aquellos de los que se esperaba menos, como Kramer y Almansa), mientras que ninguno de los jugadores que ya estaba ha mejorado su desempeño del año pasado. Los heredados.

Desde luego tampoco Bruno, que se ha convertido en blanco recurrente de la ira de la afición, el primero al que se dirigen las miradas cuando se pierde o se juega mal. Que no está fino, claro, pero a la vez: ¿qué cuota de responsabilidad en que el equipo no termine de carburar puede tener un jugador de 10 minutos por partido sobre un total de 200 del equipo? Diría que poca. Yo le daría tiempo, que solo van tres semanas de competición. Creo que tiene baloncesto de sobra para ser útil, pero si realmente el técnico no le quiere entonces mejor cortar cuanto antes.

Y si sale Bruno, aún por ver, ¿se apostará por Almansa como 3º pívot o se saldrá al mercado? Justo estos días vemos los últimos descartes de las franquicias NBA antes del inicio de temporada. Hay oportunidades de mercado pero el overbooking de extracomunitarios supone un enorme factor limitante que reduce la maniobrabilidad del Madrid (de lo contrario ya habría llegado un exterior). También os digo que, dado el caso de que saliese Bruno y la gerencia le buscase sustituto, tengo toda la confianza en Pocius tras los aciertos con Lyles y Okeke.

La Supercopa baja el suflé

Decepcionante la Supercopa del Madrid, que baja un poco el suflé en los albores del nuevo proyecto. Y eso que este curso sí se ha hecho una pretemporada de verdad, larga y con muchos efectivos. Pero la competición real no espera y el equipo blanco está todavía en pañales, a varios niveles. Una derrota que aterriza a una opinión pública embriagada de novedad e instalada en cierto optimismo mágico. Quizá sea mejor así.

El Madrid ya fue peor que el Tenerife en la semifinal, pese a ganar, y contra Valencia fue tanto el cántaro a la fuente que se acabó rompiendo. Y eso que los taronja llegaban con bajas sensibles y abrieron la puerta con los fallos desde el tiro libre (12).

Los blancos acusaron, entre otros factores, la escasa aportación de los fichajes, que no dejan de ser la llave para un salto de calidad. Pesó tanto el desacierto de unos (digamos Kramer-Procida), como la lesión de Maledon (llamado a ser clave en la generación desde bote) y las rotaciones obligadas por el overbooking de extracomunitarios (=tener que descartar a Okeke en la final).

De todos modos, tampoco me acuesto particularmente preocupado, el margen de mejora es enorme, una plantilla con mimbres para competirlo todo, incluido en Europa. Lo pensaba anteayer, lo pienso hoy y lo pensaré el mes que viene. No caigamos en el calentón de repartir a la ligera carnets de nivel Real Madrid sí o no. La paciencia como ingrediente.

Síntomas familiares

Ahora bien, Scariolo y su nutrido cuerpo técnico tienen una montaña de trabajo por delante en las próximas semanas para involucrar a todos, definir roles/status y engrasar sistemas. La derrota contra Breogán en pretemporada dejó algunas pistas y la Supercopa las viene a confirmar: no estamos aún, y va a llevar un tiempo. Buen momento para redimensionar expectativas de corto plazo, quien esperase un salto inmediato al hiperespacio con el nuevo proyecto, que los había, mejor que espere sentado.

En realidad, los síntomas del Madrid por ahora nos resultan sospechosamente familiares: más pérdidas que asistencias, Tavares obcecado con el arbitraje, excesivo protagonismo de Llull a su edad y Hezonja abusando de triples fuera de sistema (3 de 12 en la final). Llama la atención Bruno, que acabó bien la temporada pasada y regresó aún mejor del Afrobasket, campeón y Quinteto Ideal. Apuntaba a stepup este curso, pero entre la recta final de pretemporada y la Supercopa parece haber retrocedido a sus primeras semanas de blanco, nervioso y errático, superado por Garuba en la rotación como primer reserva de Tavares. Sospecho que no es el favorito del técnico y además, como definidor, es quien más acusa la baja de Maledon como habilitador de la segunda unidad.

El apunte positivo que se lleva el Madrid de Málaga es el nivel de Gaby Deck a su regreso tras nueve meses KO. Había dudas razonables, empezando por el que escribe, pero fue el más valorado el fin de semana (34) y más importante que los números fue verle sin miedo cargando el rebote y atacando el aro. Su juego, vaya, que no vimos el curso pasado. El argentino es por ahora el mejor ‘fichaje’ de este Madrid, y quizá del que menos esperábamos. Nos está bien empleado.

Como resumen, la Supercopa sirve como cura de humildad para los que hicieron de menos cada éxito de Chus Mateo, alegando que el triplete nacional era el mínimo exigible. No, oiga, cada título tiene su mérito, incluida la pasada ACB, de la que solo han transcurrido tres meses y en la que el Madrid barrió en la final al mismo Valencia con el que no pudo ayer.

Sobre los equipos israelíes y la Euroliga 2025/26

Este no es un artículo de opinión política, quien espere sentencias categóricas y un masaje a sus prejuicios se ha equivocado de ventanilla. De esos encontrará más que de sobra en otros atriles a ambos lado del río. Este busca ser un análisis práctico de un asunto de actualidad: la participación de los equipos israelíes (Maccabi y Hapoel) en la Euroliga 2025/26 después de lo vivido en La Vuelta ciclista.

Un punto que conviene aclarar de partida y me parece importante para entender la situación es que la Euroliga no es una federación supranacional democrática, es decir, con representantes con derecho a voto de todos los países del continente y cuyo único interés (al menos en teoría) es la promoción del susodicho deporte. La Euroliga es una empresa privada, por tanto con ánimo de lucro, llamada ECA, con sede en Luxemburgo, y cuya propiedad se dividen la compañía IMG y los 11 clubes con licencia A (tres de ellos españoles). Ellos ponen las normas en su casa y no deben más explicaciones que las que ellos mismos quieran dar. Por eso pueden tomar sin que les tiemble el pulso medidas de espaldas al aficionado como llevarse la F4 a Abu Dhabi o colar a un equipo de Dubai en la competición. Puede gustarnos más o menos, pero son lentejas. Pues con Israel lo mismo.

Las dos pasadas temporadas, que la situación en Gaza era más o menos similar, la Junta de clubes propietarios (el órgano de decisión de la Euroliga) no consideró necesario apartar a los equipos israelíes de la competición, así que me cuesta imaginar que lo vaya a hacer ahora, porque en uno de los doce países con clubes participantes el tema esté ahora en el centro del debate público a colación de lo ocurrido en La Vuelta.

¿Agravio comparativo?

Estos días se habla a menudo, empezando por el pte. del Gobierno, del posible agravio comparativo con Rusia. Si hacemos memoria, la Junta de clubes propietarios votó en 2022 a favor de la expulsión de los equipos rusos, una decisión en la que no solo pesaron aspectos políticos sino también aspectos burocráticos básicos, que no aplican por ahora en el caso de Israel. Como la prohibición de vuelo a los aviones rusos en el espacio aéreo europeo y el cese de emisión de visados a ciudadanos rusos (acceso al país). Restricciones tomadas desde la Comisión Europea y que, sin hacerla imposible, sí complicaban la logística de la continuidad de los clubes rusos en la competición.

Por otro lado, la Euroliga es una organización pequeña en el ecosistema del deporte mundial y por definición con poca iniciativa en la toma de decisiones de calado y significación política. En ese sentido, en el caso de Rusia le allanaron el terreno otras organizaciones deportivas supranacionales como la FIBA o el COI, que previamente habían apartado ya a los equipos rusos. Ese no es por ahora el caso con Israel.

No entro a valorar si me parece bien o mal, eso os lo dejo a cada uno, simplemente observo que desde el punto de vista de la Euroliga el contexto en el que tomar la decisión es bastante distinto entre el caso de Rusia en 2022 y el de Israel actual.

Seguridad y organización

Otra duda, viendo el precedente de La Vuelta, es en qué medida está garantizada la celebración de los partidos de equipos israelíes en suelo español. Creo que en lo referido a seguridad la comparación con el ciclismo no se sostiene. Una etapa son 150 kilómetros lineales por calles y carreteras de acceso libre y gratuito, es literalmente imposible cubrir todo el trayecto con policía.

En cambio, un partido de baloncesto se compite en pabellones cerrados, con cuatro o cinco únicas puertas (controles de acceso), y la entrada es de pago, no particularmente barata, lo que actúa como elemento disuasorio. Además, siempre se puede disputar el encuentro a puerta cerrada, como el Valencia-Hapoel del pasado abril.

El principal reto de seguridad me parece el momento de acceso del equipo israelí de turno al pabellón y el compromiso de las autoridades responsables del despliegue policial, discutible en la etapa final de La Vuelta. De todos modos, y dado el caso, la Euroliga cuenta con un botón nuclear de seguridad que ya utilizó el año pasado, y es cambiar un partido de sede y moverlo a otro país más tranquilo. Ejemplo el Fenerbahce-Maccabi que se disputó en Kaunas. Ahora bien, como botón nuclear que es no se puede utilizar a menudo, porque en ese caso hablaríamos ya de un claro perjuicio a los clubes propietarios y al desarrollo de la competición, y quizá entonces sí valorarían otro tipo de medidas.