Tavares y Llull ponen al Madrid en velocidad crucero

Sergio Llull Real Madrid Unicaja ACBEl Madrid recibe el jueves en Goya al Barcelona, una de esas citas con más impacto anímico que clasificatorio. Y llega razonablemente bien, superado ese bache Euroliga que se saldó con 3 derrotas seguidas, todas a domicilio y dejando una imagen muy discretita. Recupera el pulso a la temporada coincidiendo con el ‘regreso’ de la versión ‘Gigante Verde’ de Tavares, tras un periodo de inexplicable hibernación. Quizá fuese ansiedad, por justificar la apuesta estratégica del club por él, quizá nunca lo sepamos, físico seguro que no era. Lo importante es que, tras mes y medio de interludio, lo ha retomado donde lo dejó, tapones, tiros cambiados y mates mastuerzo, business as usual. Jordan Mickey será versátil y tendrá clase, pero su influencia en el juego es limitada, no cambia partidos. Tavares sí: el mejor contra Unicaja y en Belgrado. Y si el caboverdiano está, las victorias se abaratan, el rebote deja de ser un problema y los rivales parecen peores, su porcentaje de 2 se desploma: 44% Unicaja y 38% Estrella Roja.

En Serbia estuvo bien secundado por la Llull&Rudy Limited Company, amigos fuera de la pista y motor ofensivo del sistema Laso desde hace casi una década. Nunca les valoraremos lo suficiente hasta que se jubilen. Uno que está en puertas de esa jubilación parece ser Carroll, al que ha superado por Causeur en la rotación y cuya esposa (Baylee) ya se ha mudado con los niños de regreso a USA, una vez concluida la construcción del rancho en Utah. Jaycee es tipo familiar, cumple 37 en abril y termina contrato en junio. Podría seguir, aún está para sumar, pero no todas las leyendas tratan de alargar el chicle y arrancar giras de despedida. No olvidemos, además, que el Madrid tiene cedido a un jugador de perfil similar, Prepelic, 2º máximo anotador de la ACB hasta la fecha (21,4 de media), con un notable 44% en triples.

Volviendo a Llull, este curso acapara menos titulares que antaño porque ya no es el jugador franquicia. Pero, que ya no sea el que fue, aquel pico de nivel de 2016-17, no significa que no pueda asentarse como una pieza muy útil, de hecho, importante del equipo. Está cuajando una sólida campaña, infinítamente mejor que la pasada, decisivo en varios últimos cuartos de encuentros ajustados. Ha cambiado el rol de go-to-guy por el de desatascador, microondas desde el banquillo, generador ofensivo con licencia. Su evidente mejoría física le permite alternar tiro desde bote con alguna canasta en penetración, así como emparejarse en defensa con la estrella exterior rival cuando Facu y Taylor pasan por el banquillo.

Su sólido momento de forma viene a enjuagar el valle que atraviesa Campazzo, tras el subidón con el que regresó del Mundial, y la aportación de Laprovittola, por el momento por debajo de las expectativas. Olvidémonos por un momento de los porcentajes de tiro y de la valoración, y fijémonos en la estadística +/-de Llull, los parciales del equipo con él en pista. En uno de cada tres partidos ACB el año pasado esa estadística fue negativa, mientras que este curso ha sido positiva en cada uno de los 10 disputados (si contamos la Supercopa), con una media de +12, la mejor del equipo a la par con Tavares. “Una alegría volver a verle disfrutar del baloncesto”. No es la primera vez que escribo una frase similar sobre Llull desde el regreso de su lesión en mayo de 2018, pero sí la primera que responde a una tendencia consolidada de juego y no a una velada de acierto puntual.

Tortuga Deck, el triunfo de la discreción

EIhAwCJWkAAipto.jpegTiene pinta de malote del instituto, con el brazo tatuado y ese peinado macarra, pero si es algo es tímido y discreto, casi apocopado, como su juego cuando aterrizó en España. Mientras otros le echan jeta, se salen del sistema y piden foco, la tendencia natural de Tortuga Deck es a quedarse en segundo plano, aplicado y cumplidor en ambos aros, lo que el curso pasado se tradujo en bastantes minutos de escasa producción y en la exasperación del sector más impaciente de la parroquia blanca, que no es pequeño. Se barruntó incluso la opción de cederle… Resultaba evidente que atesoraba más baloncesto del que enseñaba, lo avisó en el Mundial, pero ¿cómo sacarlo a superficie en el Madrid? Pues ascendiéndole en la escala de mando, es decir, con sistemas para él. Cada semana se le busca más y él responde con solvencia: ya es el más valorado del roster en ACB, con 13 de media. Es un proceso que se retroalimenta, se llama meritocracia.

A falta de Thompkins, es el único jugador de la plantilla para el que se ordenan aclarados 1×1 al poste, esa cosa que tan poco entusiasma a Laso, bueno, a casi ningún entrenador contemporáneo. Pero a Deck, además, se le busca en jugadas de final de cuarto, cuando se saca de fondo, porque de cara y en carrera es como una estampida Dothraki. Tanta fe le tiene coach L, que en Vitoria preparó para él la última jugada, esta vez una en estático. Por cierto, segunda vez en el curso que el Madrid dispone del último balón para ganar, y en ambas ocasiones la pizarra fue para un segundo espada (los primeros serían Llull, Facu y Rudy). La otra fue contra Maccabi, y en ambas salió cara.

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Deck respondió a la confianza con un soberbio canastón de 6 metros, tras quedarse emparejado con el pívot rival en mismatch, una demostración de confianza en su tiro, ese del que muchos dudan, más por prejuicios estéticos que números en mano. Nunca lanzará bonito ni será un tirador excelso, ni falta que hace para ser un alero de élite Euroliga en 2019. La mecánica de Tortuga es más fea que un pie, ortopédica y de parábola baja, pero alcanza con que enchufe en un porcentaje suficiente porque el resto de su repertorio es de notable alto. Su progresión le convierte junto a la Pantera de Azuqueca (otro día en la oficina) en el mejor ‘fichaje’ de la sección este verano y, recordemos, tiene solo 24 años. Mucho recorrido aún, que además de joven es un late starter.

Los otros dos fichajes, los oficiales, los que se presentaron en la sala de trofeos y que cobran bastaaaante más, pues luces y sombras. A Laprovittola ya me referí el viernes y contra Baskonia continuó su despliegue de juego andando y pérdidas de balón. De las siete jornadas ACB hasta la fecha, el Madrid solo ha tenido dos exigentes, las salidas a Tenerife y Vitoria, y en ambas firmó valoración negativa, a sumar a su media también negativa en los cuatro partidos Euroliga en que sí jugó algo. Ver brotes verdes en sus números en casa contra Manresas de la vida sería hacerse trampas al solitario. En Vitoria, además, sus minutos al timón en la segunda mitad despertaron los locales, dicho sea de paso, por un acierto exterior insostenible (8/10 triples en el tercer cuarto). La temporada es larga y no deja de ser un recién llegado, pero hay motivos para la preocupación: parece empeñado en confirmar los peores pronósticos, los de que “le viene grande la Euroliga” y “solo vale para cabeza de ratón”. El primer escéptico creo que es Laso y se lo está poniendo fácil.

El rendimiento de Jordan Mickey está a otro nivel, él sí aprueba, sensación a la que contribuye el pinchazo de su compañero de puesto en el arranque de curso. Pero ya le estamos empezando a tomar la matrícula a su tendencia a la gaseosa, a la estadística insustancial. Tiene clase a raudales y ha firmado varias actuaciones notables, pero cojea en intensidad defensiva, nunca dispuesto a gastar una falta, y sus números en el boxscore están por encima de su impacto en pista. Ayudaría alguna bronca de Laso y la mejora de Tavares, para que la puja por minutos como pívot sea de máximos y no de mínimos.

No quiero cerrar sin mencionar la hombrada de Sergio Llull, que volvió a ser de los mejores, clave en el último cuarto, pese a jugar con el brazo vendado, tras terminar con el codo así el partido del viernes. Chapeau.

Codo Llull lesión Alba Berlín

La pantera de Azuqueca irrumpe en Europa

WhatsApp Image 2019-11-02 at 00.01.44.jpegNo mimó al chaval, no le regaló minutos ni tampoco los oídos cuando afición y prensa ya babeábamos por él. Es más, fue el blanco de sus broncas más aparatosas durante los partidos. Todo tenía un sentido, aunque en aquel momento no siempre lo viésemos. Me refiero al magnífico trabajo de Laso con Doncic, que obligó al chaval a ganarse el pan, miga a miga, transitando esa delgada línea entre la humildad y la ambición.  Hay algo de esa gestión con Garuba, que no dispuso de ninguna oportunidad en ACB el pasado curso, para sorpresa de muchos, tras brillar en pretemporada con el primer equipo y pese a sus números de vértigo en categorías inferiores, que uno mal pensado podría achacar a su insultante superioridad física.

No todo el monte es orégano y Luka solo hay uno. Usman tenía 16 años y la dirección técnica, la que le ve entrenar a diario, estimó entonces que aún no estaba listo. Un año después el semáforo cambia a verde y la sección apuesta por él, con todas las consecuencias: ficha permanente de primer equipo, de las de verdad, para jugar, no para rellenar convocatorias y cuadrar cupos, para que conste y el club se cuelgue la medalla de cantera, como hacen otros. No, Garuba ha sido titular en todas las jornadas de ACB hasta la fecha, seis, por delante de Felipe en la rotación, ya antes de la lesión del capitán. “Si juega es porque se gana los minutos, ha hecho un gran trabajo en sus años de cantera”, dijo ayer Laso.

El reto pendiente para su integración como miembro de pleno derecho de la plantilla era debutar en Euroliga, inédito los cuatro primeros encuentros. La oportunidad llegó esta semana y el muchacho ha echado la puerta abajo, acortando plazos, como hacen los llamados a la élite: 34 de valoración en 36 minutos en los dos partidos de la doble jornada. ¿Alguien recuerda en los últimos años semejante debut Euroliga de un adolescente?

Además de sus números, están las sensaciones: tuvo mucho que ver en las postreras opciones de victoria blanca el miércoles, en el naufragio en Múnich, y este viernes en Goya fue uno de los destacados en la victoria ante Alba Berlín, tan necesaria como poco convincente. No es el más fino, pero defiende como un lobo, es un portento físico y entiende el juego como un veterano. Debe trabajar técnica, mejorar el tiro, sobre todo desde el 4.60m, pero con lo que tiene ya es una valiosa pieza en la rotación, como ala-pívot o hasta como center, el jugador más agresivo e intenso de la plantilla, el que sale con más fé y descaro, atributos muy bienvenidos en este arranque dubitativo de curso del Madrid. “Ha jugado de cojones”, sentenció coach L. Quizá suene precipitado, pero no debería esperar demasiado el club a sentarse con su agente a negociar una ampliación de contrato, en términos de duración, salario y cláusula de salida, si es que pretendemos retenerle algún año en el club una vez cumpla los 19, edad legal mínima para jugar en la NBA.

Más allá de Garuba, fue un triunfo de los de andar por casa, que no resuelve dudas de juego pero da aire en la clasificación, antes de un tramo delicado de calendario. En lo positivo, Tavares detuvo su implosión y volvió a sumar. Se espera todavía mucho más de él, pero estuvo activo y algo menos torpón que en citas previas: sirvan de ejemplo esos 4 tapones que colocó, más que en las cinco jornadas previas juntas. Campazzo dirigió con más clarividencia que en duelos anteriores, sobre todo en situaciones de transición, y Llull aportó una verticalidad muy necesaria cuando el Madrid se atascó en el tercer cuarto.

El otro base, Laprovittola, fue lo más preocupante: Laso le concedió 5 minutos en el segundo cuarto, con el viento a favor, y ya se le hicieron largos. Le dio tiempo a perder 3 balones en situaciones no forzadas y que despertaron el murmullo de la grada. Tras seis jornadas de Euroliga, su caso pinta azul oscuro: ni el entrenador parece confiar en él (no le pidió, fue un fichaje de la directiva), ni él ofrece argumentos para rebatirle cuando se le concede algún chance. Un peligroso círculo vicioso que convendría ir rompiendo cuanto antes. No os negaré que da un poco de coraje ver a Chacho brillar en Milán, ayer verdugo del Barca, tras el portazo de la directiva blanca a valorar siquiera su regreso cuando éste se ofreció en junio. Cuestión de orgullo. Pero ya no tiene marcha atrás, y más nos vale hacernos a la idea, porque al argentino se le firmaron dos temporadas garantizadas (por alrededor de 1.2M anuales), lo habitual en contratos tras abonar indemnización, como unos 100k en su caso. Y si Lapro es lo que hay, con Lapro a muerte, porque sin ser un jugador de élite Euroliga sí debe poder al menos sumar al equipo también en esta competición, no solo en pachangas ACB.

Gripazo Euroliga creciente

Campazzo Euroleague Munich bayern Real MadridSigue el Madrid hundido en el fango en Euroliga, convertido en una malva a domicilio (0-3); no me tiro a ninguna piscina si lo califico como el peor arranque de temporada de la era Laso en competición continental. Muy merecida derrota en Múnich, pese al postrero arrebato de dignidad al toque de corneta de Garuba, la única buena nueva, con 20 de valoración en 15 minutos. Viendo su nivel en ACB, resultaba evidente que también podía sumar en Euroliga, y no ha defraudado, puñetazo en la mesa en su primer partido con tiempo en pista.

Juega por méritos propios y por la ausencia de Thompkins, que empieza a ser sospechosa. Se cumplen ya nueve semanas desde su reincorporación al equipo tras el verano, tiempo más que suficiente para bajar unos kilos, si es que aún nos creemos esa versión oficial de que no está ni inscrito por “sobrepeso”. Le he visto de cerca varios días en Goya, vestido de calle en la banda, camino del vestuario, y a mis ojos está exactamente igual que siempre. Recordemos que sí jugó los partidos de pretemporada, quizá es que entonces no había riesgo de lesión… o lo que no había eran vampiros. Seguramente nunca lo sepamos, por el bien del jugador.

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Su ausencia es un lastre porque sería la alternativa a Toñete Randolph que, aunque en Múnich sí atinó con los tiros, lo que aporta en ataque te lo resta en intangibles y defensa. Hizo allstar a Barthel, ¡a Barthel! Tiene el IQ en pista de un mapache y la empatía de una farola, Por no hablar, claro, de su muy poco profesional actitud en ACB, que ni se molesta en disimular, como si solo cobrase por jugar Euroliga, la única una competición digna de su status a esta orilla del océano. Aún más costoso para el equipo es lo de Tavares que, tras las buenas sensaciones en la pachanga ante Manresa, vuelve a las andadas en Baviera, impreciso y lento como el caballo del malo, retratado por Monroe. Sus minutos en pista fueron un suplicio, tanto así, que Laso le relegó en la rotación interior en la segunda mitad, alineando a Garuba con Randolph como fórmula de bypass. Es oficial, el caboverdiano está para recetarle una caja experiencia, de fin de semana rural con jacuzzi y sin wifi, para curar la ansiedad y la empanada que arrastra.

Si el el baño en Estambul de la semana pasada se explicaba por las pérdidas de balón y el desacierto cara al aro, la derrota en Alemania se fraguó en defensa: otro día que se pierde el rebote y encima 32 canastas de dos recibidas (63%), la mayoría debajo del aro. Errores de concentración, tarde las ayudas y lentos los balances defensivos, el tipo de fallos que no esperarías en una salida con ciertas urgencias clasificatorias. Se notó en ese segmento que Rudy tuvo que forzar para jugar algo y que Taylor carece de soluciones propias, incapaz de aportar cuando el colectivo no carbura. La visita del Alba a Goya este viernes debe ser analgésica, pero el problema está a domicilio, y ahí tiene Laso trabajo por delante, y mucho, para que este Madrid empiece a rascar algo.

Carlos Alocén, ADN madridista

EH6bVW2WkAMMBJxNo le prestamos demasiada atención en verano porque somos unos yonkis del cortoplazismo y este era un fichaje a medio plazo: 150k por los derechos de Carlos Alocén. Progresa adecuadamente y nos lo ha tenido que recordar con su estupenda actuación en la victoria maña sobre el Barca este domingo. Por cierto, su primer servicio a la causa madridista, alejando a los de Pesic a dos partidos ya de distancia en la clasificación ACB. Buena forma de cerrar una semana complicada en la casa blanca, tras el meneo en Estambul. 9 puntos y 9 asistencias del chaval, que a sus 18 añicos dirigió con mano de hierro al equipo, hoy con extra de minutos por la baja de San Miguel.

 

Os recomiendo verle jugar y no quedaros en la estadística: el boxscorismo, esa enfermedad del basket en el siglo XXI. A Alocén no suele hacerle justicia, no refleja intangibles en los que destaca como defensa, empaque al timón para su edad o contención de errores. Es justo lo contrario que algunos otros, maestros del maquillaje, que tenemos en mente y no hace falta nombrar. ADN madridista. Y qué mejor prueba de que la temporada de Alocén está por encima de su estadística que ese segundo puesto en la tabla de su Zaragoza, con balance 5-1 y medio pie en la Copa.

Barreiro Mirotic Zaragoza Barcelona ACB
Por cierto, interesante el proyecto que han montado allí, plantilla equilibrada que combina veteranía (San Miguel y Fran Vázquez), anotadores con experiencia ACB (Seeley, Benzing, Seibutis) y jóvenes con margen de mejora (Alocén, Barreiro, Hlianson y Krejci). Además de Alocén, muy buen curso del canterano blanco Jonathan Barreiro, que llevaba un par de años algo estancado y este curso está dando el paso al frente. Doncic nos acostumbró tan mal que dar el stepahead entre profesionales a los 22 años que tiene Barreiro nos parece ya casi tardío. Reboteador consistente y físicamente un tanque para el puesto de alero, su mejora viene por la consistencia en el tiro y el conocimiento de juego. Es decir, horas de vuelo y de entrenamiento, receta conocida que se cocina a fuego lento. No me consta que el Madrid guarde derechos sobre él. Habrá que seguirle la pista, sobre todo dada la carestía de talento en su puesto en Europa, aunque de entrada no le veo nivel para el roster blanco, lo cual no quita que sea un orgullo ver a canteranos del club crecer y asentarse en la ACB.

Me detengo en el Zaragoza-Barca porque lo del Madrid en Goya ha sido un trámite, poco más que un entrenamiento con público. A destacar la actuación de Tavares (16 puntos), intrascendente dado el rival, el Manresa, pero importante para frenar su preocupante involución de las últimas semanas, máxime cuando parece un problema de confianza y ansiedad más que de estado físico o juego. Destacado también Gabi Deck (18 puntos), que a la chita callando se está convirtiendo en pieza de peso en la rotación de Laso, tanto en ACB como en Euroliga, tanto de alero como de ala-pívot, tapándole las miserias a Randolph, que termina contrato y haría bien en irse poniendo las pilas si quiere seguir.

El Madrid gripa motor en Euroliga

vasilije-micic-anadolu-efes-istanbul-eb19Me siento a escribir estas líneas y caigo en la cuenta de que la anterior entrada del blog ya la titulé “Naufragio total en Kaunas“. Y si lo de hace una semana fue un naufragio, lo de Estambul lo empeora. Correctivo muy severo, con tramos de apagón y hasta vergüencita ajena, ni el consuelo de un average remontable que echarse a la boca. Queda el Madrid con balance 2-2 en Euroliga y sensaciones preocupantes, sirvan como muestra algunas estadísticas: -24 puntos en el balance global y -17 en el acumulado de rebotes. “Si queremos competir a este nivel hay que jugar mucho mejor”, Laso.

El equipo estuvo en general flojo, ya me diréis con 60 puntos anotados, pero el quinteto titular se llevó la palma: 1/16 tiros de dos (¡!). Seis de ellos pertenecen a Taylor, que no mete una fuera de sistema, da igual la distancia al aro. Queda fuera de su jurisprudencia cualquier cosa que no sean mates o triples desde la esquina sin tener que botar. Tampoco anda fino Campazzo, que cumplió en defensa y aprobó en dirección, pero necesita anotar para marcar diferencias como de él se espera y no lo está haciendo en lo que va de curso Euroliga. 1/9 de campo en Estambul, empeñado en penetraciones forzadas, y el aro que se le va haciendo pequeño según avanza el calendario. Sensación de que empieza a pesarle el esfuerzo del Mundial. Su duelo con Micic y Larkin terminó en nulo y, a falta de primeros espadas, fueron Kruno Simon y Duntston los que desangraron al Madrid en la segunda parte.

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Y dejo lo peor para el final, el dúo titular del Madrid en pintura, Tavares y Randolph, sencillamente esperpénticos en la cita. Quizá es hora de replantearse quintetos, la conveniencia de hacer coincidir a dos jugadores con un IQ en pista tan bajo. Randolph ya no nos coge por sorpresa, es bueno pero nunca ha sido de fiar. La casi única certeza con él era que se activa en fase regular de Euroliga si anota sus primeros tiros del partido, pero en Turquía ni eso, que Singleton le enseñó matrícula. Acertó Toñete con dos triplazos en las tres primeras posesiones y desde entonces, no es que dejase de sumar, no, es que solo hizo que restar durante el resto de la velada: 4 pérdidas de balón, horrenda selección de tiro y un reguero de errores defensivos, por los que Laso le castigó con solo 13 minutos de juego, pese a no haber disponible ningún otro ala-pívot nato con mínima experiencia. No al menos hasta la semana que viene, para cuando se espera el regreso de bollycao Thompkins, muy bienvenido ante este panorama. Deck dio al menos la cara, junto a Llull y Mickey lo más digno, pero no alcanza para pescar algo en pista del subcampeón de Europa.

Con Tavares ya empiezo a repetirme, y precisamente eso es lo preocupante. Que no es un partido desafortunado o una semana de black-out, es que no ha enganchado 10 minutos sólidos de baloncesto en lo que va de temporada. Y en su caso no aplica la excusa del bajón tras el Mundial, pues hizo la pretemporada completita, ni se le conoce el menor limitante físico o emocional. Cuesta encontrar una explicación a simple vista, se ha embrutecido en pista y perdido toda chispa, llega tarde a casi todo, como si hubiese retrocedido tres años en su evolución, mención a parte a la capita de manteca que pareciera se unta en las manos antes de cada partido. Sus estadísticas no dejan lugar a dudas: 0 puntos entre Kaunas y Estambul, -21 el equipo en sus minutos en pista. El “mejor taponador de Europa” solo ha puesto uno en las primeras cuatro jornadas. Y así todo… Evolución y no involución es lo que uno esperaría en esta, la primera de las cinco temporadas de su nuevo contratazo, más en su caso, un currante late starter, que suelen mejorar como hormiguitas. Toca trabajo mental y táctico con él, contener la involución y recuperarle para la causa, la sección se juega mucho en ello, el techo de este Madrid en todos los sentidos.