Belgrado llega en el mejor momento

Ya estamos en semana de Final Four, parroquia, y que nadie se despiste, que este año se juega en jueves y sábado, que el pabellón de Belgrado estaba reservado el domingo para un concierto de Iron Maiden… ¿Cómo lo veo? Razonablemente optimista, según pasan los días y compruebo que el resurgimiento del equipo no parece flor de un día. Nueve victorias seguidas dura ya el efecto rebote tras la galopante crisis. Visto en la perspectiva del charco de fango en el que chapoteaba el equipo hace solo un mes, no podía llegar esta F4 en mejor momento.

No hay garantías a estas alturas y en este formato, faltaría más, pero eso juega este año a favor del Madrid, con mucho menos que perder. Seguramente el FCB siga siendo favorito, al balance en duelos directos del último año y medio me remito, pero el equilibrio de fuerzas nada tiene que ver por ejemplo con la final de Copa del Rey, que Laso tuvo que plantear a chica para dar al menos partido.

A medida que se suceden los encuentros y caen las victorias blancas, meritorias las dos últimas, ante Murcia y Granca que se jugaban billete a playoffs, se confirma el nuevo formato de rotación corta. La lógica de menos es más. Heurtel y Trey habrán sido indultados y entrenan con el equipo pero no han vuelto a jugar ni un minuto desde el episodio farra, y dudo que lo hagan salvo lesión de un compañero de puesto. Ya no es una cuestión disciplinaria sino simple lógica deportiva. Nadie les echa de menos: si la cosa funciona, para qué tocarla.

Y la cosa, paradójicamente, ha vuelto a funcionar jugando ‘a grande’, es decir, planteando los partidos a tanteo alto. La plantilla, construida en teoría para bajar al barro, ha encontrado su identidad a ritmo de 90 puntos, pese a la mencionada ausencia autoimpuesta de dos de sus anotadores más solventes: Heurtel y Trey. En esta racha de nueve victorias el Madrid promedia 88.5 anotados, así que podemos esperar una partido el jueves bastante distinto al 59-64 de la final de Copa.

Nombres propios

El resurgir tiene también algunos nombres propios, como los de Yabusele, que vuelve a ver el aro grande, y Poirier, faro de la segunda unidad. Ambos redujeron sensiblemente sus prestaciones en los meses de crisis. Además, el puesto de base ha dejado de ser un problema con la mejoría de NWG y Llull, aunque quizá la mayor metamorfosis la encontramos en Hanga. Comenzó la temporada de notable y se fue diluyendo en los confines de la larguísima rotación exterior, entre problemas físicos y la propia dinámica depresiva del equipo. Llega a este tramo clave fino de forma física, capital para su estilo de juego, y pleno de confianza, la que da la certidumbre de minutos, que se refleja por ejemplo en el acierto desde el arco.

Como contrapartida, Gabi Deck, llamado a ser una de las referencias, todavía no ha encontrado su nicho en este nuevo formato de juego rápido y rotación más corta. Alterna su puesto natural, el de alero, mejor cubierto, con minutos de de ala-pívot, más obligado por las circunstancias, que Laso se fía de Randolph lo justo y menos. Viendo los precedentes, contra el FCB asumo que jugará la mayoría de minutos como cuatro y por su su defensa a Mirotic pasarán buena parte de las opciones blancas de final.

Mario Hezonja, ¿en el punto de mira del Madrid?

Llevamos meses dando vueltas a una idea: el juego exterior del Real Madrid necesita renovarse con talento ofensivo y juventud. Bien, pues pocos talentos exteriores jóvenes hay en Europa como Mario Hezonja y, según Marca, el club blanco ya estaría «en conversaciones avanzadas» para su fichaje este verano. No lo daría tanto como por cerrado aún, pero algo de agua debe llevar el rio si suena

El Barca no sería un impedimento para la operación: se guardó los derechos del jugador para Europa en 2015, a su marcha a la NBA, pero se deshizo de ellos el año pasado, previo paso por caja del Unics.

Hezonja siempre ha tenido un enorme talento, una suma de físico y técnica digna de videojuego. Sin embargo, pasó sin pena ni gloria por el Barca de Pascual primero y por la NBA después (nº5 del draft). En sus tres meses en Panathinaikos, a su regreso de USA, sumó mucha estadística pero no terminó de mejorar al equipo. ¿Eterna promesa, escaso carácter competitivo? Despejó la mayoría de esas dudas este curso en el Unics Kazán, una de las teóricas cenincientas de la Euroliga, al que dejó sexto clasificado hasta la suspensión por la guerra. Una cosa es amasar estadística en un equipo perdedor y otra convertir a un equipo mediocre en ganador. Lógicamente no jugaba solo en Kazán, pero sí era uno de los referentes, sino directamente el jugador franquicia.

He visto unos cuantos partidos del Unics este curso y mi sensación con Hezonja era de haber alcanzado por fin la madurez: dejar que le llegue el partido y sumar en rubros estadísticos distintos a la anotación (medias de 6 rebotes y 2 asistencias). Conclusión: que en un ecosistema aseado y en dinámica competitiva, dada su mejora en la toma de decisiones, puede ser un activo muy valioso en Euroliga. Así que de entrada, de confirmarse, sería una operación de una lógica aplastante para el Madrid: 27 años, comunitario y agente libre (firmó 1+1 en Kazán).

¿Cabecita loca?

Luego hay dos potenciales astericos. El primero su fama de cabecita loca, que no sé hasta qué punto está justificada o es más un cliché por algún asunto pretérito, porque no le conozco ningún percance serio en su carrera. Los únicos detalles que me han podido chirriar son un punto de ego y necesidad de protagonismo, que vinculo a la inmadurez, la clase de dejes que se pulen con las hostias de la vida. En todo caso, tampoco necesitamos santos, que los dos faros del proyecto blanco son Tavares, plusmarquista de técnicas por protestar, y Yabusele, «abierto hasta el amanecer». Por no hablar del Grinch Randolph, que lleva seis años en el club.

El otro asterisco, y este más serio, viene por la configuración de plantilla: ¿no tenemos ya suficientes aleros? ¿no haría más falta un escolta? No sé hasta qué punto fichar un alero desembocaría en un movimiento en cascada en las alas que impida fichar un escolta. Lo que doy por sentada es la continuidad de Abalde, intocable por su condición de cupo nacional, de Adam Hanga, con contrato garantizado y que ha dado un step up en las dos últimas semanas, y de Tortuga Deck, a priori la gran apuesta de la sección para el puesto. Eso asumiendo la marcha de Jeff Taylor en verano, que acaba contrato, y contando a Rudy como escolta, pese a que ha jugado casi toda su carrera FIBA de alero. ¿Cómo se podría encajar en esa arquitectura a Hezonja, cuyo puesto natural es precisamente el de alero? Lo más lógico sería con Abalde jugando muchos minutos de escolta y Deck algunos de ala-pívot.

Por otro lado, y precisamente por ese overbooking, el eventual fichaje de Hezonja entiendo que cerraría por ahora las puertas del Madrid a Dzanan Musa, uno de los preferidos de un sector de la afición blanca para este verano, deduzco que más por el boxscore que por haberle visto jugar mucho. Sin querer hacer de menos al bosnio, que ha firmado una temporada magnífica en Lugo, le veo como una apuesta de más riesgo. Arrastra un preocupante historial de problemas físicos para su corta edad, que no creáis que acabó en Galicia porque le gustase el pulpo. Además, tiene cero bagaje real en la élite: en sus seis meses en Efes el año pasado disputó un total de 11 minutos de Euroliga. Y en la NBA jugó solo 530 en dos años, por los casi 6.300 que contemplan a Hezonja. Insisto, no es hacer de menos a Musa, que también sería un buen fichaje, simplemente asumir que está más verde y por tanto más melón por abrir.

¿La vuelta del hijo pródigo?

Sergio Rodríguez jugó ayer su último partido de Euroliga con Milán, eliminado en cuartos por Efes. Termina contrato y cumple 36 años dentro de un mes. ¿Próxima estación? Valencia Basket ha preguntado, ya se interesó por él hace tres años, pero su destino más probable es… el Real Madrid, en formato 1+1, según adelanta Javier Maestro en Encestando. El jugador quiere volver a España, conserva casa en la capital, amigos en el vestuario y la plena confianza de Laso. Ya quiso regresar al Madrid en 2019, a su salida de CSKA, de hecho Laso lo pidió, pero la dirección de la sección vetó el fichaje, aún escamada por su abrupta salida a la NBA en verano de 2016, con dos años de contrato pendientes. 2019 no queda tan atrás pero corrían otros tiempos, el club blanco aún en ciclo ganador y los de corbata rezumaban suficiencia. En su lugar se apostó por Laprovittola y de aquellos lodos vinieron estos fangos.

Dicho lo cual, y con todo lo catacrack que ha sido el Chacho, la perspectiva de su repesca a alturas de 2022 no me genera ilusión. Es una operación nostálgica en la dirección opuesta a la necesidad más acuciante de la plantilla: renovar y rejuvenecer un backcourt muy cargado de años (105 entre Rudy, Llull y Causeur). Donde hacen falta piernas frescas y savia nueva se ficha a una leyenda en su ocaso, una reliquia de otro tiempo. Es un agarrarse al pasado, como la oferta sine die a Carroll, insistir en un ciclo terminado, en una vieja guardia que ya no es diferencial. Al discreto rendimiento de Rodríguez en los cuartos de final me remito.

Chacho va muy justo de gasolina como para primer o segundo base en la rotación de un contender a la Euroliga, que es el rol para el que tiene toda la pinta que llegaría. Porque la información de Encestando también explica que la idea de la sección sigue siendo dar boleto a Nigel Williams-Goss (27 años), independientemente de su mejora en las dos últimas dos semanas y de quedarle otro año de contrato, y que Heurtel no va a seguir, como era previsible.

¿Chacho y…?

Con Chacho de segundo base haría falta a su lado, para equilibrar, un director titular de primerísimo orden (¡y que defienda!), y el mercado en ese puesto es muy limitado, habas contadas, más contadas aún después de saberse que el Milán tiene atado a Kevin Pangos y que el Barca trabaja en el regreso de Satoransky, seguramente en lugar de Jokubaitis, que haría las Américas.

El Madrid no está como para melones por abrir en el fichaje estratégico de este verano, así que las opciones top se reducirían a dos. La primera, contratar a unos matones y literalmente secuestrar a Facundo Campazzo, cuya intención es seguir en la NBA y se dice que ofertas no le van a faltar. La segunda, romper el cerdito por Larkin, que termina contrato y por quien seguro que van a pujar los dos grandes del basket turco, someramente condicionados por la devaluación de la lira. Efes tratará de retenerle y Fener seguramente busque base titular, dado que el segundo año de Pierria Henry es opcional (decepcionante su temporada), y el pasaporte otomano de Larkin es un tesoro con la nueva normativa de la liga nacional, que exige un jugador turco siempre en pista.

Margen para fichar

El tercer punto importante de la noticia de Encestando es que el presupuesto de la sección de basket del Madrid no baja, se mantiene para el año que viene por encima de los 40 millones de euros, es decir, top3 de la competición. Lo cual, unido a la ristra de contratos de veteranos a sobreprecio que expiran en junio, deja al club blanco en teoría un enorme margen salarial para moverse en mercado. Repasemos: Llull y Rudy renuevan a la baja, especialmente pronunciado el caso del primero, saldrán seguro Heurtel, Trey y Taylor, asumo que también Randolph y Goss, en su caso indemnización mediante, y tal vez Causeur.

Estamos hablando, a ojo de buen cubero, de unos 10-11 millones de euros de masa salarial bruta para cuatro fichajes, a sumarle las letras de la hipoteca de salida de Campazzo y Garuba. De esos cuatro fichajes, uno es (o debe ser) asequible, Chacho, dos de rango medio, un ala-pívot reserva y un escolta (si sale Causeur), y uno en el que echar el resto, el base titular. Salvo que insistamos en el continuismo y en la fórmula de plantilla de 15, que se ha demostrado poco operativa, dudo que ningún club europeo disponga de semejante morterada para salir al mercado este verano, así que no hay excusas. Si se han ‘escapado’ Pangos y Satoransky entiendo (o quiero pensar) que es porque el club ya trabaja en algo mejor.

Resurrección blanca: el Madrid regresa a la F4

Y justo cuando empezábamos a dar el proyecto por finiquitado, después de tres meses de la peor crisis deportiva y extradeportiva de la era Laso, justo entonces, en el momento clave de la temporada, va el Real Madrid y levanta cabeza. Recordemos que había perdido 8 de los 10 últimos partidos de fase regular, la dinámica no podía ser peor. Resulta casi peliculero, como los combates de pressing catch que narraba Héctor del Mar, en que el favorito de la grada se recuperaba milagrosamente en la cuenta de tres y remontaba previo baile de San Vito. Una resurrección improbable y fulminante con el Maccabi Tel Aviv como víctima, un quinto clasificado de la fase regular Euroliga reducido a escombros. Todos los partidos ganados por doble dígito de diferencia, +50 acumulado, ahí es nada.

La victoria en el primero la pusimos en cuarentena, la más ‘ajustada’ y que se cimentó en un festival de triples (16/29) difícilmente repetible. Alegría pero cautela, que se viene de un atolladero y solo era un triunfo. Pero es que el equipo únicamente ha ido a más en la eliminatoria, consolidado ese formato de rotación más corta y funcional (dos jugadores por puesto), con roles mejor definidos, que resulta en una amenaza verdaderamente atomizada, no en la teoría sino en la práctica. Que se tome nota de cara a la configuración de plantilla del año que viene, menos puede ser más.

Si Causeur y Goss fueron los mejores en el partido uno, Poirier dinamitó el dos con una primera parte dominante, zampándose a Zizic-Reynolds, ¡26 de valoración al descanso! Lo holgado del marcador tuvo resaca en el tercero: Maccabi seguía un poco grogui y se vino mentalmente abajo cuando el Madrid estiró la renta.

Yabusele y Llull lideraron al equipo anoche. El francés ha cuajado una serie enorme, con esa extraña combinación suya de intensidad y buena selección de tiro (19/28). Parece haber visto las orejas al lobo y se ha puesto las pilas tras la multa por las farras, recuperando el nivel de enero, por el que se le renovó de larga duración como uno de los pilares del proyecto. El balear, por su parte, gozó de minutos extra en el tercero por los problemas de faltas de Goss y supo leer el partido, aprovechando las autopistas que dejó Maccabi para anotar en penetraciones en vez de ofuscarse en el triple. Terminó con seis canastas de dos, el techo de su carrera en la Euroliga, además de seis asistencias.

Conclusiones positivas

Viniendo del fango absoluto, las conclusiones de la eliminatoria no podrían ser mejores para el Madrid. Hanga y Goss recuperados para la causa como activos muy útiles, Yabusele y Poirier retoman su mejor versión y, lo más importante, todo el equipo vuelve a estar comprometido con la causa y remando en la misma dirección. Jugando como equipo, vaya.

Hemos dedicado ríos de tinta a analizar el socavón del Madrid estos meses, apuntando distintas causas, que si la edad del núcleo duro, la distribución de tiros y minutos, carencias en la confección de plantilla, etc. Seguramente todas están bien tiradas y contribuyeron pero al final la mejora ha coincidido con la colada de trapos sucios del vestuario. No es que unas farras de algunos jugadores expliquen semejante crisis, pero sí pueden ser la gota que colme el vaso y enrarezca el ambiente de vestuario. Marca menciona una comida de la plantilla en casa de Rudy el 15 de abril como punto de inflexión en la deriva. La «Conjura de la Barbacoa». Desde entonces, balance 5-0.

Thompkins y Heurtel han sido indultados, pero como no es que se les echase de menos mientras estuvieron apartados entiendo que Laso mantenga su apuesta por la rotación actual. De Randolph no esperamos casi nada ya, pero tampoco es que Trey en su estado fuese a aportar mucho más. Además está el comodín de Tortuga. Y la ausencia de Heurtel ha propiciado minutadas de Goss que, sin la sombra del banquillazo a cada error y alternándose con Llull, en vez de compartir quinteto, que se tendía a apocar, ha dado un stepahead que esperamos consolide. Tiene menos talento que el galo pero es más completo y regular.

Esta semana podemos detenernos un momento y contemplar cómo el resto se pelea por los otros tres billetes a Belgrado. El Madrid ha conseguido, y con nota, quizá el principal objetivo de la temporada, regresar al club de la aristocracia continental, tras la ausencia del pasado curso. No es el único objetivo, hay otros deseables y más o menos exigibles (finales nacionales y top4 en fase regular Euroliga), pero volver a la F4 era clave para dar sentido a un proyecto con semejante inversión.

El Madrid vuelve a dar señales de vida y sube el 1-0

El Real Madrid se tomó anoche un break de la caraja de los tres últimos meses y se vistió de equipo de nuevo. La ocasión bien lo merecía, que el regreso a la F4 es el objetivo principal de la temporada, asumiendo que levantar títulos está complicado dada la distancia que media con el Barca en duelos directos. Se jugó como equipo y se apretaron los dientes, hubo compromiso en las ayudas defensivas y los balones divididos, la clase de detalles que sumados pueden ganar partidos y se han echado de menos durante la crisis (que no doy por cerrada). Igualita la actitud que contra Bilbao o Bayern, por poner dos ejemplos recientes. Por momentos recordó al equipo sólido y coral del primer tercio de curso.

Hay una parte lógica de tensión competitiva por la importancia de la cita, pero quiero pensar que hay también otra relacionada con un aire un poco menos viciado en el vestuario, después de lavarse los trapos sucios de las farras. Por cierto, que Thompkins y Heurtel siguen en proceso de indulto pero se quedaron fuera de la convocatoria (en la que sí estuvo Núñez), y tampoco es que se les echase de menos. La baja sensible era la de Gabi Deck, con covid, pero el equipo encontró otras soluciones, con este formato de juego exterior: NWG-Llull de bases, Causeur-Abalde de escoltas, Hanga-Rudy-Taylor de aleros. Son las ventajas de una plantilla tan larga, capaz de enjuagar tres bajas en un partido clave.

El bulo de la marea amarilla

Corrieron ríos de tinta en las 48 horas previas al partido sobre la presencia masiva de aficionados macabeos en Goya, haciendo saltar las alarmas en club y afición ante la posibilidad de un episodio tipo Eintracht en el Camp Nou. Bien, todo fue un rumor que se fue haciendo enorme por efecto bola de nieve. La marea amarilla que se esperaba de al menos 2.000 aficionados se quedó en un grupo de unos 200 o 300 situados en el gallinero de la tribuna de calle Goya. En general el dato de asistencia fue decepcionante: 7.600 espectadores, dos tercios de entrada en unos cuartos de final de Euroliga y contra un rival histórico. Mucho abonado prefirió quedarse en casa viendo el Osasuna-RM de fútbol, con mucho menos en juego.

Volviendo al partido en sí, uno mira la estadística y destacan sobremanera esos 16/29 triples, que de entrada parece que sonó la flauta. Hubo lógicamente una parte de acierto, pero otra fundamental relacionada con la estrategia defensiva de Maccabi, que se cerró sistemáticamente y colapsó la zona para cortar la vía de producción más evidente del Madrid, los pívots,. Entre Tavares y Poirier solo pudieron lanzar siete veces a canasta en 40 minutos. Como contrapartida, los israelíes concedieron bastantes tiros exteriores relativamente abiertos. Es de suponer que haya un ajuste para el segundo partido.

Contra pronóstico lo mejor con diferencia del Madrid fue el backcourt que partió de titular, Causeur y Goss. El francés venía bajito de forma, tiene 35 años y empieza a ir justo de gasolina: promedios de 2.8 de valoración en 19 minutos en los siete partidos desde su regreso. Pero es un animal competitivo y suele rendir mejor en partidos importantes, ayer fue el caso. Sin necesidad de tiempo de balón y dando pocos botes se fue a 20 puntos con 7/11 de campo. Salvando las distancias, un rol de ejecutor con cierto parecido al de Carroll y que el Madrid ha venido echando de menos. Goss jugó un encuentro sólido el domingo contra Breogán y anoche mantuvo nivel cuando de verdad se necesitaba: 11 puntos y 8 asistencias, su techo en Euroliga, para 18 de valoración, además de una muy meritoria labor defensiva, lidiando casi siempre con la más fea (Wilbekin). Dirigió con más aplomo y solvencia de lo que nos tiene acostumbrados, un nivel que si es capaz de mantener sirve para equilibrar un poco la plantilla, compensando la cojera que arrastramos en el puesto de base.

Política de pelillos a la mar

Los despidos en diferido de Thompkins y Heurtel por sus farras en partidos fuera de casa en Euroliga van camino de quedar en un chusco vodevil sin consecuencias, al margen de un multazo, el mismo que a Yabusele. Apenas una semana después vuelven a entrenar con el resto del equipo, en puertas de la serie de cuartos de Euroliga. El club ha publicado un vídeo de la sesión de este lunes con una elección de imágenes nada casual, en la que se ve a ambos en situaciones de juego. Ya ayer se dejó caer el indulto. Ambos acudieron a Goya y siguieron el partido contra el Breogán desde la banda, en la zona de los no convocados (faltaron contra el Bayern). Y a la finalización, Laso en la rueda de prensa cambió diametralmente su discurso.

En solo ocho días ha pasado de decir que «Heurtel y Trey no entrenan con el equipo, la decisión de apartarles es DEFINITIVA«, a reducirlo a un «nunca han estado fuera sino haciendo trabajo especifico, veremos cuándo vuelven a jugar». El club, según informa Encestando, ha cambiado el despido de facto por una multa: pelillos a la mar como estrategia corporativa. El indulto por tanto es ya oficioso, y será oficial cuando ambos regresen a las convocatorias y a los partidos, que no me sorprendería que fuese a la mayor brevedad, quizá esta misma semana contra Maccabi.

Balance de daños

Por el camino sale dañada la imagen de los jugadores, con una cuestionable ética profesional, y del funcionamiento de la sección, con una política de comunicación errática. Se ha transmitido una sensación de tremenda descoordinación entre los distintos actores: entrenador, dirección y presidencia. Queda mal Laso, que se arrogó públicamente la autoría de la decisión y en su labor de portavoz explicó que se apartaba a los jugadores de forma “definitiva”. Y queda aún peor quien de veras tomó la decisión (¿un calentón en plena racha de derrotas?), al que le han enmendado la plana públicamente y cuestionado su autoridad.

A pesar del indulto, no creo que Thompkins ni Heurtel renueven este verano, pero hasta entonces nadie sobra. Por la cuenta que les trae, para limpiar su imagen de cara a salir a mercado, asumo que ambos se dejarán los huevos y aparcarán las farras. Y también os confieso, y esto es personal, que me alegro de que Trey tenga la oportunidad de purgar en pista sus pecados y despedirse con un mínimo de dignidad, un jugador de cierta ascendencia en la sección, que ha dado buenos años, a pesar de los pesares.