Pedro Martínez y la democratización del triple

Que el Madrid haya batido en cinco días su récord histórico de triples anotados en un partido tanto en ACB (20) como en Euroliga (21) no puede ser coincidencia. Por supuesto, hay una parte que no puedes controlar de acierto puntual de los jugadores, los mismos tiros otro día no entrarán, pero necesariamente hay otra parte estructural, de nuevo patrón de juego. La segunda me interesa más.

Recordemos que el triple ha sido los últimos años motivo de frustración recurrente en la afición blanca, en cierta medida justificado, en otra un poco exagerado, con notas de nostalgia y percepción selectiva. Números en mano, el desempeño en el triple el año pasado fue correcto. En todo caso, nada que ver con lo de este inicio de curso. El triple con Pedro Martínez es un arma fundamental del juego ofensivo, se lanzan más (volumen) y de forma un poco diferente. ¿En qué sentido?

▪️ «La jerarquía del tirador abierto». Este es el principal cambio: entre un lanzamiento forzado de una vaca sagrada y uno abierto de un jugador secundario, con Martínez prevalece siempre el segundo. Este precepto va a misa, y condiciona todo lo demás. Al tirador no se le mira el salario ni los galones de vestuario. El buen tiro es el tiro abierto, da igual quien lo tome. Y eso parece inyectar confianza a los secundarios, que se sienten respaldados porque pierden miedo al fallo, a extralimitarse. Reservas sin especialización en el tiro, como Abalde 15/30), Okeke (15/36), Jantunen (13/26) y Jones (7/9), están lanzando de tres con muy sólidos porcentajes. A lo cual también ayuda que el balón circula rápido y con una clara vocación de extra pass, aunque esto tiene menos de novedoso.

▪️ Se limita mucho el volumen de triples desde bote, de menor eficiencia, lo cual está directamente relacionado con el punto anterior, la democratización del triple. Porque los tiros desde bote (forzados) suelen asumirlos las estrellas. Tomemos como ejemplo a Hezonja, que tendía a abusar de lanzamientos en movimiento o dejándose caer, preciosos cuando le entraban, jordanescos… pero estadísticamente ineficientes. En los dos últimos años fue el jugador blanco que más triples lanzó en Euroliga (5.5 por partido), con un 31% de acierto. Eso supone fallar casi 4 triples por encuentro, 313 en dos años, solo en Euroliga. Por no señalar solo a los que ya no están, admitamos que Facu y Llull también han abusado un poco de ese tipo de tiros en pasadas campañas. Era una cuestión de estructura de juego, basada en el status y el talento individual, en poner el balón en manos del bueno. Que tiene también su lógica, no me entendáis mal. Simplemente la filosofía ahora es otra, prevalece el tipo de tiro sobre quién es el tirador.

▪️ Por último, en el esquema Pedro se permiten y hasta se fomentan los triples en transición, es decir, en los 5-6 primeros segundos de posesión tras rebote defensivo. A los entrenadores europeos de rancio abolengo se les deben rizar las pestañas al ver esos lanzamientos. Pero volvemos al punto uno, el de “cualquier tiro liberado es un buen tiro”, da igual quien lo tome y, también, en este caso, CUÁNDO lo tome. Además, en transición, con la defensa sin asentar, es habitual encontrar lanzamientos abiertos.

Moraleja: el anhelo perenne de fichar al nuevo Carroll no era la solución al problema del triple; hubiese ayudado, claro, pero más como una tirita. La solución siempre pasó por jugar mejor baloncesto colectivo. Es más, se da la paradoja de que el Madrid ha mejorado en el triple a pesar de que la nueva estrella del equipo, Maledon, es un lanzador mediocre.

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