La adaptación de los NBA, el factor X de la próxima Euroliga

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Hace 4-5 años China amenazaba a la Euroliga como segunda división del basket mundial, pero aquello se ha demostrado un cementerio de talento y aspiraciones de carrera, un cachondeo de donde nadie ha regresado mejor jugador de lo que se fue. Seguirá habiendo quien ponga rumbo a Oriente, todas las prioridade$ son respetables, pero nadie puede ya llevarse a engaño sobre lo que es aquello. En otras palabras, la Euroliga se mantiene como indiscutible segunda división del Basket mundial, y por ello destino preferente de los cortados en la NBA. Y resulta que este verano están llegando a Europa en cantidad y calidad como hacía tiempo. ¿Qué pueden aportar? Esa es la pregunta del millón, cuya respuesta puede marcar el destino de CSKA, Barca, Panathinaikos, Bayer, Maccabi o Baskonia.

El análisis de brocha gorda y titular clickbait suele estar condicionado por el complejo “Bienvenido, mr. Marshall” que queda en prensa y aficionados, la pleitesía a todo lo que venga de América y tenga que ver con basket. Confusión a la que contribuyen también los Twitter-‘expertos’ en basket USA, predicadores del “Phil Pressey lo va a petar en el Barca”.

En todo caso, conviene trazar una línea: una cosa son los drafteados de segunda ronda que no se hacen hueco en la liga y se tienen que buscar el jornal allende el mar (hoy no nos referimos a esos), y otra los jugadores con varias temporadas de NBA a sus espaldas, algunas con cierto protagonismo desde el banquillo, que por X o por Y dan con sus huesos en Europa. Entre estos segundos, hay casos recientes de éxito, como Derrick Williams o Anthony Randolph, algunos batacazos sonados (Odom en Baskonia), y los que pasan sin pena ni gloria, que son mayoría, tipo Josh Childress (Olympiakos), Rasual Butler (Granca), Hakeem Warrick (PAO) o Sean Kilpatrick (PAO).

La (re)adaptación al basket FIBA

Caso distinto es el de los europeos regresados, cuya adaptación y el impacto en Euroliga tras años en un baloncesto tan diferente es una moneda al aire. Allí se juega más rápido, menos coral y hay montañas de minutos/partidos de la basura, donde forjan sus estadísticas el tipo de secundarios que en general acaban volviendo a Europa. Números, por tanto, que conviene coger con pinzas. El baloncesto USA, además, está evolucionando más deprisa que el europeo hacia perfiles ultraespecializados: el cuatro abierto, el center para intimidar y poner bloqueos, el exterior francotirador, el veterano majo para hacer vestuario o el generador desde bote, el único que no veremos en Europa porque es el más valioso.

Los europeos que han hecho las Américas, con la excepción de los catacracks tipo Pau o Doncic, han tenido que adaptarse a algunos de esos roles, con suerte dispar. Rudy se volvió frustrado con el papel de mero tirador que le asignaron en Portland y Denver. Koufos, en cambio, se adaptó al de troncomóvil reboteador y a Mirotic le sentó como un guante el de cuatro abierto, el mismo, por cierto, del que renegaba en Madrid y por el que acabó enfrentado con Laso. Su valor de mercado, esos 15 millones anuales que ofrecía Utah y Pesic airea a los cuatro vientos, es la ecuación de su talento y su encaje en un perfil táctico en boga. Miren a Ryan Anderson, mismo perfil, 80 millones por 4 años sin haber empatado con nadie. ¿Cuál es la relación entre el valor de mercado en USA y el potencial de impacto en Euroliga? ¿Cuánto y cómo ha evolucionado Niko su juego?

Por comparar, en su última temporada en el Madrid (2014), solo el 30% de sus tiros de campo fueron triples, mientras que este año, 2018-19, han supuesto el 65%. Su talento está fuera de duda, pero pagar el sueldo más alto de la historia de la Euroliga por un ala-pívot tirador es como desembolsar en fútbol 100 millones por un lateral izquierdo. El impacto de Mirotic dependerá de la medida en que haga más cosas que tirar, es decir, postear y poner el balón en el suelo, y en esas hace tiempo que apenas se prodiga, así que es una incógnita. Igual que Abrines, con todo por demostrar aún, que además sale de una depresión y solo ha jugado 15 minutos de baloncesto de competición en lo que va de 2019.

La Euroliga ya no es cosa de 3 sino de 5

Mirotic (Barcelona), tavares (Madrid), De Colo (Fenerbahce), Clyburn (CSKA) y larkin (Efes)Ya conocemos los movimientos tectónicos del verano en la Euroliga y podemos afirmar, sin demasiado temor a equivocarnos, que la brecha entre los grandes y el resto de equipos se consolida y amplía. Una brecha que será todavía más evidente esta temporada, que la competición se amplía de 16 a 18 equipos. Hasta el año pasado hablábamos de tres únicos candidatos al título, CSKA-Madrid-Fenerbahce, no en vano se han repartido los últimos 5 títulos, pero el lugar natural de Barcelona y sobre todo Efes está en la aristocracia continental, dada su evolución el curso pasado y su capacidad de mantener la inversión económica en el tiempo. La próxima temporada será clave terminar la fase regular entre los tres primeros para evitar un cruce directo en cuartos.

Digo que la brecha se amplía porque, de los equipos que suelen hacer la goma, todos pierden a priori potencial de plantilla. A Zalgiris le han vuelto a desmontar la columna, salen Nate Volters, Brandon Davies, Aaron White y Leo Westermann. Baskonia pierde techo con la marcha del dúo interior Poirier-Voigtmann, difícilmente reemplazables con los dos grandes salarios de la plantilla ya comprometidos (Toko y Granger). Los dos griegos, por su parte, están fichando americanos random y melones por abrir, y solo Jimki, en función de si finalmente logra repatriar a Mozgov, mejoraría algo plantilla respecto al curso pasado.

Y pobre Milán… Messina está haciendo la mismita de cuando llegó a Madrid: pasar por el cadalso a los capos del vestuario, asegurándose que la prensa se le eche encima en cuanto se tuerzan las cosas. Entonces fueron Hervelle, Mumbrú y Raúl López, y a Felipe le advirtió que o aprendía a tirar triples como Smodis o se acostumbrase a agitar toalla (fue MVP de la ACB dos años después…). Sin olvidar que sacó lo peor de Llull y logró desquiciar a Velickovic. Messina acabó su periplo blanco enemistado con el vestuario y con la prensa, a la que acusó de deslealtad (¡!). El Madrid estaba a un abismo del Barca entonces, no juzgamos a Ettore por los resultados sino por las formas. Uno supondría que aquel batacazo en España y su paso por la NBA como ‘meritorio’ le habrían bajado los humos o suavizado las formas, pero se ve que al revés. Antes de dirigir un solo entrenamiento en Milán ha despedido a Mike James y descartado a James Nunnally, dos jugadores de élite Euroliga, que cambia por Michael Roll y Shelvin Mack, de perfil sensiblemente más bajo. Ya se sabe: fieles y que defiendan. Chacho como fallo en Matrix, un fichaje de la directiva.

Los candidatos: CSKA baja, Barca sube

El Madrid, a falta de la posible incorporación de un alero (“según mercado”, como las cartas de los restaurantes), mantiene potencial de plantilla, que no suena muy sexy pero alcanza sin problemas para seguir arriba. Aún menos se ha movido Efes (solo ha cambiado al ala-pívot reserva, Peters por Motum), pero reteniene a la pareja más desequilibrante de la competición, Larkin-Micic, y eso también es comprar boletos al título. Las renovaciones no copan titulares ni despiertan ilusión en la parroquia pero en general ganan más títulos que los fichajes. Fenerbahce ha recuperado vigor económico y tira de chequera para reemplazar la marcha de Melli y Guduric a la NBA. Con De Colo y Derrick Williams la rotación gana puntos y creación pero envejece, pierde en consistencia atrás y lectura de juego. A expensas de lo que Zeljko pueda sacar de Williams (históricamente exprime mejor al jugador europeo), diría que Fenerbahce mantiene potencial.

CSKA es el único de los cinco que empeora plantilla, con la salida de 3 de sus cuatro puntales, De Colo, Chacho y Higgins, que puede que alguno empezase a chochear pero aún marcaban muchas diferencias, a la última F4 me remito. Han ido, además, a reforzar a rivales directos y no se ha encontrado sustitutos de un nivel a priori ni parecido: Hilliard llega por Higgins, Strelnieks por Chacho y suena Ron Baker (¿y Mike James?) por De Colo. La pintura mejora con la llegada de Koufos y Voigtmann por Othello, pero no alcanza a compensar la dramática pérdida de talento en creación desde bote, que es el puesto que gana campeonatos dado a lo que se juega hoy.

Del Barca hemos hablado bastante, ha armado la que seguramente sea la plantilla más cara de la historia de la Euroliga. Las cuatro incorporaciones suman mucho potencial, especialmente Higgins y Davies, de los que se habla menos pero tienen el culo pelado de competir en la élite Euroliga y su perfil viene a tapar carencias del grupo el curso pasado. La labor ahora es convertir esa carísima plantilla en un equipo, una labor que los otros cuatro rivales directos ya han recorrido y para la que no tengo muy claro que Pesic sea el perfil idóneo. Hace falta mano izquierda para llevar un vestuario de estrellas con estos monumentales desequilibrios salariales así como para despachar con respeto a la prensa, que te estará esperando a la primera derrota, dadas las elevadas expectativas lógicamente generadas.

El verano más soso: fichajes que apuntalan pero no ilusionan

Laprovittola y Jordan Mickey presentación Real MadridHe dejado pasar unos días para volver a escribir, todos necesitamos unas vacaciones, oiga, y tampoco sobra un poco de espacio para asimilar los movimientos de verano. Perspectiva. A estas alturas casi todo el pescado está vendido y podemos empezar a recapitular. En la valoración de los fichajes influye sobremanera el contexto y el entorno, porque resulta que los rivales también juegan. Esto es deporte profesional y medirse las colas con el vecino no está mal, de hecho es necesario.

Las incorporaciones del Madrid, Mickey y Lapro, ambos ya presentados, nos hubiesen parecido suficientes y hasta curiosonas el verano pasado, de contención de gasto entre los grandes de Europa, escasos movimientos tectónicos y el Barca todavía a un abismo de distancia deportiva. Pero es que estamos en un verano de vacas gordas, Fenerbahce ha recuperado vigor económico, firmando millonadas a Sloukas y De Colo, además de atar a Derrick Williams por Melli (igual creo que pierde en la ecuación). Los equipos italianos están quemando pasta al calor de una nueva legislación fiscal para extranjeros y, claro, el Barca, rival directísimo en todas las competiciones, que ya ha limado este curso buena parte de la desventaja deportiva que arrastraba y que ha armado la que seguramente sea la plantilla más cara de la historia de la Euroliga.

En el otro lado del cuadrilátero quedaría el Madrid, que básicamente mantiene potencial de plantilla, siendo renovaciones los principales movimientos del verano, que despiertan por definición menos ilusión que los fichajes, aunque a la larga suelan funcionar mejor. Retener a Tavares, Causeur y Taylor nos hace objetivamente más fuertes, piezas clave en esa cosa que apenas aparece en la estadística pero gana títulos y que se llama defensa, a la última final ACB me remito. Se ha vuelto a primar el proyecto, la estabilidad, la coherencia, todo suena muy razonable… Pero habrá también quienes vean el vaso medio vacío y no les faltará algo de razón, que argumenten que mejor renovarse mientras aún ganas y que el club ha adolecido de ambición este verano, con el foco puesto en el equipo de fútbol, con más urgencias que el de basket. No seré yo quien lo rebata.

Fichar planes B

Las dos únicas incorporaciones (y no esperaría más, salvo sorpresas en las cesiones y los descartes NBA) no dejan de ser planes B, digamos que Laprovittola y Mickey muchas camisetas no van a vender en la tienda de Padre Damián. La idea inicial del club para sustituir a Ayón era Brandon Davies, pero el Barca puso sobre la mesa un salario sensiblemente superior (no menos de 1,7M de euros netos anuales), cifras de pívot titular a las que el Madrid ni podía ni debía llegar, habiendo ya apostado con toda lógica por Tavares como referente. Nada que reprochar, ley de oferta y demanda, el Barca tiene más pasta que nadie este verano.

Jordan Mickey es ante todo un proyecto, cumplió 25 años la semana pasada (nueve menos que Ayón). Era la mejor opción en el mercado en ese perfil con el dinero disponible, gran temporada debut Euroliga y margen aún de mejora. Sin duda pasa el corte por nivel, pese al mencionado déficit de centímetros, ahora bien, tomando como referencia la evolución de los americanos en el Madrid de Laso, no contaría con ver su mejor versión este primer año, de hecho es probable que durante un tiempo echemos de menos a Ayón (normal por otra parte, que ha sido muy grande).

¿Ser plan B convierte a Laprovittola en un mal fichaje? En absoluto, de hecho supone una mejora indiscutible respecto a Pantzar, al que sustituye. Su nivel real en un grande de Europa es una incógnita: patinó en Baskonia, aunque ha crecido mucho desde entonces. Sea como fuere, seguro que ayudará a cubrir una carencia del equipo, la de un tercer generador fiable desde bote, reduciendo la dependencia de Llull, que se volvió angustiosa por momentos el pasado curso.

En una temporada de 85 partidos hay minutos y balones para todos, y seguramente al propio Llull le ayude saberse con red de seguridad para reducir su ansiedad y reinventarse desde un rol de menos responsabilidad. Laprovittola, cuya adaptación al vestuario suponemos inmediata, apadrinado por Campazzo, es un fichaje impecable tanto desde un punto de vista táctico como financiero: 200k de ‘propina’ a la Penya más un salario alrededor del millón anual bruto por el último MVP de la Liga ACB.

¿Cuál es el ‘problema’ entonces? Pues la sensación lícita del aficionado de lo que podía haber sido y no fue, en un verano en que el mercado continental ofrecía jugadores de mayor dimensión en ese puesto. De Colo estuvo a tiro pero se escapó por dinero y a Chacho la directiva no le perdona su espantada hace 3 años, decisiones en las que han pesado también las esperanzas depositadas en Alocén a medio plazo y el respeto al equilibrio salarial en la plantilla, reconociendo a Tavares y Facu como jugadores franquicia. Lo dicho, todo muy razonable, pero la ilusión del aficionado no atiende a argumentos racionales.

La conversión del Mirlo

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Que sea un canterano blanco fichando por el Barca, lo que afirmó públicamente que nunca haría, solo hace que aportar morbo a una noticia de por sí inaudita. No habíamos visto cosa igual. La historia de los jugadores europeos en la NBA se regía hasta ayer por ciertos patrones establecidos, que han saltado por los aires con el fichaje de Mirotic por el Barca, todavía no oficial pero sí oficioso, anunciado por fuentes distintas y creíbles a ambos lados del océano.

Europeos en la NBA están los que prefirieron ni siquiera intentarlo, porque no les daban garantías (Bodiroga, Papaloukas) y/o por apego a unos colores (Diamantidis, Llull). Los que se marcharon, les fue bien, ganan pastizales y echaron raíces, como los Gasol, Calderón, Ricky o Ibaka. De entre los que regresan, hay dos patrones, los que se han dado una hostia deportiva (Chacho, Claver) y los que tienen problemas personales graves (Abrines) o de adaptación (Navarro, Spanoulis), y para chupar banquillo prefieren volverse, perdiendo algo de dinero, tampoco mucho.

Lo que no se había dado hasta ahora era que un profesional en los mejores años de su carrera (28), con cartel en la NBA, minutos y propuestas millonarias concretas sobre la mesa (Utah le ofrecía 45M$ por 3 años), renuncie a jugar en la mejor liga del mundo de su deporte para volver a la ‘segunda división’ palmando pasta. A un equipo y una ciudad con las que no tiene ninguna vinculación, es más, “eterno rival” del club en cuya cantera se crió.

Así visto, es incomprensible. Las cifras bailan mucho según las fuentes, entre unos increíbles 79M$ por 6 temporadas, de lejos el salario más alto de la historia de la Euroliga, hasta unos igualmente increíbles 7M€ por dos años, menos que Heurtel, renovado por 3 años y 11 millones. En todo caso, un movimiento que de puro inusual resulta sospechoso, como para que en Hacienda le pongan un asterisco de “revisar con detenimiento”, no deja de ser el mismo club de la operación Neymar.

El día que dejó de ser madridista

Porque en cualquiera de los escenarios el jugador palma pasta. Niko, devoto ortodoxo, siempre fue un tipo entre raro y algo conflictivo. Recordemos, la armó en su cesión al Palencia, donde acabó multado por saltarse el régimen interno del club. Acabó a hostias con un compañero en Chicago y se la lió a la FEB, ofendidito por ser segundo plato de Ibaka. Abro comillas: “No quiero ir con España solo cuando ellos quieran, cuando falte alguien”.

Es de los pocos jugadores en 8 años que ha salido a mal con Laso. Se dice que la relación ya era tirante (se quejaba de trato preferencial a los Sergios) y explotó en una discusión de vestuario en el descanso de un intrascendente partido en casa de liga regular ACB. Fue un 20 de mayo de 2014, contra el GBC, no volvió a jugar en la segunda parte, se quedó en 4 minutos de juego. Un mes después puso rumbo a América, pero ese fue el día que se bajó del madridismo, y desde entonces no ha tenido un detalle con el club que le formó.

No se ha dejado ver nunca en primera fila del Wizink, para animar al equipo, como sí hacen Doncic y Hernangomez siempre que tienen ocasión, y sus redes sociales son un páramo. Por ejemplo, felicitó recientemente a los Raptors por el anillo, a Laprovittola por el MVP, pero ni palabra del título ACB del Madrid… Los pitos a Tomic (a quien el Madrid dejó ir, no ejecutando la cláusula de renovación) van a parecer un concierto de música barroca en comparación con la que le va a caer a Niko cuando regrese a Goya. Cabezas de cochinillo. Es un magnífico ala-pívot, es obvio, si bien el impacto deportivo real del fichaje habrá que ver si esta al nivel de la faraónica inversión, tras años limitado en la NBA a un rol de especialista tirador. Ahora bien, de confirmarse, estamos a nivel mediático ante una bomba H que sitúa la rivalidad Madrid-Barca de basket en nuevo nivel. Habrá pira de camisetas blancas con el 12, decepción.

Gracias ‘Titán’, bienvenido Jordan Mickey

Jordan Mickey Gustavo Ayón Real MadridSe nos va el Titán, amigos. Se marcha con los deberes hechos y un palmarés escandaloso: en sus 5 años de blanco, casi siempre como titular, ha ganado 2 Euroligas, 4 ligas ACB y 3 Copas del Rey. No es el más carismático, ni un portento técnico, pero tampoco me tiro a ninguna piscina si digo que es uno de los mejores centers que ha vestido esta camiseta, así lo avalan los resultados colectivos y la estadística individual. Es el prototipo de pívot moderno: dinámico, con buenas manos, criterio pasador y más recursos en 2×2 que en 1×1. Llegó al Madrid por la insistencia de Laso, en cuyo sistema encajó como un guante, y también, recordemos, gracias al Barca que, en uno de esos errores estratégicos que han marcado la historia reciente del Basket español, malvendió sus derechos al rival directo.

Cabe aclarar que finalmente la salida de Ayón no se debe a una cuestión económica (que no acepte una reducción salarial), ni tampoco deportiva. Su declive defensivo es innegable y ha perdido protagonismo en favor de Tavares (ley de vida), pero seguía siendo un pívot reserva de muchos quilates en la Euroliga, encima ahora con pasaporte español. Se va porque así lo desea: tiene 34 años, nada que demostrar, la vida arreglada y quiere residir cerca de su hijo, seguramente también intentar carrera en la política mexicana. En sus propias palabras: “Tengo un hijo de siete años que me pide que lo vea los fines de semana y no es lo mismo traerlo en un vuelo de 12 horas que si estoy en EE UU, a una distancia de sólo dos, o cuatro como mucho”. ¿Quién se lo puede reprochar?

“No quiero modificar los tiempos del club”

Desde esta tribuna criticamos hace 3 años que Ayón marease al club durante meses en las negociaciones para su renovación. Y desde esta tribuna hoy se le agradece que esta vez haya ido de cara. Podría haber vuelto a torear al club, dejándolo como plan B medio verano mientras se daba una oportunidad de regreso a la NBA, el Madrid le habría esperado. Pero ha elegido salir como un caballero: “No quiero modificar los tiempos del club, que no fiche a otro jugador por esperarme”. Bien, Titán. Así, sí.

El Madrid lleva bastantes semanas trabajando en su reemplazo. Sabemos que se pujó por Brandon Davies, muchos medios grandes llegaron a anunciar el acuerdo, y aquí que nos hicimos eco, pero se metió de por medio el Barcelona con una oferta económica bastante superior, que el Madrid ni pudo ni quiso igualar. El pívot titular es Tavares y, por una cuestión de equilibrio salarial en la plantilla, no tiene sentido tirar la casa por la ventana por un reserva. Sonó también Ekpe Udoh, interesante por su pasaporte Cotonou (nigeriano), pero a las dudas sobre el estado de sus rodillas se sumó el precio, de nuevo, de pívot titular, al entrar en la puja los grandes de Europa.

Mickey, un 4 y medio

Y es así como se llega a Jordan Mickey, que salvo contratiempo será el sustituto de Ayón. Tengo bastante cariño al Jimki, de mis años en Moscú, y he seguido bastantes partidos del equipo este año. Conclusión: Mickey ha sido constante, cada mes era mejor que el anterior, tiene solo 24 años y el Madrid ha recibido informes muy positivos sobre su ética de trabajo (lo de fichar por los vídeos de YouTube pasó a mejor vida). Jimki ha sido su primera experiencia en basket FIBA y sus promedios son de notable alto: 14,2 puntos y valoración 15,2 en Euroliga. Si bien hay que ponerlos en el contexto de una temporada difícil en Jimki, de muchas lesiones y balance 9/21.

¿Su juego? No destaca especialmente en nada, pero hace de todo un poco, parecido a lo que decíamos de Ayón a su llegada. Mickey es un sólido rebotador, manos correctas, puede abrirse a tirar de media y larga distancia, y pese a su aspecto algo achatado cuenta con muelles para jugar consistentemente por encima del aro. Tiene nivel para el Madrid, su edad y adaptación al basket FIBA son esperanzadoras, mi única reserva viene por la altura, 203cms con zapatillas, o sea, ciertamente más bajo que Randolph y Trey. ¿Le alcanza para emparejarse a los Vesely, Milutinov, Gudaitis, Poirier, Tomic y compañía? Más que como un cinco, le veo como un cuatro y medio, y siendo generosos. No descartaría que Thompkins jugase más minutos de falso center el próximo curso, una variante que Laso ya ha utilizado puntualmente esta temporada con resultados correctos. Sea como fuere, Mickey es un fichaje interesante, dada la masa salarial disponible y lo que había en mercado. A falta de confirmación oficial, sea bienvenido.

El Madrid marca territorio: quinta liga de la era Laso

final ACB, real Madrid campeón Barcelona Palau

El Madrid sigue siendo el mejor equipo del país. Que el Barca haya mejorado y acortado la distancia es una cosa, que el trono esté en debate es otra. La final ACB despeja toda duda por el momento, justo 3-1, con relativa claridad (que no facilidad) y cuarto título en cinco años, con el interludio de Valencia. Una serie que viene, además, a refrendar la apuesta estratégica de la sección por Campazzo y Tavares como referentes en el medio plazo, MVP de la serie el primero y diferencial el segundo, devastador este viernes y a punto de renovar por un lustro.

El título, decidido en una final sin demasiada incidencia arbitral, sirve también para cicatrizar algunas heridas, más institucionales que deportivas. Estaba el ambiente cargado tras el episodio de la Copa, de precedentes arbitrales y órdagos, vistos en perspectiva, quizá un poco sobreactuados. Me quedo con el epílogo, la entrega del trofeo que esta vez sí pudo realizarse con normalidad en el centro del Palau. Tampoco necesitó el Madrid un gran cuarto partido para finiquitar la serie. Es mejor equipo, sobre todo a 5 encuentros, fue simplemente cuestión de cerrar las dos vías de agua abiertas, Heurtel y el rebote, y acabar el Barca desarbolado, pidiendo la hora, desesperado con Tavares.

La defensa de Heurtel

Paradójicamente, el antídoto para el base francés, el azulgrana al que mejor baloncesto hemos visto en los últimos años, vino de su propia bancada, yayo Pesic, empeñado en señalarle como culpable hasta del hambre en el cuerno de África. Un tiro al pie en las opciones del Barca al título: se tienen cruzados y no parece que haya solución, sólo puede quedar uno este verano. La bronca que recibe el jugador en la segunda parte es de época, desproporcionada respecto al ‘pecado’: alargar la ayuda sobre Randolph dejando espacio a su defendido, Causeur. Tiempo muerto, Pesic se va a por el francés hasta el centro del campo entre gritos y aspavientos, se tira el minuto entero abroncándole. No había cuestiones tácticas que corregir con el resto del grupo, oiga, estaba el título en juego pero la prioridad era abroncar a Heurtel por un error menor…

Estilo balcánico-noventero que afortunadamente ha quedado desfasado para el basket europeo de élite actual: aquello de las rotaciones cortísimas, “conmigo o contra mí” y la defensa como única prioridad táctica. La pereza. Si por Pesic fuese, y no lo disimula, Heurtel estaría hace un par de meses junto a Seraphin, durmiendo con los peces. Y en la entrevista post partido Yayo ha dicho que su “intención es seguir”.

Tavares Tomic Ribas Real Madrid Barcelona ACB final

En la otra vía de agua del Madrid en la serie, el rebote, fue diferencial Tavares, como no podía ser de otra manera: 13 capturas (¡9 de ataque!), erigido en coloso de la pintura, hoy modo Gigante Verde absoluto. “Tenemos que intentar sacarle de la zona, es que… bueno, es que es muy grande”. Podrían ser instrucciones para pasar de pantalla en un videojuego de la Nintendo 64, pero fueron las palabras de Oriola al descanso, frustradito el pobre, y la historia no cambió en la reanudación. El caboverdiano, por cierto, se fue a más de 31 minutos, su tope en el Madrid, completamente justificados por su rendimiento y la importancia del duelo. Lo cual dejó a Ayón en 7 minutillos en su probable último partido de blanco. No será el tipo más carismático que ha pasado por la sección pero ha sido clave en años gloriosos, si se confirma su marcha, se le rendirán los honores que merece.

Queda todo el verano para ir desgranando la serie, poner nota a cada jugador, y hacer balance sosegado de la temporada blanca. A botepronto, y recién terminado el primer Seagrams, me aventuro con un NOTABLE: campeón de ACB y Supercopa, finalista de Copa y tercer clasificado de la Euroliga en el año I de la era post Doncic, cuyos recambios de saldo no han cuajado. El equipo ha dosificado esfuerzos por momentos, como corresponde a un calendario tan saturado, pero deja por el camino algunos meses de buen baloncesto y un puñado de noticias esperanzadoras a título individual, como la consagración de Facu y Tavares, el step ahead de Taylor (renovado) o la recuperación de Randolph para la causa. Que no os deslumbre el brillo de los fichajes ajenos, hay mimbres para seguir arriba, el Madrid continúa como el rival a batir.