Garuba y Laprovittola se reivindican a costa de Fenerbahce

usman Garuba Fenerbahce

Una cara vale más que mil palabras

Lo de la Copa no fue un espejismo. No lo parecía, pero todavía hubo quien lo puso en duda, al no testarse contra el Barca. Solo ha hecho falta un partido para confirmar que, efectivamente, el Madrid ha entrado en cuarto creciente: la apisonadora pasó por el Sinan Erdem sin miramientos, +29 a Fenerbahce. Y no era una salida precisamente propicia, con cuatro bajas, ante un rival de nombre y con urgencias, en plena escalada clasificatoria (campeón de Copa turca y 6 victorias en los últimos 8 partidos de Euroliga). Vino a dar igual, el equipo ha encontrado la inercia positiva y con este nivel defensivo apenas da opción, pese a que los árbitros lanzaron un flotador a los locales en la primera mitad. En concreto a De Colo (11 tiros libres por 6 todo el Madrid), el jugador mejor arbitrado de Europa desde la retirada de Navarro.

Los parciales con Campazzo y Tavares

Están dejando de ser ya noticia los parciales positivos con Facu y Tavares en pista, y ayer no faltaron a la cita. +10 para cuando al comienzo del segundo cuarto se sentó el argentino, que no anotó ni una canasta y con todo firmó un partido magnífico, bueno, a su nivel del último mes: secando a Sloukas y tejiendo pases imposibles en estático. Von Karajan

tavares Vesely fenerbahce Real Madrid EuroleagueTavares continuó explorando la línea argumental de mayor protagonismo ofensivo que ya dejó entrever en la Copa: esas 8 canastas de ayer son su tope en Euroliga este curso. Y los 13 tiros de campo lanzados, también. Se atreve con floaters en las continuaciones y está firmando porcentajes interesantes en semiganchos de espaldas a 2-3 metros que antes apenas frecuentaba. Dada su tremenda superioridad física, cualquier incorporación a su repertorio ofensivo cerca del aro resulta tremendamente productiva. Es curioso cómo el caboverdiano le ha pasado por la derecha a Vesely (MVP el curso pasado) en la aristocracia de la Euroliga. Mientras Edy emerge como center dominador de la competición, al checo pareciera que le hubiesen caído cinco años de golpe, reconvertido de castigador de los aros en estilista de la media distancia wannabe. Con los dominadores como ellos, puedes intuir la decadencia en el momento en que empiezan a alejarse del aro.

Carroll subió 20 puntos, otro día en la oficina, pero más allá de los números su recuperación para la causa aporta un comodín táctico a Laso, contrapeso para equilibrar quintetos de vocación defensiva, como el inicial de ayer. Cuesta ver al americano a este nivel retirándose dentro de solo cuatro meses, pero dejarlo cuando aún está arriba sería la guinda a su carrera, y no hay que olvidar que antes que el jugador va la persona, y la prioridad de Jaycee es la familia, chapeu por ello.

trey-thompkins-real-madrid-eb19 (1)Todo funcionó como un reloj suizo en Estambul, ¡30 asistencias! Rudy fue clave en el segundo cuarto para cortar el conato de remontada y el dúo interior reserva, Thompkins-Mickey, vio el aro como una piscina olímpica (12 de 13 tiros de campo). Pero la mejor noticia para el Madrid fue el regreso a la rotación, a buen nivel y en plaza grande, de Garuba y Laprovitola.

Un regreso, todo sea dicho, forzado por las lesiones y no fruto de una decisión técnica, que es lo que tiene jugar en un grande. En el caso del argentino tiene por delante casi un mes para reivindicarse y justificar su fichaje, el tiempo previsto de baja de Llull. Y empezó con muy buen pie, sólido en la dirección (7 asistencias), de hecho, mejor en ese segmento que el balear las últimas semanas. Si Lapro rinde como ayer, bien podrían jugar juntos cuando regrese Llull, es más, seguramente esa fue siempre la idea.

Y tremendo estuvo Garuba, al que la lesión de Felipe pero sobre todo la de Randolph (que tiene para dos meses) le abren de nuevo las puertas de la rotación en Europa, de la que llevaba tres meses desaparecido, coincidiendo con el regreso de Thompkins. Todo hay que decirlo: en ACB, pese a seguir contando, su rendimiento había caído sensiblemente respecto al comienzo de curso, entre la jornada 10 y 18 firmó negativo en la estadística de +/- en todos los partidos. Pero ayer regresó a la rotación europea por la puerta grande, como si estos tres últimos meses de rookie wall nunca hubiesen sucedido. Magnífico en defensa y sensato en ataque, sumó un poco de todo, como él suele: rebotes, asistencias, dos tapones de anuncio, tres robos y hasta un triple. Dejó en el Sinan Erdem una enorme sensación de solvencia y aplomo para su edad, el heredero natural de Felipe.

Campeón por aplastamiento

37 años cumple en abril, menuda leyendaza.Si algo ha venido a enseñarnos esta Copa del Rey de Málaga es que el Madrid continúa teniendo una marcha competitiva más que el resto en ACB, también este curso, pese a la mastodóntica inversión del Barca en verano. Un reprís por oficio, carácter, profundidad de plantilla, conjunción y defensa, ingredientes que además de dinero requieren paciencia y estrategia. Ante el aluvión de fichajes rutilantes del rival directo, la dirección técnica blanca mantuvo la calma y apostó por continuidad. Una continuidad expresada en fichajes discretos, incluso decepcionantes en la comparación con el vecino, pero también y sobre todo en las millonarias renovaciones de largo plazo de Campazzo y Tavares, blindados ante la tentación NBA y señalados como líderes naturales del equipo para los próximos años.

Unos jugadores franquicia algo heterodoxos, de pocos puntos y corte claramente defensivo, una apuesta escasamente sexy para el aficionado intermitente pero cuyos réditos ya caen como fruta madura. Este título de Copa, el más claro de los seis de la era Laso (pese a las dudas de juego en las semanas previas), se ha cimentado en la defensa, haciendo parecer bandas de juveniles al anfitrión Unicaja en la final y a todo un Valencia en semifinales, el mismo que batió de ley al Barca el jueves. Ambos se quedaron en 68 puntos y así, claro, pues se cierra la puerta.

A los hombros de Facu y Tavares

Las dos estrellas blancas llegaban a la cita en pico de forma y rayaron a un nivel estratosférico en el Martín Carpena. Tavares ejerció su habitual dictadura en la zona a base de rebotes, tapones y pánico en la ofensiva rival. Ya sabéis, exteriores paseándose por la pintura sin mirar el aro y pívots arqueando ridículamente sus ganchos para evitar la humillación de otra boina. Además, Edy adornó su dominio atrás con una gran eficacia cara al aro (14 de 17 tiros de campo), no solo a base de mates, sino también de ganchos y floaters en continuaciones desde 2-3 metros. Una prometedora línea argumental a medio plazo.

Captura de pantalla 2020-02-16 a las 23.47.26Con Facundo Stockton se le agotan a uno los adjetivos, confirmadísimo mejor jugador de la ACB, manque pese a Mirotic y a los enamorados de la estadística de valoración en ligas regulares. A ver quién puede siquiera toser al argentino, MVP de las tres últimas competiciones nacionales (final ACB, Supercopa y Copa). 31 asistencias por solo 3 pérdidas en el torneo, y 9/15 triples. Es paradójico que las mayores dudas respecto al juego de Campazzo cuando regresó a Madrid tras la cesión en Murcia fueran precisamente la inconsistencia de su tiro exterior y su excesivo ratio de pérdidas. Su caso es un recordatorio de cómo el talento, la confianza del cuerpo técnico y trabajo, mucho trabajo, pueden cincelar una estrella. Remarco lo del trabajo porque, en el caso de Facu, tras esa imagen de prestidigitador canchero se esconde un workaholic casi enfermizo. Milagros a Lourdes.

Los viejos rockeros

Jaycee Carroll final Copa del Rey ACB 2020La Copa viene también a desmentir la idea extendida de que el Madrid sigue siendo muy dependiente de Rudy y Llull. El equipo ha jugado un torneo extraordinario pese a que el primero apenas ha podido aportar por problemas físicos y el segundo solo ha jugado un partido bueno de tres. De todas formas, en el caso del menorquín, el balance es positivo, teniendo en cuenta de lo bajo que partía: tuvo un papel destacado en el único duelo igualado en la Copa, contra Bilbao. El sábado patinó y el domingo para cuando salió a pista ya no había partido. Se reservó en la segunda parte por molestias, isquios, en principio nada grave.

Al final, las estructuras del Madrid son sólidas y el ataque lo suficientemente coral como para no depender de un solo jugador, ni siquiera de Rudy y Llull, como en otros tiempos. El dúo de ala-pívots, Facu, Deck, Causeur o incluso Mickey pueden aportar anotación si la ocasión se tercia. De las alas suele alcanzar con que al menos uno vea aro cada partido: contra Bilbao fue Llull y el fin de semana Carroll recogió el testigo, y tan ricamente, oiga: 12 puntos a Valencia y 20 a Unicaja. Vaya nivel a sus casi 37 años. Si con el menorquín quedamos a la espera de confirmación de esos brotes verdes, con Jaycee podemos afirmar rotundamente que ha vuelto tras su zozobra navideña por motivos familiares. Ya avisó en los duelos previos a la Copa y lo ha corroborado en Málaga, con su esposa en la grada. A Baylee, por cierto, le preguntó Lucio durante la celebración si su esposo seguiría otro año de corto y, no sé a vosotros, pero mí ese “ya veremos” me sonó a un NO bien grande.

Real Madrid Copa del Rey 2020

Óleo sobre lienzo: Copa del 2020. Llull Copyright

Y al amanecer del quinto día… despertó Llull

Llull Copa del Rey Bilbao 2020 Real MadridTampoco nos engañemos, no pintaba especialmente bien esta Copa para el Madrid antes de empezar, mucho más irregular que el Barca las últimas semanas, con el juego exterior bajo mínimos y el hándicap del descarte de un extracomunitario. Pues solo ha hecho falta una tarde-noche de baloncesto en Málaga para saltar por los aires los análisis previos. ¿A cómo se pagaba en las casas de apuestas que el Barca, vigente campeón y favorito, caería en cuartos de final y Llull sería el máximo anotador de la victoria blanca? Así es la Copa del Rey.

El Madrid batió al Bilbao en la mejor actuación colectiva en competición doméstica de lo que va de 2020. Si el resultado no fue más amplio fue porque el rival también juega, y el de ayer tenía más vidas que un gato. Respondió a cada intento de demarraje de los blancos, hasta el que lideró Llull en el último cuarto. Habían corrido ríos de tinta sobre el menorquín las últimas semanas, por su evidente crisis de juego al regreso de la lesión, opiniones opuestas y en muchos casos radicales. Ni estaba “acabado”, como decían desde la bancada apocalíptica, ni tiene sentido esperar el regreso de “el mejor Llull”, aquel MVP de todo en 2017, como defendía la otra. El propio jugador había dado muestras de nerviosismo, entrando al trapo de los agoreros en Twitter y en zona mixta.

El coco de Llull

Como habíamos comentado, su problema de juego tenía su origen principalmente en el coco, una cuestión de confianza. Igual que cada pérdida y tiro fallado le hundían un poco más en el fango, cada triple le devuelve a la dinámica. Creo que para cualquier madridista de bien fue una alegría verle disfrutar en la pista y volver a sumar al equipo. Fue una aparición, cual Gandalf con los Rohirrim al amanecer del 5º día. Hizo un partidazo en su versión selección o Madrid noviembre’19, la de puñal desde la banca, más ejecutor que director, que es la vara de medir realista y lo que necesita el equipo de él para aspirar a todo. Acertó un par de triples de teórico bajo porcentaje que no siempre van a entrar, pero también limitó errores (0 pérdidas) y en general su selección de tiro fue mucho más cabal que en fechas previas, lanzando equilibrado y con los pies mirando a canasta. En definitiva, brotes verdes y un chute de confianza para el grupo.

A Carroll le defendieron bien, Causeur hizo daño por momentos y Rudy resultaba evidente que está lesionado, o muy tocado (arrastra problemas de aductores). Ha forzado para estar en la cita, un detalle, pero no contaría demasiado con su concurso el fin de semana. A Bouteille, ‘el deseado’, le secaron entre Deck y Taylor. Si el casting para sustituir a Carroll está entre el francés y Prepelic, la final está reñida, ambos son magníficos jugadores y tiradores, de un nivel similar. De entrada Bouteille es alero y no escolta. Posee un enorme talento para sacar porcentajes altos de lanzamientos forzados de media y larga distancia, con el defensor encima, preciosos para el aficionado, un poco old school. Sin embargo, es menos dinámico que Prepelic, va justo de físico, genera poquito desde bote y no llega hasta el aro. El esloveno quizá no sea tan consistente en el tiro, pero tiene la ventaja de que ya pertenece al club, conoce el vestuario, sí es escolta y puede generar algo desde bote = puntos baratos desde el tiro libre. En fin, queda todavía tiempo para debatir del tema, homenajear a Carroll como merece y cerrar el capítulo sustituto. Patxi, ahora estamos a setas.

Campazzo, favorito a MVP

Facundo Campazzo Bilbao Copa del Rey Real Madrid 2020

Laso descartó a Thompkins como extracomunitario en beneficio de Mickey, la opción tácticamente más lógica. El americano, sin embargo, fue de lo más flojito del equipo y, dado que se pueden hacer cambios en la convocatoria a lo largo del torneo, no sorprendería ver a Trey de corto más adelante.

Si Llull fue quien clavó la daga a Bilbao, el sostén del Madrid fueron Campazzo, Tavares y Deck. Facu continúa en pico de forma, impartiendo cátedras de dirección cada velada: acumula 51 asistencias en sus últimos cuatro encuentros (9 ayer) y, si sois de apostar, me parece claro candidato a MVP. Tavares volvió a ser un valladar, y lo fue ante una de las mejores parejas de centers de la competición, el puesto estrella de este Bilbao. Subió 14 rebotes y 26 de valoración, candidato también a MVP, menos que Facu solo por el hecho de que lo decide la prensa y suele decantarse por los bajitos, más vistosos al aficionado. El tercer sostén del grupo fue Gabi Deck, aliado con Campazzo, que le asistió en no pocas de sus 8 canastas (de 9 intentos). El alero argentino parece estar recuperando la estela de su gran arranque de temporada, promedia valoración 20.2 en las últimas cinco citas de competición doméstica. Tiene un IQ altísimo en pista y buenas manos, un verdadero pichichi cerca del aro. Venderá pocas camisetas, pero es el ‘fichaje’ del año de la sección, y lo sabéis.

Adiós, Barca

Cory Higgins Barcelona Valencia

Antes de todo esto, el Valencia había tumbado al Barca, al que parece haber tomado la medida, pues ya dominó y bien mereció a los puntos haber ganado el duelo de Euroliga del martes pasado. La de ayer fue una victoria de ley, un repaso épico de Ponsarnau a Pesic. A falta de juego colectivo o ideas en ataque, el Barca recurrió al triple, muchos de ellos forzados, lo que lastró el porcentaje. Lanzó 43, por solo 27 tiros de dos: si lo hace el Madrid y cae en cuartos de final ya estaríamos pidiendo la cabeza de Laso por jugar “como un pequeño”. Al final, este Barca saca adelante la mayoría de los partidos gracias a la suma de arrebatos puntuales de acierto ofensivo individual, por al enorme talento de la carísima plantilla que le han comprado a Pesic. Pero colectivamente es un estilo algo pobre, con sistemas del siglo pasado y sucesión de aclarados 1×1, que empequeñece a teóricas estrellas como Cory Higgins y Brandon Davies, claramente venidas a menos y sin cuyo concurso a un nivel más homologable este Barca está limitado para optar a títulos. Ya se le han escapado los dos primeros…

Dicho lo cual, tampoco hay lugar para la relajación en las filas blancas pese a la eliminación del rival a batir. El sábado espera Valencia, séptimo clasificado de la Euroliga y en pleno pico de forma, de facto el tercer mejor equipo del basket español a febrero de 2020. Viendo el nivel del otro lado del cuadro, bien puede ser una final adelantada. A disfrutar.

Un Madrid cual montaña rusa

Carroll berlin Jaycee Alba EuroleagueSi el Madrid está en crisis, dadme muchas crisis de estas. Victoria en Berlín y se pone con dos partidos más average ya de ventaja sobre el cuarto clasificado, CSKA, que volvió a palmar. El triunfo en Alemania, eso sí, fue de frenopático, un encuentro de plusmarcas y extremos como no recuerdo, un ejercicio de irregularidad, resiliencia e inconsistencia. Por resumir la montaña rusa lo más rápido posible, para los rezagados: exhibición colectiva histórica en el primer cuarto (41 puntos anotados, récord de la Euroliga), seguido de un descalabro bíblico en el segundo (-26, el peor parcial del Madrid en la historia de la competición). Tavares desactivó al Alba en el tercero y Campazzo igualó el récord de asistencias de la competición en un partido (19). Randolph las metió de colores (27 puntos), Taylor hizo su partido más completo del curso y Carroll se reencontró con el baloncesto (27 puntos). Dejo a Jaycee para el final porque es la mejor noticia: no hace falta que enchufe 27 cada partido, con que recupere su nivel de acierto habitual será el mejor fichaje del equipo para la Copa, pues alivia el problema más acuciante a día de hoy, que es la falta de puntos de las alas.

Pero hoy he venido a hablar de Llull, que ha sido el principal tema de debate esta semana. Llevamos días dándole vueltas a su estado de forma y sus consecuencias en el devenir del equipo. Se han leído análisis tácticos sesudos sobre el problema del segundo base en el Madrid, que si al equipo se le apagan las luces cuando el menorquín dirige en solitario, que si encima Laprovittola no alcanza… Principalmente escucho soluciones de manager de consola, o sea, fichar. “Será por dinerooooo”. Siento advertir que para eso habrá que esperar (como poco) hasta el verano, pues no se va a traer otro base a mitad de curso teniendo ya tres en nómina (y no precisamente baratos). Somos los que estamos, y viendo los dos últimos encuentros de Llull creo podemos aparcar el debate táctico, porque el 80% del problema ahora mismo está en su coco, más que en sus piernas o muñeca.

Es una penita verle, resta al equipo, y lo digo desde el máximo respeto y cariño que le tengo, como leyenda del madridismo que es. El descalabro del segundo cuarto en Berlín coincidió puntualmente con su paso por pista, lo cual se está convirtiendo en hábito en las últimas semanas, dicho sea de paso, acompañado ayer por Trey, Lapro o Causeur, entre otros, que parte de culpa también tuvieron. Pero era Llull quien dirigía la nave y se cascaba chufas posesión tras posesión. Malos lanzamientos que no son en muchos casos el problema en sí mismo, sino el síntoma, el resultado de un ataque sin ideas, de sistemas ejecutados tarde y mal, de incapacidad para generar soluciones para el resto ni en 2×2 ni, sobre todo, en 1×1. Está para los leones desde que ha regresado de la lesión (¡2 de 15 tiros de dos!), y resultan ridículos los esfuerzos de los periodistas y tuiteros que, por corporativismo mal entendido, se empeñan en descalificar a cualquier hijo de vecino que ose constatar la evidencia. “¡Traidores!”. No, oiga, la crítica (constructiva) es el ADN del madridismo, siempre lo decía Turpin. De periodistas amigos de los jugadores españoles está la profesión llena, pero quizá no sean el faro más desinteresado por el que guiarse.

Viendo el vaso medio lleno, resulta imposible que Llull siga así de mal mucho más tiempo. No es realista, hace dos meses era un jugador útil, con sus altibajos, pero en dinámica y sumando. En algún momento, más pronto que tarde, recuperará confianza y dejará de restar al equipo para volver a sumar, en mayor o menor medida. Y recuperar la confianza pasa por darle minutos y oportunidades, a costa incluso de encajar parciales negativos en los segundos cuartos. Una inversión que esta haciendo Laso a corto-medio plazo para recuperar a un jugador importante en la rotación y clave para el estado anímico del grupo.

Llull, Laprovittola y el problema del segundo base

laprovittola joventut real madrid

Dos días y medio después de la meritoria y muy valiosa victoria en Tel Aviv, el Madrid vuelve a las andadas: pinchazo en Goya contra un Joventut en horas bajas. Imperdonable. Relajación > 52 puntos encajados en la segunda parte > final apretado sale cruz. Facu descansando en la grada, Trey descartado y Tavares solo 7 minutos en pista. Sin la dirección del primero, los puntos en estático del segundo y la defensa del tercero el Madrid es a día de hoy un equipo bastante vulnerable, la versión Tel Aviv se basaba en ‘estar todos’. El primer puesto de la ACB y la consiguiente ventaja campo en la final serían de gran valor este año, con un Barca sólido, pero el Madrid la está vendiendo barata.

Felipe se cascó 17 minutos contra Joventut, no defendió un pimiento, pero hizo sus números y el Wizink feliz. Garuba ni se quitó el chándal, pese a que el problema en la segunda parte fue claramente defensivo, que es el punto fuerte del muchacho. Da igual, ayer no tocaba. Táctica al margen, sacrificar tiempo en pista del canterano para complacer a Felipe a cuatro meses de su retirada parece una inversión nefasta. Se entendería si Reyes atravesase un pico de forma, pero dista de ser el caso. Y si es por diplomacia, el club ya cumplió renovándole otro año, que deportivamente no se justificaba, para que pueda batir algún récord más y tener la ‘gira de despedida’ que a su amigo Navarro se le negó. ¿Estamos a futuro o a diplomacia?

Dependencia de Facu

Aunque lo más preocupante contra la Penya fue la sensación de enorme dependencia de Campazzo. Fue faltar y hacer aguas el equipo, lo que deja en bastante mal lugar a Laprovittola y Llull. Con el argentino lo que se ve es lo que hay, no da para más. Ha superado aquel estrepitoso aterrizaje en el club, que se le escapaban los balones de las manos y encadenaba valoración negativa partido tras partido. Le duró como tres meses y se justificaba por el periodo de adaptación. Ahora ya está adaptado, no se le escapan los balones y rinde al nivel mediopensionista que se puede esperar de él en la élite. Ni más ni menos. Flojito en defensa, dirección andando y una aportación condicionada al acierto en lanzamientos forzados y a arañar tiros libres en faltas de pillo. Como tercer base serviría… si hubiese un segundo al uso.

Pero Llull no lo es, sufre sobremanera cuando se queda como único director. Algunos dirán que rinde mejor de “escolta”. La denominación es lo de menos, aunque personalmente prefiero llamarlo “segundo base en pista“, una variante táctica que hemos visto hasta la saciedad con Laso (¿os acordáis de ‘los Sergios’?). El caso es que entre Llull y Laprovittola suman unos cuatro millones de euros de masa salarial para bastante poquito, para que echemos de menos a Facu contra un Joventut en casa. Y además ambos tienen contrato garantizado el próximo curso en los mismos parámetros, un hándicap para el club de cara a moverse en el mercado.

Llull es una herencia desafortunada: tiene el salario de la megaestrella que era antes de la lesión y su contrato, firmado en 2017, cuando acechaban los Rockets, expira en junio 2021. Merece el beneficio de la duda, le sobra carácter y baloncesto para convertirse en un activo interesante de la rotación una vez encuentre su rol y recupere el pico de estado físico. Lo demostró en el Mundial con España. Quizá el club podría, eso sí, negociar ya este verano una rebaja salarial a cambio de más años de blanco. A Lapro le tengo menos fe: en función de su rendimiento de aquí a final de curso me plantearía negociar una rescisión de contrato o intentar colocarle al primer Joventut de la vida dispuesto a asumir el 60-70% de su salario. No hay peor error que insistir en la equivocación. Si asumimos que Llull tiene que estar acompañado de otro base en pista, hace falta un segundo director de mayor nivel.

El Madrid se reencuentra en Tel Aviv

causeur tavares Bryant Tel Aviv Madrid EuroleagueLa racha de derrotas (4 seguidas) se cerró oficialmente en Manresa el domingo, pero no la de mal juego, que se ganó con una versión pírrica. Faltaban, todo hay que decirlo, Randolph, Rudy y Mickey, que a veces nos pensamos que la plantilla es infinita y homogénea, y va a ser que no. El roster tiene 15 jugadores, pero los últimos 5 o 6 bajan bastante, en función de cómo esté Carroll, que ahora está mal. La dinámica negativa de juego la rompió el equipo ayer en Tel Aviv, primera jornada desde hacía 9 semanas con la plantilla al completo, desde el 22 de noviembre en Goya ante CSKA, para ser precisos.

Un triunfo de valor y prestigio el de Israel, ante un rival directo y que aún no conocía la derrota en casa (10-0). Tampoco es que el Madrid alcanzase la excelencia, que Roma no se construyó en un día, pero estuvo muy serio en defensa, que es donde suele marcar las diferencias y donde más había flojeado en esta mala racha. Faltó acierto exterior (5 de 20), aunque realmente es que ni siquiera se consiguieron tiros liberados porque el balón circuló a trompicones. Tan a trompicones como 19 pérdidas (las mismas que el rival, eso sí), pero es que no estaba Maccabi invicto como local por casualidad, que su público aprieta mucho, los árbitros barren para casa y el equipo sabe defender, mención especial a Quincy Acy, un jabato. No esperes jugar de salón allí.

El Madrid entendió el partido y se puso el mono de trabajo, igualando el nivel de intensidad, lo que junto a los puntos de Randolph sirvió para mantenerse a flote hasta el descanso. Fue en la reanudación cuando tomó el mando del partido, sin amplias distancias, pero que ya no soltó hasta el final. El regreso de Toñete fue mano de santo: anotó 11 puntos en los primeros cinco minutos… tras un mes de baja y encima en la Mano de Elías. Así es él, indescifrable y al margen de las circunstancias, porque su coco se rige por parámetros que se nos escapan. El caso es que acabó con 19 y 7 rebotes, y fue el mejor pese a jugar solo el 1º y 3º cuarto. Él y Thompkins sanos y en dinámica son el mejor puesto de ala-pívot del continente, 42 de valoración ayer entre ambos en 37 minutos de juego.

A Trey en realidad le benefició el regreso de Toñete, porque tampoco sale a cuenta que juegue 33 minutos con la bombona de oxígeno a cuestas, como ha pasado algún día recientemente. Hizo en Israel 19 de valoración en 16 minutos desde el banquillo y sin necesidad de anotar de tres, que tampoco tuvo buenas posiciones. Aunque el más determinante en la escapada del tercer cuarto fue Tavares, 5 tapones y 10 rebotes, que generó auténtica psicosis en el ataque macabeo, que se quedó en 45% de dos. Es la versión valladar-máximo que justifica la apuesta estratégica de la sección con su megarenovación el pasado verano.

El papel de Llull

Causeur fue el mejor del juego exterior, ha aumentado este curso sus prestaciones invernales en vista del apagón Jaycee. A cambio cojearon bastante Deck, regañado con el aro (1 de 7 en tiros de dos), y Llull, cuya pésima dirección en estático en el segundo cuarto coincidió con los peores minutos blancos de la velada. El menorquín sufre cuando, ante rivales top como ayer, se queda como único director de juego en pista. Se le apagan las luces y demasiados ataques acaban en malos tiros en los últimos segundos de posesión, casi siempre suyos tras stepback. En todo caso, paciencia con él, parroquia, que acaba de regresar de una inoportuna lesión que le cortó el buen ritmo que trajo del Mundial y con el que arrancó el curso.

Es el puesto clave de la plantilla y solo con Facu no alcanza, le necesitamos a un buen nivel para aspirar a títulos y no hay motivos para que no llegue a ofrecerlo. Siendo, eso sí, conscientes de que rinde mejor en un rol tipo selección española, como segundo base, acompañando en pista a Facu o a Lapro (en España era Ricky), encargado en defensa de la estrella exterior rival y lanzando en situaciones tras menos bote. El problema es que esa versión requiere de un Laprovittola más fiable…