Tenemos a Rodolfo desatado, se le está poniendo el pelo pincho y de color dorado, modo super guerrero, según se acerca el desenlace de la temporada. El caso es que atraviesa quizá su mejor momento de forma desde que viste la camiseta blanca, 23.2 de valoración media en sus últimos 9 partidos, entre los que incluyo la serie ante Olympiakos. No le darán el MVP de la temporada ACB porque cae mal a muchos, es más Vegeta que Son Goku. Pero en su fuero interno esos que tanto le odian saben que es el mejor, de la ACB y probablemente de Europa. Memorable su exhibición dominical, 30 puntos (11/16tc), 7 rebotes, 5 asistencias, 1 robo… y ninguna pérdida de balón. Y no fue estadística de relleno, Rudy contribuyó a sacar adelante un encuentro que se estaba poniendo feo por momentos, ante un CAI que no deja de ser uno de los mejores equipos de la competición (cómo me gustan Sanikidze y Jones).
Aunque sus números no fueron deslumbrantes, me gustó Chacho, esta vez sí, en su versión más altruista. Darden volvió a estar resultón y Slaughter cuajó unos minutos muy valiosos en el tercer cuarto (cuando se rompió el partido), que ya iba siendo hora. Carroll, por su parte, no pudo confirmar la mejoría que apuntó el viernes contra Joventut. Laso concedió vacaciones a Bourousis (8 minutos) y a cambio dio cancha a Mejri, que es de los más felices cuando Chacho tiene el día altruista. Llull y Felipe cumplieron, aunque esta vez sin especial brillo.
Y dejo a Mirlo para el final. Es pensar en él y suspiro. Sigue en los mundos de Yupi, vaporoso, con la cocotera en cualquier lugar menos en Madrid. Ya no es que se borrase contra Olympiakos, que es un vitorino del basket FIBA, es que en el último mes en ACB acredita 9 de 30 tiros de campo. Se le comió Doellman y se le comió ayer Sanikidze. Es que hasta Llovet-Shurna le sacaron los colores por momentos el viernes. Ni que decir tiene que se olvide de repetir MVP. Recuperarle mentalmente es la labor más importante de Laso de aquí a la F4.






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