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| Por bulerías |
Uno es técnico rival, prepara el partido con mimo durante días, todas las posibles variables y eso que hacen los entrenadores. Entonces te sale el Chacho en el último cuarto con esa barba perrofláutica y su aire despreocupado y empieza a hacer cosas fuera de guión. Y uno se alarma, claro, porque de Rodríguez se puede esperar que lidere una transición con un pase de sobaco, sí, pero si engancha el hábito de resolver ataques al final de la posesión con bombas heterodoxas y tiros a pierna cambiada, es entonces cuando de verdad te jode la pizarra…
De su mano y de la de Carroll remontó el Madrid 14 puntos en el Martín Carpena de Málaga en la segunda parte para sacar un triunfo vital en Euroliga. Además de la sensación de competitividad mostrada, esta victoria es de las que de verdad cuentan. El Madrid se coloca 4-0 en el top16 y, lo que es más importante, suma 3 victorias a domicilio. Echando las cuentas de la lechera, si los blancos ganan todo lo que queda en el Palacio (aún invicto este curso en todas las competiciones), deberían ser segundos de grupo y tendrían pues ventaja campo en cuartos de final, objetivo primario de esta romería. Ya adivino el parpadeo de las luces de Londres que van marcando nuestro retorno a la F4…
Rudy dio la cara los tres primeros cuartos, fue el máximo anotador del equipo con 15. Pero cuando el asunto se puso realmente feo en el 3º acto, tanto como esos mencionados 14, surgió de entre la espesura la albañilería Slaughter y Suárez para mantener las constantes vitales. Aunque comenzó 7 por detrás en el marcador, el último cuarto fue un soneto de blanco nuclear: 29 puntos a domicilio a un equipo netamente defensivo como Unicaja. 12 llevaron la firma de Chacho y 9 de Carroll, dos killers amables. Pasen y vean.
Puestos a sacar alguna pega, el juego interior rayó a un nivel lamentable casi al unísono, con la honrosa excepción de ‘Masacre’ Slaguhter. Ni de Rafa ni de Mirza espero casi nada. Pero me decepcionó Mirotic en una gran cita como era la del Carpena, ya no en su desacierto cara al aro, sino en su actitud atrás, que se ganó alguna peta de Coach L en tiempo muerto. No es que se juegue mucho para ellos, pero es que los pívots de Unicaja subieron 34 puntos por sólo 13 los del Madrid.






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