Episodio de esquizofrenia

Se tuerce el camino del Madrid a la final ACB tras caer en el Palacio en un episodio de esquizofrenia del estilo Laso como no se había visto en todo el curso. 40 triples, nada menos, lanzaron los blancos en el segundo partido, cifra digna del equipo pequeño que visita la pista del grande y fía la campanada al 6,75. Pasa que el Madrid es campeón de Europa y recibía como local a un Valencia digno, sí, pero objetivamente inferior (faltaban además Ribas y Loncar). Tras marchar a remolque todo el encuentro, merced a una defensa contemplativa y al acierto taronja (58%tc), llegó en el último cuarto el cenit de la verbena, con 13 triples lanzados, ¡uno cada 46 segundos!

Creo que la serie no corre demasiado peligro, que el Madrid tiene repris suficiente para, si defiende con ganas y Rudy se entona un poco, robar un partido de Valencia y cerrarlo en el quinto. En todo caso, no es buena señal de cara a una hipotética final contra el Barca. No vale relajarse a estas alturas, aunque se haya ganado la Euroliga. Se está demasiado cerca de cerrar una temporada de ensueño, sería una pena desperdiciar el viento a favor.

A 40 minutos de La Novena

Un estratosférico segundo cuarto de semifinales, 35-14, coloca al Madrid a ya solo 40 minutos de baloncesto de La Novena, del santo grial. Los ‘Rústico Brothers junto a Rivers abrieron la brecha, justificando de nuevo cuando calienta el sol los movimientos de despachos del pasado verano. El primer tiempo finalizó con una sublime estadística colectiva de 18 asistencias y cero pérdidas. Poesía, vaya.

Machete Ayón, que ya decíamos que llegaba a la cita en plena forma, reventó a la cacareada pintura turca con sus atributos ya conocidos: colocación, intensidad, buenas manos, anticipación… Durante muchos minutos apareció siempre en el momento adecuado en el sitio adecuado, fuese con un robo, un palmeo o una asistencia. Salió por la puerta grande del Palacio con esos 30 de valoración (¡27 al descanso!), las dos orejas y el rabo.

Clave también para romper el encuentro en ese mágico segundo cuarto, que no olvidar, se comenzó por debajo en el marcador, fue ‘Chapeau’ Nocioni, que impartió una lección de baloncesto a su ex compañero, MVP Bjelica (que perdió el duelo… y las formas). Los ‘Rústico Brothers’ dejaron en un segundo plano la calamitosa actuación del capitán, Felipe, que se vio físicamente superado por la exigencia del partido, y cuyo -6 de valoración es la peor marca de su carrera Euroliga (11 temporadas y 230 partidos).

El tercer puntal blanco de la noche fue KC Rivers (val 21), que destrozó desde el arco con 5 de 6 triples, cuatro de ellos en el segundo acto. Siga o no el curso que viene, su serie de cuartos y este partidazo de semis justifican el medio millón de su ficha. Los Sergios fueron el combustible colectivo con 18 asistencias entre ambos, y Rudy (12 puntos y 4 rebotes) cumplió aunque no brilló de otras grandes citas.

El rival por el título será un temible Olympiakos, que batió a CSKA en otro final ajustado y tiene los mismos ingredientes que en los títulos de 2012 y 2013. Spanoulis hizo de Spanoulis, decisivo tras 35 minutos negado con el aro (empezó con 0 de 11 tiros de campo). La final no podría tener más morbo. Fue ante Olympiakos la última final de Euroliga que ganó el Madrid, hace 20 años en Zaragoza, y la penúltima perdida, la de 2013 en Londres. Pero los griegos también nos tendrán ganas, tras apearles el curso pasado.

No es con Spanoulis con quien tenemos una cita el domingo, sino con Turpin, que nos mira desde su Cibeles del cielo.

De paliza en paliza

A lo bueno se acostumbra uno rápido. Ganamos por ejemplo de 31 en casa a un Alba Berlín y nos parece otro día en la oficina. Pero no, oiga, que este es, salvo un par de bajas, el mismo Alba ‘garrapata’ Berlin que venía de ganar en Tel Aviv y forzar prórroga en el Palau. Nadie regala nada en un top16 y aún así va el Madrid a día de hoy regalando correctivos. Orientativa es la estadística del balance de puntos, que lidera con +186 en 10 partidos, doblando con holgura al segundo que es CSKA con +71.

Las coordenadas ante los alemanes fueron las ya habituales. El equipo se deja llevar un poco al arranque, cuando aún está la vaquilla fresca. Pero en el segundo o tercer cuarto, según el día, pero siempre con Chacho en pista, rompe el partido con una irresistible receta de defensa asfixiante (ventajas de una plantilla larga y ‘rústica’) más un ritmo ofensivo inalcanzable.

Rudy es escuchar el ‘I feel devotion’ en el calentamiento y ponerse el mono de faena. 11 puntos y 8 asistencias ayer, la mayoría en la primera parte, cuando aún contaba. De todas formas, es injusto destacar a uno, porque sonó el grupo afinadísimo: no hubo ni un solo violín de los 12 que desentonase esta vez. Carroll y Slaughter atraviesan un gran momento de forma, cumpliendo con nota su labor de especialistas. Rivers y Bourousis, que al contrario, no andan demasiado católicos y cuyo rol en el equipo se ha difuminado desde comienzo de curso, firmaron igualmente minutos de calidad. Laso reservó a Felipe y Ayón, que jugaron sólo 16 minutos cada uno, que de todas formas les dieron para sumar 21 y 16 de valoración, respectivamente.

A falta de cuatro partidos para terminar el top-16, aventaja el Madrid en dos victorias más el average al segundo del grupo, que desde ayer es el Barca en solitario, tras ganar con holgura a un Maccabi que, al revés que el curso pasado, va de más a menos. Muy mal se tiene que dar para no ser primeros: se puede pinchar en Atenas y Barcelona, sirve con ganar en el Palacio a Zalguiris y a este Maccabi menguante para asegurarlo matemáticamente. El primer puesto es importante, en tanto que evita a los tres cocos del otro grupo. Olympiakos, CSKA o Fenerbahce, empatados a día de hoy. Ya no se trata pues, solo de la ventaja campo, es que lo mismo haces segundo, te cruzas con los rusos y se te queda cara de tonto. Al primero le espera Baskonia o Efes, que va a ser que no es lo mismo.

Vía de agua en el barco

Tampoco nos puede coger por sorpresa el gatillazo contra el Unics, que más que otra cosa refrenda los síntomas que venía apuntando el equipo. Cayó el Madrid hace dos semanas en Estambul, pero fue sobre la bocina, a domicilio y ante un rival de entidad. Perdimos la imbatibilidad, pelillos a la mar, “este año no nos interesan los récords”. En Kaunas nos vino Dios a ver, remontamos 9 puntos en los últimos 3 minutos. Se jugó fatal pero 
“nos agarrramos al partido”, pelillos a la mar. Para lo de ayer frente Kazán no hay atenuantes posibles. Se perdió de ley como local contra un rival que, si bien tiene un quinteto de mucho talento, no por casualidad acudía como penúltimo de grupo con balance 2-4. Los títulos se deciden en mayo, pero el barco tiene un boquete en el casco. Laso debe estar contando, ya no los días, sino las horas para que regrese Rudy, enderece el entuerto y parezcamos un equipo F4, porque lo que es a día de hoy… Como siga quemando crédito a este ritmo, Coach L va a llegar a la Copa del Rey con el agua al cuello. Win or go home.

D’Or Fischer, que os recuerdo cobra la mitad que Slaughter, se merendó a nuestros pívots con sus 33 años (25 puntos, 8 rebotes, 5 tapones). Se ve que Bourousis lee el blog y se ha relajado con los elogios de hace dos semanas. Ayer ni se presentó. Nuestro interior más enchufado, Ayón, vio el último cuarto entero desde la banca. Es que Laso es así de alternativo. Mejri, que firmó un gran segundo cuarto, volvió sin embargo a demostrar, igual que en Kaunas, que le falta templanza para finales calientes. Se desconcentra con el vuelo de una mosca, no se pierde una bronca. Se picó con Fischer y le pintó la cara. Los minutos de Slaughter en la recta final, en fin, una astracanada. Felipe sigue teniendo un imán para los rebotes, pero está en modo ‘yo me mi conmigo’ y no da un pase ni por equivocación. Jugó 20 minutos y fue el que más tiró a canasta, se comió por cierto tres tapones. Laso provó de inicio con Nocioni de tres, una variante que en principio nos pone, pero el experimento duró 4 minutos, los que hicieron falta para entender que al Chapu alero le pesan los años o la falta de costumbre. Y a todo esto Erceg en el mercado…

El juego exterior sin Rudy es como unos Rolling sin Mick Jagger. Me diréis que Chacho jugó un 2º cuarto de campanillas y nos lo hizo pasar pipa, sucede que este deporte se juega a dos canastas y su ‘no defensa’ a Jerrels nos costó medio partido. Salvo a Llull, con criterio en ataque (7 asistencias, 0 pérdidas), y la brega de Maciulis, que de todas formas tampoco es la alegría de la huerta. De Carroll sabemos lo que esperar en partidos exigentes y el Rivers de octubre quedó definitivamente atrás, como un romance de verano. Poco incisivo desde bote y desatinado en el tiro. Al final, nadie ha dado un paso al frente aprovechando la baja de Rodolfo. En sus manos estamos.

Llull, el redentor

Confieso que subestimé a Maccabi, incluso aunque llegase a Madrid como líder invicto. Lo recordaba de los cuartos de final del año pasado, un quiero y no puedo, y atribuía ese 3-0 a un calendario amable. Tiene la misma columna vertebral, una plantilla curiosona pero limitada. Pero, claro, denle una plantilla curiosona y cierta estabilidad a David Blatt y verán la que lía. El Maccabi que pasó ayer por el Palacio es un equipo pulido: duro y compacto, que sabe a lo que juega. Y aunque diese un agua el domingo a un Unicaja que vino de turismo, al Madrid se le apareció por momentos el ‘síndrome Moscú’. El encuentro me deja sensaciones encontradas. Por una parte me preocupa que suframos tanto para sacar un partido en casa ante Maccabi. No llegamos a la Copa en nuestro mejor momento, mientras el Barca progresa adecuadamente y ha enjuagado parte de la sideral distancia que mediaba hace un mes. Por otro lado, está bien que aprendamos a sufrir, a ganar partidos en situaciones adversas, que serán cada vez más habituales según avancemos en la competición y mejore el nivel de los rivales.

Contra Maccabi llegamos a estar 8 abajo en la segunda parte y aguantamos a flote con defensa, más que otra cosa, con la testiculina de los niggas y Felipe, impagables. Los israelíes tienen poco banquillo y sus hombres llegaron al final con la lengua fuera. Rudy, sin necesidad de lucir excelso, firmó números de la estrella que es: 16 puntos, 8 rebotes y 3 asistencias. Pero el mejor fue/volvió a ser Llull, decidió con esos 8 puntos en los dos últimos minutos, terminó con 20 y 4 asistencias. Y no es sólo eso, transmite desde hace 2-3 semanas muy buenas sensaciones, lo venimos comentado. Da gusto verle cuando está así, fino de tiro, concentrado en el juego y tomando buenas decisiones. Me pone la idea de ver a este Llull emparejarse con Huertas en la final de Copa.

Mirotic y Chacho, aunque siempre suman estadística, tuvieron una velada de lo más gris. Mirlo acredita 37% en tiros de campo en el top-16 y Rodríguez parece menguar según crece Llull… Y no gris sino directamente negras son las dos últimas actuaciones Euroliga de Bourousis, especialmente atrás, amplísimamente superado por Krstic y Sofo. Para estos partidos le hemos fichado, quiero que meta la mano y no rehuya el contacto. Los partidillos ACB, como el del sábado en Valladolid, ya tiramos con Mejri. Por cierto, el equipo echa de menos a Carroll, que entre lesiones y demás lleva un mes desaparecido. Sus rachas nos ayudaban a abrir parciales que sepultaban al enemigo.

Tormenta perfecta

Llegó la hora de la verdad y el Madrid retoma, como intuimos hace una semana contra Efes, las magníficas sensaciones de juego de la mayor parte de la temporada. Barrió al Maccabi en el Palacio (79-53) y se adelanta 1-0 en la serie de cuartos de final de la Euroliga. Tras un primer cuarto de zozobra, los blancos pasaron por la derecha al rival en un segundo parcial cual tormenta perfecta (24-4), jugando como legítimo candidato al título, status que al parecer perdimos en tres funestas semanas de marzo. Desde luego, el Madrid es lo mejor de la primera jornada de cuartos, junto al CSKA, que no encontró rival en un Baskonia acomplejado.

Rudy y Chacho lideradon la feria en Goya. El mallorquín, 15pts & 6rebs, sostuvo al equipo cuando al comienzo pintaban vastos, Laso con buen criterio le reservó en los minutos de la basura, que no fueron pocos. Chacho, por su parte, centrifugó con su dirección al Maccabi en el segundo acto: 10 puntos, 10 asistencias, 5 rebotes y felicidad por doquier, mucho mejor que el Prozac. Rodríguez ha experimentado este curso tramos de bastante anotación, pero su versión verdaderamente diferencial es ésta, la de asistente, catalizador. Más allá de Rudy y Chacho, la clave de la victoria es colectiva, la defensa blanca (que sigue demostrando que cuando quiere puede) ha sacado los colores a todo un Maccabi, que venía de ganar 6 de sus últimos 7 partidos Euroliga. Los israelíes se han quedado en 53 puntos (incluidos 6 de maquillaje en el último minuto), 9 menos que su anotación más baa de la temporada.

Es una serie aún larga, sí, pero el primer partido es clave y cuesta imaginar a este Maccabi ganándonos 3 de los próximos 4 partidos. Por cierto, que James Shawn me ha dejado bastante frío. Físicamente un animal, pero un zoquete con el balón en las manos. Algo que intuíamos, pero que hoy hemos constatado de primera mano y con cierto dramatismo. Le quedan 2-3 partidos para cambiar nuestra opinión y convencernos.

Cuando el Madrid levantó marejadilla en el segundo cuarto, los israelíes no opusieron ninguna resistencia, se desnudaron al primer envite, algo escasos de recursos, dicho sea de paso. El Real no ha ganado, ha apabullado, insuflado congoja en las filas rivales. Aunque oficialmente la serie está 1-0 y el viernes hay partido nuevo, soy de los que piensa que las sensaciones crean poso. Maccabi regresa al hotel abrumado, con ese segundo cuarto en la retina, con los triples en transición, la barba desaliñada de Chacho y el jolgorio del Palacio. Buenas noches.