A 40 minutos de La Novena

Un estratosférico segundo cuarto de semifinales, 35-14, coloca al Madrid a ya solo 40 minutos de baloncesto de La Novena, del santo grial. Los ‘Rústico Brothers junto a Rivers abrieron la brecha, justificando de nuevo cuando calienta el sol los movimientos de despachos del pasado verano. El primer tiempo finalizó con una sublime estadística colectiva de 18 asistencias y cero pérdidas. Poesía, vaya.

Machete Ayón, que ya decíamos que llegaba a la cita en plena forma, reventó a la cacareada pintura turca con sus atributos ya conocidos: colocación, intensidad, buenas manos, anticipación… Durante muchos minutos apareció siempre en el momento adecuado en el sitio adecuado, fuese con un robo, un palmeo o una asistencia. Salió por la puerta grande del Palacio con esos 30 de valoración (¡27 al descanso!), las dos orejas y el rabo.

Clave también para romper el encuentro en ese mágico segundo cuarto, que no olvidar, se comenzó por debajo en el marcador, fue ‘Chapeau’ Nocioni, que impartió una lección de baloncesto a su ex compañero, MVP Bjelica (que perdió el duelo… y las formas). Los ‘Rústico Brothers’ dejaron en un segundo plano la calamitosa actuación del capitán, Felipe, que se vio físicamente superado por la exigencia del partido, y cuyo -6 de valoración es la peor marca de su carrera Euroliga (11 temporadas y 230 partidos).

El tercer puntal blanco de la noche fue KC Rivers (val 21), que destrozó desde el arco con 5 de 6 triples, cuatro de ellos en el segundo acto. Siga o no el curso que viene, su serie de cuartos y este partidazo de semis justifican el medio millón de su ficha. Los Sergios fueron el combustible colectivo con 18 asistencias entre ambos, y Rudy (12 puntos y 4 rebotes) cumplió aunque no brilló de otras grandes citas.

El rival por el título será un temible Olympiakos, que batió a CSKA en otro final ajustado y tiene los mismos ingredientes que en los títulos de 2012 y 2013. Spanoulis hizo de Spanoulis, decisivo tras 35 minutos negado con el aro (empezó con 0 de 11 tiros de campo). La final no podría tener más morbo. Fue ante Olympiakos la última final de Euroliga que ganó el Madrid, hace 20 años en Zaragoza, y la penúltima perdida, la de 2013 en Londres. Pero los griegos también nos tendrán ganas, tras apearles el curso pasado.

No es con Spanoulis con quien tenemos una cita el domingo, sino con Turpin, que nos mira desde su Cibeles del cielo.

La hora de los valientes

9 abajo bien entrado el último cuarto, con Lorbek castigando la rabadilla, ¿adiós a la final? No, era la hora de los valientes. Chacho, Carroll y Mirotic en papel protagonista, Tomic lo había sido durante el resto del partido. El Madrid mostró carácter, se levantó (parcial 3-19) y robó del Palau el partido que se dejó inexplicablemente el miércoles. Esta vez no hubo milagros ni frutas tropicales que salvasen de la quema al Barca. Al final del encuentro, consumada la derrota azulgrana, la retransmisión de TVE parecía un velatorio (‘el cortijo de San Cugat’).

La serie viaja a Madrid con la sensación de que los blancos tienen más baloncesto, con algunos jugadores pletóricos de confianza. Tomic sigue confirmando que el Barca es un caramelo. Primera opción en ataque estático y sus promedios en el Palau son lógicamente de top europeo: 14pts, 8rebs y val.18. Lo de Chacho fue glorioso, esos 3 triplazos consecutivos con 9 abajo rollo semis contra Argentina en el Mundial de 2006… Lleva 18 de 23 triples en playoffs. Por cierto, bien Laso, dando caña arbitral, aprendiendo la lección (según cierro estás líneas ambos son trending topic en Twitter). 

Mejor aún Congoleño Wallace. Ya antes de la final suponíamos que sería un flanco débil, pero es que sus 15 minutos en pista fueron un filón. Algo parecido se puede decir de un desdibujadísimo Eidson desde hace semanas (0/5 tc, val. -4). Sada, el de la ÑBA, lleva valoración 0 y 1/5tc en 30 minutos disputados en la final. Descuidad, que irá a Londres “porque ayuda al rebote”. Navarro no está para jugar 2 partidos en 3 días y N’Dong arrastra problemas físicos (como que suman 66 años entre ambos). Vázquez y Huertas aguantaron la primera parte, pero cuando dejaron de entrarle los tiros a Lorbek el Barca cortocircuitó. En fin, que se huele la sangre…