El Madrid baja de la nube en 4 días

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Una curita de humildad a tiempo pica pero quizá no sobre de cara al medio plazo, para cincelar el carácter del grupo. En 4 días ha bajado el Madrid de la nube de un comienzo de temporada Disney, dejándose la imbatibilidad Euroliga en El Pireo y el liderato ACB en Barcelona. Derrotas ambas perfectamente asumibles a nivel clasificación y hasta previsibles en el calendario, salidas exigentes con la baja del base titular.

Por la forma, la rivalidad y la amplitud final del marcador (-17), escuece más la del Palau. En Grecia se compitió hasta el último minuto y pesó el arbitraje casero, además que a parte de Llull faltó Ayón. En Barcelona, en cambio, se borró el equipo en el arranque del último cuarto: 7 pérdidas en ese tramo de partido, provocadas en parte por la defensa local (no deja de ser un equipo de Pesic) y en parte por la ausencia de un segundo manejador de balón.

A Prepelic le viene grande el encargo de segundo base, que ni es base ni está todavía en dinámica. A falta de Llull, ese segundo creador debería ser Causeur, pero anda discreto en este arranque de curso, buscando aún su sitio en este overbooking de escoltas de la plantilla. Que Pantzar no fuese ni convocado nos recuerda, por si hacía falta, que a efectos prácticos estamos sin tercer base. No armemos una crisis de Estado todavía, ya sabíamos lo que había, es una plantilla de dos bases y cinco escoltas, ninguno de los cuales puede hacer de base con garantías homologables. Si la salud respeta a Llull y a Facu en primavera el asunto quedará en anécdota. En mucho peores nos las vimos el curso pasado y la cosa terminó en doblete…

Dice bastante del partido del Madrid en Barcelona que el mejor fuese Taylor, atinado en ataque (10 puntos sin fallo) y apagando a un Heurtel que llegaba en vena. En el polo opuesto meto a Randolph, que se deshizo según avanzó la velada, a medida que se cargó de faltas y falló un tiro tras otro. Su excompañero Singleton le enseñó matrícula esta vez. Dado el voltaje del choque, se echó de menos ese IQ en pista que aporta Thompkins, que ha regresado a buen nivel (no se tuvo prisa con su recuperación) y jugó ya valiosos minutos en El Pireo el jueves.

Quedó fuera de la convocatoria por el dichoso asunto de los cupos de extracomunitarios, Laso apostó por Tortuga Deck, y el argentino pasó sin pena ni gloria por su primer derbi. Un solo tiro a canasta (fallado) en 22 minutos, repartió alguna asistencia curiosa pero también carga culpa por esa costosa sangría en el rebote defensivo. Es buen rebotador en ataque… como alero, batiendo de fuera a dentro, pero le faltan centímetros y horas de vuelo para cerrar la pintura propia con solvencia en labores de ala-pívot ante rivales top. Paciencia, son 23 añicos y sólo dos meses de experiencia en Europa.

Parroquia, no fustigarse por esta semana complicada que termina. Se ha competido, se ha echado de menos a los ausentes y se ha vuelto a la Tierra. No dan títulos sin bajarse del autobús.

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Primeros apuntes del Madrid 18/19

Deck Prepelic y Llull tras la victoria en BurgosNo me aventuraría, dios me libre, a sacar conclusiones de nada a mediados de septiembre, con los chavales luciendo aún moreno playero y Laso esa barba Popovich canosa de cincuentón interesante que se nos ha dejado. No, los análisis sesudos vendrán después, esta es una entradita ligera para matar el mono, que el verano de basket ha sido un tostón. La espera va llegando a su fin, jugó nuestro Madrid el sábado en Burgos, ganó y convenció, con algunas notas que procedemos a repasar…

Ayón termina contrat(az)o el próximo verano, tras dos campañas rindiendo algo por debajo de lo que marca su salario (ahora el segundo más alto del equipo), y parece que regresa concienciado tras el periodo estival. Primero, porque ha llegado físicamente fino, nada que ver con agosto 2016, que se plantó con 15 kilos de sobrepeso, empachado a tacos para celebrar su megarenovación. Se nota en las fotos de Instagram que cuelgan sus compañeros y sobre todo en pista, 21 puntos en 18 minutos al Burgos. Segundo porque, si Marca no se equivoca, obtendrá al fin pasaporte español a lo largo de este curso. Hace años que cumple los requisitos y justo se van a completar los trámites, qué coincidencia, en vísperas de negociar su último gran contrato, que 33 años tiene. En fin, ya nos vamos conociendo todos…

Tortuga Deck, por cierto, muy favorecido por el cambio de peluquero, tiene toda la pinta de acabar convirtiéndose en el ‘underdog’ de la temporada del Madrid. ¿Os acordáis de que al conocerse su fichaje el debate era si cederle o no? Pues 12 puntos, 5 rebotes y 2 asistencias en su debut de blanco. Es un torete, juega feo pero efectivo, le gusta el contacto y produce fácil cerca del aro, sea cortando o ganando la posición a culazos. Si es capaz de poner sobre la mesa porcentajes potables de tres cuando quede liberado dispondrá de no pocos minutos en la rotación de Laso. Ayuda que tiene menos competencia en el puesto que el otro debutante, Prepelic, que firmó aprobado en su debut.

– Las dos grandes incógnitas del equipo este curso son Llull y Randolph. Nada me haría más ilusión que ver al balear al nivel de la 2016/17, o similar. Con el tiempo he aprendido a concederles a él, a Felipe y a Carroll siempre el beneficio de la duda, han demostrado tener más vidas que un gato, pero os confieso mis reservas a día de hoy. A botepronto, el Llull de este sábado en Burgos se me pareció más al de los pasados playoffs ACB, lo cual deja, por cierto, una enorme responsabilidad sobre los hombros de Facu, una responsabilidad para la que le veo preparado. Randolph, por su parte, jugó un partido muy apañadete, como hacía tiempo que no le veíamos, valoración 17 en 18 minutos. No es que se puedan sacar mayores conclusiones de un encuentro en que ni Trey ni Felipe se vistieron de corto, pero su mera titularidad y actitud participativa en pista hablan al menos de un deseo tanto del jugador como de Laso de recomponer la situación. Un nuevo comienzo.

Doncic silencia el Buesa y reivindica su MVP

Doncic en el Buesa Arena en la final de la ACB

La temporada del Madrid se recordará por cuatro victorias decisivas lejos de Goya, a saber, el segundo de la serie contra PAO, los dos de Belgrado… y, sí, este tercero de la final ACB. La parroquia local sacó pecho por el lleno en el pabellón, pero al Madrid, después de sobrevivir a los 19.000 energúmenos de OAKA, el Buesa debe parecerle poco menos que un jardín de infancia. En la pista, eso sí, fue un duelo de alto quilataje, un triunfo que cambia la serie y bien puede acabar valiendo el título.

Aguantaron los de Laso dos demarrajes vitorianos, en el primer y tercer cuarto, una dignísima versión de Baskonia, con Vildoza y Poirier de nuevo estelares. El Madrid se agarró al duelo con piolet y, cuando la temporada estaba en juego, apareció la estrella, guonderboy, ese cuyo MVP tanto se criticó en Vitoria vino a enseñarle chapa al aspirante local. “Mira el trofeo, puedes tocarlo un poco si quieres”. Luka terminó máximo anotador y reboteador del partido, 20+9, tomando un puñado de buenas decisiones con el balón en las manos en las posesiones clave. Shengelia, desacertadito de nuevo (4/11tc), vio cómo le flotaron de 3 con un descaro casi humillante, recibió una soberana chapela en el ataque decisivo y se volvió a marchar frustrado, mohíno, con un gesto antideportivo. El valor de las acciones de Toko está cayendo sensiblemente en esta serie, ni rastro del cuatro que dominó el tramo central de la temporada.

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Perdió el duelo de MVPs… y también el de ala-pívots, ante Trey Thompkins, que ya le hizo un traje en el segundo y al que bien haríamos en empezar a ver cómo el cuatro titular del Madrid para el próximo curso, independientemente del destino de Randolph o de un eventual sustituto. Se ha ganado Trey ese estatus en pista durante todo el año, apareciendo siempre que calentaba el sol y hoy no iba a faltar a la cita: 4 de 4 triples, caen con nieve.

Apagón Llull

Rudy recuperó desde la defensa el pulso a la serie y Campazzo jugó minutos valiosos en la primera mitad, antes de que una antideportiva cogida con alfileres le sacase del partido. El que no recuperó el pulso fue Llull, que venía en modo escopeta de feria y su tercero de la serie fue ir de Málaga a Malagón: 0 de 10 de campo, el peor partido en tiro que le recuerdo, que a punto estuvo de costar caro. Pero ahí estaba Carroll para compensarlo, como durante todos los playoffs. Metió 15 puntos en 15 minutos, incluidos 5 seguidos a 6 minutos por jugar, cuando Baskonia tenía pelota de break (+7). Qué temporada la suya, 52% en triples con 35 palos, el cabrón se conserva en formol. Modo leyenda.

Aunque quizá el factor más desequilibrante, aún más que Carroll e incluso Luka, es el doctor Tavares, que pasó religiosamente consulta en el Buesa: cinco tapones colocó, dos en los últimos 100 segundos. El que le pone a Toko a 29 segundos del final quedará como una de las jugadas de la serie. Porque no es el tapón, es el impacto moral, la frustración y el miedo que genera en las filas rivales. Me lo reconocía un amigo vitoriano, “si pudiese lesionar a un jugador del Madrid, sin duda sería a Tavares”. Pensadlo bien, te estás jugando el partido, la final, y a tu jugador franquicia le colocan un tapón limpísimo, casi con el codo y sin saltar. Es humillante, cuasi pornográfico. Acciones que quedan en la retina del jugador; el martes se juega el cuarto y a ver quien es el listo que se aventura a la zona. La conclusión es que Gigante Verde no te gana partidos, lo que te gana son campeonatos, a la final de Belgrado y a sus playoffs ACB me remito. Pobre Kuzmic, le recordaremos por el tipo cuya lesión abrió la puerta a Tavares…

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El factor Goya

20180305_112816.pngNo somos del todo conscientes de la importancia estratégica que tuvo en el renacer de la sección la mudanza de la ‘Caja Trágica’ al Palacio de los Deportes, el factor Goya y el aumento en la asistencia que trajo consigo. Sirva el dato de que hace dos años que el club no puede sacar nuevos abonos a la venta, los 8.000 que hay se renuevan religiosamente, dejando sólo 3.000 para venta de entradas de partido, que se agotan la mitad de los encuentros.

Antes resultaba un acto de fe acudir a los últimos confines de Usera para ver baloncesto en una pista de tenis, a 12 minutos andando del metro más cercano. No había un solo bareto en los aledaños donde hacer previa o postpartido, clave para crear ambiente y afición, porque al final el encuentro suele ser solo el acto central de un plan social más amplio. El Palacio es todo lo contrario, la multitud de bares de todo pelaje propia del centro de Madrid, y de mi experiencia como abonado con acceso en Goya (el más populoso) me aventuro a estas humildes recomendaciones, una entrada off the topic que hacía tiempo tenía pendiente. Advierto que distan de estar todos los que son (necesitaría un libro entero), aunque sí son todos los que están…

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Los Torreznos pasan el examen de Piter

Si uno llega con poco tiempo al pabellón la elección es inevitable, Los Torreznos o Alba 88, los dos bares exactamente contiguos al acceso de Goya. En el primero tienen cerveza barata y efectivamente muy ricos torreznos, recién fritos y a 2.2 euros la ración/persona, que pasan el examen del mismísimo Piter. Ahora bien, no pidan nada más ni lleven a su chica en una cita romántica, que se pone a reventar en los prolegómenos: los camareros parecen sacados de una peli carcelaria y los empujones de otros clientes están a la orden del día. A Gustavo se le ocurrió en cierta ocasión, en medio del barullo, preguntar si no tenían más cerveza que Mahou: “Esto es Madrid, chaval, ¿qué esperas?”.

El Alba se llena menos, es la mejor alternativa si te has quedado sin entrada, porque ponen siempre baloncesto en las teles sin tener que pedirlo. Se destaca por la birra, una Estrella Galicia reserva de barril muy top y a precio justo pero, advierto, las tapas son “metralla”  y los bocadillos más.

Los bares de Hermosilla

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Bar Villanueva, la mejor tortilla

En la paralela a Goya, calle Hermosilla, hay varios baretos que viven de las oficinas centrales del Corte Inglés, que quedan justo allí. Entre ellos el bar Villanueva de los Infantes (en Hermosilla 113), estrecho y cutrillo, pero con la mejor tortilla de patata de la zona, que no es poco decir. Tampoco hay que poner la tienda de campaña: bocadillo para llevar y festín en el descanso. En la puerta contigua está el Canalaska, bastante más fino, con buena música y decorado con gusto. Abundan corbatas porque es el garito de afterwork de referencia de los empleados del Corte. La camarera es borde pero echa los gintonics con gracia y a precios justos, ideal para postpartido Euroliga en viernes. Muy cerquita, a escasos 50 metros del pabellón, en la esquina de Fuente del Berro con Goya, queda el bar El Pintón, la cerveza no es barata pero, si hace sol y encuentras mesa libre, su terracita en Goya es de lo más simpática.

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Canalaska, para los gin tonics

Pocos metros más arriba, también en Fuente del Berro, está una de las dos delegaciones de La Gaditana, cañas carillas pero bien tiradas, pescaíto frito y ambientazo joven. La sucursal de Lombía (calle paralela) solía ser punto de encuentro de nuestra cuadrilla, pero murió de éxito.Se puso imposible, como un vagón de metro en hora punta. Al final, acabábamos siempre en la calle, en las mesas de pie para fumadores, pasando frío, esperando a Gustavo, que siempre llega tarde.

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Aunque para imposible, las sucursales de cadenas en Felipe II, La Sureña y 100 Montaditos, varias veces lo intentamos y nunca logramos acercarnos a menos de dos metros de la barra. Uno llega a una edad en la que está dispuesto a pagar 30 céntimos más por la caña a cambio de unas mínimas comodidades.

En esa zona, si caminan escasos 50 metros en la calle Fernán González, encontrarán la Taberna Colmenar, que al fondo suele haber sitio para sentarse. El trato es familiar, tienen Alhambra, Estrella Galicia y unas tapas contundentes.

Estamos en pleno barrio de Salamanca, así que abundan marisquerías y restaurantes de copete, que no pegan ni con cola en esta lista. Una categoría en la que, tras caer un día por error, meto a La Divina de Goya, un bar restaurante justo en frente del pabellón, cerveza carísima y malas caras como no pidas comida. Una y no más. Engaña en cambio la terraza de Ostradivarius, en Goya, entre El Corte Inglés y el pabellón. Con ese nombre y ubicación pensarías que te rejonean, pero ponen los gintonics a 6.5 euros en la terraza, que serán purito garrafón, pero sabéis tan bien como yo que hay días en que todo entra.

Van Rossom, libre como un taxi

dsc_2666Arranca el Madrid la pretemporada el próximo jueves día 1 y más vale que a Laso le quepa el chándal porque va a tener que hacer de base en los partidillos, con Llull lesionado y Doncic en el Eurobasket. Parece al menos que el pasaporte español de Campazzo está ya listo, solo a falta de que lo recoja una vez vuelva de vacaciones, según cuenta Chema Lucas. De todas formas, incluso cuando regrese Luka, a la plantilla le falta un base, o eso opina la mayoría, que no compra la consigna tacaña del “tirar con lo que hay”.

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Granger firmó con Baskonia por un millón neto anual (+compensación a Unicaja) y Wanamaker sigue en Darussafaka por 1.5, por ninguno de los dos llegó el Madrid a pujar. Cifras elevadas para un sustituto, rango salarial de base titular Euroliga, que no es lo que busca el club, serviría uno más baratito, para descargar al menos de minutos a Luka en ACB.

Uno comunitario y tal vez no muy caro sería Tyrese Rice si se desvinculase del Barca, que le amenaza con mandarle al B como medida de presión para que acepte una rebaja de finiquito (tiene unos 2.5 millones de salario bruto garantizado este curso). Un farol, suponemos, pues constituiría un mobbing de libro de texto. Nadie duda del talento y carácter ganador de Rice a estas alturas, la idea de vestirle de blanco es tentadora, un Djordjevic 2.0, pero la plantilla del Madrid no va justa de talento y una personalidad tan fuerte puede alterar el ecosistema. No veo necesidad que justifique asumir tanto riesgo… Por su vida nocturna se prescindió de Othello, ¿qué sentido tendría fichar a su ‘primo’?

Asumiendo, que no es poco asumir, que el club esté dispuesto a remangarse (al fin) y gastarse un solo euro extra si encuentra una ganga con pasaporte europeo, uno de los pocos que cuadra parece Sam Van Rossom, 31 años. Su pasada campaña en Valencia fue homologable, especialmente en el tramo central, coincidiendo con la lesión de Diot: promedió valoración 12.5 en los seis partidos entre la Copa del Rey y la final de la Eurocup. Sin embargo, se volvió a lesionar en la rodilla izquierda y pasó por el quirófano en mayo. A 23 de agosto está oficialmente libre como un taxi, porque Valencia no ejerció la opción para renovarle, incorporando a Erick Green en su lugar.

A Herreros nunca le disgustó, de hecho sonó para el Madrid hace siglos, estando aún en Bélgica, para ficharle con la idea de cederle para que se foguease. Terminó en Pesaro… Hoy está en el paro y necesita reivindicarse, el Eurobasket puede ser un escaparate, ha dejado buenas sensaciones en los tres amistosos que ha jugado con su selección. Me dice un pajarito que se ha ofrecido al Madrid, dispuesto incluso a aceptar contratos cortos encadenados, a modo de seguro anti-lesiones. De ser cierto, así se las ponían a Felipe II…

Cuatro años sin Turpin

Han pasado ya cuatro años, casi nada, desde que nuestro Turpin, el Anfi, se quedase en aquella maldita curva de Angrois. Era mi primer año en Rusia pero coincidió que aquellos días estaba por España. Nos metimos entre pecho y espalda una pizza en Santa Teresa, en “el italiano nuevo”, y luego un gintonic para arreglarlo todo. Eran los albores del lasismo. Tantos años de travesía por el desierto juntos y se fue a perder el valhala. A la mañana siguiente partía a Santiago, que le esperaba una chica, aunque de eso no hablase mucho, que no era su fuerte. Fue así como le despedí, un 23 de julio, y no se me ocurre una manera mejor.

Heredó mi asiento en Goya a mi marcha a Rusia y yo lo he heredado a mi regreso, algo de justicia poética. Aún veo a veces la bandera del Live Forever con la Union Jack en su honor en el graderío. Nos dejó pero sigue presente desde su timeline de Twitter, convertido en una especie de nuevo testamento del madridismo, en forma de profecía, con su su afiladisimo sentido crítico. Era igual en persona, vehemente e incorrecto, un espejo en el que mirarse, el espíritu de este blog. Digo más o menos lo mismo todos los años por esta fecha, me vais disculpar, pero es que así lo siento. Me tomaré un gintonic está noche a su memoria, que es como le hubiese gustado que le recordasemos. Para debatir de basket queda verano, hoy es para Turpin.