Colorín colorado. La temporada en la que el Madrid ha tocado los picos más altos de excelencia baloncestística desde que soy aficionado cierra con el decepcionante saldo de una Supercopa veraniega y una Copa del Rey ganada sobre bocina. Los récords y los pabellones llenos son un recuerdo agradable, pero un consuelo menor si el equipo se achanta en el desenlace, si el jogo bonito se deshace como un azucarillo en la adversidad. Y el principal responsable es necesariamente el entrenador, Laso, que fue expulsado y vio por la tele y en silla de ruedas los que deben ser sus últimos minutos al frente del equipo, pese a que renovó hasta 2016.
Nunca fue un gran gestor de partidos, pero lo compensaba con una gestión impecable de la plantilla. Una vez que ha perdido el control del vestuario su continuidad es insostenible, menos con estos resultados. La final Euroliga a un partido es un cara o cruz, caímos en la prórroga, mala suerte, pero una final ACB a cinco partidos y con ventaja campo es exigible. Nos llevó muchos años armar una escuadra redonda y reconquistar el cetro del basket español como para cederlo sin rechistar a un Barca en transición, con un 25% mas de presupuesto, sí, pero con una plantilla descompensada. Han sido mejores en la final, por ahí no hay mucho que objetar. Dos de sus cuatro referentes, por cierto, son descartes del Madrid. A Ettore no le servía Oleson, pero Clay Tucker jugaba media hora. A Laso no le servía Tomic (22pts, 9rebs), pero Slaughter es intocable. Gracias por la hipoteca.
Tras el ridículo del tercer partido, el Madrid mostró al menos orgullo en el cuarto, pero tras mucho remar la suerte nos dio la espalda en un final igualado. Pesó como un lastre la lamentable actuación de Chacho, la peor de la temporada y quizá la peor desde que viste la camiseta blanca (1/10tc, 3 pérdidas, 2 tapones recibidos, valoración -6). Remató la tarde fallando un triple liberado para empatar el partido a 20 segundos del final, de los que ha metido como churros todo el año. Hoy más que nunca hay que ser chachista. El encuentro supone probablemente la despedida de Mirotic del Madrid rumbo a Chicago. Sin brillar especialmente (11 puntos pero 0 rebotes en 20 minutos), fue clave en la remontada incompleta del último cuarto y al menos esta vez sí jugó con corazón y orgullo, que es lo que le pedíamos desde esta tribuna. Suerte en América. Los pívots (Mejri y Bourousis) volvieron a ser lo mejor del Madrid, su continuidad debería estar garantizada Lo mismo que la de Darden, un activo de rotación útil y a un precio justo. En fin, aquí lo dejo por hoy, tenemos el verano por delante para hacer quinielas sobre cambios en la plantilla y el banquillo, pero eso será desde mañana. Esta noche es para lamerse la heridas. Ánimo.






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