Exhibición de despedida

Escribo con sentimientos encontrados, desde el dulce sabor de boca de la temporada más redonda imaginable que salvo giro radical de guión está a punto de culminarse, pero también desde la amargura del ciclo dorado que termina. Se cierra con la descomunal actuación de Llull en el segundo partido de la final (24 puntos, valoración 31), incluido ese prodigioso primer cuarto de 5/5 triples, que supone su probable despedida del Palacio de los Deportes, pues dudo que la serie final regrese a Madrid. 

Sería un adiós a la altura de su figura, por nivel y palmarés, la de uno de los grandes de la historia de la sección, como solo entenderemos cuando no esté y desde la perspectiva que da el tiempo. Un carácter a veces difícil el suyo, pero un peaje ridículo al fin y al cabo para un activo que nunca ha dejado de crecer (su techo es el presente), que siempre derrrochó compromiso y entrega, alternando puestos exteriores con una solvencia y brillantez como no se recuerda en Europa. 

Si la oferta de 21 millones de euros de los Rockets es cierta, la mayor de la historia a un jugador sin experiencia NBA (además de titularidad casi garantizada en equipo de playoffs), me parece imposible retenerle, por mucho que le guste Madrid y disfrute en el equipo. Se iría, faltaría más, con nuestra bendición y agradecimiento, poniendo fin a la más brillante pareja de bases que ha visto la sección. Pensar en sustituto es un bajón, pues aunque su salida dejará mucho dinero en las arcas (se habla de hasta 5 millones), no hay recambio posible en Europa para alguien de su nivel y versatilidad. Sus números en playoffs lo dicen todo, medias de 16.8 puntos y 5.3 asistencias para valoración 19.8. Por perfil, físico, nivel defensivo, evolución y sobriedad, Granger me parecería el mal menor, dentro de lo que hay en el mercado. Su incorporación al parecer está avanzada, aunque los rumores le situasen en el Efes hace algunos días. Lógicamente, el jugador prefiere la opción Madrid, por el equipo y también por la ciudad.

A todo esto, como el que no quiere la cosa, los blancos marchan 2-0 en la final ACB más desequilibrada de los últimos años. Los triples inverosímiles de Hezonja en el último cuarto del primer partido crearon por momentos una ficticia sensación de igualdad. Pero no, ridículos lamentos arbitrales aparte, el Madrid ha dominado de cabo a rabo los dos primeros encuentros. Aquella posible relajación de la plantilla que temíamos por aquello del deber cumplido tras la consecución de la Euroliga era un miedo injustificado. 


El equipo está pletórico, sabe a lo que juega y sigue hambriento, en contraste con un Barca con talento pero sin alma, con 6 de los 12 jugadores haciendo la maleta porque no siguen. El segundo encuentro fue de un nivel soberbio de todo el Madrid, uno de los techos de la era Laso, con los 11 que pasaron por pista aportando algo (incluido Mejri), destacando Rudy (34pts, 6/7 t3 entre ambos partidos) además del ya mencionado Llull. Lo único malo de esta temporada es que tenga que terminar…

Final de trayecto

Colorín colorado. La temporada en la que el Madrid ha tocado los picos más altos de excelencia baloncestística desde que soy aficionado cierra con el decepcionante saldo de una Supercopa veraniega y una Copa del Rey ganada sobre bocina. Los récords y los pabellones llenos son un recuerdo agradable, pero un consuelo menor si el equipo se achanta en el desenlace, si el jogo bonito se deshace como un azucarillo en la adversidad. Y el principal responsable es necesariamente el entrenador, Laso, que fue expulsado y vio por la tele y en silla de ruedas los que deben ser sus últimos minutos al frente del equipo, pese a que renovó hasta 2016.

Nunca fue un gran gestor de partidos, pero lo compensaba con una gestión impecable de la plantilla. Una vez que ha perdido el control del vestuario su continuidad es insostenible, menos con estos resultados. La final Euroliga a un partido es un cara o cruz, caímos en la prórroga, mala suerte, pero una final ACB a cinco partidos y con ventaja campo es exigible. Nos llevó muchos años armar una escuadra redonda y reconquistar el cetro del basket español como para cederlo sin rechistar a un Barca en transición, con un 25% mas de presupuesto, sí, pero con una plantilla descompensada. Han sido mejores en la final, por ahí no hay mucho que objetar. Dos de sus cuatro referentes, por cierto, son descartes del Madrid. A Ettore no le servía Oleson, pero Clay Tucker jugaba media hora. A Laso no le servía Tomic (22pts, 9rebs), pero Slaughter es intocable. Gracias por la hipoteca. 

Tras el ridículo del tercer partido, el Madrid mostró al menos orgullo en el cuarto, pero tras mucho remar la suerte nos dio la espalda en un final igualado. Pesó como un lastre la lamentable actuación de Chacho, la peor de la temporada y quizá la peor desde que viste la camiseta blanca (1/10tc, 3 pérdidas, 2 tapones recibidos, valoración -6). Remató la tarde fallando un triple liberado para empatar el partido a 20 segundos del final, de los que ha metido como churros todo el año. Hoy más que nunca hay que ser chachista. El encuentro supone probablemente la despedida de Mirotic del Madrid rumbo a Chicago. Sin brillar especialmente (11 puntos pero 0 rebotes en 20 minutos), fue clave en la remontada incompleta del último cuarto y al menos esta vez sí jugó con corazón y orgullo, que es lo que le pedíamos desde esta tribuna. Suerte en América. Los pívots (Mejri y Bourousis) volvieron a ser lo mejor del Madrid, su continuidad debería estar garantizada Lo mismo que la de Darden, un activo de rotación útil y a un precio justo. En fin, aquí lo dejo por hoy, tenemos el verano por delante para hacer quinielas sobre cambios en la plantilla y el banquillo, pero eso será desde mañana. Esta noche es para lamerse la heridas. Ánimo.

El Hundimiento, capítulo penúltimo

Absolutamente grogui queda el Madrid en la final tras una lluvia de triples en el tercer partido, la derrota más abultada del curso. Quiero pensar que esto aún se remonta, pero la cabeza me dice que está verdaderamente cuesta arriba, cuestión de dinámicas. El Barca está cuajando una final muy seria, aprovechando al fin parte del enorme potencial de la plantilla más cara de la competición. Sirva como ejemplo Lampe, 1.5mill de salario anual, fuera de dinámica durante todo el curso, pero convertido en factor X en esta final. El Barca se crece según comprueba que el rival ya no devuelve el golpe. Echo la vista atrás y recuerdo los primeros meses de la temporada con la nostalgia del primer amor. Parece que ha transcurrido un siglo, no queda casi nada de aquel equipo. La defensa generosa en el esfuerzo, la circulación altruista del balón, los triples en transición, el dominio del rebote, los parciales de vértigo, el buen rollo en el vestuario. Cada hora que pasa me queda más claro que Laso no seguirá, nuestras enormes virtudes ya no alcanzan para tapar los agujeros en el barco.

El tercero de la serie estuvo condicionado por el acierto azulgrana en el triple, que nos dejó sin partido prácticamente al descanso. Enchufaron algunos que habitualmente son de bajo porcentaje, pero también hubo unos cuantos sencillamente mal defendidos, se juntó el hambre con las ganas de comer. Chacho cometió numerosos errores en la dirección que nos lastraron cuando parecíamos reengancharnos al filo del descanso. 
Mejri y Darden no fueron un factor como en el segundo partido. Rudy concurrió en unas condiciones físicas deplorables, pues a su dedo roto hay que sumar un esguince grado dos (jugó infiltrado). Por eso Carroll fue el que más tiempo pasó en pista, 27 minutos, cuajando por cierto su mejor actuación de la serie, que tampoco es decir gran cosa. Al parecer ha descubierto que si no se puede levantar de tres después de bloqueo, siempre le queda el recurso de penetrar y dejar una bomba, 13 puntos y 8 rebotes, más vale tarde que nunca. Bourousis y Llull, cuya estadística llegó toda cuando aún había partido, fueron los más dignos dentro del naufragio general.

Y dejo para el final lo peor, el puesto de ala-pívot, una verdadera losa en esta final. Debía ser nuestro filón y se está convirtiendo en una tumba. Tenía grandes esperanzas puestas en Felipe, el año pasado se merendó a sus pares en la final contra el Barca (camino del MVP) y además este curso llegaba en plena forma a la cita, tras unos cuartos y semis a gran nivel. Pues parece que le han caído cinco años encima al ver las camisetas azulgrana. De dominador a dominado.

¿Y qué decir de Mirotic? Al principio me provocaba desazón, ahora directamente me cabrea, me da rabia ver con esa actitud abúlica a un chaval de 23 años que cobra 1.2 millones de euros, el cuatro con más clase de la Euroliga, contando con que Lorbek nunca volverá a estar delgado. Ni a puntear los triples de Nachbar se digna ya, cuatro le coló ayer. Y de rebotear, claro, ni hablamos (4 en tres partidos). Si alguno está tentado de exculparle agarrado en la estadística, aclaremos que firmó 2 puntos y valoración -1 en la primera parte, que es lo que duró el partido. El maquillaje en minutos de la basura no me vale. Turpin adoraba a Mirlo, pero se revolvería en la tumba si le viese como se deja llevar por sabe dios qué afrenta de vestuario o agravio comparativo. Que la gestión de minutos no sea un oasis de meritocracia no justifica que cada uno venga reclamando lo suyo, porque entonces nos convertiríamos en el ejército de Pancho Villa, al que por cierto cada vez más nos parecemos y nos está costando la final. “Hay que mearse en las circunstancias”, me solía decir nuestro amigo caído. Y exactamente lo contrario es lo que está haciendo Mirlo desde hace ya meses. Huelga de brazos caídos, dejando que pase el tiempo hasta la fecha del vuelo a Chicago. Una actitud infantil y egoísta. Ojalá me coma mis palabras, aún estamos a tiempo, pero menuda despedida por la puerta de atrás como perdamos en jueves. Y por cierto, como siga con esa actitud de vedette ofendida se puede dar una hostia de campeonato en la NBA, donde los roles (tiros y minutos) los marca el salario y no la meritocracia. Porque, muchacho, en todos lados cuecen habas.

A flote desde la defensa

Nos mantenemos a flote y recuperamos parcialmente sensaciones, sobre todo atrás, dejando en 30 puntos al descanso a un Barca que salió con los deberes hechos y actitud de domingueo. Eso, o que este es su nivel real, más que el del atípico jueves de puertas abiertas que brindamos. Sea como fuera, si el Madrid defiende como ayer creo que la serie debería regresar y decidirse en el Palacio. Antes de entrar en detalles, y aunque le demos caña a menudo, destacar el esfuerzo y compromiso de Laso ayer, por el simple hecho de estar en la banca pese a una rotura en el talón de Aquiles, imagino que con notable dolor (hoy domingo pasa por el quirófano).

Ya en lo deportivo, Rudy volvió a rayar a nivel superstar (17pts, 5rebs, 3as), pese a problemas en un tobillo y también de personales. Dejó para la galería un par de acciones de putoamo, hasta sus haters saben a estas altura que el MVP será suyo si el título es blanco. También lucieron ayer Chacho, en su versión que más nos gusta, la de director (8as), y Darden, que le tiene cogida la medida a Papanikolau (12pts). Llull, que contó con menos minutos que de costumbre, pasó de nuevo desapercibido, pero el exterior más flojito volvió a ser Carroll, humillado por Oleson de mala manera en ambos lados de la pista. Aún así, le correspondieron 17 minutazos, la tarifa Laso-Herreros.

Los interiores blancos se zamparon esta vez sí a los azulgrana (57 a 13 en valoración), pese a un nuevo partido de Mirlo en el diván. Menuda posible despedida del Palacio… Laso ha cedido finalmente ante la evidencia, Mejri se merece un puesto en la rotación en detrimento de su colega Slaughter. Tercer partido consecutivo en que destaca el tunecino, aportando intimidación atrás como pocos pueden en Europa y sumando también en ataque, principalmente en conexión con Chacho. Mejri se repartió a pachas los minutos de pívot con Bourousis (val23), algo irregular últimamente, pero que ayer le ganó el duelo a Tomic por KO técnico.

El proyecto Laso se asoma al precipicio

Así como el que no quiere la cosa nos hemos dejado media final ACB, cuanto menos hemos tirado el trabajo de 34 partidos de liga regular, es decir, el factor campo. Y tampoco nos puede coger por sorpresa, porque llegábamos como llegábamos. Hace tiempo que decidimos no defender en los primeros cuartos, eso para la prole. Y contra el Barca no vamos sobrados como para ir regalando minutos de puertas abiertas. Además, tampoco es que mutásemos en lobos tras el primer cuarto. A un Barca que promedió 68 puntos contra Valencia le concedimos 98, a un ritmo sostenido de al menos 22 por parcial. Para no perder las buenas costumbres, el martillo Huertas-Tomic continuó funcionando a pleno rendimiento, con Nachbar de invitado sorpresa. Navarro estuvo más molinillos que nunca. Enchufar sigue sin enchufar (2/7tc), pero juega con maestría esa sobreprotección arbitral de la que goza para sacar faltas rigurosas en ataques espesos. Lampe y Abrines aportaron minutos valiosos desde la banca.

Con un Barca en onda nos costó un mundo escalar la montaña, pero la escalamos liderados por el Rudy excepcional de las grandes ocasiones (16 puntos, 7 rebotes y 8 asistencias, val. 27), todo talento y carácter. Carroll en el segundo cuarto y Darden-Bou en el tercero aportaron sus cositas. Pero nos lastró el puesto de ala-pívot, que a priori era el que veía más desequilibrado a nuestro favor. Resultó todo lo contrario, la batalla se saldó 30 puntos a 10 favorable a los azulgrana. Felipe compitió aunque distó de ser el de Málaga, pero quien merece capítulo aparte es Mirlo.

Desaparece según llegan las primeras rampas, esto ya no es coyuntural sino tendencia: 7/19tc y valoración 5 en los últimos cuatro partidos, y gracias a Dios que la estadística no refleja la defensa, porque ayer hizo all-star a Nachbar, como antes a Sanikidze y Medley. Ya paso de analizar los motivos, sus neuras, sólo sé que como no se enchufe esto no lo remonta ni la virgen de Lourdes. Poniendo las cosas en perspectiva, sus últimos 5 meses de baloncesto, salvo contadas excepciones, son como para replantearse bastantes cosas. Mucho madridismo por twitter, pero su actitud e intensidad en pista son indignas de un chaval de 23 años que se quiere comer el mundo. Es duro decirlo, pero lo mismo nos conviene que efectivamente se marche este verano a Chicago, pasando por caja en vez de irse el que viene de gratis. Nos dejarían una verdadera fortuna para encontrar sustituto: 2.5mill de cláusula más 1.2mill que libera de masa salarial. Los 3.7 millones suyos más 800k de Slaughter (que no cabe en mi cabeza que siga) son 4.5mill para remodelar la pintura, pensadlo.

Pero si hubo un culpable máximo ayer, ese fue Coach L, por su gestión del partido, especialmente dolorosa en el último cuarto. Cuando los teníamos en la mano tomó catastróficas decisiones, como sentar a un Mejri en estado de gracia o no contar con Chacho (4/4 triples) para el final del partido. Laso sólo le devolvió a pista en los últimos segundos, para el imposible, no me vale. Entregó la batuta durante los minutos de la verdad a un Llull que ya comentamos tras la serie contra Unicaja que había lucido mucho más de escolta que en la dirección. Nos tiramos del minuto 33 al 37 perdiendo los 10 primeros segundos de cada posesión en campo contrario buscando a su amigo Carroll, que no se pudo levantar ni una sola vez porque está más visto que la música de los caballitos. Al final, comienza a crecer la sensación de que se resquebraja la fe y el compromiso del grupo en el proyecto Laso, condicionada por esta política de protegidos. Sería un palo no ganar Euroliga ni ACB tras meses de récords y de jogo bonito, con una plantilla cuyos magníficos jugadores franquicia se encuentran en el pico de sus carreras… Como para plantearse muy seriamente la continuidad del técnico. El sábado jugamos sin red.

Una final de mínimos

Ya tenemos servida otra final Madrid-Barca. Así a botepronto, los antecedentes invitan al optimismo, los blancos han ganado en los últimos cinco cruces eliminatorios, es decir, dos semifinales de Euroliga, final ACB, de Copa y de Supercopa. El Madrid tiene además el factor cancha, que se ha demostrado clave en las últimas temporadas. Será, eso sí, una final de mínimos, pues ningún equipo llega bien (ojo, sin quitar mérito a Valencia y Unicaja, que han recortado distancias este curso, como prueba unas semifinales de vértigo). Los chicos de Laso con la lengua fuera, sin la chispa del primer trimestre, y el Barca renqueante aún del palo en Milán, sin confianza, con varios jugadores importantes más fuera que dentro, además del propio entrenador, para el que por primera vez suenan ya recambios.

¿Qué se puede esperar del Barca? Buena preparación táctica de los partidos, el martillo pilón del pick&roll Huertas-Tomic, buenos minutos de Dorsey desde la banca y destellos intermitentes de Navarro y Oleson. Punto. El dúo de ala-pívots (Lorbek-Nachbar) está para el desguace, para mayor gloria de Felipe. Otro flanco débil puede ser el de base. Huertas, que ya de por sí no es un defensor excelso, va a tener que cascarse minutadas corriendo tras Llull y Chacho por aquello de que Sada y Pullen básicamente no cuentan para Pascual en partidos trascendentes. Papanikolau, el cuarto mejor pagado de la ACB, está cuajando unos playoffs tan intrascendentes como el resto de su temporada. No es descartable que se enchufe para la final, pues como buen griego es animal competitivo, pero se diría que tiene la cabeza en la NBA.

Tampoco el Madrid es un páramo. El regreso del Mirotic dominador que intuimos en los tres primeros partidos de playoffs se desvaneció según Unicaja aumentó la exigencia y su reserva, Felipe, emergía como dominador de la pintura. El resto de pívots está como está: Slaughter aporta poquísimo, Bourousis no anda demasiado católico y Mejri (valiosos minutos en el 4º partido en Málaga) apenas cuenta para Laso, sus minutos dependerán de las faltas del griego y el grado de ventresca que haga Tomic. En el juego exterior, Chacho y Rudy (que se nos casa en julio’15) no atraviesan picos de forma, pero suman porque son muy buenos. Llull sí que anda fino, 17 puntos de media en semis, se sacó la chorra en la prórroga del cuarto. Y aunque promedió también 6 asistencias, está rindiendo mejor de escolta que de director. Darden suele hacer sus mejores partidos contra el Barca y de Carroll no sé qué pensar, aunque intermitentemente, parece que algo va aportando.