El Hundimiento, capítulo penúltimo

Absolutamente grogui queda el Madrid en la final tras una lluvia de triples en el tercer partido, la derrota más abultada del curso. Quiero pensar que esto aún se remonta, pero la cabeza me dice que está verdaderamente cuesta arriba, cuestión de dinámicas. El Barca está cuajando una final muy seria, aprovechando al fin parte del enorme potencial de la plantilla más cara de la competición. Sirva como ejemplo Lampe, 1.5mill de salario anual, fuera de dinámica durante todo el curso, pero convertido en factor X en esta final. El Barca se crece según comprueba que el rival ya no devuelve el golpe. Echo la vista atrás y recuerdo los primeros meses de la temporada con la nostalgia del primer amor. Parece que ha transcurrido un siglo, no queda casi nada de aquel equipo. La defensa generosa en el esfuerzo, la circulación altruista del balón, los triples en transición, el dominio del rebote, los parciales de vértigo, el buen rollo en el vestuario. Cada hora que pasa me queda más claro que Laso no seguirá, nuestras enormes virtudes ya no alcanzan para tapar los agujeros en el barco.

El tercero de la serie estuvo condicionado por el acierto azulgrana en el triple, que nos dejó sin partido prácticamente al descanso. Enchufaron algunos que habitualmente son de bajo porcentaje, pero también hubo unos cuantos sencillamente mal defendidos, se juntó el hambre con las ganas de comer. Chacho cometió numerosos errores en la dirección que nos lastraron cuando parecíamos reengancharnos al filo del descanso. 
Mejri y Darden no fueron un factor como en el segundo partido. Rudy concurrió en unas condiciones físicas deplorables, pues a su dedo roto hay que sumar un esguince grado dos (jugó infiltrado). Por eso Carroll fue el que más tiempo pasó en pista, 27 minutos, cuajando por cierto su mejor actuación de la serie, que tampoco es decir gran cosa. Al parecer ha descubierto que si no se puede levantar de tres después de bloqueo, siempre le queda el recurso de penetrar y dejar una bomba, 13 puntos y 8 rebotes, más vale tarde que nunca. Bourousis y Llull, cuya estadística llegó toda cuando aún había partido, fueron los más dignos dentro del naufragio general.

Y dejo para el final lo peor, el puesto de ala-pívot, una verdadera losa en esta final. Debía ser nuestro filón y se está convirtiendo en una tumba. Tenía grandes esperanzas puestas en Felipe, el año pasado se merendó a sus pares en la final contra el Barca (camino del MVP) y además este curso llegaba en plena forma a la cita, tras unos cuartos y semis a gran nivel. Pues parece que le han caído cinco años encima al ver las camisetas azulgrana. De dominador a dominado.

¿Y qué decir de Mirotic? Al principio me provocaba desazón, ahora directamente me cabrea, me da rabia ver con esa actitud abúlica a un chaval de 23 años que cobra 1.2 millones de euros, el cuatro con más clase de la Euroliga, contando con que Lorbek nunca volverá a estar delgado. Ni a puntear los triples de Nachbar se digna ya, cuatro le coló ayer. Y de rebotear, claro, ni hablamos (4 en tres partidos). Si alguno está tentado de exculparle agarrado en la estadística, aclaremos que firmó 2 puntos y valoración -1 en la primera parte, que es lo que duró el partido. El maquillaje en minutos de la basura no me vale. Turpin adoraba a Mirlo, pero se revolvería en la tumba si le viese como se deja llevar por sabe dios qué afrenta de vestuario o agravio comparativo. Que la gestión de minutos no sea un oasis de meritocracia no justifica que cada uno venga reclamando lo suyo, porque entonces nos convertiríamos en el ejército de Pancho Villa, al que por cierto cada vez más nos parecemos y nos está costando la final. “Hay que mearse en las circunstancias”, me solía decir nuestro amigo caído. Y exactamente lo contrario es lo que está haciendo Mirlo desde hace ya meses. Huelga de brazos caídos, dejando que pase el tiempo hasta la fecha del vuelo a Chicago. Una actitud infantil y egoísta. Ojalá me coma mis palabras, aún estamos a tiempo, pero menuda despedida por la puerta de atrás como perdamos en jueves. Y por cierto, como siga con esa actitud de vedette ofendida se puede dar una hostia de campeonato en la NBA, donde los roles (tiros y minutos) los marca el salario y no la meritocracia. Porque, muchacho, en todos lados cuecen habas.