Sabemos que Rudy cae mal a muchos. Porque es un poco chulo, por su tupé tiburón o porque su novia está muy buena, aunque el motivo principal es que juega en el Madrid cuando algunos contaban con que recalase en Barcelona de regreso de la NBA. A partir de aquí, desde la envidia o el resentimiento, surgen teorías de todo tipo para desprestigiarle: la necesidad de protagonismo, el cáncer del vestuario, el «vedettismo». Todas se acaban cayendo por su propio peso. Si Rudy acompaña de vez en cuando a su esposa a eventos de gente guapa y con dinero, mejor para él, no parece que afecte a su rendimiento en pista, como sí lo hacen las fiestas serbias a la chavalada del Barca…
El vestuario del Madrid es un páramo desde que lo dirige Laso. Sólo hay que seguir el timeline de los jugadores en Twitter: excursiones de grupo al Bernabéu en día de partido, limonadas en la playa o barbacoas en casa de los Carroll. Si Rudy es un cáncer de vestuario, parece lejos de metastatizar. La supuesta necesidad de protagonismo queda despejada este curso. Rudolf ha cedido sin pataletas y sin que nadie se lo pida, el papel de protagonista primero a Mirotic, un proceso natural y sin envidias, provocado por el nuevo step-ahead del hispano-montenegrino.
A Rudy se le ve relajado, dejando que le lleguen los partidos sin la urgencia estadística del jugador franquicia. Tiene una parte no menor de culpa de que el Madrid 13/14 marche invicto y funcione como un reloj suizo, sigue aportando a nivel estelar, pero desde un protagonismo ofensivo algo menor. Reparte este curso más asistencias (3.5) y ha subido sus porcentajes de acierto en tiro, 63% de dos, una cifra por cierto encomiable para un alero de 83 kilos de peso. Conviene especificar que estas estadísticas son aunando todas las competiciones, es decir, los 14 partidos oficiales que lleva jugados esta temporada.
También lanza menos triples, casi uno por actuación. El curso pasado se cascó 357 triples en 70 partidos, a una media de 5.1, mientras que esta temporada lleva 62 en 14, a una media de 4.3. Así las cosas, y aunque le queda año y medio de contrato, el club estaría pensando en un movimiento tipo Chacho: ofrecerle una ampliación de contrato en años a cambio de una cierta rebaja salarial. De confirmarse, me parecería una buena noticia.






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