Los protegidos de Laso

¿Qué jugador de los 20 que comparecieron ayer en pista creéis que presentó la peor estadística +/-? Por pura lógica, debería ser alguno del equipo perdedor. Pues no, fue Jaycee, en sus 17 minutos en pista (1/7 tc, val -3) el Madrid firmó balance -9. Estuvo lesionado, sí, pero hace ya casi mes y medio que regresó al equipo (21 de abril), y hace cuatro semanas le metió 18 puntos al Joventut. ¿Cuánto tiempo va a servirle la lesión como excusa? A día de hoy resta mucho más que suma. Este curso lo doy por perdido, ojalá al menos recupere la forma el año que viene, porque igualmente nos lo vamos a comer tres cursos más. Agradecimientos a Pablo y Alberto.

Sacamos adelante el primer partido de playoffs contra Zaragoza, 78-70. Ganar sería un verbo demasiado complaciente. Apuradillos, en un encuentro gris, eminentemente defensivo. Brillaron Felipe, Bourousis y Llull. Se notó muchísimo la baja de Rudy que, por cierto, para haber ‘fingido’ en la final, lleva ya dos semanas de baja. 

Me gusta Sanikidze desde que le vi en Siena. Jugó un señor Eurobasket y sigue su línea ascendente en Zaragoza. Perdonen que sea tan pesado, pero su partidazo ayer en el Palacio (valoración 27) me hizo volver a pensar en Slaughter, en su renovación por dos años (1.6 millones) y en su plaza de extracomunitario. ¿Y por qué no un Sanikidze en su lugar? A parte del dinero que nos ahorrríamos, son perfiles más o menos parecidos. Por lo pronto, miden exactamente lo mismo. Me explico: Slaughter brilla por su movimiento lateral (puede defender exteriores) y por jugar fácil por encima del aro, características ambas que comparte con Sanikidze. Pasa que el georgiano sabe poner el balón en el suelo y, aunque no es un tirador fiable, al menos amenaza. El único pero son los 5-10 kilos de diferencia a favor de Marcus, que le permiten defender a algunos cincos. De todas formas, creo que con Felipe, Bourousis y Mejri en plantilla vamos servidos en ese sentido.

Un récord para quitarse las penas

Aunque después de Milán todo nos parezca un poco intrascendente, la vida sigue, el Madrid tiene constantes vitales y queda pendiente el título de ACB, una obligación tras no ganar la Euroliga. Por lo pronto, el aterrizaje de regreso a la realidad de la competición doméstica ha sido suave. Victorias frente a Guipúzcoa y Unicaja que garantizan el primer puesto de la regular y, de paso, ese diploma honorífico de mejor balance de la historia de la fase regular (32-2). A nadie amarga un dulce. Meritorio el triunfo de ayer en Málaga, con las bajas de Rudy y Draper. Aunque el resultado no fue amplio, el Madrid mandó casi siempre en el marcador, nunca llegó a pasar grandes apuros. Es decir, buenas sensaciones de cara a un probable cruce de semifinales.

Mirotic está virtualmente de vacaciones, 15 minutos entre ambos encuentros. Destacó Llull, 19 puntos, 5 rebotes y 8 asistencias, empeñado en reivindicarse tras su lamentable final europea. Ya había sido el mejor contra Guipuzkoa, con 18 tantos. Chacho también sigue en buena forma, habilitando espacio en casa para guardar tanto trofeo este año. En Málaga me faltó tiempo en pista de Díez y Mejri, que en 20 minutos sumaron valoración 20. Era un encuentro perfecto para darles cancha, pero ya sabemos que Laso tiene sus preferencias: Slaughter y Carroll, que sumaron valoración 8 en 38 minutos. Siguiendo con las vergonzantes comparaciones salariales de estos días, que sepáis que Toolson (24 puntos ayer), que a diferencia de Jaycee sabe botar además de tirar, cobra exactamente una tercera parte, 350k euros. Por cierto, se dice se comenta que la renovación de Slaughter, apalabrada pero no firmada todavía, se ha enfriado un poco tras la Final Four. Aún así me temo que, salvo descalabro en ACB, esa breva no caerá.

***Posdata: Enhorabuena a Velotis, de Chiclana de la Frontera, que se ha proclamado campeón de la liga privada supermanager del blog.

De calzoncillos sucios y dedos rotos

Rudy jugó la final de la Euroliga con un dedo roto en la mano derecha, la de tiro. En concreto, una «fisura en el extremo proximal de la falange media del cuarto dedo», según relata el informe médico de hoy que anuncia su baja indefinida. Por lo pronto, no disputará el intrascendente encuentro de ACB contra el Guipuzkoa Basket. Pese a la lesión, Rudy firmó 15 puntos, 8 rebotes y 4 asistencias en la final, y aún así, cierto tuitero de la Ciudad Condal insiste en señalarle como responsable máximo de la derrota. Ya saben, amics, el doble rasero. Unos dolores en el pie justifican dos temporadas de vergüenza de Navarro cobrando 2.5 millones, pero 24 de valoración de Rudy en una final con un dedo roto son calzoncillos sucios… Quiero también romper una lanza en favor de Llull. Lógicamente firmó una final horrenda, el mismo es consciente y está jodido. Falló los primeros lanzamientos (terminó con 0 de 7), perdió confianza en su tiro y desapareció. Aún así, dada la baja de Draper y que Carroll no está para nadie, se tuvo que cascar 35 minutos, en los que repartió 8 asistencias. Pero este es el mismo Llull que nos dio la victoria en la Copa con un triple sobre la bocina, que desempeñó un papel clave en ambos lados de la pista en la eliminatoria contra Olympiakos y que en los últimos 6 partidos contra Maccabi promediaba 14 puntos. En fin, que su temporada es sólida y que un resbalón lo tiene cualquiera. Inoportuno, sí, pero resbalón al fin y al cabo. Todavía de resaca de la F4, vamos conociendo movimientos en los despachos blancos. Aunque no anunciada aún, la renovación de Slaughter es ya un hecho, dos años más, garantizados y con el mismo sueldo, es decir, 800.000 anuales. Será muy madridista y se tirará fotos con Cristiano, pero al parecer se plantó en la negociación, ni con aumento de sueldo aceptaba sólo un año más… ¿Pero quién se ha creído? A mí personalmente me parece excesivo, el capricho de Laso, igual que el verano pasado lo fue la renovación cuasi-vitalicia de su querido Carroll. Ambos son complementos interesantes, pero muy limitados. No habría que encapricharse con especialistas, fácilmente sustituibles, pues son perfiles en los que hay buena oferta y por tanto su valor de mercado es relativo. Por comparar… Bryant Dunston (valoración media 15 en Euroliga con Olympiakos), cobra 375.000 euros anuales y le queda un año de contrato. Alex Tyus (valoración media 18 entre cuartos, semis y final de Euroliga), le cuesta 290.000 anuales al Maccabi y tiene firmados dos años más
El formato año a año evita que los jugadores se aburguesen y elimina el riesgo de comerte su contrato en caso de que salga el entrenador presente y al siguiente no le gusten (nos conocemos bien la historia). Es un error conceder tanta mano a Laso en la política de contrataciones, el mismo visionario que pidió a Lishchuk y Panko el día que llegó a Madrid. Una cosa es que opine en el perfil y otra que imponga nombres. Ya saben que el motivo por el que no fichamos sustituto pese a las bajas de Carroll y Draper fue que Laso dijo que o su amigo Jimmy Baron o nadie. La temporada de Slaughter no está siendo buena, en ningún caso justifica dos años más ni ese precio, más aún dado que ocupa plaza de extracomunitario lo que, por cierto, va a condenar a Darden a salir pese a que en su caso, sin brillar, al menos sí está cumpliendo.

El amargo despertar

Ya os imagináis que no me apetecía nada sentarme a escribir hoy estas líneas, pero he pensado que es precisamente en una noche aciaga como esta cuando uno más agradece tener un lugar de encuentro, donde analizar los motivos o simplemente desahogarse. No prometo consuelo, pero sí al menos compañía. Y es que tiempo ahora nos sobra para sublimar juntos la debacle de hoy, por lo pronto estas son sólo algunas conclusiones para abrir fuego, a botepronto y con el corazón roto. Roto porque siempre es un palo caer en la final de la Euroliga, pero es que las circunstancias son agravantes, en prórroga y tras perder también la del año pasado. Más cuando van 19 cursos de sequía, cuando sabes que jugaste un gran baloncesto todo el curso, el mejor de los 24 en liza, y que tienes una plantilla casi redonda, equilibrada y de gran talento. Pero en última instancia el título se decide en cuarenta minutos de intensidad y defensa, un escenario donde nos cuesta.

Y nos cuesta más aún porque no hemos llegado bien a la F4. La semifinal contra el Barca fue un poco espejismo (ellos pusieron de su parte más de lo que nos pareció en primera instancia), un flashback al mes de diciembre. Pero estamos en mayo y nos cuesta sacar los partidos, la final no es excepción. Pecamos de soberbia cuando, embriagados por la racha de victorias, decidimos en su momento no fichar para cubrir las bajas por lesión. Esa va en el debe de Laso. Al final, hemos llegado al partido más importante de la temporada con cuatro jugadores operativos para los tres puestos exteriores (a Carroll no le cuento). Así que en cuanto uno falla (como Llull en la final, desconocido, 0 puntos en 36 minutos), nos quedamos cojos. Luego está la defensa, que ha hecho aguas cuando calentaba el sol. Este Maccabi de Blatt es una bestia competitiva y Tyreese Rice parecía reencarcado en Isiah Thomas, pero no justifica el coladero en que nos convertimos en el último cuarto y la prórroga. Lo mismo que contra Olympiakos hace un año. Rudy y Chacho salen reivindicados de la final, lo contrario que Mirotic, cuyos números no maquillan su incapacidad para marcar diferencias emparejado con Blu y Pnini, el puesto más flojo de los israelíes.

La derrota del año pasado se justificaba por la novatada y la categoría del rival, campeón vigente. Pero este curso no hay excusa, el proyecto Laso llegaba en el punto máximo de madurez. Sí, la temporada está amortizada si ganamos la ACB, pero ni un triplete nacional podrá borrar el agrio recuerdo de esta noche en Milán, una deuda con la historia que suma ya dos décadas.

100-62, acariciando La Novena

Debe ser la primera vez en las más de siete primaveras de historia del blog que escribo un resultado en el titular, pero estaréis conmigo en que la ocasión lo merece. Para que no os perdáis cuando busquéis la entrada dentro de unos años, como el que abre un album de fotos para recordar los tiempos mejores. No son los gintonic, no, son +38 al Barcelona en una semifinal de Euroliga. Resulta que no estábamos en baja forma, simplemente en hibernación. Llegada La Hora hemos retomado el nivel de diciembre (¡¡100 puntos en una semifinal!!), el equipo que mejor juega colectivamente y la plantilla más redonda relación calidad/precio/equilibrio, lo que me recuerda que en esta hermosa tarde de baloncesto han caído dos de los tres mayores presupuestos de Europa (el otro es Fenerbahce, que se apeó tiempo atrás). Espera el domingo un Maccabi de recursos limitados. Respeto sus cojones, el partido que han remontado al CSKA, admiro el trabajo de Blatt… pero juegan otra liga. Defensa y concentración. Con carburar un tercio que hoy nos traemos la copa, les hemos ganado los últimos seis duelos directos.

Grande Mirlo contra el Barca, rehabilitado para la causa, cerrando bocas (la primera la mía), con una gran defensa y esos 
19 puntos, todos cuando calentaba el Sol, tras un comienzo titubeante. De Chacho, que se ha cascado 21 puntos, luciendo MVP en plaza mayor, me quedo con la estadística de +/-. En sus 20 minutos en pista, +35, en sus 20 minutos en la banca, sólo +3. Pero más allá de los nombres brilla el colectivo, un alarde de baloncesto. Ocho jugadores subieron al menos un triple. Exceptuando el primer cuarto, el Madrid firma un encuentro digno de los grandes del basket moderno en Europa, como el Maccabi 2003-05. Regresamos a la final dejando impronta, arrasando al Barca (el rival más en forma del continente) y encandilando al espectador. El domingo, final de trayecto, estación La Novena.

Se la debemos a Dick

Llega la hora, la cita con la historia tras 19 primaveras de sequía. Aunque se antoja previsible un triplete blanco en el basket nacional este curso, todo lo que no sea traer La Novena de Milán impregnará de un sabor amargo el balance. Porque durante años el objetivo fue regresar a la élite pero, una vez completada la misión, sólo sirve el último peldaño, se la debemos a Dick. Llenar pabellones y batir récords de anotación mola mucho, contribuye a crear masa social, pero quedan en trofeos de consolación si se pierde el último partido. Os confieso, que nadie se me ofenda, que no soy especialmente optimista. No al menos como lo fui en otros momentos de la temporada. Somos el mejor equipo de los cuatro, los que mejor baloncesto hemos jugado hasta llegar aquí, pero no atravesamos un gran momento. En diciembre hubiésemos ganado una Final Four con la chorra fuera, pero estamos a mediados de mayo y somos peores que entonces, mientras algunos rivales han crecido en este tiempo, especialmente el Barca.

De navidad a esta parte hemos sufrido la desconexión de Mirotic y las lesiones de Carroll-Draper (el primero llega, pero en un estado de forma y ritmo no homologables). Y no tenemos una plantilla tan larga como el Barca (ahí van los 7 millones de diferencia presupuestaria) como para no resentirnos. Igualmente será un duelo igualado, nos conocemos como hermanos. Nuestras bazas pasan por igualar su intensidad defensiva (frenar a Huertas-Tomic) y por un Felipe estelar. No jugó el sábado en el Palau pero fue quien destrozó el curso pasado al Barca en la F4 y en la final ACB. Es duro decirlo dadas las edades y los momentos de sus carreras, pero espero más de Felipe que de Mirlo en esta Final Four. Ojala me equivoque. Creo también que el ganador de la semifinal española será claro favorito al título el domingo pues el otro cruce tiene bastante menos nivel. Los recursos de la plantilla del Maccabi están a años luz comparados con los de los otros tres equipos y el CSKA de Messina hace aguas por momentos. Mostró debilidad contra un PAO de andar por casa y está al borde del precipicio en la VTB Liga Báltica, donde marcha 0-2 en la serie de cuartos de final contra el Kuban… tras jugar los dos primeros partidos en Moscú.