A 80 minutos de la novena

Después de tres lustros de mediocridad en la sección, de primaveras compartiendo frustraciones en este foro, volver a ganar la Copa de Europa ha dejado de ser una quimera. ‘Sólo’ 80 minutos de baloncesto nos separan ya de la novena. Si hace dos años alcanzamos la elite por la puerta trasera y la lengua fuera, apocopados como un invitado primerizo, esta vez el Madrid llega como el equipo más pujante de los cuatro, con una columna vertebral joven y una rotación generosa. No somos los más físicos ni los más experimentados, pero tenemos el vellocino de oro. Rudy es el jugador más determinante de Europa a día de hoy y vestirá de blanco en el O2.

Tácticamente no vamos a descubrir la pólvora de los duelos Madrid-Barca, que ya se han cruzado 4 veces este curso. Sabemos que Pascual alternará defensas individual-zonal, fórmula que le dio buen resultado ante PAO. Contra el Madrid tendrá que modular ese recurso en función del quinteto blanco, pues aquí sobran artilleros. Los tres mejores defensores exteriores del Barca son Sada, Oleson y Mickeal, los dos últimos son baja. Por ahí debería el Madrid castigar el hígado azulgrana. Por Dios, que a Rudy le van a defender Abrines, Rabaseda e Ingles!!!

Desde Barna llevan días desplegando otra de sus finísimas operaciones de marketing para justificar una hipotética derrota o pintar de épica una victoria: las lesiones. El Barca tendría según versión oficial 5 tocados para la F4, ya he perdido la cuenta. Como a los servicios médicos azulgrana les precede la fama, sabemos que los 5 jugarán y descuidad que no les veréis cojear. Es decir, que tras el humo lo que queda es que Madrid y Barca están empate en cuanto a balance de enfermería, una baja por bando: Pocius y Mickeal, el resto es literatura de bolsillo.

CSKA me parece el rival a batir por la superioridad física de la triple K interior. Si tuviese que apostar dinero para esta F4 lo haría por los rusos, claro que más favorito me parecía el año pasado y regresó de vacío.

La operación estética de última hora no esconderá el batacazo organizativo. Ni siquiera reduciendo el aforo del pabellón un 25%, bajando a última hora los precios a casi la mitad y regalando por doquier abonos a empresas/patrocinadores se va a llenar el O2 londinense para la F4, tal y como cabía esperar. La sede en un país donde el baloncesto es deporte proscrito y unos precios de partida fuera de mercado condenaron al evento hace tiempo. Ya se comenta que Euroliga podría envainársela y romper el contrato con O2 que le ligaba también para 2014.

Un derbi del siglo XXI

Hubo un tiempo en que el vecino era un rival digno y el derbi de la capital una cita con solera justificada. Ese tiempo ha quedado atrás. Después de varios años de errores concatenados en los despachos, Estudiantes es un equipillo que no alcanza a dar partido a un Madrid adulto. En concreto, con la baja de English & Gabriel, los colegiales tienen a día de hoy un nivel como de media tabla en la LEB, la categoría que en realidad les correspondía esta temporada… Así que el derbi dominical quedó en una pachanga de buenrollismo y guanteblanco, con jugadores rivales caminando abrazados al túnel de vestuarios ya en el descanso. Vidorreta dio más minutos que nunca a los canteranos (una coartada para la afición), los mismos con los que apenas contaba cuando hace dos meses Estu aún competía por algo y los jugadores franquicia estaban sanos.

El mayor desprecio que puede hacer el Madrid al vecino es afrontar el derbi con la indiferencia que da la infinita superioridad. Para los blancos el partido fue básicamente el enésimo y ya último banco de pruebas de cara a la Final Four. Punto primero, no hubo lesiones. Los 12 jugadores de la plantilla dispusieron de un mínimo de 9 minutos siendo Mirotic, como de costumbre, quien más tiempo pasó en pista con 23. Mirlo aprovechó la mañana apacible para inflar estadística a base de faltas recibidas y tiros libres (9 y 8 respectivamente) con que asegurar un MVP igualmente merecido e indiscutible. Suárez volvió a firmar otro buen partido en ACB, donde pese a críticas y rumores promedia unos números dignos en la segunda vuelta: valoración 9 y 45% en triples. No se a Laso, pero a mí para reserva de cuarto de hora me sirve. Lo mismo pienso de Begic, pero ese ya tiene pie y medio fuera, así que paso de hacerme mala sangre.

Dado que el Madrid no se juega nada en los dos partidos que restan de liga regular, no sobra poner un ojo a la lucha por el octavo puesto, de la que saldrá nuestro rival, que ahora mismo sería Unicaja, tras hacer el movimiento de la semana ganando en Galicia. De los cuatro equipos inmersos en la lucha por la 7º y la 8º plaza, el malagueños son los últimos a los que querría ver en una serie a tres partidos. Pero antes de todo eso nos vamos a Londres, el miércoles publicaré previa. El Barca ganó este domingo al Joventut con Oleson como jugador más valorado, su ausencia el viernes es un alivio. Espero que Laso esté entrenando el ataque contra zona. Por cierto, el Madrid espera entre 1.500 y 2.000 aficionados blancos en la Final Four, una hombrada, la verdad.

Una mano de pintura blanca

Batiendo al Barca en un ensayo de la F4 el Madrid cierra el capítulo liga regular ACB, campeón matemático a 3 jornadas por jugar. No es que te den ningún trofeíllo, pero 7 partidos de diferencia con los azulgrana en 31 debe ser motivo de orgullo. Con esta victoria blanca el balance en los duelos directos esta temporada se equilibra (2-2), una inyección de autoestima a falta de 15 días de Londres. El Madrid, liderado por un Felipe inmenso, demostró que puede ganar al Barca sin acierto exterior (4/18 triples), pero con buena defensa en la pintura como argumento alternativo. Parece que Laso tomó nota del encuentro de Copa, cuando el equipo permitió 36 canastas de 2 con un 63% de acierto. Hoy la cosa se ha quedado en 19 canastas por debajo del 50%, gracias a ayudas interiores bien trabajadas.

Faltó Navarro, sí, pero tampoco se le echó tanto de menos, Oleson e Ingles fueron lo mejor del Barca. En un encuentro de bajos vuelos el australiano hizo 18 puntos con buenos porcentajes, tampoco Navarro hubiese hecho mucho más. Oleson coló un par de triples y, sobre todo, volvió a anular a Carroll (2/10 tc). Me preocupa un poco este tema pensando en la final ACB. En el otro lado de la balanza está la superioridad de nuestros bases, especialmente sobre Marcelinho, punto débil de la falange azulgrana. Chacho le hizo 9 puntos en el último cuarto. La prensa catalana puede excusarse en la siempre mediática ‘baja’ de Navarro (operación formol), pero la diferencia estuvo en la mencionada batalla en la zona. El juego interior blanco sumó esta vez 13 puntos y 12 rebotes más que el azulgrana, al que se le supone más físico y talento, como se intuyó en los cuartos de Copa, cuando el balance fue al revés en 23 puntos y 6 rebotes. En duelos ajustados como los derbis de los últimos años esta es una diferencia enorme.

El principal responsable del paso al frente de la pintura blanca fue Felipe Reyes, mosca cojonera en el rebote ofensivo y acertado desde la media distancia, que cuaja su mejor partido ante el Barca de los últimos 5 años: 18 puntos y 7 rebotes para valoración 25… ¡en menos de 17 minutos! Slaughter y Mirotic firmaron números menos vistosos, pero su trabajo fue igualmente digno de mención en defensa y rebote, respectivamente. Puede que el encuentro clasificatoriamente tenga poco valor, pero Xavi Pascual no escondió nada, eligó forzar 35 minutos a un desacertado Lorbek (4 de 14tc) antes que conceder la alternativa a Todorovic, ese mancebo por cuyo tránsfer se pagó cuarto de millón en verano. Los experimentos con gaseosa.

El regreso de Tomic a la capital quedó en un segundo plano. Hubo sonora pitada 
en la presentación desde el sector pipero, un recibimiento que respeto pero no comparto. Se pita a un Tomic que dio dos temporadas de buen baloncesto y no se fue, sino que le echaron, pero luego dedicamos homenajes a por ejemplo un mediocre como Hervelle, que no perdóno ni un céntimo de 1.7 millones de finiquito pero «es que le echaba cojones».

Los intangibles y la continuidad de Suárez

Viendo cómo evoluciona la rumorología sobre la confección de la plantilla blanca para el curso que viene, aprovecho esta semana tranquila para hacer un alegato por los menospreciados en el sistema Laso, un voto por el continuismo. Claro que siempre hay espacio para la mejora y la autocrítica, pero me parece un sinsentido plantear la salida de 4 o hasta 5 jugadores de una plantilla de 12 en la temporada de mejor juego y resultados en muchos años (por el momento: título Supercopa, mejor balance liga regular ACB y clasificación holaga para la F4). ¿Acaso hemos alcanzado ese nivel únicamente gracias a los 7 ‘preferidos’ de Laso? No, lo hemos alcanzado por a su combincación con otros miembros de la plantilla que equilibran las cerancias de esos 7 (intimidación, posteo, rebote), ejerciendo una labor menos vistosa para el aficionado medio. Sin ir más lejos, la misma que hacían Grimau y Sada en el exitoso Barca del último lustro.

Hace como mes y medio el Madrid gripó motor, el juego ofensivo se limitaba a Chacho, Rudy y Llull lanzando mandarinas más o menos inverosímiles en finales de posesión. La medicina para aquel conato de crisis, más allá de volver a agachar el culo en defensa, consistió en meter más balones al poste bajo, no muchos, simplemente unos pocos, suficientes para obligar a la retaguardia rival a cerrar filas y así procurar mejores posiciones de tiro a nuestros exteriores, una receta tan vieja como el juego. Begic y Suárez mejoraron sus números y los arqueros aumentaron sus % de acierto. El equipazo resultante de ese mínimo equilibrio se zampó a Maccabi en cuartos y asaltó el pasado fin de semana uno de los fortines por excelencia del basket nacional como es el Centro Insular.

Begic parece sentenciado a cambio de Mejri (una moneda al aire), pero el caso más sangrante de la ‘lasización’ de la plantilla sería la marcha de Carlos Suárez, partidazo el suyo en Gran Canaria, por cierto. No seré yo quien afirme que está cuajando precisamente una gran campaña, pero de ahí a los crecientes rumores que apuntan a su despido en verano va un trecho. Dejando de lado matices no menores como que sea cupo nacional, su conexión con la grada en virtud a su madridismo de cuna, que se invirtiese mucho dinero en su cláusula (900k) y que habría que pagar indemnización para largarle, ¿cómo es posible que un tipo lideró el regreso del Madrid a la F4 pase a no valer ni para fondo de armario en un plazo de sólo 2 años? ¡¿Pero es que nos hemos vuelto locos?! En su versión menos lustrosa Suárez rebotea, asiste, postea y saca faltas en ataque estático, pero da igual, como no mete triples a Laso no le vale ni para un cuarto de hora.

Los detractores de Suárez se imaginan al supuesto sustituto Kuzmisnkas como la reencarnación low-price de Toni Kukoc. ¿Pero con quién ha empatado este chico? Era el reserva de Darden hasta que limpiamos la competencia en el puesto. Kuzminskas promete bastante, pero a día de hoy es sólo eso, una promesa, no mucho mejor jugador en su estilo de lo que sea Damian Rudez en Zaragoza. Kuzminskas tira y bota mejor que Suárez, pero no postea ni ve un mal pase: 6 as. en 326 minutos este curso en Euroliga. Me parece bien que se le fiche si no sale caro, pero no a cambio de Suárez sino de Pocius (en desgracia con las lesiones y con un salario alto que vence), y que éste sea el único cambio en el juego exterior.

Sólo reclamo sentido común. Estoy de acuerdo en que los movimientos en la plantilla cuenten con el visto bueno del entrenador, pues no deja de ser quien luego los utiliza, pero también que alguien con traje y corbata le lea la cartilla cuando desbarre en sus peticiones. Pedir la cabeza de Suárez es desbarrar. ¿Vamos a dejar toda la política de fichajes en las únicas manos de un entrenador que lo primero que hizo cuando llegó al Madrid fue pedir la contratación de Lishchuk y Panko?

Una Final Four de teletienda

Euroliga sigue con su particular sprint para llenar el O2 londinense en la F4, o por lo menos acercarse y evitar un ridículo manifiesto tras la barrabasada del precio de los abonos. Pero no levanta cabeza. Este jueves publicaba una nota de prensa en su web en un tono publicitario digno de tómbola de fiestas del pueblo: “corra a comprar, oiga, que nos las quitan de las manos”. La agresividad creciente del mensaje corre en paralelo a la desesperación de la organización. El de la nota de prensa es un tono optimista que choca de lleno con los números que presenta a poco que se sepan interpretar porcentajes. A saber…

Para curarse en salud, la organización ha reducido un 25% la capacidad habitual del pabellón, de 20k a 15k. Los 5.000 asientos ‘desamortizados’ se pierden en prensa y seguridad, que nunca habrán estado tan cómodos y holgados… Si multiplicamos 5.000 asientos por la media de precios de los abonos, hablamos de que los plumillas y las medidas de seguridad anti-griegos suponen 1,5 millones de euros de lucro cesante. Según nota de prensa se han vendido ya 6.000 entradas, de las cuales unas 2.000 son a público local, suponemos que a expatriados más que a ingleses, a los que básicamente les resbala esto de la canasta. Por cierto, veréis como los rusos pudientes que viven en Londres acapararán los asientos VIP, nuevos ricos, pivones de pasarela jugando con el móvil en primera fila.

Volviendo a las cifras, quedan 9.000 entradas por vender a aficiones que ya han comprado 4.000. Y aquí llega la pregunta del millón: ¿a quién se las colocas? Con el Maccabi fuera de combate, la Euroliga pierde a su cliente más fiel y pudiente, el único que garantiza no menos de 4 o 5 mil aficionados en la F4 independientemente de precio y localización. Por comparar, el Barcelona llevó sólo 600 seguidores el año pasado a Estambul, cifra que raramente aumentaría este año en caso de que finalmente se clasifique (como mucho me temo tras ganar cómodamente el 4º en Atenas).

El CSKA es más de lo mismo, ¿qué puedes esperar de un equipo que congrega menos de 4.000 aficionados de media en su pabellón en los partidos de cuartos de final? Su problema no es económico sino de pura falta de masa social, algo que llevo dos años constatando en primera persona. Calculo que desde Moscú no viajen más de 500 valientes. Luego está Olympiakos que, aunque será probablemente el contendiente que más afición desplace, su número está muy condicionado por el precio abusivo de los abonos. ¿Cuántos griegos están para gastarse con la que está cayendo 1.000 euros en un fin de semana de baloncesto, “por si vuelve a sonar la flauta”? 

Y así llegamos al Madrid, al que por momento histórico y masa social potencial veo como termómetro del ticketing de la F4. Después de 3 lustros de mediocridad en la sección y un regreso por la puerta trasera hace dos años, hay mucho optimismo en la afición alrededor del equipo este año y, a diferencia de Barca y CSKA, el Madrid sí firma asistencias en 5 dígitos a su pabellón en cada partido importante de la temporada. En el otro lado de la balanza está el precio de los abonos (prohibitivo para el currito medio madrileño) y la expectativa de una final de Champions. Ésta no deja de ser la sección de baloncesto de un club de fútbol, hay mucho abonado a ambos deportes y en caso de elegir hacer un esfuerzo económico por asistir a una de las dos finales no dudaría ni un minuto en ir a Wembley (lógica que aplica también al Barcelona). Mi apuesta es que el Madrid desplazará 1.500 aficionados,  y ya me parecería una hombrada.

Recapitulando, da igual las técnicas de teletienda que pueda desplegar en las 3 semanas que quedan para el evento. Euroliga, que patinó en la elección de escenario y precios, enfila un batacazo organizativo memorable. Ya no es sólo el dinero que va a dejar de ganar por las entradas que irremediablemente se va a comer, es la pérdida de reputación de la empresa, la sensación de distancia con la realidad del baloncesto europeo y sus gentes. ¿Qué imagen proyectan 3-4 mil asientos vacíos en la gran fiesta anual de la competición? ¿Qué pensará el aficionado que se quedó en casa porque se le salía de presupuesto?

Volamos a Londres

15 años tardó el Madrid en volver a la Final Four de la Euroliga, pero sólo 2 ha necesitado para repetir. Esta vez por la puerta grande, sobrado, asombrando a Europa tras centrifugar 3-0 a todo un Maccabi en cuartos de final: +49 en el total de la serie, las tres victorias por 12 puntos o más. Con el billete para Londres, que implica sillón por derecho propio en la élite continental, el Madrid cumple con uno de los dos objetivos de la temporada (a sumar el título ACB). Llegar es siempre un premio, pero si mantiene el estado de forma, este equipo no irá a la F4 de turismo como hace 2 años sino como favorito claro junto al CSKA. Luego ya se sabe, a este nivel y a un partido no hay garantías, es una lotería. Claro que cuantas más veces y mejor llegues, más papeletas tendrás en la rifa.

En un día importante como hoy quiero destacar a Coach L, al que habitualmente atizamos desde esta tribuna, pero al que considero principal artífice de unos cuartos de final impecables del equipo. Su preparación y dirección de los partidos durante toda la serie ha sido primorosa, ganando por la mano el duelo a uno de los grandes estrategas del basket continental como es David Blatt. El Madrid ha jugado siempre concentrado, agresivo en defensa y solidario en ataque, síntomas de un gran trabajo colectivo.

Algún Laso-escéptico se agarrará quizá a la entidad del rival para hacer de menos lo obtenido, pero no me vale el argumento, este Maccabi venía como una moto tras ganar 6 de los últimos 7 partidos del top-16, promediando por cierto 83 puntos. No es que sean malos, sino no hubiesen quedado por delante de Jimki, Baskonia, Siena o Fenerbahce, es que los chicos de Laso les ha hecho parecer malos con una defensa superlativa. Cuando se remanga, este Madrid practica quizá la mejor defensa de Europa, ha dejado a Maccabi en 57 puntos por partido en la serie, 26 menos que su promedio en esa segunda vuelta del top-16.


El tercer partido de la serie se pareció más al segundo, con una versión sobria del Madrid, construido desde la defensa, sin necesidad de alardes sino con la paciencia de quien se sabe superior. Con rebote ofensivo aguantó la envestida israelí en el tercer cuarto y con triples destrozó el partido en el último. Puestos a mencionar, me quedo con Chacho, Llull y Carroll, no sólo hoy, sino en la serie. 46 tiros de campo de los jugadores exteriores hoy por sólo 14 de los pívots, de los que podríamos descontar 4 de los triples de Mirotic. En fin, la heterodoxia es el camino de los equipos limitados pero no de este Madrid, que tiene más variantes que una navaja suiza. Londres nos espera.

Posdata. Al Barca le tiemblan las piernas y ya se asoma al abismo. Tomic ha fallado dos tiros libres claves a falta de 50 segundos y a Sada se le ha escapado la bola el último saque de fondo. Y a todo esto, Lorbek en modo Dunkin Donuts, viendo los finales de partido desde el banquillo, junto a Marcelinho, por el que se pagaron 1,7 millones de transfer.