Una Final Four de teletienda

Euroliga sigue con su particular sprint para llenar el O2 londinense en la F4, o por lo menos acercarse y evitar un ridículo manifiesto tras la barrabasada del precio de los abonos. Pero no levanta cabeza. Este jueves publicaba una nota de prensa en su web en un tono publicitario digno de tómbola de fiestas del pueblo: “corra a comprar, oiga, que nos las quitan de las manos”. La agresividad creciente del mensaje corre en paralelo a la desesperación de la organización. El de la nota de prensa es un tono optimista que choca de lleno con los números que presenta a poco que se sepan interpretar porcentajes. A saber…

Para curarse en salud, la organización ha reducido un 25% la capacidad habitual del pabellón, de 20k a 15k. Los 5.000 asientos ‘desamortizados’ se pierden en prensa y seguridad, que nunca habrán estado tan cómodos y holgados… Si multiplicamos 5.000 asientos por la media de precios de los abonos, hablamos de que los plumillas y las medidas de seguridad anti-griegos suponen 1,5 millones de euros de lucro cesante. Según nota de prensa se han vendido ya 6.000 entradas, de las cuales unas 2.000 son a público local, suponemos que a expatriados más que a ingleses, a los que básicamente les resbala esto de la canasta. Por cierto, veréis como los rusos pudientes que viven en Londres acapararán los asientos VIP, nuevos ricos, pivones de pasarela jugando con el móvil en primera fila.

Volviendo a las cifras, quedan 9.000 entradas por vender a aficiones que ya han comprado 4.000. Y aquí llega la pregunta del millón: ¿a quién se las colocas? Con el Maccabi fuera de combate, la Euroliga pierde a su cliente más fiel y pudiente, el único que garantiza no menos de 4 o 5 mil aficionados en la F4 independientemente de precio y localización. Por comparar, el Barcelona llevó sólo 600 seguidores el año pasado a Estambul, cifra que raramente aumentaría este año en caso de que finalmente se clasifique (como mucho me temo tras ganar cómodamente el 4º en Atenas).

El CSKA es más de lo mismo, ¿qué puedes esperar de un equipo que congrega menos de 4.000 aficionados de media en su pabellón en los partidos de cuartos de final? Su problema no es económico sino de pura falta de masa social, algo que llevo dos años constatando en primera persona. Calculo que desde Moscú no viajen más de 500 valientes. Luego está Olympiakos que, aunque será probablemente el contendiente que más afición desplace, su número está muy condicionado por el precio abusivo de los abonos. ¿Cuántos griegos están para gastarse con la que está cayendo 1.000 euros en un fin de semana de baloncesto, “por si vuelve a sonar la flauta”? 

Y así llegamos al Madrid, al que por momento histórico y masa social potencial veo como termómetro del ticketing de la F4. Después de 3 lustros de mediocridad en la sección y un regreso por la puerta trasera hace dos años, hay mucho optimismo en la afición alrededor del equipo este año y, a diferencia de Barca y CSKA, el Madrid sí firma asistencias en 5 dígitos a su pabellón en cada partido importante de la temporada. En el otro lado de la balanza está el precio de los abonos (prohibitivo para el currito medio madrileño) y la expectativa de una final de Champions. Ésta no deja de ser la sección de baloncesto de un club de fútbol, hay mucho abonado a ambos deportes y en caso de elegir hacer un esfuerzo económico por asistir a una de las dos finales no dudaría ni un minuto en ir a Wembley (lógica que aplica también al Barcelona). Mi apuesta es que el Madrid desplazará 1.500 aficionados,  y ya me parecería una hombrada.

Recapitulando, da igual las técnicas de teletienda que pueda desplegar en las 3 semanas que quedan para el evento. Euroliga, que patinó en la elección de escenario y precios, enfila un batacazo organizativo memorable. Ya no es sólo el dinero que va a dejar de ganar por las entradas que irremediablemente se va a comer, es la pérdida de reputación de la empresa, la sensación de distancia con la realidad del baloncesto europeo y sus gentes. ¿Qué imagen proyectan 3-4 mil asientos vacíos en la gran fiesta anual de la competición? ¿Qué pensará el aficionado que se quedó en casa porque se le salía de presupuesto?

¿Cuánto cuesta un asiento vacío?

El precio de las entradas para la Final Four de Londres es un despelote, y no es el primer año que sucede. Los abonos de 160 euros son poco más que un mito urbano, porque en noviembre ya no quedaban. Es decir, sacaron a la venta 4 mal contados para curarse en salud (6 filas en el gallinero), por si alguien como yo reprochaba los precios abusivos. Pero lo cierto es que el precio medio de las entradas no baja de 300 euros, es decir, que estás pagando como media no menos de 100 euros el partido, más que en una final de la NBA. Teniendo en cuenta que tres de los principales mercados de la Euroliga atraviesan crisis económicas siderales (España, Grecia e Italia), se trata de precios astronómicos, alejados de la realidad. Un evento exclusivo, pues, orientado a turcos pudientes y a israelíes acomodados.

Si estáis pensando en Rusia, olvidadlo. El CSKA lleva 4.000 personas de media al pabellón en Euroliga y el Jimki ni eso. En Rusia hay pasta pero el basket interesa bastante poco. Acudirán a Londres 10 familias pijas del CSKA a palcos VIP y para de contar. Recuerdo con indignación cuando hace 2 años Bertomeu echó en cara a la afición del Real Madrid que no llenase su sector en la F4 celebrada en Barcelona. Con semejantes precios y en esta coyuntura económica (que él como español debería conocer), lo raro es que hubiese varios miles de primos que colasen.

Ya pueden freirnos a publicidad intrusiva-spamer en la web y en la app de la Euroliga, que como no se clasifiquen Maccabi o Efes para la F4, el O2 de Londres no se llena ni de coña, el precio justo es cuestión de oferta y demanda. Por eso prefiero la filosofía de la ACB con la Copa del Rey: precios populares, gradas llenas aseguradas. En la última edición hubo 15.000 aficionados en el Buesa Arena. Entiendo que el ticketing de la F4 es la principal vía de financiación directa de la organización al cabo del año e intente maximizar beneficios, pero se equivoca inflando tanto los precios, la situación económica de Europa está cambiando y estas son cifras fuera de mercado. La asistencia y el ambiente dignifican la competición, aportan reputación. ¿Cuánto cuesta un asiento vacío?