¿Merece la pena Draper?

Con la sensación del deber cumplido tras el arreón europeo, el Madrid se midió a un Granca digno (como dice su 4º puesto), costó sacar el partido adelante porque volvimos a defender regular. El Jekyll y Hyde de Felipe ya no nos pilla por sorpresa, está muy limitado en Europa ante pares físicamente superiores, pero nos ayuda a sacar adelante encuentros de la liga doméstica con arbitrajes más condescendientes. Las estadísticas no dejan lugar a dudas. En los últimos 5 partidos Euroliga acredita valoración 6 mientras en el mismo periodo ACB promedia 19. Ayer, 6 faltas recibidas por ninguna cometida. En los últimos dos partidos Euroliga terminó eliminado por personales. Detalles. Por cierto, enhorabuena a Bourousis, baja ayer porque fue padre. Por su parte, Mejri sigue apuntando maneras, pero tiene que controlar su ímpetu, esos ocasionales ataques de ira que le sacan del partido. Sean por decisiones arbitrales o por roces con rivales.


Entiendo que Draper, 16 minutos ayer, cae bien por su compromiso, porque no le hemos visto un gesto feo en casi dos años pese a que le tocó asumir un rol marginal viniendo como MVP de la Eurocup. Todo eso está muy bien, pero a un tipo que cobra un millón de euros hay que pedirle algo más que buenrollismo. Sabemos que no es manco porque promediaba 15 puntos y 6 asistencias en Cedevita, pero en el Madrid ni las mete ni muestra la más mínima decisión o dinamismo. El invento Laso de un especialista defensivo funciona bien con Slaughter porque es ala-pívot. Atacar con uno menos no importa si el protagonista merodea por la pintura, pero importa para el puesto de base que, por mucho que coincidas con Llull en pista, requiere algo de iniciativa, tomar decisiones con el balón en las manos. En ese sentido, Draper parece lobotomizado por el sistema, y por momentos canta. 
Acaba de salir de una lesión, sí, pero es una excusa relativa, pues su nivel actual es el mismo de todo el curso, se trata más de una cuestión de rol y confianza. Dado su contrato progresivo, el año que viene cobraría 1.2 millones. Para esta aportación en pista, y en función de lo apretados que andemos de dinero, quizá habría que plantearse su salida en verano, aunque duela.

Personalmente, le propondría una reducción salarial (digamos hasta 800k), y si no la acepta, adiós, gracias por los servicios prestados. El sentimentalismo es mal consejero en la administración de plantillas. ¿Sustituto? No hace falta una estrella para 8 minutos de intensidad en el tercer cuarto. No vale con, por ejemplo, Tomás Bellas, canterano y aseado, tiene experiencia y costaría aproximadamente una cuarta parte que Draper. Me dicen que se está construyendo una casa en Madrid…

A la griega también vale

Definitivamente tenemos pívot. Se deja llevar en este maratoniano coñazo de liga regular ACB, a Bourousis lo que le pone son los ambientes hostiles, es griego. Su figura emerge cuanta más bronca y contacto, cuanto más trabado el partido y mayor la entidad del rival. Con Bourousis nunca hay canasta y personal de su par. Rebotea como un condenado, no escatima en rebozar su cuerpo-pera por el parquet para luchar un balón dividido. No hace un tiro mal seleccionado, mete cizaña a los árbitros amparado en el respeto que genera una trayectoria con solera. La versión de Begic en sus últimos meses de blanco fue más que homologable, pero Bourousis le añade un carácter que saca a veces partidos adelante, partidos clave como el de ayer en Tel Aviv. A diferencia de Mirotic y Felipe, la aportación real de Bourousis suele ser más valiosa que la reflejada en la estadística. Y aún así, el griego firmó ante Maccabi sus mejores números de blanco: 14 puntos, 10 rebotes y valoración 26.

Brilló también Chacho, que demostró que sabe dirigir también en finales apretados. Ayer castigó con precisión milimétrica la defensa de contacto local, 11 de 11 desde la línea. Los árbitros cometieron errores en ambas direcciones. Nos pitaron varias faltas en ataque ciertamente rigurosas (a Mirlo, Mejri y Felipe), pero también nos concedieron alguna discutible a favor, me vienen a la mente un par de ellas a Chacho en el último cuarto. Lo comido por lo servido. Rudy pasó desapercibido, pero lo maquilló con un triple clave a un minuto por jugar. Me preocupa la pobre aportación del banquillo, contando a Chacho como titular (como dicen su rol y tiempo en pista). Slaughter, Mejri, Draper, Felipe, Darden o Díez no aportaron absolutamente nada: valoración 4 entre los 6, sumando 52 minutos en pista.

El Madrid se asegura el factor cancha en cuartos de final, algo que no teníamos tan claro tras la derrota en Baviera hace sólo 13 días. El CSKA se ha puesto líder por average, pero nos saca únicamente dos puntos y su calendario es peor. Recibe a un encoraginado Galatasaray y viaja a Israel, mientras que el Madrid recibe al Kuban y visita a un Zalguiris en modo hacer amigos (1-11). Según la lógica seríamos primeros de grupo, cuyo premio es evitar a Barca-CSKA en semifinales. El otro grupo está muy abierto pero, viendo calendario, apostaría a que cuarto será Fenerbahce, tercero Olympiakos y segundo Milán.

Ser del Madrid de basket en 2014

Noto de un tiempo a esta parte, a través de comentarios en twitter y en foros hostiles, que la percepción del Real Madrid de baloncesto entre los aficionados de otros equipos ha mejorado considerablemente. ¿Motivos?

– Una política de comunicación de perfil bajo, sin estridencias. No escucharán una declaración altisonante a Pablo Laso. Un buenismo que a nosotros, como madridistas vehementes a veces nos enerva, pero que visto desde fuera genera respeto.

– La presencia del Chacho Rodríguez, el jugador quizá más apreciado/admirado del basket español a día de hoy, por su sencillez y hasta timidez como persona unidos al talento y espectáculo que propone sobre el parquet.

– Se ha dado la vuelta, al menos en baloncesto, a aquella coletilla histórica de que el Madrid es el equipo de la chequera y el Barcelona el de la cantera. Pese a prejuicios heredados, el que más y el que menos entiende ya que el Barca tiene más presupuesto y conoce de su errática política de fichajes de los últimos años. Mientras, la cantera blanca atraviesa una refundación dorada, convertida en la mejor de España a día de hoy (con permiso del Joventut). No me refiero únicamente a los que juegan en el primer equipo, sino a otros que alimentan la clase media de la ACB y los que están en camino.

– El respeto que dan los resultados sumado a un estilo de juego ofensivo/vistoso, en contraposición con la racanería del Barca de Pascual.

– Gestos de camaradería y honradez genuina como el paseíllo en Bilbao del domingo que ha calado incluso en una de las plazas históricamente más esquivas al Madrid como es por motivos políticos el País Vasco. En el mismo saco meto la disculpa pública de Darden por un gesto feo tras un contraataque en el partido de Munich. No fue nada grave, posó el balón en el suelo con aire de despecho tras hundirla en el aro, pero sintió después la necesidad de disculparse. Incluso Rudy, al que aún se le escapan ocasionalmente exabruptos, parece por momentos contagiado del buen rollo. Se le vieron gestos deportivos en el duelo a cara de perro ante CSKA, ayudando a rivales a levantarse del suelo y reconociendo sus faltas.

– Continuidad de proyecto y apuesta por jugadores nacionales, lo que en el mundillo de cromos en que se ha convertido la ACB implica caras reconocibles para el aficionado intermitente. La columna vertebral de la plantilla tiene pasaporte español: Llull, Rudy, Mirotic, Chacho y Felipe.

Las noches épicas en Goya

Era un día para despejar dudas o para confirmarlas, con mucho en juego y un peso pesado en la otra esquina del cuadrilátero. La visita de CSKA es siempre especial, dos de las grandes organizaciones deportivas de Europa, que se admiran tanto como se temen. Una rivalidad forjada de encuentros históricos, encuentros como el de hoy, un instant-classic de la EuroligaHubo momentos de duda, porque los rusos tienen arsenal para aguantar a flote. A cada arreón blanco contestaba Messina (de nuevo pitado en la previa) con tiempo muerto y parcial. Pero el Madrid, sin necesidad (o capacidad) de alardes, jugó esta vez con el empaque de los campeones, madurando la fruta, dejando que le llegue el partido. Y le llegó. Allá por el tercer cuarto, desde la defensa (13 perdidas rivales por sólo 2 propias).

Sin Carroll y Draper el Madrid pierde capacidad para grandes parciales, menos aún ante un rival de este empaque, así que los 14 puntos de average se han remontado como el que escala una pared, con cuerdas y piolet, asegurando con paciencia cada apoyo. CSKA mostró una gran versión, ya sabíamos que llegaba en forma. Luego están los intangibles, como que Weems, que acredita un 43% de campo en la Euroliga, te enchufe 11 de 14, la mayoría tiros de bajo porcentaje (sumen 6 asistencias y 5 rebotes). Ni por esas. Al final ganó el Madrid precisamente por 14, el average queda igualado y volvemos a depender de nosotros mismos para ser primeros. De paso, Maccabi pinchó en Belgrado, con lo que como poco el segundo puesto parece asegurado.

La actuación de Rudy (28pts) ha sido sencillamente épica, tórrida, la mejor que le recuerdo, sinceramente. Por la importancia y por el rival, por el liderazgo y la aportación en otros aspectos del juego, el tipo de actuación que le eleva a candidato número uno al premio de MVP de la temporada Euroliga (que recordemos, se otorga antes de la F4). En días así recuerdo a aquellos (que le tienen cruzado) que le hacen de menos por haberse quedado supuestamente a medio camino de lo que apuntaba, por volverse de la NBA con el rabo entre las piernas (como si la historia de los Spanoulis, Navarro o Jasikevicius fuese distinta). Recuerdo un pase a Mirlo en transición mirando al tendido, los robos de balón en el tercer cuarto o su ayuda en el rebote. Es todo. En días como estos, Rudy es el mejor de Europa. Lo saben aunque no lo reconozcan.

Con Mirotic y Chacho ciertamente grises (inferioridad física manifiesta con sus pares), el sonido de acompañamiento llegó esta vez de Bourousis, Darden y Llull, que sumaron consistencia y buenas decisiones. El griego aportó precisamente lo que esperábamos de él cuando le fichamos: cojones y presencia en la pintura en encuentros a cara de perro. Los minutos de Felipe y Mejri fueron dignos. También un bravo para Laso, oiga, me gustó el recurso de la zona cuando coincidía en pista el quinteto del CSKA con menos artillería. Y por último, tengo que destacar el ambiente en el Palacio, magnífico, emocionante, que puede sonar a tópico pero no lo es: hasta viéndolo por la tele desde Moscú a uno se le ponen los pelos de punta y sólo puedo sentir envidia. No se trata únicamente de llenar asientos, es la comunión con el equipo, animar al jugador no cuando acierta sino tras el error, para que sienta que no está solo, que es precisamente lo que significa en su esencia el verbo animar. Y así, entre todos, en noches como esta, nos vamos construyendo un lugar en la historia.

Topetazo en Baviera

Agarrarse al balance previo para relativizar la trascendencia de una derrota es llevarse un poco a engaño. No es que lo anterior no cuente, pero según avanza el curso crece el nivel de los rivales y la importancia clasificatoria de cada duelo. Una derrota es siempre la cristalización de unos síntomas, y en este caso tampoco nos puede coger por sorpresa. Veníamos hablando hace días, sino semanas, de la polarización del juego del Madrid, de la previsibilidad del ataque, con excesivo protagonismo de los Sergios. Veníamos avisado de que a fuerza minutadas Laso iba a acabar quemando a Llull. No sorprende que esta derrota en Munich coincida con su encuentro más flojo en dos meses: 3 canastas, 4 pérdidas. Chacho fue el mejor en Alemania, pero somos más equipo en su versión asistente que en su versión triplista (la de ayer).

Claro que echamos de menos a los lesionados Carroll y Draper, que ayudaban a romper lo partidos con parciales, uno desde el ataque y el otro desde la defensa. No se trata ya de cuándo vuelvan a jugar, sino de cuándo recuperarán el punto de forma. Subidos en la ola de victorias, se decidió no fichar, no había mucho interés ni dinero. Así que somos los que estamos, pero es que con los que estamos da también para un poco más. Que en el mismo tiempo en pista Rudy disponga de 14 tiros de campo (pese a su evidente desacierto ayer) y Mirotic de sólo 3 (emparejado con pívots de medio pelo) sólo se explica por irracional pasión de Laso por todo lo que viene del perímetro. Felipe se llevó su habitual ración de tapones en partidos Euroliga, mientras que Slaughter está lejos del nivel de diciembre. Ya no es que no enchufe, es que en más de 13 minutos: ni un rebote, ni un tapón, ni un robo. Bourousis fue el mejor de los interiores, los encuentros Euroliga a cara de perro son su habitat natural.

Aunque el Bayern tenga poca solera en baloncesto, es un equipo dignísimo, lo pensé ya en Navidad en el Palacio. No en vano marchan 5-5 en el top16, con buenas opciones de pisar cuartos. Pesic planteó un partido marca de la casa, mucho contacto. Leo a unos cuantos quejarse de los árbitros, pero lo cierto es que lanzamos 14 tiros libres más (31/17). En todo caso, más nos vale acostumbrarnos. El Palacio es Disneylandia, pero la Euroliga se gana o se pierde en partidos así, pregunten a Olympiakos. Por cierto, me volvió a enamorar Malcom Delaney. Un talentazo en ataque, pero nada de zumbón, tiene criterio, no le veréis forzar un mal tiro, deja que el partido le llegue. Su lanzamiento en suspensión es poesía, sabe leer el juego, las ventajas y los tempos. Es junto a Langford el único combo americano al que vería en un grande de Europa. Nosotros vamos servidos con los Sergios, pero que mejoraría a Pullen o Pargo lo saben hasta en la China Popular.

A nivel clasificatorio, la derrota en Munich es también costosa. El Madrid se aleja del primer puesto, para el que en principio necesitaría ganarlo todo, incluyendo en Tel Aviv dentro de dos semanas y al CSKA el próximo jueves por más de 14. De hecho, el tropiezo abre la posibilidad de caer al tercer puesto y perder la ventaja campo en cuartos. Toca remangarse, mancharse en el barro, olvidarse de lo caminado y preparar cada uno de los cuatro partidos que quedan de grupo como si fuese una final.

Un balón para los pívots

Vamos 45-1, tras dos victorias de mérito a domicilio la semana pasada. Sé que es de necios quejarse, pero me preocupa un poco la polarización de nuestro juego. Todo pasa por las manos de los Sergios, que por muy buenos que sean, nos convierte en previsibles. Más aún dada su sobrecarga de minutos por las bajas de Carroll y Draper. Resulta que entre Bourousis. Mejri y Slaughter no metieron ni un solo punto en Galicia, eso ante el peor juego interior de la ACB tras la salida de Muscala y la lesión de Junyent. Nuestros tres pívots dispusieron de ¡sólo 3 tiros de campo en 44 minutos! Así es imposible que produzcan. Puedo entender la especialización de Slaughter, pero arrinconar a Mejri y Bourousis es autolimitarse. Tampoco me convence la gestión que hace Laso del tiempo en pista del tunecino, que tras sendos europartidazos en Krasnodar y ante Zalguiris (valoración 15 y 20), ni se quitó el chándal la semana pasada en Estambul, la tercera vez en el top-16. Lo mismo se nos escapa algo, es decir, entrenamientos, rigor táctico. No sé. Por lo que puedo ver, que son sólo los partidos, me chirría un poco el tema.

Sigo con interés el devenir del otro grupo de Euroliga. Viendo como está el patio, nos conviene más que nunca terminar primeros de grupo, pues se nos podría despejar el camino hasta la final, nada descartable a día de hoy vernos con Unicaja en cuartos y con Milan en semis. Como que no es lo mismo que Olympiakos + Barca. Pero hay que ser primeros, lo que pasa por ganar a CSKA en casa y a Maccabi en Israel. Eso, salvo pinchazo ruso, tampoco descartable, dado que Messina juega al filo de la navaja, 4 de las 8 victorias en el top-16 han sido por 3 puntos o menos.