El amargo despertar

Ya os imagináis que no me apetecía nada sentarme a escribir hoy estas líneas, pero he pensado que es precisamente en una noche aciaga como esta cuando uno más agradece tener un lugar de encuentro, donde analizar los motivos o simplemente desahogarse. No prometo consuelo, pero sí al menos compañía. Y es que tiempo ahora nos sobra para sublimar juntos la debacle de hoy, por lo pronto estas son sólo algunas conclusiones para abrir fuego, a botepronto y con el corazón roto. Roto porque siempre es un palo caer en la final de la Euroliga, pero es que las circunstancias son agravantes, en prórroga y tras perder también la del año pasado. Más cuando van 19 cursos de sequía, cuando sabes que jugaste un gran baloncesto todo el curso, el mejor de los 24 en liza, y que tienes una plantilla casi redonda, equilibrada y de gran talento. Pero en última instancia el título se decide en cuarenta minutos de intensidad y defensa, un escenario donde nos cuesta.

Y nos cuesta más aún porque no hemos llegado bien a la F4. La semifinal contra el Barca fue un poco espejismo (ellos pusieron de su parte más de lo que nos pareció en primera instancia), un flashback al mes de diciembre. Pero estamos en mayo y nos cuesta sacar los partidos, la final no es excepción. Pecamos de soberbia cuando, embriagados por la racha de victorias, decidimos en su momento no fichar para cubrir las bajas por lesión. Esa va en el debe de Laso. Al final, hemos llegado al partido más importante de la temporada con cuatro jugadores operativos para los tres puestos exteriores (a Carroll no le cuento). Así que en cuanto uno falla (como Llull en la final, desconocido, 0 puntos en 36 minutos), nos quedamos cojos. Luego está la defensa, que ha hecho aguas cuando calentaba el sol. Este Maccabi de Blatt es una bestia competitiva y Tyreese Rice parecía reencarcado en Isiah Thomas, pero no justifica el coladero en que nos convertimos en el último cuarto y la prórroga. Lo mismo que contra Olympiakos hace un año. Rudy y Chacho salen reivindicados de la final, lo contrario que Mirotic, cuyos números no maquillan su incapacidad para marcar diferencias emparejado con Blu y Pnini, el puesto más flojo de los israelíes.

La derrota del año pasado se justificaba por la novatada y la categoría del rival, campeón vigente. Pero este curso no hay excusa, el proyecto Laso llegaba en el punto máximo de madurez. Sí, la temporada está amortizada si ganamos la ACB, pero ni un triplete nacional podrá borrar el agrio recuerdo de esta noche en Milán, una deuda con la historia que suma ya dos décadas.

100-62, acariciando La Novena

Debe ser la primera vez en las más de siete primaveras de historia del blog que escribo un resultado en el titular, pero estaréis conmigo en que la ocasión lo merece. Para que no os perdáis cuando busquéis la entrada dentro de unos años, como el que abre un album de fotos para recordar los tiempos mejores. No son los gintonic, no, son +38 al Barcelona en una semifinal de Euroliga. Resulta que no estábamos en baja forma, simplemente en hibernación. Llegada La Hora hemos retomado el nivel de diciembre (¡¡100 puntos en una semifinal!!), el equipo que mejor juega colectivamente y la plantilla más redonda relación calidad/precio/equilibrio, lo que me recuerda que en esta hermosa tarde de baloncesto han caído dos de los tres mayores presupuestos de Europa (el otro es Fenerbahce, que se apeó tiempo atrás). Espera el domingo un Maccabi de recursos limitados. Respeto sus cojones, el partido que han remontado al CSKA, admiro el trabajo de Blatt… pero juegan otra liga. Defensa y concentración. Con carburar un tercio que hoy nos traemos la copa, les hemos ganado los últimos seis duelos directos.

Grande Mirlo contra el Barca, rehabilitado para la causa, cerrando bocas (la primera la mía), con una gran defensa y esos 
19 puntos, todos cuando calentaba el Sol, tras un comienzo titubeante. De Chacho, que se ha cascado 21 puntos, luciendo MVP en plaza mayor, me quedo con la estadística de +/-. En sus 20 minutos en pista, +35, en sus 20 minutos en la banca, sólo +3. Pero más allá de los nombres brilla el colectivo, un alarde de baloncesto. Ocho jugadores subieron al menos un triple. Exceptuando el primer cuarto, el Madrid firma un encuentro digno de los grandes del basket moderno en Europa, como el Maccabi 2003-05. Regresamos a la final dejando impronta, arrasando al Barca (el rival más en forma del continente) y encandilando al espectador. El domingo, final de trayecto, estación La Novena.

Se la debemos a Dick

Llega la hora, la cita con la historia tras 19 primaveras de sequía. Aunque se antoja previsible un triplete blanco en el basket nacional este curso, todo lo que no sea traer La Novena de Milán impregnará de un sabor amargo el balance. Porque durante años el objetivo fue regresar a la élite pero, una vez completada la misión, sólo sirve el último peldaño, se la debemos a Dick. Llenar pabellones y batir récords de anotación mola mucho, contribuye a crear masa social, pero quedan en trofeos de consolación si se pierde el último partido. Os confieso, que nadie se me ofenda, que no soy especialmente optimista. No al menos como lo fui en otros momentos de la temporada. Somos el mejor equipo de los cuatro, los que mejor baloncesto hemos jugado hasta llegar aquí, pero no atravesamos un gran momento. En diciembre hubiésemos ganado una Final Four con la chorra fuera, pero estamos a mediados de mayo y somos peores que entonces, mientras algunos rivales han crecido en este tiempo, especialmente el Barca.

De navidad a esta parte hemos sufrido la desconexión de Mirotic y las lesiones de Carroll-Draper (el primero llega, pero en un estado de forma y ritmo no homologables). Y no tenemos una plantilla tan larga como el Barca (ahí van los 7 millones de diferencia presupuestaria) como para no resentirnos. Igualmente será un duelo igualado, nos conocemos como hermanos. Nuestras bazas pasan por igualar su intensidad defensiva (frenar a Huertas-Tomic) y por un Felipe estelar. No jugó el sábado en el Palau pero fue quien destrozó el curso pasado al Barca en la F4 y en la final ACB. Es duro decirlo dadas las edades y los momentos de sus carreras, pero espero más de Felipe que de Mirlo en esta Final Four. Ojala me equivoque. Creo también que el ganador de la semifinal española será claro favorito al título el domingo pues el otro cruce tiene bastante menos nivel. Los recursos de la plantilla del Maccabi están a años luz comparados con los de los otros tres equipos y el CSKA de Messina hace aguas por momentos. Mostró debilidad contra un PAO de andar por casa y está al borde del precipicio en la VTB Liga Báltica, donde marcha 0-2 en la serie de cuartos de final contra el Kuban… tras jugar los dos primeros partidos en Moscú.

La falacia del buenismo en el basket

Puede que a veces cortocircuite, que sea un hijo de puta, pero en todo caso es nuestro hijo de puta. Personalmente, no necesito que imparta lecciones de moral o que sea un ejemplo para mis niños. Con Garbajosa tuve suficiente. Aquello de los deportistas modelos es otra falacia del buenismo, como recordó Arbeloa la semana pasada. Por poner dos ejemplos rápidos, Garnett y Petrovic han sido dos hijos de puta en la pista y sus pósters han decorado millones de habitaciones de la chavalada. Si por el buenismo fuese, nunca hubiesen existido los Rolling Stones. Yo a Rudy le exijo por aquello por lo que le paga el Madrid, que es jugar al basket, y resulta que este curso lo está bordando, me remito al MVP de la Euroliga que probablemente reciba esta semana. No en vano es el jugador más valorado (17,2 de media) de los 48 que se han clasificado para la F4 de Milán. Eterna promesa y tal. A mí de sus exabruptos (que por cierto no son tantos ni tan graves como le atribuyen desde provincias los mismos que, por cierto, hacen la vista gorda al vergonzante flopping en filas propias) sólo me preocupan cuando le sacan del partido, como en la pachanga con público y arbitraje casero del sábado en el Palau. En realidad, dentro del propio Madrid, Rudy ni siquiera es el rey de los cortocircuitos sino Mejri, pero a él no vende tanto atizarle, «éste no nos traicionó».

Rudy, en modo superguerrero

Tenemos a Rodolfo desatado, se le está poniendo el pelo pincho y de color dorado, modo super guerrero, según se acerca el desenlace de la temporada. El caso es que atraviesa quizá su mejor momento de forma desde que viste la camiseta blanca, 23.2 de valoración media en sus últimos 9 partidos, entre los que incluyo la serie ante Olympiakos. No le darán el MVP de la temporada ACB porque cae mal a muchos, es más Vegeta que Son Goku. Pero en su fuero interno esos que tanto le odian saben que es el mejor, de la ACB y probablemente de Europa. Memorable su exhibición dominical, 30 puntos (11/16tc), 7 rebotes, 5 asistencias, 1 robo… y ninguna pérdida de balón. Y no fue estadística de relleno, Rudy contribuyó a sacar adelante un encuentro que se estaba poniendo feo por momentos, ante un CAI que no deja de ser uno de los mejores equipos de la competición (cómo me gustan Sanikidze y Jones).

Aunque sus números no fueron deslumbrantes, me gustó Chacho, esta vez sí, en su versión más altruista. Darden volvió a estar resultón y Slaughter cuajó unos minutos muy valiosos en el tercer cuarto (cuando se rompió el partido), que ya iba siendo hora. Carroll, por su parte, no pudo confirmar la mejoría que apuntó el viernes contra Joventut. Laso concedió vacaciones a Bourousis (8 minutos) y a cambio dio cancha a Mejri, que es de los más felices cuando Chacho tiene el día altruista. Llull y Felipe cumplieron, aunque esta vez sin especial brillo.

Y dejo a Mirlo para el final. Es pensar en él y suspiro. Sigue en los mundos de Yupi, vaporoso, con la cocotera en cualquier lugar menos en Madrid. Ya no es que se borrase contra Olympiakos, que es un vitorino del basket FIBA, es que en el último mes en ACB acredita 9 de 30 tiros de campo. Se le comió Doellman y se le comió ayer Sanikidze. Es que hasta Llovet-Shurna le sacaron los colores por momentos el viernes. Ni que decir tiene que se olvide de repetir MVP. Recuperarle mentalmente es la labor más importante de Laso de aquí a la F4.

Escarmiento en El Pireo

Llevados por la euforia, en algún momento del comienzo de temporada le colgamos a Mirotic el cartel de mejor de Europa, de jugador franquicia. Nos precipitamos. Va sobrado de clase y suma estadística fácil, incluso mejoró en verano su registro al poste. Todo eso está muy bien, pero mantiene una preocupante tendencia a desaparecer en escenarios adversos que ya atisbamos el curso pasado (missing en la final contra el Barca). En los dos partidos en El Pireo sencillamente no ha comparecido, y así nos luce el pelo. Nos jugaremos el pase a la F4 a partido único, en casa, sí,  pero contra el vigente campeón, crecido según avanza la serie y que ha aprendido a defendernos como ningún otro en todo el curso. Alguno entiende ahora las proporciones de la cagada de Kaunas. Panathinaikos hubiese sido también duro, pero que no os engañe su 2-2 con CSKA, son mucho menos equipo que Olympiakos. 

El Madrid sencillamente cuajó un lamentable cuarto partido de la serie, perdimos más balones (12) que asistencias repartimos (10). Esta vez sí encontramos a los pívots, pero ni Bou, ni Felipe, ni Mirlo anduvieron católicos en los 1×1 de que dispusieron, con lo cual fue un esfuerzo improductivo. De paso, volvieron a hacer all-star a Dunston, para mayor gloria de su agente. Chacho, grisecito grisecito, da menos miedo en esta versión anotadora, acertada el lunes, negada ayer: 1 de 8 de campo. Las meta o no, sus tiros son siempre forzados, mientras que sus pases procuran tiros de alto % del resto (Slaughter, Mejri, Carroll…). El que sí está dando la cara es Rudy (23.5 de valoración media en la serie), el mejor en Atenas, igual que antes lo fue en Milán (26), en Valencia (26) o en el Palacio contra CSKA (33). Este no se achanta en la adversidad, sino que le pone cachondo. Pasa que ni el mejor Rudy puede sacar en solitario nada de La Paz y la Amistad. Nos vemos el viernes.