Tiempo muerto con 15 abajo mediado el tercer cuarto. Laso: «Esto es Euroliga y hay cámaras, enfrente está el Efes, el que no quiera jugar que lo diga, no pasa nada». Pues efectivamente jugaron, bastante mal, pero ganaron, apelando a la épica, al rebufo del error ajeno y en volandas de un Palacio que no bajó los brazos cuando pintaron bastos.
No había sufrido ni disfrutado tanto con el Madrid en lo que va de curso. Gracias a Perperoglu que se le encogió la muñeca, esos dos triples finales liberadísimo que erró, los que sí acertaron (unos hasta entonces negadísimos) Chacho y ¡Felipe! A los puntos bien mereciera la serie viajar a Estambul 1-1, pero esto no es boxeo, y en todo caso, si lo fuese, nadie encaja golpes como los rústicos. Van dos partidos seguidos sacados por lo militar.
Podría lamentar el baño táctico de Ivkovic a Laso, el de juego de Heurtel a Chacho o la nulidad de nuestra pintura. Pero dejad que me quede hoy con lo bueno, la confirmación de que hemos recuperado a Rivers, el compromiso colectivo, la calidad competitiva de Nocioni o el corazón de Llull. No tengo claro que los alardes de adrenalina nos alcancen frente a Fenerbahce y sobre todo CSKA, pero queda todavía un mes para la F4, para reagruparnos, y esta noche no tengo el cuerpo para análisis, sino más bien para un gintonic.






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