Calendario analgésico

Las bondades del calendario han allanado el camino a 6 victorias seguidas que dan aire a Laso: tres partidos seguidos en ACB contra equipos no playoff y abrir el top16 frente a los tres rivales a priori más flojos del grupo. No se puede hablar de una mejoría neta hasta corroborarla frente a contrincantes top, pero igual estos encuentros de transición han servido para recuperar sensaciones, principalmente atrás, reduciendo la sangría hasta 70,1 puntos encajados de media.

Coyuntural pero siempre bienvenido es el acierto ofensivo de Llull, decisivo ante Baskonia y en Berlín, exuberante el domingo en Manresa (¡salió aplaudido!). Importante, en todo caso, que Laso mantenga bajo control sus impulsos de superhéroe y que esta racha de acierto no sirva de coartada.

El Nou Congost también aplaudió a Nocioni, pero en este caso en tono de mofa, pues necesitó 7 intentos para meter su primer y único triple del partido. Y no es lo malo que falle, que cualquiera tiene un mal día, sino que cuando no enchufa su presencia en pista directamente resta al equipo (en eso se parece a Carroll), pues apenas genera juego, rebotea poco y sufre atrás ante cualquier rival que le lleve al poste, inferioridad que ‘disimula’ con durísimas faltas, antideportivas de no ser por su apellido.

Desconocemos el motivo del escaso tiempo en pista de Bourousis: problemas físicos, descanso, desavenencias con el técnico… El caso es que canta ver a nuestro pívot teóricamente titular promediar sólo 7 minutos en los últimos cuatro partidos. Por suerte, coincide con un repunte de Ayón, que si bien sigue sin confianza de cara al aro, suma en el resto de segmentos, principalmente defensa y rebote. Dos de fondo de armario que apuntan también ligera mejoría son Rivers (18 puntos y 0 pérdidas esta semana) y Mejri, el descartado en Euroliga en favor de Slaughter, pero que ha cumplido en ACB en este tramo amable de calendario.

En todo caso, estas líneas pueden quedarse en papel mojado en función de cómo transcurran los próximos tres partidos Euroliga, ante PAO, Maccabi y Barca, de si el equipo cierra filas con Laso y responde colectivamente en las rampas del nuevo puerto, o si regresan los fantasmas que encerramos a final de año en el armario.

A flote

Lo primero una disculpa, por casi dos semanas de silencio, enganchado en viajes navideños y enfermedad. Y sin más preámbulo, al toro. Finalmente Laso sí se comió las uvas, y es que el equipo, a falta de jugar bien, saca adelante los partidos relevantes contra equipos inferiores, que así dicho parece una obviedad, pero lo es menos viendo los pinchazos de Barca y Maccabi para arrancar el top16. Saca el Madrid adelante los partidos por lo civil o por lo militar, como fue el caso ante Baskonia en el Palacio, jugando más mal que bien, por debajo en el marcador todo el encuentro y gracias a un par de heroicidades postreras de Llull.

Las sensaciones que transmite el equipo no son mucho mejores que la última vez que hablamos, si bien el calendario da un respiro tras un final de año en rampa, con Llull, Felipe y Rudy tirando del carro, suficiente según el rival. Por otra parte, con Ayón intrascendente y Bourousis oficialmente en huelga de brazos caídos (valoración media 3 en los últimos 4 partidos), Laso ha rescatado a Slaughter. Un toque de atención al mexicano y al griego, y una inyección de intensidad defensiva, que tampoco está de más vista la pasividad del equipo atrás en el último mes.

No anda muy católico el Chacho, que firma un pobre 34% de campo este curso en competición doméstica, tras habernos acostumbrado mal el pasado, por encima del 50% en tiros, forzados en su mayoría. 

Sabéis que tengo debilidad por KC Rivers, por la plasticidad de su mecánica de tiro, pero con la baja por lesión de Maciulis resulta aún más evidente su pérdida de confianza en ataque, tanto cuando se levanta de fuera como desde bote. Firma valoración negativa en 5 de los últimos 9 partidos ACB y no se atisba luz al final del túnel. No puedo pasar este capítulo sin mencionar a nuestro cedido Dani Díez, encaramado a lo más alto del ránking de reboteadores de la ACB, con 7,8 por partido, incluidos ¡39! en los tres últimos. Hacía años que un no-pívot lideraba este apartado estadístico. Su progresión, junto a la de Willy y Lukita, es probablemente la mejor noticia de lo que va de temporada para el Madrid de basket.

Por cierto, Hugo López, asistente de Laso hasta verano, debutó el pasado domingo al frente del Fuenlabrada, y lo hizo con una sólida victoria. Me dice un pajarito que Fuenla preguntó inicialmente al Madrid por la disponibilidad de Tabak y que recibió negativa por respuesta, porque tiene contrato en vigor, lógicamente, pero también porque al parecer sería el elegido para suplir a Laso si las cosas se complican de aquí a final de curso…

¿Se comerá Laso las uvas de blanco?

Ya no es sólo cuestión de sensaciones, tiempo ha que son pésimas, es que ni el talento individual nos da para sacar adelante los partidos en liga nacional, donde sumamos 4 derrotas en los últimos 5 encuentros, la peor racha en la era Laso, que bien podría precipitar su sentencia. Suponemos que esta es noche de teléfonos calientes. ¿Posibles sustitutos? A botepronto, alguno de los asistentes. Se vuelven a echar cuentas de a cuánto sale el finiquito, a Florentino sigue sin gustarle la respuesta, gastos extra y dolores de cabeza en nochevieja es lo último que espera de una sección deficitaria. Le pregunta a JCS si hay tiempo aún para enderezar el rumbo, la opción barata… silencio al otro lado de la línea.

No se trata de las carencias del entrenador y por extensión del equipo como colectivo, sobradamente glosadas, es que los jugadores no creen en el técnico, y eso tiene mal arreglo, no es el tipo de problema que puedas barrer debajo de la alfombra y seguir como si nada por ahorrar. Una desunión técnico-jugadores, conocida desde Milán y cuya última representación protagonizaron Bourousis y Ayón en Málaga, aburridos de subir a atacar y fajarse en la pintura sólo para sacar entrada de primera fila de las mandarinas de los exteriores. Lasosistema se llama la película Tampoco les deja en buen lugar a ellos, la actitud no debe fallar nunca, pero hay que buscar soluciones ahora que se está aún a tiempo y la única factible es cambiar a uno y no a 12.

Podríamos hablar de una primera parte homologable en el Carpena, del arbitraje casero, del señor equipo que es Unicaja, líder en solitario con dos partidos de ventaja. Pero yo hoy veo sólo una diferencia, el entrenadorazo que ellos sí tienen en la banca, que aúna voluntades y convierte una plantilla en una barca en la que todos reman en la misma dirección. Eso no tiene precio, y ni 100 victorias seguidas del equipo de fútbol le libran al presidente de ser responsable último de mantener a un entrenador en el que ni los protagonistas ni siquiera él mismo creen. Conste que no tengo nada contra Laso, al contrario, es buena gente, dejaría el equipo mejor que lo encontró y ha dado muy buenas tardes de baloncesto, pero el objetivo es la Novena y a coachLse le pasó en arroz en Milán. Los caminos deberían bifurcarse aquí. En manos de Florentino estamos.

Un Madrid a la deriva

Entró en 2014 como una apisonadora de baloncesto y enfilado a la Novena, y lo despide con una Copa del Rey sobre la bocina y un equipo que hace aguas. Visto así, esta derrota sin paliativos en el Palau viene a ser un broche representativo del año blanco.

Las comparaciones son odiosas. El Barca que deja en 68 puntos al Madrid es el mismo que recibió 102 de Estudiantes hace exactamente una semana. Lo raro es que aguantásemos en el partido hasta el último cuarto con un 36% en tiros de campo y 14 rebotes menos que el rival. Los problemas no son nuevos, seguimos haciendo aguas en defensa, vergonzante en la primera parte, concediendo 70% en tiros de dos al rival, 32 puntos en la pintura. Nos enganchamos en el tercer cuarto con la aportación de Maciulis (de lejos el mejor) y bajando el culo atrás, pero entonces falló el ataque, una mezcla de desacierto pero sobre todo falta de criterio. Poquísimos balones en buenas condiciones para los pívots, de 2×2 ni hablamos, y mira que el plantel interior azulgrana de este curso invita a cargar el juego ofensivo sobre la pintura. Todo made in Laso, poco trabajado y fiado a milagros de los exteriores en cuanto el rival presiona. Según lo escribo me parece un déjà vu.

Venga quemar segundos de posesión buscando a Carroll, que sí, mete alguna, pero no compensa el estropicio que supone en defensa. Pascual lo tiene clarinete desde hace ya tiempo: balón al que defienda Carroll, con descaro. Da igual que sea un debutante, como Jackson, que terminó como el azulgrana con más tiros de campo lanzados (10).

Rudy pasó por el Palau en modo ‘me la trufa todo porque yo soy una estrella’ y Llull, como en sus peores tiempos: sin ver un mal pase en estático y a mandarina limpia a final de posesión. El problema es que hoy no había Chacho para cambiar de tercio. Salió 4 minutos en el segundo cuarto y se vio que aún no estaba para volver. Campazzo cumplió dentro de lo que se le puede pedir, pero seamos sinceros, no tiene nivel para partidos contra rivales top Euroliga. No se fue ni una vez en dribbling o velocidad (que se supone su principal arma), pese a que le defendía un par 25 centímetros más alto.

Nocioni aportó defensivamente en el 3º cuarto. Le echa coraje, sí, no sobra un tipo así en el vestuario, pero tampoco marca ninguna diferencia, que es para lo que se le contrató a precio de estrella. Porque si es por huevos, esos también los ponía Hervelle. El fichaje de Chapu me empieza a recordar al de Garbajosa, a destiempo, aplicando el criterio de mejor viejo y caro pero conocido que bueno por conocer. Entre Chapu y Slaughter se van 2,5 millones de masa salarial. Bien, Alber, bien.

Domingo con sabor argentino

Lo destaco como noticia porque no es por ahora habitual ver al dúo argentino brillar en el Madrid, menos aún al alimón. Campazzo cuajó en la cómoda victoria ante Obradoiro su partido más redondo de blanco, ya no sólo por esos 18 de valoración sino porque apenas perdió balones (1 en 22 minutos) ni cometió faltas innecesarias, su habitual talón de Aquiles, que asocio al exceso de ímpetu y la falta de experiencia. Ha aprovechado los minutos por la baja de Chacho, progresa adecuadamente. No estoy seguro de que tenga hechuras de jugador top (si mides 1.79m necesitas tirar muy bien de fuera para asentarte en la élite, y no parece el caso), pero me pasa el corte en el cometido de 3º base bueno-bonito-barato para el que se le fichó.

Nocioni me genera dudas precisamente por lo mismo, el rendimiento en función del precio (1,6mill anuales) y el rol para el que se le fichó (sustituto de Mirotic). Su temporada es por ahora irregular, muy dependiente del acierto exterior. Ante Obradoiro, eso sí, lucio concentrado, intenso y afinado (17pts, 7/8tc). Necesita unas cuantas mañanas de estas para hacernos olvidar a Mirlo.

Tranquiliza comprobar que, si bien el Madrid atraviesa un periodo de zozobra, tampoco 
anda mejor el rival directo, al que visitamos el domingo y con el que nos cruzamos en el top-16. La excusa fácil son las lesiones de Oleson y Abrines, pero en todas partes cuecen habas: Chacho se ha perdido ya 4 partidos y Rudy 8, y estos dos fueron ‘Quinteto Ideal Euroliga’ el curso pasado. El problema azulgrana, bajas aparte, hay que buscarlo en la zozobra de Satoransky y en el trío interior Tomic-Pleiss-Lampe, una máquina de sumar estadística pero también un coladero atrás, como por otra parte ya sabíamos todos menos Chichi, cuando decidió no pujar por retener a Dorsey. Los 102 puntos encajados por el Barca ante Estudiantes instauran un nuevo récord en la era Xavi Pascual, que en febrero cumple 7 años.

¡Feliz Navidad a todos!

Pulso débil, pero pulso

El Madrid vuelve a tener constantes vitales, tras varias semanas en la UCI que habían dejado a Laso al borde del despido. El pulso es aún débil, pero al menos hay pulso, lo mostró el equipo en el partido más importante de lo que va de temporada, ante un Efes correoso, con el primer puesto del grupo en juego, que sirve para tener un gallo en vez de dos en el corral del top16, lo cual no es asunto baladí. La defensa sigue siendo el talón de Aquiles. Nos colaron 25 puntos en el 1º cuarto sin necesidad de un solo tiro forzado y en el 2º hicimos all-star a Klicic (5/5tc), ese chaval que sólo había metido dos canastas en toda la temporada.

Ahora bien, el grupo mostró, esta vez sí, compromiso y constancia acorde a la relevancia de la cita. En esas aparecen siempre Bourousis y Rudy. Inmenso el griego, valoración 31, que vuelve por los fueros del curso pasado: pereza en las etapas llanas y demarrando cuando vienen rampas. Rodolfo firmó su primer gran partido tras la lesión. El equipo le necesitaba como el comer, también mentalmente, su liderazgo, su mala hostia y su alergia a la derrota. Dio la cara, forzando faltas y asistiendo cuando al comienzo no le entraron los tiros, y desangrando a los turcos cuando por fin vio aro.

Me gustó la paciencia del equipo en ataque, circulando hasta encontrar el desajuste, receta que propició ventajas para Ayón y Felipe, que entre ambos firmaron un 10 de 12 de campo. Las casualidades no existen. Muy apreciada también la ‘reaparición’ de Rivers, 10 puntos en el segundo cuarto, y el momento Carroll, que propició la escapada buena.

Sin embargo, no todos los síntomas invitan al optimismo. Laso parece haber puesto una cruz a Maciulis, que sólo ha jugado 13 minutos entre los dos últimos partidos. No es un alero titular de ensueño, eso ya lo sabíamos, pero igual puede dar juego. Si contamos con que a Mejri se le ha salido la cadena y Slaughter está para agitar la toalla, la plantilla de 13 se nos queda en 10. Por cierto, hablando de Masacre, parece que salvo milagro navideño in extremos nos le comemos (es decir, su salario de 800k) hasta final de curso. Maccabi se ha olido el timo y se ha echado atrás a última hora. Con su continuidad, el posible fichaje de Erceg (que sospechosamente no jugó ni un minuto ayer) queda en un sueño de verano. Somos los que estamos.