Aunque suene a tópico, no es una simple final ACB, está en juego la supremacía del baloncesto español tras años de dominio azulgrana (camino que, por cierto, ya han abierto los hermanos del fútbol). El Madrid tiene el talento y la juventud de su parte. En su contra, el ansia y la presión del debutante: sólo Felipe y Llull han pisado una final ACB. Una derrota dejaría la prometedora temporada blanca en agua de borrajas, adornada con una Copa del Rey para salvar la cabeza de un entrenador mediocre, título al que siempre se puede hacer de menos, por el aquel de ganarse en tres partidos. El Barca cuenta con la experiencia y el factor pista. En su contra: los achaques de la edad y el abismo de un proyecto ya exprimido, el construido alrededor de Navarro. La derrota certificaría una temporada sin títulos (no cuento la pachanga de la Supercopa) para la segunda plantilla más cara del continente.
Las casas de apuestas e incluso Rudy (¡!) dan favorito al Madrid, pese al factor pista en contra. Pensé que nunca llegaría a ver este día… En fin, hablemos de baloncesto.
– Con Chacho reencontrado y Llull al nivel de los 3 últimos meses, el Madrid debe sacar ventaja en el puesto de base. Sada es un cero a la izquierda en ataque, pero jugará los finales de partido porque defiende, que es lo que de verdad le pone a Pascual. Por su parte Huertas, capricho de Chichi, recuperado para la práctica del basket en la risueña serie ante Valencia, no defiende ni a las canicas, aunque puede crear estragos en ataque jugando 2×2 junto a N’Dong, una suerte que el Madrid ha demostrado defender de pena en la serie contra Baskonia.
– Navarro, entre algodones en la previa, aparecerá en algún momento de la final, pero no está para rendir como se le supone 5 partidos en 10 días. Sin embargo, su presencia + el factor campo (¿arbitraje casero?) es un cocktail que me da miedito. Además, Ingles (que me sigue pareciendo más alero que escolta) ha hecho buena temporada. No andan finos los homónimos blancos. Quiero pensar que Carroll ha tenido sencillamente una mala serie, pero quizá Dusko ha mostrado la fórmula para su defensa: negarle el tiro de primeras y obligarle a botar, donde se maneja como un elefante en una cacharrería. Pocius, el mejor en la victoria de la primera vuelta en el Palacio, está prácticamente fuera de la rotación por motivos que desconocemos y no se puede echar muchas cuentas con él. En este escenario, es de esperar que Llull vuelva a jugar de escolta, recurso pequeñopensante, pero que ha mostrado ciertos resultados por primera vez en la semifinales.
– El Barca gasta en aleros sus dos fichas de extracomuniario y 3 millones en salario. Pero lo cierto es que Eidson viene de promediar 3 puntos en semifinales, con 7 de 27 tc. No tengo dudas de su valía, sino de su rol en el equipo. Mickeal parece que está mejor porque suma estadística (la que cede Navarro dosificado), pero si tiene que ser este Mickeal quien gane la final para el Barca, duermo mucho más tranquilo. Su mejor versión la sufrió el Madrid en sus carnes… cuando tenía enfrente aleritos de metro noventa pelao. Aquellos tiempos han pasado, hoy lucen de blanco dos mancebos de piernas jóvenes y 2.03m por cabeza. Puede que Suárez y Singler no ganen la final ellos, pero su sentido común y competitividad equilibrán cuanto menos la balanza en el puesto.
– Con Mirlo recuperado, Nole en modo Cid Campeador y Felipe (ojalá) concienciado de su rol/limitaciones, el puesto de cuatro debiera ser filón blanco. Lorbek es uno de los grandes cuatros del continente (rumbo a Spurs en verano), pero tan dotado en ataque como discreto en retaguardia. Ojo al +/- en los minutos de congoleño Wallace, a años luz del resto de cuatros de la final.
– Puede que la prensa palanganera cuestione la continuidad de Tomic, pero desde hace dos años es el activo más fiable del Madrid en los duelos contra el Barcelona, los que en general deciden títulos. Les tiene comida la moral a N’Dong y Vázquez, a los que baila al poste con alevosía. No creo que su continuidad dependa de su rendimiento en la serie (termina contrato pero el club tiene una cláusula de renovación automática), pero ayudaría a callar bocas y a ganarse un verano plácido. Si asegura el rebote defensivo y ajusta la defensa 2×2 a N’Dong, puede ser el hombre de la final. Sino, siempre estará Begic, algo desdibujado en playoffs, pero suficiente al fin y al cabo. N’Dong ha firmado una temporada formidable a sus casi 35 tacos, pero la broma de Perovic en la grada y la inconsistencia de Vázquez le dejan sólo ante el peligro, obligado a fumarse media hora por partido y llegar con la lengua fuera.
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