Y cuando empezábamos a dar al enfermo por desahuciado, ni 6 días hacía del bochorno en el Palacio ante Baskonia, resulta que asoma la cabeza donde menos imaginábamos, en Moscú. Cuatro años llevo viviendo en la capital rusa, todos ha venido el Madrid, a menudo más de una vez, y no es que nunca le haya visto ganar, es que nunca había ni competido. Una plaza maldita. Lo he seguido en primera fila, a escasos metros del banquillo blanco, escuchando los gritos, broncas, lamentos y finalmente celebraciones de Laso y la chavalada, que esta noche pueden brindar, no con vodka sino con tequila.
Puede que sea un punto de inflexión, muy bienvenido en puertas de la Copa, lo dudo, más bien otro coletazo de espíritu competitivo, que cada año de la era Laso más que el anterior reserva el equipo para cuando se ve contra las cuerdas. En todo caso muy bienvenido de cara a la clasificación. Para enmendar los patinazos en casa y estar en cuartos hacen falta victorias como esta, en salidas improbables. Diría más, es el triunfo más importante en lo que va de temporada, por el rival, el momento y el escenario. Uno con el equipo en cuadro y con el que, reconozcamoslo, no contábamos. Ni nosotros aficionados ni los jugadores, el cuerpo técnico y la directiva, a tenor de su reacción. Estaban exultantes, teníais que haber visto por ejemplo a Trey Thompkins, firmando autógrafos y repartiendo besos en la pista en el postpartido.
En su caso Jimki sirve además de reivindicación, porque muchos le dábamos por perdido para la causa, sobre todo mentalmente. Titular por la baja de Felipe y Chapu, ha cuajado (pese a problemas de faltas) su mejor actuación de 2016, lo cual tampoco es mucho decir, pero ha sido útil, abriendo el campo, ayudado en rebote defensivo y cumpliendo atrás, que suele ser lo que más le cuesta. Si hasta ha robado un balón siendo el primero en bajar a defender una contra rusa. Enchufar el primer tiro resulta clave, porque su problema al final es de confianza, en ningún caso de facultades. Sigo pensando que tira demasiado de tres (7), la única que se ha jugado al poste ha vuelto a ser canela. No espero una estrella, nunca lo será en el sistema Laso, pero con destellos como hoy puede ser útil de aquí a final de curso.
En todo caso el héroe es sin duda ‘Machete’ Ayón, su mejor actuación en el baloncesto europeo, valoración 41, una salvajada más propia de Pau en el Eurobasket que de un encuentro de mortales. Dominó el partido de cabo a rabo, 23 puntazos, muchos ante un espejo, otro duro de pelar como Augustine. Qué manera de moverse sin balón el mexicano, de rebotear y robar, impresionantes sus ayudas atrás, su concentración y fondo físico para aguantar 35 minutazos en pista con semejante despliegue. Es además un líder contagioso, un ganador: sus arengas en los tiempos muertos se escuchaban nítidas por encima del murmullo del pabellón, sus gritos de ánimo a Thompkins y sus enfados con cada canasta cómoda rival, que esta vez han sido pocas, especialmente en la segunda parte.
El momento clave llegó justo tras la reanudación, cuando el equipo mantuvo el tipo con pelota de break para Jimki. Destacado Llull, que venía de varios partidos flojos, especialmente en la dirección, 11 asistencias y una selección de tiro cabal, plantando cara al backcourt de mayor talento de la competición. Rivers y Maciulis lucen poco pero son cemento, ha llovido desde que hicieron la mili, siempre los querrás de tu lado en trincheras como Moscú. Ndour se ha cascado 17 minutos porque no había otro, por las faltas de Thompkins y porque Laso no concibe juntar en pista a Ayón con Willy. Estos minutos corresponden a partir de la próxima semana a Lima, del que me fío bastante más.






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