Alerta amarilla en Málaga

Este Madrid, que estableciese altísimas cotas de baloncesto en los primeros meses de curso, se consume como una vela. Cada partido es una epopeya, nuestro nivel mengua. Quizá nos alcance para ganar la ACB, aun nos queda renta contra Unicaja y tampoco es que el Barca lo esté petando, me remito a la derrota de ayer contra un Valencia en cuadro. Lo que sí os garantizo es que ganar la ACB nos va a costar la salud. Ayer salimos escaldados de Málaga, un repaso en toda regla, que tampoco nos puede coger por sorpresa, pues ya nos escapamos por los pelos en los dos partidos del Palacio. Ojalá me equivoque, pero si tuviese que apostar mi dinero, lo pondría a que la serie vuelve a Madrid.

Volvimos a perder el rebote, por tercera vez en tres duelos, y lo que te rondaré morena. Vázquez y Granger siguen campando a sus anchas, Suárez dominando la intendencia y ayer, para más inri, se unió un Caner-Medley estelar. 20 abajo al final del tercer cuarto, no hubo partido. La serie de Bourousis es muy flojita, Rudy no ejerció de líder, Mirotic fue el del domingo, Chacho se quedó en 2 de 11 de campo y Felipe no fue el de Madrid. Llull es el más regular en la serie, con 19 de valoración media, pero no alcanza.

Cada partido una montaña

Con sangre, sudor y lágrimas, como viene siendo ya costumbre en estos playoffs ACB, el Madrid ganó el segundo de semifinales contra Unicaja que, todo hay que decirlo, ha llegado en un gran momento a esta serie (ayuda tener en la banca al mejor entrenador español). Se volvió a sufrir porque hemos llegado al final de la temporada con el depósito en rojo, por eso en las primeras partes no defendemos (somos así de chulos). Además ayer se juntó el ridículo en el rebote: 18 a 38. No recuerdo una estadística en contra tan vergonzante en este segmento clave del juego para el Madrid desde hace años. Lo raro es que con semejante rémora nos agarrásemos al partido y lo ganásemos.

El rebote es una labor colectiva, pero como que algunos tuvieron más culpa que otros. Que Bourousis trincase un solo rebote en 28 minutos en pista es para hacérselo ver. Y que a pesar de ello no jugase ni un segundo Mejri, también. Slaughter es como el que tiene un primo en Graná, pero tampoco nos coge ya por sorpresa. Pasó 12 minutos por el parqué y nos enteramos por la estadística: 1 rebote y 3 faltas. Por cierto, enorme la serie de Fran Vázquez, que termina contrato: el club tiene cláusula para renovación automática pero no la va a ejercer porque su sueldo de millón y pico se les sale de madre. Unicaja espera que el jugador acepte una renovación a la baja con más duración, el agente no descarta escuchar otras ofertas. Vázquez debería ser un fijo en la selección, pero descuidad que esa breva tampoco caerá. La pocha y tal.

Felipe lideró ayer la estadística de rebotes con 5, que tampoco es gran cosecha, pero algunos fueron clave cuando se decidía el duelo. 21 de valoración en 18 minutos. Está cuajando unos playoffs magníficos, igual que hace un año. Me da confianza de cara a la probable final contra el Barca. Los 11 puntos de Carroll en el tercer cuarto cuando Unicaja amenazaba fuga son su mayor contribución desde que ha regresado de la lesión, dos meses. Llull aportó durante todo el partido y Rudy decidió en los minutos finales, correspondiendo a su status de jugador franquicia. Mirotic firmó un pobre partido, que rompe la dinámica claramente ascendente que apuntaba en los playoffs. Sus cuatro actuaciones previas, sólidas, le conceden el beneficio de la duda. Y no quiero cerrar sin mencionar el partidazo de Chimpa Suárez en el Palacio, que siempre será su casa (18 puntos, valoración 25). La remontada blanca coincidió nada casualmente con su paso por el banco en el tercer cuarto. Por circunstancias no sigue de blanco (si fuese amiguito de Laso como Slaughter otro gallo hubiese cantado), pero este tipo es madridismo puro y le deseamos lo mejor allá donde vaya.

Los protegidos de Laso

¿Qué jugador de los 20 que comparecieron ayer en pista creéis que presentó la peor estadística +/-? Por pura lógica, debería ser alguno del equipo perdedor. Pues no, fue Jaycee, en sus 17 minutos en pista (1/7 tc, val -3) el Madrid firmó balance -9. Estuvo lesionado, sí, pero hace ya casi mes y medio que regresó al equipo (21 de abril), y hace cuatro semanas le metió 18 puntos al Joventut. ¿Cuánto tiempo va a servirle la lesión como excusa? A día de hoy resta mucho más que suma. Este curso lo doy por perdido, ojalá al menos recupere la forma el año que viene, porque igualmente nos lo vamos a comer tres cursos más. Agradecimientos a Pablo y Alberto.

Sacamos adelante el primer partido de playoffs contra Zaragoza, 78-70. Ganar sería un verbo demasiado complaciente. Apuradillos, en un encuentro gris, eminentemente defensivo. Brillaron Felipe, Bourousis y Llull. Se notó muchísimo la baja de Rudy que, por cierto, para haber ‘fingido’ en la final, lleva ya dos semanas de baja. 

Me gusta Sanikidze desde que le vi en Siena. Jugó un señor Eurobasket y sigue su línea ascendente en Zaragoza. Perdonen que sea tan pesado, pero su partidazo ayer en el Palacio (valoración 27) me hizo volver a pensar en Slaughter, en su renovación por dos años (1.6 millones) y en su plaza de extracomunitario. ¿Y por qué no un Sanikidze en su lugar? A parte del dinero que nos ahorrríamos, son perfiles más o menos parecidos. Por lo pronto, miden exactamente lo mismo. Me explico: Slaughter brilla por su movimiento lateral (puede defender exteriores) y por jugar fácil por encima del aro, características ambas que comparte con Sanikidze. Pasa que el georgiano sabe poner el balón en el suelo y, aunque no es un tirador fiable, al menos amenaza. El único pero son los 5-10 kilos de diferencia a favor de Marcus, que le permiten defender a algunos cincos. De todas formas, creo que con Felipe, Bourousis y Mejri en plantilla vamos servidos en ese sentido.

Un récord para quitarse las penas

Aunque después de Milán todo nos parezca un poco intrascendente, la vida sigue, el Madrid tiene constantes vitales y queda pendiente el título de ACB, una obligación tras no ganar la Euroliga. Por lo pronto, el aterrizaje de regreso a la realidad de la competición doméstica ha sido suave. Victorias frente a Guipúzcoa y Unicaja que garantizan el primer puesto de la regular y, de paso, ese diploma honorífico de mejor balance de la historia de la fase regular (32-2). A nadie amarga un dulce. Meritorio el triunfo de ayer en Málaga, con las bajas de Rudy y Draper. Aunque el resultado no fue amplio, el Madrid mandó casi siempre en el marcador, nunca llegó a pasar grandes apuros. Es decir, buenas sensaciones de cara a un probable cruce de semifinales.

Mirotic está virtualmente de vacaciones, 15 minutos entre ambos encuentros. Destacó Llull, 19 puntos, 5 rebotes y 8 asistencias, empeñado en reivindicarse tras su lamentable final europea. Ya había sido el mejor contra Guipuzkoa, con 18 tantos. Chacho también sigue en buena forma, habilitando espacio en casa para guardar tanto trofeo este año. En Málaga me faltó tiempo en pista de Díez y Mejri, que en 20 minutos sumaron valoración 20. Era un encuentro perfecto para darles cancha, pero ya sabemos que Laso tiene sus preferencias: Slaughter y Carroll, que sumaron valoración 8 en 38 minutos. Siguiendo con las vergonzantes comparaciones salariales de estos días, que sepáis que Toolson (24 puntos ayer), que a diferencia de Jaycee sabe botar además de tirar, cobra exactamente una tercera parte, 350k euros. Por cierto, se dice se comenta que la renovación de Slaughter, apalabrada pero no firmada todavía, se ha enfriado un poco tras la Final Four. Aún así me temo que, salvo descalabro en ACB, esa breva no caerá.

***Posdata: Enhorabuena a Velotis, de Chiclana de la Frontera, que se ha proclamado campeón de la liga privada supermanager del blog.

De calzoncillos sucios y dedos rotos

Rudy jugó la final de la Euroliga con un dedo roto en la mano derecha, la de tiro. En concreto, una «fisura en el extremo proximal de la falange media del cuarto dedo», según relata el informe médico de hoy que anuncia su baja indefinida. Por lo pronto, no disputará el intrascendente encuentro de ACB contra el Guipuzkoa Basket. Pese a la lesión, Rudy firmó 15 puntos, 8 rebotes y 4 asistencias en la final, y aún así, cierto tuitero de la Ciudad Condal insiste en señalarle como responsable máximo de la derrota. Ya saben, amics, el doble rasero. Unos dolores en el pie justifican dos temporadas de vergüenza de Navarro cobrando 2.5 millones, pero 24 de valoración de Rudy en una final con un dedo roto son calzoncillos sucios… Quiero también romper una lanza en favor de Llull. Lógicamente firmó una final horrenda, el mismo es consciente y está jodido. Falló los primeros lanzamientos (terminó con 0 de 7), perdió confianza en su tiro y desapareció. Aún así, dada la baja de Draper y que Carroll no está para nadie, se tuvo que cascar 35 minutos, en los que repartió 8 asistencias. Pero este es el mismo Llull que nos dio la victoria en la Copa con un triple sobre la bocina, que desempeñó un papel clave en ambos lados de la pista en la eliminatoria contra Olympiakos y que en los últimos 6 partidos contra Maccabi promediaba 14 puntos. En fin, que su temporada es sólida y que un resbalón lo tiene cualquiera. Inoportuno, sí, pero resbalón al fin y al cabo. Todavía de resaca de la F4, vamos conociendo movimientos en los despachos blancos. Aunque no anunciada aún, la renovación de Slaughter es ya un hecho, dos años más, garantizados y con el mismo sueldo, es decir, 800.000 anuales. Será muy madridista y se tirará fotos con Cristiano, pero al parecer se plantó en la negociación, ni con aumento de sueldo aceptaba sólo un año más… ¿Pero quién se ha creído? A mí personalmente me parece excesivo, el capricho de Laso, igual que el verano pasado lo fue la renovación cuasi-vitalicia de su querido Carroll. Ambos son complementos interesantes, pero muy limitados. No habría que encapricharse con especialistas, fácilmente sustituibles, pues son perfiles en los que hay buena oferta y por tanto su valor de mercado es relativo. Por comparar… Bryant Dunston (valoración media 15 en Euroliga con Olympiakos), cobra 375.000 euros anuales y le queda un año de contrato. Alex Tyus (valoración media 18 entre cuartos, semis y final de Euroliga), le cuesta 290.000 anuales al Maccabi y tiene firmados dos años más
El formato año a año evita que los jugadores se aburguesen y elimina el riesgo de comerte su contrato en caso de que salga el entrenador presente y al siguiente no le gusten (nos conocemos bien la historia). Es un error conceder tanta mano a Laso en la política de contrataciones, el mismo visionario que pidió a Lishchuk y Panko el día que llegó a Madrid. Una cosa es que opine en el perfil y otra que imponga nombres. Ya saben que el motivo por el que no fichamos sustituto pese a las bajas de Carroll y Draper fue que Laso dijo que o su amigo Jimmy Baron o nadie. La temporada de Slaughter no está siendo buena, en ningún caso justifica dos años más ni ese precio, más aún dado que ocupa plaza de extracomunitario lo que, por cierto, va a condenar a Darden a salir pese a que en su caso, sin brillar, al menos sí está cumpliendo.

El amargo despertar

Ya os imagináis que no me apetecía nada sentarme a escribir hoy estas líneas, pero he pensado que es precisamente en una noche aciaga como esta cuando uno más agradece tener un lugar de encuentro, donde analizar los motivos o simplemente desahogarse. No prometo consuelo, pero sí al menos compañía. Y es que tiempo ahora nos sobra para sublimar juntos la debacle de hoy, por lo pronto estas son sólo algunas conclusiones para abrir fuego, a botepronto y con el corazón roto. Roto porque siempre es un palo caer en la final de la Euroliga, pero es que las circunstancias son agravantes, en prórroga y tras perder también la del año pasado. Más cuando van 19 cursos de sequía, cuando sabes que jugaste un gran baloncesto todo el curso, el mejor de los 24 en liza, y que tienes una plantilla casi redonda, equilibrada y de gran talento. Pero en última instancia el título se decide en cuarenta minutos de intensidad y defensa, un escenario donde nos cuesta.

Y nos cuesta más aún porque no hemos llegado bien a la F4. La semifinal contra el Barca fue un poco espejismo (ellos pusieron de su parte más de lo que nos pareció en primera instancia), un flashback al mes de diciembre. Pero estamos en mayo y nos cuesta sacar los partidos, la final no es excepción. Pecamos de soberbia cuando, embriagados por la racha de victorias, decidimos en su momento no fichar para cubrir las bajas por lesión. Esa va en el debe de Laso. Al final, hemos llegado al partido más importante de la temporada con cuatro jugadores operativos para los tres puestos exteriores (a Carroll no le cuento). Así que en cuanto uno falla (como Llull en la final, desconocido, 0 puntos en 36 minutos), nos quedamos cojos. Luego está la defensa, que ha hecho aguas cuando calentaba el sol. Este Maccabi de Blatt es una bestia competitiva y Tyreese Rice parecía reencarcado en Isiah Thomas, pero no justifica el coladero en que nos convertimos en el último cuarto y la prórroga. Lo mismo que contra Olympiakos hace un año. Rudy y Chacho salen reivindicados de la final, lo contrario que Mirotic, cuyos números no maquillan su incapacidad para marcar diferencias emparejado con Blu y Pnini, el puesto más flojo de los israelíes.

La derrota del año pasado se justificaba por la novatada y la categoría del rival, campeón vigente. Pero este curso no hay excusa, el proyecto Laso llegaba en el punto máximo de madurez. Sí, la temporada está amortizada si ganamos la ACB, pero ni un triplete nacional podrá borrar el agrio recuerdo de esta noche en Milán, una deuda con la historia que suma ya dos décadas.