Domingo con sabor argentino

Lo destaco como noticia porque no es por ahora habitual ver al dúo argentino brillar en el Madrid, menos aún al alimón. Campazzo cuajó en la cómoda victoria ante Obradoiro su partido más redondo de blanco, ya no sólo por esos 18 de valoración sino porque apenas perdió balones (1 en 22 minutos) ni cometió faltas innecesarias, su habitual talón de Aquiles, que asocio al exceso de ímpetu y la falta de experiencia. Ha aprovechado los minutos por la baja de Chacho, progresa adecuadamente. No estoy seguro de que tenga hechuras de jugador top (si mides 1.79m necesitas tirar muy bien de fuera para asentarte en la élite, y no parece el caso), pero me pasa el corte en el cometido de 3º base bueno-bonito-barato para el que se le fichó.

Nocioni me genera dudas precisamente por lo mismo, el rendimiento en función del precio (1,6mill anuales) y el rol para el que se le fichó (sustituto de Mirotic). Su temporada es por ahora irregular, muy dependiente del acierto exterior. Ante Obradoiro, eso sí, lucio concentrado, intenso y afinado (17pts, 7/8tc). Necesita unas cuantas mañanas de estas para hacernos olvidar a Mirlo.

Tranquiliza comprobar que, si bien el Madrid atraviesa un periodo de zozobra, tampoco 
anda mejor el rival directo, al que visitamos el domingo y con el que nos cruzamos en el top-16. La excusa fácil son las lesiones de Oleson y Abrines, pero en todas partes cuecen habas: Chacho se ha perdido ya 4 partidos y Rudy 8, y estos dos fueron ‘Quinteto Ideal Euroliga’ el curso pasado. El problema azulgrana, bajas aparte, hay que buscarlo en la zozobra de Satoransky y en el trío interior Tomic-Pleiss-Lampe, una máquina de sumar estadística pero también un coladero atrás, como por otra parte ya sabíamos todos menos Chichi, cuando decidió no pujar por retener a Dorsey. Los 102 puntos encajados por el Barca ante Estudiantes instauran un nuevo récord en la era Xavi Pascual, que en febrero cumple 7 años.

¡Feliz Navidad a todos!

Pulso débil, pero pulso

El Madrid vuelve a tener constantes vitales, tras varias semanas en la UCI que habían dejado a Laso al borde del despido. El pulso es aún débil, pero al menos hay pulso, lo mostró el equipo en el partido más importante de lo que va de temporada, ante un Efes correoso, con el primer puesto del grupo en juego, que sirve para tener un gallo en vez de dos en el corral del top16, lo cual no es asunto baladí. La defensa sigue siendo el talón de Aquiles. Nos colaron 25 puntos en el 1º cuarto sin necesidad de un solo tiro forzado y en el 2º hicimos all-star a Klicic (5/5tc), ese chaval que sólo había metido dos canastas en toda la temporada.

Ahora bien, el grupo mostró, esta vez sí, compromiso y constancia acorde a la relevancia de la cita. En esas aparecen siempre Bourousis y Rudy. Inmenso el griego, valoración 31, que vuelve por los fueros del curso pasado: pereza en las etapas llanas y demarrando cuando vienen rampas. Rodolfo firmó su primer gran partido tras la lesión. El equipo le necesitaba como el comer, también mentalmente, su liderazgo, su mala hostia y su alergia a la derrota. Dio la cara, forzando faltas y asistiendo cuando al comienzo no le entraron los tiros, y desangrando a los turcos cuando por fin vio aro.

Me gustó la paciencia del equipo en ataque, circulando hasta encontrar el desajuste, receta que propició ventajas para Ayón y Felipe, que entre ambos firmaron un 10 de 12 de campo. Las casualidades no existen. Muy apreciada también la ‘reaparición’ de Rivers, 10 puntos en el segundo cuarto, y el momento Carroll, que propició la escapada buena.

Sin embargo, no todos los síntomas invitan al optimismo. Laso parece haber puesto una cruz a Maciulis, que sólo ha jugado 13 minutos entre los dos últimos partidos. No es un alero titular de ensueño, eso ya lo sabíamos, pero igual puede dar juego. Si contamos con que a Mejri se le ha salido la cadena y Slaughter está para agitar la toalla, la plantilla de 13 se nos queda en 10. Por cierto, hablando de Masacre, parece que salvo milagro navideño in extremos nos le comemos (es decir, su salario de 800k) hasta final de curso. Maccabi se ha olido el timo y se ha echado atrás a última hora. Con su continuidad, el posible fichaje de Erceg (que sospechosamente no jugó ni un minuto ayer) queda en un sueño de verano. Somos los que estamos.

Laso en la cuerda floja

Problemas hay evidentemente varios, pero el principal está atrás. Bilbao, que promediaba 74, se fue hasta 89, y esta vez no valen la excusa del arbitraje y los 51 tiros libres como la semana previa contra el vecino. La historia se repite a menudo: a domicilio es casi rutina, cualquiera nos hace un traje. 98 Nizhni, 89 Estudiantes, 85 Unics… El Madrid es la 5º peor defensa de la ACB, cuando el año pasado a estas alturas era la mejor. Hay boquetes a título individual, como Jaycee, cuyo marcaje ayer a mancebo Borg en el último cuarto es de consejo de guerra. Ni un mísero dribling necesitó el sueco para dejarle atrás, botando por la derecha y hasta la cocina. No una ni dos, tres veces seguidas se repitió el esperpento que, en todo caso, no nos coge por sorpresa en el caso de Carroll, al que (gracias, Pablo) le quedan dos años y medio de hipoteca.

De todas formas, con la excepción de Jaycee y en menor medida Chacho, la plantilla tiene excelentes mimbres defensivos, mejores que el curso pasado, así que si concedemos 90 puntos día sí día también es por falta de implicación y actitud. Y en este punto miramos al banquillo. A Laso le falta autoridad, ya ni si quera abronca como a principio de curso en los tiempos muertos al jugador que no defiende. Se le ha ido de las manos la situación, hace meses que la plantilla y el presidente dejaron de creer en él, y pareciera que le están haciendo la cama. Quizá en la planta noble pensaron que el problema desaparecería barriéndolo debajo de la alfombra (la opción barata), con el nuevo curso y la marcha de Mirotic, que en la recta final escenificó el divorcio plantilla-técnico.

La derrota en Bilbao, un baño, deja a Laso al borde del abismo por primera vez este curso. De aquí en adelante juega sin red de seguridad. 
Si alguno va a decirme que no me precipite, que mire al Barca, que los títulos se ganan en junio, le respondo desde ya que somos el Madrid, y ni tenemos 30 millones de presupuesto ni un estratega como Pascual en la banda. Informa Eurohoops (y cito textual) que, según sus fuentes, «si no hay un cambio radical, el año nuevo podría traer nuevo entrenador al banquillo del Madrid». Pienso en Djordjevic, Katsikaris y Tabak como principales candidatos. Sabéis que me encanta Erceg pero, dadas las circunstancias, quizá convendría guardar el dinero ahorrado por la probable cesión de Slaughter (unos 400k hasta final de curso) como fondo de contingencia para el eventual finiquito a Laso.

Laso se desangra

Ya no son las tres derrotas en el último mes, son las otras dos de las que nos libramos porque nos vino dios a ver (Joventut y Zalguiris), es el juego en general, la defensa en concreto, la involución de algunos efectivos, la fragilidad competitiva pese a los fichajes «rústicos»… El equipo no carbura y Laso se desangra. Os recuerdo que en julio tenía pie y medio fuera, que Floren y JCS le habían puesto cruz, que hasta había nombre para el sustituto (Fotis) y que si se quedó no fue por convencimiento de la directiva sino por racanería para pagarle el finiquito. Después llegó la Supercopa, ese torneo de verano, y Laso compró tiempo, pero a este ritmo le alcanza hasta la Copa y justito.

Puestos a repartir culpas, no sobra mencionar a Chus Mateo y Zan Tabak, sobre el papel la mejor pareja de técnicos asistentes de la ACB sino de Europa (por currículum y prestigio al menos), y cuya presencia en la banca no aporta nada por el momento. ¿No le estarán haciendo la cama a coach L?

Nizhny Novgorod promediaba 74 y nos metió 98, así, tranquilamente. Y además de la cifra son las sensaciones: años previos había una marcha más, el equipo se podía dejar llevar porque apretaba atrás en el 2º o 3º cuarto y lo dejaba visto para sentencia. Este curso no hay repris. En Rusia nos salvó el acierto de Chacho y Nocioni, pero por el mismo precio se pudo perder.

El domingo salió cruz… contra un rival de baja estofa. Todo lo derbi que queráis y la afición que aprieta, pero Estudiantes venía de perder cuatro partidos seguidos promediando 66 puntos. Rudy y Nocioni desactivados por las faltas, Carroll, Rivers y Mejri fuera de servicio, as usual. Un Chacho calamitoso (0/6tc y 3 pérdidas) y un arbitraje ultra casero (51 tiros libres), que devolvió al partido a los locales en el 3º cuarto con 9 abajo. Cumplieron raspados Bourousis, Ayón y Llull, sólo se salvó realmente Felipe, aunque sumó más que restó en la recta final e hizo all-star a Nacho Martín.

La única alegría del domingo llegó de Sevilla, por la derrota del Barca, pero sobre todo por su artífice, un Willy Hernangomez que despierta del letargo de los dos primeros meses de competición (transición post Aíto). 29 puntos y 13 rebotes para valoración 43, el mejor registro ACB en más de dos años. Y ojo que venía de hacerle 21 puntos y 7 rebotes (val 31) a la Roma en Eurocup. No es tarde para cambiar el curso de la temporada y convertirla en la de su step-ahead definitivo. Ojo un enroque Sikma-Willy por Slaughter-Mejri, mejoramos y hasta ahorramos dinero.

Vía de agua en el barco

Tampoco nos puede coger por sorpresa el gatillazo contra el Unics, que más que otra cosa refrenda los síntomas que venía apuntando el equipo. Cayó el Madrid hace dos semanas en Estambul, pero fue sobre la bocina, a domicilio y ante un rival de entidad. Perdimos la imbatibilidad, pelillos a la mar, «este año no nos interesan los récords». En Kaunas nos vino Dios a ver, remontamos 9 puntos en los últimos 3 minutos. Se jugó fatal pero 
«nos agarrramos al partido», pelillos a la mar. Para lo de ayer frente Kazán no hay atenuantes posibles. Se perdió de ley como local contra un rival que, si bien tiene un quinteto de mucho talento, no por casualidad acudía como penúltimo de grupo con balance 2-4. Los títulos se deciden en mayo, pero el barco tiene un boquete en el casco. Laso debe estar contando, ya no los días, sino las horas para que regrese Rudy, enderece el entuerto y parezcamos un equipo F4, porque lo que es a día de hoy… Como siga quemando crédito a este ritmo, Coach L va a llegar a la Copa del Rey con el agua al cuello. Win or go home.

D’Or Fischer, que os recuerdo cobra la mitad que Slaughter, se merendó a nuestros pívots con sus 33 años (25 puntos, 8 rebotes, 5 tapones). Se ve que Bourousis lee el blog y se ha relajado con los elogios de hace dos semanas. Ayer ni se presentó. Nuestro interior más enchufado, Ayón, vio el último cuarto entero desde la banca. Es que Laso es así de alternativo. Mejri, que firmó un gran segundo cuarto, volvió sin embargo a demostrar, igual que en Kaunas, que le falta templanza para finales calientes. Se desconcentra con el vuelo de una mosca, no se pierde una bronca. Se picó con Fischer y le pintó la cara. Los minutos de Slaughter en la recta final, en fin, una astracanada. Felipe sigue teniendo un imán para los rebotes, pero está en modo ‘yo me mi conmigo’ y no da un pase ni por equivocación. Jugó 20 minutos y fue el que más tiró a canasta, se comió por cierto tres tapones. Laso provó de inicio con Nocioni de tres, una variante que en principio nos pone, pero el experimento duró 4 minutos, los que hicieron falta para entender que al Chapu alero le pesan los años o la falta de costumbre. Y a todo esto Erceg en el mercado…

El juego exterior sin Rudy es como unos Rolling sin Mick Jagger. Me diréis que Chacho jugó un 2º cuarto de campanillas y nos lo hizo pasar pipa, sucede que este deporte se juega a dos canastas y su ‘no defensa’ a Jerrels nos costó medio partido. Salvo a Llull, con criterio en ataque (7 asistencias, 0 pérdidas), y la brega de Maciulis, que de todas formas tampoco es la alegría de la huerta. De Carroll sabemos lo que esperar en partidos exigentes y el Rivers de octubre quedó definitivamente atrás, como un romance de verano. Poco incisivo desde bote y desatinado en el tiro. Al final, nadie ha dado un paso al frente aprovechando la baja de Rodolfo. En sus manos estamos.

Ley del mínimo esfuerzo

Lo mejor que se puede decir de la semana que termina es que se sacaron adelante dos partidos a domicilio con un nivel mínimo de desgaste. Porque lo que es jugar, el Madrid jugó de pena. En Kaunas merecimos perder, así, sin paliativos. Nos salvamos principalmente por lo pardillos que fueron los lituanos en los minutos finales, unido a varias canastas bajo presión de mérito de Llull y Nocioni (menudo killer hemos fichado). Pero el nivel mostrado fue aún más bajo que en la derrota en Estambul la semana anterior. Los síntomas, los mismos. Defendemos a tirones, y en esto culpo más a los jugadores, porque veo a Laso desgañitarse en los tiempos muertos, abroncando al grupo por no aplicarse atrás, y cómo castiga con sus cambios al que no agacha el culo. Sí señalo a Coach L por la falta de repertorio ofensivo a poco que nos suben la intensidad, un clásico ya de su trayectoria en el banquillo blanco. David Blatt está al borde del despido en Cleveland…

Sólo habían transcurrido 36 horas desde que terminó el partido en Lituania cuando saltamos al San Pablo de Sevilla, por lo que se entendía cierta economía de esfuerzos. No es el primer partido de Cajasol que veo este curso y llego a la conclusión de que Hernangómez se ha estancado con la marcha de Aíto (igual que Porzingis), especialmente tras lo alto que apuntaba en pretemporada. No le faltan minutos ni tiros, pero se le ve lento y tosco. Mucho tendrá que evolucionar de aquí a final de curso si quiere jugar en la capital el año que viene. Claro que tampoco es que Mejri esté dando el step-ahead que suponíamos y esperábamos. Con el partido en el alambre en Kaunas, se tiró en el último cuarto 4 pedradas consecutivas desde el tiro libre que le condenaron irremediablemente al banquillo. Es que no pasaron ni cerca.

Empieza a preocupar Rivers, que firma otra semana muy flojita y pronto se le va a acabar el crédito ganado en octubre. Carroll, como es costumbre, destacó en el partido fácil, el de Sevilla con 14 puntos, y se borró en el complicado, el de Lituania. Un poco como Felipe, que suma estadística contra las cenicientas (valoración media 25 contra Sassari, Fuenlabrada y Sevilla), pero ni se presentó en Estambul y Kaunas (val 2). El que sin hacer mucho ruido se está poniendo en forma por momentos es Maciulis. Nunca será un crack, pero se acerca a la mejor versión que podemos esperar de él: buena selección de tiro, solidez atrás e intendencia. Bourousis bajó el listón esta semana, vacante bien cubierta por Ayón.