Recaída en Murcia

Cayó el Madrid en Murcia, rompiendo una racha de 10 triunfos consecutivos en ACB y sembrando alguna duda sobre la solidez de su línea ascendente tras la eliminación europea. Se notó la ausencia de dos de los tres jugadores más caros de la plantilla. Ayón, expulsado en el minuto 2 por un exabrupto, y Rudy, que ha recaído de su espalda. Quiero pensar que tendrá el suficiente sentido común como para darse de baja en los JJOO (como hacen los jugadores del Barca a la menor molestia) y dedicar el verano a preparar la 2016/17 con el Madrid, para no pasar un nuevo curso en blanco con el club que le paga 2,7 millones anuales. Lo contrario lo tomaría como un insulto. Hemos tenido paciencia con él, con sus malas rachas de tiro y sus gestos antideportivos ocasionales, pero lo que no le perdonaríamos sería una muestra tan evidente de falta de compromiso. Llegó como vellocino de oro, esperemos que no acabe convirtiéndose en un lastre económico para la sección, como desde luego ha sido este curso. Dos años de contrato le quedan…

De regreso al partido en Murcia, huérfano el Madrid de Ayón y Rudy se vuelve aún más dependiente del acierto exterior de los Sergios y Carroll, que firmaron un 2/16 triples. Además se volvió a defender mal, y en este capítulo destaco a Felipe, que jugó más minutos que de costumbre por la ausencia del azteca. Firmó una gran estadística merced a tiros libres y rebotes ofensivos, pero fue un coladero atrás, especialmente en las ayudas en penetraciones de los exteriores rivales. Tampoco me gustó su actitud en ataque, la circulación terminaba en el momento que la tocaba él, en plan Cristiano en fútbol. 0 asistencias y 12 tiros de campo lanzados en 19 minutos, la mayoría mal seleccionados, por eso metió solo 5. Y como no hay balones para todos, Maciulis y Nocioni sumaron 31 minutos y no lanzaron ni una sola vez. Quizá sorprenda que critique a Felipe precisamente en un día de tanta estadística. Vaya por delante que su temporada, aunque lejos del nivel de la pasada, es perfectamente homologable. Sencillamente me queda la sensación que si no lo hacemos desde tribunas independientes nadie lo hará, pues los narradores de la TV parecen auténticos groupies.

Homologable estuvo Thompkins, gris en ataque, cumplió en rebote (7) y defensa, contuvo a Antelo y colocó dos tapones a los bases en posesiones finales clave, aunque sirvieran de poco. Y hablando de bases, Campazzo volvió a firmar una magnífica actuación, está confirmando en la serie todo lo bueno que había apuntado durante el curso. Para su desgracia, no parece que tenga hueco en la plantilla mientras continúen los Sergios y Luka, que parece tienen para largo. Dado el caso, quizá habría que plantearse hacer caja con el argentino. Me dicen que le quiere Querejeta para sustituir a Darius Adams, que muy probablemente ponga rumbo al Barca.

Por último, confieso que da rabia ver a Willy Hernangomez jugar solo en circunstancias excepcionales, como la expulsión ayer de Ayón y el hijo que le estaba haciendo Faverani al poste a Lima. Cumplió con creces, detuvo la hemorragia Faverani y sumó 16 de valoración en 14 minutos. Se va a la NBA y es su decisión, tampoco se lo reprocho, dada la poca cancha que le da Laso (ya antes de rechazar la renovación), que claramente prefiere a otro perfil de pívot. Da igual que seas el interior joven más prometedor del baloncesto español, además de canterano. El rodillo de Laso con los pívots natos no hace excepciones. Me responden algunos que Willy no está preparado para la NBA: sospecho que siguen poco la liga americana y desconocen el bajísimo nivel general en el puesto de pívot. ¿Acaso estaban Biyombo e Ibaka más preparados cuando dieron el salto?

Ayón, el precio justo

Con 10 victorias seguidas cierra la fase regular ACB el Madrid, al que la eliminación europea y el ritmo de un partido a la semana definitivamente han venido como agua de mayo (y nunca mejor dicho) para recuperar sensaciones. No tendrá ventaja campo en una hipotética final ACB contra el Barca, pero a cambio se medirá en semifinales a Valencia con factor pista. Un Valencia que ha perdido 6 de los últimos 15 partidos y parece a priori menos competitivo que Baskonia, que además recupera en playoffs a Shengelia y Causeur.

Cuatro jugadores blancos terminan la liga regular en plena forma. Por una parte, los Sergios, a los que se vio desfondados en la serie ante Fenerbahce. Llull, 59 puntos en los últimos 3 partidos, mientras que Chacho enseña detalles de esa versión distribuidor que preferimos. Tremendo su récord ante Fuenlabrada, pero no fue flor de un día, ayer repartió otras 9 en Sevilla y termina el curso como mejor asistente de la competición.

El tercer activo en forma de la plantilla es Trey Thompkins, ‘renacido’ desde su partidazo en el Palau. Más allá de una actuación de acierto, parece haber entrado en la dinámica del grupo, lo que por cierto hace ahora dudar al club sobre su futuro. Ya no cantan tanto sus despistes en defensa y lo que ofrece a cambio en ataque es canela, unos porcentajes de tiro de campo desequilibrantes: 66% de dos y 57 de tres en temporada regular. Laso empieza a confiar en él, sobre todo desde que ha descubierto la pólvora alineándolo con Ayón, dos perfiles complementarios que se mejoran mútuamente. El mexicano es, ni que decir tiene, el cuarto de esos jugadores blancos que terminan la regular en forma, en su caso más bien como un cohete, valoración media 28 en los últimos 5 encuentros. También hay que acotar que en Sevilla sus pares (Balvin y Jordan) hicieron 31 puntos con 14/17 de campo.

Un pico de forma el de Ayón que coincide con las negociaciones para su renovación, quizá la operación de mayor importancia en la sección este verano. Llevan las partes meses en la mesa sin acuerdo. Mil variables complican una renovación que a primera vista pareciese de cajón. Ayón conoce la ciudad, habla el idioma y tiene más protagonismo del que tendría en ningún equipo que le pueda pagar las cifras que pide su agente, según me cuentan, entre 3 y 4 millones anuales, frente a los 2 en los que está plantado el Madrid. Contra el vicio de pedir, la virtud de no dar. Que sus números de las últimas semanas no nos confundan: el precio lo marca, no el rendimiento deportivo ni el compromiso, sino el mercado, la ley de la oferta y la demanda. Es verdad que el Madrid necesita a Ayón, pero no me consta por ahora que ningún equipo le ofrezca la salvajada que pide el agente. Por muy buena que sea su temporada y completo su juego, carece del bien más cotizado en el mercado de pívots, repertorio ofensivo en 1×1. Difícilmente firmaría semejantes números en otro sistema distinto al de Laso y sin los Sergios alimentándole.

Incluso en el improbable caso de que un club europeo ofrezca lo que pide el agente, ¿hasta qué punto estaría el mexicano, tipo casero y sencillo, dispuesto a mudarse a Estambul o Moscú por un puñado de dólares más? Yo no lo veo. La única variable por la que concibo que el mexicano pueda salir de Madrid no es dinero, sino una oferta de una franquicia NBA, que le permitiría sacarse la espina clavada de su primera etapa y, sobre todo, estar más cerca de su hijo, del que en varias entrevistas ha dicho que es su prioridad.

Pretemporada primaveral

El festín dominical del Madrid ante Obradoiro sirve para empatar a Valencia en el segundo puesto, el objetivo en este mes que resta de fase regular. Con el tute que llevan encima la columna vertebral blanca esta dinámica de un partido a la semana puede y debe servir como pretemporada exprés. Lunes de asueto, menos viajes y más entrenamientos. Las piernas cansadas de los actores clave fueron un lastre ante Fenerbahce, salvar la temporada pasa ahora por ganarle una final a Barca con factor pista en contra.

Carroll y Felipe bordaron como de costumbre estos partidos ACB en casa ante rivales débiles, sumando estadística fácil, lo mismo que Doncic, que lleva todo el curso pidiendo a gritos minutos en partidos de mayor lustre. Quizá la oportunidad le llegue en playoffs, o ya el año que viene… En el supuesto de una salida de Chacho a la NBA, soy partidario de Luka como director reserva y Facu de tercero. No vería sentido a gastarse el dinero en un Darius Adams de la vida teniendo en casa al base más prometedor de Europa.

Sigo sorprendido con la situación de Augusto Lima. Solo nueve minutos en pista pese a lo plácido del marcador, no lanzó a canasta ni atrapó un solo rebote. Se desembolsaron 300k por su transfer, tiene otras dos temporadas de contrato garantizadas y su perfil encaja supuestamente como un guante en el sistema, pero me llegan rumores de que Laso no está convencido y le quiere mandar cedido. Don Pablo, qué sibarita te nos estás volviendo.

El que sí está disponiendo de más minutos y aprovechándolos tras la eliminación europea es Trey Thompkins, que lógicamente no va a repetir a diario lo del Palau, pero con 13 puntos y valoración 19 ante Obradoiro parece apuntar línea ascendente. Gana mucho cuando coincide en pista con Ayón. En un jugador joven y de moral tan frágil como Trey, la confianza lo es todo, Laso parece estar apostando algo más por él. Sus virtudes están ya de sobra glosadas, se trata de si el coach está de veras dispuesto a encajar en su sistema a un especialista ofensivo en puestos interiores. Porque sus defectos, igual que esas virtudes, no son precisamente pequeños, a saber… Defiende mal: más que en 1×1 con su par el problema son los errores y despistes en las ayudas, por momentos pierde de vista el balón. Además, los bloqueos que pone en ataque a los bases son poco incisivos, delito de cárcel en el sistema blanco. Un tercer problema son las faltas, su candidez metiendo la mano en defensa y su escasa verticalidad ofensiva, el resultado es un triste balance de 13 faltas recibidas por 52 cometidas (12 tiros libres lanzados en 18 partidos). A cambio, claro, tiene quizá la mejor mano de Europa en su puesto: 65% de dos y 52% en triples. La cuestión es si está aún a tiempo de redimirse y ganarse con un buen final de curso la continuidad o da igual lo que haga de aquí a final de temporada que está definitivamente descartado. En su caso y el de Taylor abogo por lo primero.

Thompkins se reivindica en el Palau

Victoria en el Palau remontando 16 puntos que, primero de todo, es una inyección de autoestima, que estaba por lo suelos tras la aplastante derrota en cuartos de Euroliga. El equipo sigue físicamente mal, eso no cambia de un día para otro, pero esta vez sí entraron los triples. Hay lógicamente un componente de acierto puro de los jugadores que no se puede controlar, pero puedes sumar a la ecuación variables como la circulación de balón y el criterio en la selección de tiro. En números, se lanzaron 6 triples menos que tiros de dos, que a domicilio en pista de un grande ya es casi noticia, y se repartieron muchas asistencias, tantas como 25. Además se defendió bien en la segunda parte, no se dejó tiro sin puntear.

No hay peros a la victoria. El Barca se juega la temporada el martes en Krasnodar, pero escondió bien poco, solo Navarro, y es que en un clásico ante tu público no hay lugar a relajación. Ganar la ACB implica casi obligatoriamente batir al Barcelona y esta victoria muestra que no estamos tan lejos.

El protagonista de la velada fue lógicamente Trey Thompkins, que eligió plaza mayor para establecer su máxima anotación de blanco, 25 puntos, que mantuvieron al equipo en los peores momentos. No es solo que le entrasen los triples, lo cual no debe ser tan extraño en un tipo que acredita 50% en ACB. En realidad metió más canastas de dos (6/8), buena parte fruto de moverse bien sin balón, para aprovecharse de los desequilibrios que generaban Chacho y Ayón desde 2×2, ambos enormes hoy, por cierto, pero eso es menos noticia. El porcentaje de dos de Thompkins en ACB es del 66%, nada despreciabe para un pívot que «solo tira triples». También atrapó 7 rebotes, algunos de ellos en tráfico de bastante mérito. Lógicamente es solo un buen partido, igual que los ha tenido y los tendrá malos, pero una actuación que demuestra que tiene un techo alto, un gran talento ofensivo. Ese talento, sin embargo, no ha terminado de eclosionar aún, tiene 25 años y prácticamente nula experiencia en la élite. Hay que tener paciencia y mimarlo con un poco de confianza, no sentándole al primer error, y también con balón, algún sistema ofensivo más allá de colocarle en la esquina a ver que le cae.

Laso en general no le ha dado a lo largo de la temporada ni lo primero ni lo segundo, y el motivo principal es que es interior. Pongamos, para comparar, de ejemplo a Carroll, al que vaya por delante que adoro. No sabe botar y es un agujero en defensa, carencias que compensa porque anota. Y anota porque es muy bueno… y porque la mitad de los sistemas del equipo cuando está en pista son para él, y es lógico. Salvando las distancias, la forma de aprovechar a Thompkins como un activo útil de rotación sería convirtiéndole en un ‘Carroll interior’. Tener 2 o 3 sistemas para cuando esté en pista, así producirá en ataque y te justifica lo que resta atrás. No pido que Thompkins sea la estrella, es más, ni siquiera hace falta que siga en verano, no tengo acciones en su agencia. Me da igual el apellido, me conformaría con que Laso entendiese que no sobra tener algún interior de talento ofensivo en la plantilla y algún que otro sistema para que produzca. Llámese Tomic, Bourosusis, Thompkins, Hernangomez o Randolph. La variedad nos hace menos previsibles y por ende más competitivos.

Atasco en la operación salida

¿»Aún quedan dos meses de competición»? ¿»Hay que centrarse solo en la liga»? Están muy bien como mensajes de los jugadores en redes sociales, para motivarse tras la derrota. Pero, ¿acaso nosotros somos los jugadores o el cuerpo técnico? Somos aficionados, nuestras ‘funciones’ son animar y sufrir el día del partido, comentar en el bar/blog durante la semana, jugar a la supermanager y pajiplantillearnos. Nunca olvidaré la felicidad por las victorias del curso pasado, pero ¿qué es la lealtad? «Esto es el Madrid, coño, es la crítica y el inconformismo lo que nos hace mejores», no son palabras mías sino de nuestro ayatolá Turpin. Lo repetía como un mantra, igual en la victoria que en la derrota. Toca hacer crítica constructiva y pensar en parches tras la pobre temporada del equipo en ‘su competición’, ese 12-15 Euroliga. Porque ganar en la fase regular ACB a equipos con menos presupuesto que el salario de Rudy tiene un mérito relativo, y hasta los playoffs que volvamos a jugarnos el tipo queda aún mes y medio. 

Espero que sobre todo Herreros no se centre «solo en la liga», porque en su caso concreto tiene una montaña de trabajo por delante. Nada menos que ocho jugadores de la plantilla, si las cuentas no me fallan, terminan contrato el 30 de junio: Ayón, Ndour, Thompkins, KC, Maciulis, Nocioni, Taylor y Willy. De esos, doy por sentado que tres se marchan prácticamente seguro: Ndour, Thompkins y Willy. El senegalés no pasa el corte y además su fichaje era innecesario. Duele algo más el caso de los dos segundos, pues son jóvenes (25 y 21 años), tienen gran recorrido y brillarán a corto plazo allá donde vayan, pero queda claro que no tienen cabida en el Madrid con el planteamiento de juego de este entrenador.

De entre Rivers, Jonas, Chapu y Taylor pueden salir al menos otro par. El sueco tiene el perfil de alero físico defensivo que gusta a Laso, por ahora no ha cuajado pero, dada su ficha de comunitario y su caché razonable, podría continuar en función de su rendimiento en el final de curso. KC y Maciulis han ofrecido un gran servicio pero da la sensación de que su ciclo en el club va tocando a su fin. La temporada de Nocioni, pese a ese 38% de campo en Euroliga, la considero homologable, pero no ha dado el step-ahead del año pasado en los partidos clave. Y su salario, esos 1.6 millones anuales, pues pide algo más que homologable. Cumple 37 en noviembre y no se va a perder los JJOO. Si se baja el sueldo a la mitad y acepta firmar solo un año, que siga. De lo contrario, despedida con honores de Estado.

De los que terminan contrato, la situación más sensible es la de Ayón, referente en el sistema Laso, pero que se estaría subiendo a la parra en las cifras que pide para renovar, las de Rudy y Llull, alrededor de los 3 millones anuales partiendo del 1,8 que cobra este curso. Para su desgracia, el salario no lo marca la importancia en el equipo sino el valor de mercado, la oferta y la demanda. Y por muy buenas estadísticas que acredite, la demanda por un pívot por debajo de 7 pies y sin apenas recursos ofensivos en 1×1 no es de 3 millones. Confío en que el sentido común prevalezca, ningún club europeo le va a ofrecer el salario y el protagonismo que el Madrid de Laso.

De los jugadores bajo contrato, Lima, Rudy, Luka, Felipe, Carroll y Chacho, entiendo que siguen todos, con la única duda de Rodríguez, en caso de alguna oferta tentadora del otro lado del charco. Sería una mazazo en lo moral, quizá el mayor símbolo del lasismo, un placer para los sentidos, aunque viendo el vaso medio lleno, su recambio no sería el más dramático, con Llull de base titular, Doncic pidiendo a gritos más minutos y la gran evolución de Campazzo en su año cedido en Murcia.

Para suplir las bajas suenan muchos nombres, es difícil a estas alturas separar el trigo de la paja, es decir, distinguir entre rumor interesado de agente y verdadero interés del club. Sabemos que Kuzminskas, Claver y Fran Vázquez son factibles pues terminan contrato, otro asunto es que interesen. El gallego tiene el perfil perfecto pero llegaría cinco años tarde, mientras que con Claver parece que el Barca ha tomado la delantera. Se habla de Anthony Randolph, el jugador de moda en Europa, pasaporte alemán, mucha clase, pero costaría un ojo de la cara dado que los grandes entrarían en la puja. Aprendamos del error de Thompkins, y antes de gastarse la paga en un pívot con talento preguntemos a Laso si le quiere para algo más que poner bloqueos.

Puntilla al campeón

La crónica de una eliminación anunciada y bien merecida, macerada a fuego lento desde el primer partido, en Jimki allá por octubre. La puntilla fue fea y sin pizca de épica que echarse a la boca, porque ya no es perder y jugar fatal, es caer ante tu público y sin orgullo, sin dar partido, 63-75. Más que creer en la remontada el equipo pareció con ganas de terminar el calvario de temporada Euroliga.

El tercero tuvo poca historia, el vigente campeón jugando otra vez y cada vez más cual equipo pequeño, como local para más inri, «a ver si entran hoy los triples». Y no, tampoco esta vez entraron, se empezó con un 1/13, maquillado en los minutos de la basura hasta ese 9 de 33 final. Súmenle la batalla perdida del rebote, 10 menos, y otro arbitraje antipático, que vaya añito también en ese tercio. El resultado es el tercer y último repaso de los turcos, un equipo con mayúsculas, dicho sea de paso, construido con una plantilla probablemente peor que la del Madrid hombre por hombre. Pero claro, ellos tienen a Zeljko y nosotros…

Leo en muchos análisis que una de las claves del mal año son los fichajes errados. Mira, pues no. ¿Acaso Campazzo, Mejri o Bourousis pintaban algo el curso pasado? Nueve minutos sumaron entre los tres en toda la F4 de Madrid. Entonces poco puede importar que sus sustitutos, Doncic, Thompkins y Willy, respectivamente, aporten más o menos. La única verdadera baja en la rotación del equipo campeón es Slaughter, que se ha cubierto con Lima, en cuyo fichaje gastó el club 300k, con un perfil supuestamente parecido pero al que por ahora Laso no utiliza demasiado. Así de sibarita se ha vuelto con los pívots, el mismo entrenador, no olvidemos, que cuando llegó al club pidió a Lishchuk y a Panko… Puestos a analizar, no nos quedemos solo en que el año pasado se ganó y este no, pensemos también en términos de balance, como en NBA. El Madrid, en su competición de referencia, la Euroliga, en la que se enfrenta a equipos de ‘su liga’, ha pasado en un año de balance 24-6 a 12-15. ¿Cómo, porque falta Masacre?

Un factor es la lesión de Rudy, que entre su comienzo de temporada renqueante, los 3-4 meses que se perdió tras la operación más ahora hasta que coja la forma, es un año perdido del activo más caro del roster. Me plantearía darle un toque para que renuncie a los JJOO, ya está bien de hacer el primo el club. Porque no es ya solo Rudy, es que nos estamos jugando la temporada y no hay un solo jugador de la plantilla en pico de forma física. Ni uno, la diferencia con Fenerbahce en ese sentido ha sido vergonzante. Eso sí, agosto y septiembre tres cuartas partes de la plantilla con el acelerador a fondo, «por amor a la patria», incluidos algunos entraditos en la treintena. Y al final las piernas frescas son defensa, que ha sido el principal lastre del equipo este curso. El compromiso y el amor por los colores no se demuestran solo con frases grandilocuentes en las redes sociales, sino haciendo sacrificios tangibles.

Me preocupa que la eliminación, por la forma, deje muy tocado al equipo de cara a la ACB, que podría salvar la temporada pero no va a estar nada barata, con dos equipos F4 en la puja. Y es que hay derrotas que espolean para hacer piña y otras que resquebrajan un grupo. Temo que el baño de Fenerbahce sea de las segundas y los jugadores empiecen a pensar en singular: «en verano me vuelvo a la NBA», «no puedo hacer nada si el entrenador no me quiere», «en junio me jubilo», «tengo que comprar la Lonely Planet de Nueva York»…