Chacho contra la resaca

El Madrid sacó adelante en Rusia un duelo más difícil e importante de lo que pueda parecer por el historial del rival y las alturas de la temporada. En los días siguientes a la consecución de un título, resaca, uno tiende a fantasear con el largo plazo, hablar de ciclos y demás grandilocuencias. Pero el único objetivo del Madrid en los próximos dos meses de competición no puede ser otro que la ventaja campo en cuartos de Euroliga. Y resulta que se había complicado por la abultada derrota en Moscú y por un Maccabi más bravo de lo que suponíamos a priori. Arrancó el Madrid en Krasnodar con la palabra caraja escrita en las camisetas, 16-3. Saltan las alarmas, Rudy & Mirlo se ponen de faena y arreglan el marcador al final del primer cuarto. Y a esas que sale Chacho y la lía en el segundo, asociado con Mejri, en sus mejores minutos Euroliga hasta la fecha. Rodríguez (valoración 26) volvió a escuchar aplausos en un campo Euroliga este curso. Por cierto, coincidiendo con la primera visita del Real Madrid a Krasnodar, el pabellón del Lokomotiv registró el primer lleno de su historia.

Bourousis, missing durante toda la Copa, se reenganchó en la reanudación, como asustado porque un Mejri desatado le pueda quitar el puesto. Aunque el Madrid jugó a buen nivel tras el primer cuarto, no consiguió despegarse en el marcador, llegando el último minuto con el partido abierto, y es que Krasnodar es una plaza dura. Un club, ojo, con más presupuesto que el Madrid. Kruno Simon y Richard Hendrix, que pasaron por la ACB sin dejar huella, se han aupado por derecho a la burguesía de la Euroliga. Y claro, súmenle a Derrick Brown, uno de los cuatros de más clase de la competición. Lo confieso, una debilidad. Llevo varios meses tratando de comprar su camiseta… Pero se llevó un soberano tapón de Bourousis (el que no defiende) en la jugada que decidió el partido.

Llull, el redentor

Confieso que subestimé a Maccabi, incluso aunque llegase a Madrid como líder invicto. Lo recordaba de los cuartos de final del año pasado, un quiero y no puedo, y atribuía ese 3-0 a un calendario amable. Tiene la misma columna vertebral, una plantilla curiosona pero limitada. Pero, claro, denle una plantilla curiosona y cierta estabilidad a David Blatt y verán la que lía. El Maccabi que pasó ayer por el Palacio es un equipo pulido: duro y compacto, que sabe a lo que juega. Y aunque diese un agua el domingo a un Unicaja que vino de turismo, al Madrid se le apareció por momentos el ‘síndrome Moscú’. El encuentro me deja sensaciones encontradas. Por una parte me preocupa que suframos tanto para sacar un partido en casa ante Maccabi. No llegamos a la Copa en nuestro mejor momento, mientras el Barca progresa adecuadamente y ha enjuagado parte de la sideral distancia que mediaba hace un mes. Por otro lado, está bien que aprendamos a sufrir, a ganar partidos en situaciones adversas, que serán cada vez más habituales según avancemos en la competición y mejore el nivel de los rivales.

Contra Maccabi llegamos a estar 8 abajo en la segunda parte y aguantamos a flote con defensa, más que otra cosa, con la testiculina de los niggas y Felipe, impagables. Los israelíes tienen poco banquillo y sus hombres llegaron al final con la lengua fuera. Rudy, sin necesidad de lucir excelso, firmó números de la estrella que es: 16 puntos, 8 rebotes y 3 asistencias. Pero el mejor fue/volvió a ser Llull, decidió con esos 8 puntos en los dos últimos minutos, terminó con 20 y 4 asistencias. Y no es sólo eso, transmite desde hace 2-3 semanas muy buenas sensaciones, lo venimos comentado. Da gusto verle cuando está así, fino de tiro, concentrado en el juego y tomando buenas decisiones. Me pone la idea de ver a este Llull emparejarse con Huertas en la final de Copa.

Mirotic y Chacho, aunque siempre suman estadística, tuvieron una velada de lo más gris. Mirlo acredita 37% en tiros de campo en el top-16 y Rodríguez parece menguar según crece Llull… Y no gris sino directamente negras son las dos últimas actuaciones Euroliga de Bourousis, especialmente atrás, amplísimamente superado por Krstic y Sofo. Para estos partidos le hemos fichado, quiero que meta la mano y no rehuya el contacto. Los partidillos ACB, como el del sábado en Valladolid, ya tiramos con Mejri. Por cierto, el equipo echa de menos a Carroll, que entre lesiones y demás lleva un mes desaparecido. Sus rachas nos ayudaban a abrir parciales que sepultaban al enemigo.

Cura de humildad en Moscú

Nos dieron un baño, no de baloncesto, que un poco también, pero principalmente de ganas, intensidad, concentración y de preparación táctica, que en esto último señalo a Laso. El Madrid fue a Moscú con el piloto automático, y con eso aquí no llega. Remontamos al final del segundo cuarto y comienzo del tercero, la mayoría de equipos de Europa se hubiese deshecho como un azucarillo con nuestro aliento en el cogote. Los periodistas rusos en la tribuna me miraban con cara de susto según se encendía el Chacho. Pasa que el CSKA no es la mayoría, si no juegas 40 minutos serios aquí no ganas, punto. Sin apelativos entonces, nos hemos dejado en Moscú la honrilla esa de la imbatibilidad. Viendo el vaso medio lleno, seguimos siendo el mejor equipo de Europa. Puestos a verlo medio vacío, hemos caído de ley en el primer partido a domicilio ante un candidato a la Euroliga. Y pensando en la clasificación, en el duelo por el primer puesto del grupo, ojo al average, que 14 puntos no son moco de pavo como se nos ocurra volver pinchar y lleguemos igualados a la jornada 11º.

Denunciable la actitud de Rudy, ya desde antes del partido, calentando a medio gas, rollo sobrado. Se barruntaba que el Madrid podía salir desvirgado de Rusia, pero tampoco es plan de ir de turismo, Rodolfo. Y mira que se lo pusieron facilito, con la baja de última hora de Weems, con el que se hubiese emparejado muchos minutos. Ya en juego, se me viene a la cabeza un contraataque en que, bien defendido por Jriapa, Rudy falla una bandeja a aro pasado. Se cae al suelo y, en vez de incorporarse y bajar a defender, se queda espatarrado sobre el parquet, mirando a un chaval a su lado con cara de «¿te puedes creer que no hayan pitado falta?». Para cuando finalmente se digna a ponerse en pie, el CSKA ya ha circulado el balón en la otra pista y encontrado al hombre libre para colarnos un triple, Teodosic, el único que metió. El 2 de 13 tiros de campo de Rudy es casi lo de menos. Quien me lee de seguido sabe que le he defendido en la riqueza y en la pobreza, en la salud y en la enfermedad, pero hoy le he visto en directo y os aseguro que al menos por una noche bien se merece aquel apelativo de vedette. Se lleva de Moscú una cura de humildad.

El otro primer espada blanco que regresa con un revolcón es Mirlo, pese a números finales homologables. En su caso no fue por actitud, sino el reflejo del repaso que nos dio su juego interior, pese a la baja de Hines. Valoración 66 a 14. Es que un Jriapa renqueante nos repartió 9 asistencias… Por cierto, ya os lo decía el tío karuso desde antes del Eurobasket: «ojo a la progresión de Vorontsevich». 14 puntos como puñales nos clavó. Lo de Krstic no hay que tomárselo en plan personal, es el mejor cinco de la Euroliga, como tal cobra, y ha despertado tras una primera fase flojilla. El amic promedia 17 puntos y valoración 22 en el top 16, que es lo normal. Aí, se cenó a Bourousis, básicamente porque puede.

Y para cerrar el capítulo de la pintura, el que decidió el encuentro, quiero romper hoy una lanza en favor de Felipe, precisamente en su peor actuación que le recuerdo, con alguna acción tirando a vergonzante. Más de uno cargará contra él las tintas, y está en su derecho. Lógicamente en un escenario como éste le cuesta más, contra el mejor juego interior de Europa y a domicilio, con lo que significa eso de contacto arbitral permitido a los locales. Pero que los árboles no os impidan ver el bosque, este -7 es sólo un borrón en una magnífica temporada como cuatro reserva. Lo mejor del Madrid fue Darden (del que eché en falta más minutos) y, sobre todo, los dos Sergio’s (34 puntazos), que dejaron en evidencia a Teodosic, sumido en una esquizofrenia irreversible. Llull confirmó en plaza de primera su repunte de forma.

Ya en otro orden de cosas, os cuento que la visita de los chicos de Laso consiguió colgar el cartel de ‘no hay entradas’, una rara avis en Moscú, ciudad con un problema galopante de asistencia a eventos deportivos. Projorov en primera fila, como de costumbre, y mucha vieja gloria en los pasillos. Por acudir, acudió hasta un fogoso grupo de aficionados locales del Real Madrid (fondo ruso), que se sabían al dedillo los vítores oficiales: el «¿cómo no te voy a querer?», el «adelante força mágico real» y el «hasta el final, vamos real», que por cierto suenan la mar de monos cantados por unos rusos sin idea de castellano. Antes de salir del pabellón, más de una hora después del partido, me he acercado a despedirme de las azafatas porque, oiga, lo primero es lo primero. Me han puesto ojitos, que es lo que hacen las rusas, y por un momento se me han pasado todos los males. He andado cinco metros y abierto la puerta. Los 16 bajo cero me han dado una hostia con la mano abierta y me han devuelto a la realidad de la derrota.

La batalla de Moscú

Si alguna cita en el calendario de enero amenaza de forma real la imbatibilidad (31-0) del Madrid de Laso esa es la visita a Moscú. Hemos ganado en Milán, Valencia o Estambul, que está muy bien, pero el de la capital rusa será nuestro primer envite de la temporada a domicilio ante un candidato real a la Euroliga. También lo consideran así al parecer las apuestas deportivas, que dan al CSKA como tercer favorito al título, tras RM y Barca. Porque por muy mal que esté jugando, exactamente lo mismo que el curso pasado cuando llegó a la F4, CSKA es siempre un rival de consideración, aunque sólo sea por semejante arsenal infrautilizado por Messina, una bestia dormida. Hace ahora un año en esta misma pista el Madrid recibió un buen repaso en el top-16. Yo no recuerdo haber visto a Messina tan feliz como en aquella rueda de prensa postpartido desde que regresó a Moscú hace año y medio.

A nivel clasificatorio, el Madrid acude con red de seguridad gracias a la derrota del CSKA el pasado viernes ante Partizan. El Madrid sí ganó en Belgrado, que me dejó la sensación de que, pese a la inferioridad manifiesta de potencial, más de uno iba a pagar peaje. 15.000 yihadistas son muchos yihadistas. Un pecado el de Messina de jugar a pocos puntos con una plantilla tan larga y contrastada, sólo consigue meter en el partido a rivales inferiores, digamos Partizán.

Para el Madrid, perder en Rusia por escaso margen (remontable en la vuelta) supondría un pinchazo asumible. La imbatibilidad queda muy bonita, sí, pero me consta que más de uno preferiría llegar desvirgado a la Copa del Rey, por aquello de espantar el gafe. Por lo demás, CSKA es enemigo conocido, pero bien merece detenerse un minuto ante uno de los pocos rivales de todo el continente que nos puede tutear. Nombres en la mano, el equipo del Ejército Rojo mantiene el mejor juego interior de la Euroliga, con Jriapa, Hines, Krstic, Kaun y Vorontsevich. Claro que este año el Madrid sí puede plantar cara en el puesto de pívot, para días así hemos fichado a Bourousis. Atrás queda la dupla Hettsheimeir-Begic, lógicamente vapuleada por Krstic-Kaun, que nos coló 44 puntos en los dos partidos del curso pasado. Por cierto, Krstic ha dado un estirón, suma 5 partidos seguidos en doble dígito de anotación tras un arranque de curso infame. Ojo, 11 de 14 tiros de campo en Belgrado.

Todo lo contrario que Jriapa que, lastrado por lesiones, parece que ha envejecido 5 años desde la pasada temporada, cuando bien podría haberse merecido el MVP de la regular. A cambio, Hines rinde como un reloj desde sus limitaciones, exactamente igual que en Grecia, y Vorontsevich (el talento más desaprovechado de la plantilla en mi opinión) progresa adecuadamente en los pocos minutos de que dispone. En el juego exterior, Fridzon se está haciendo importante según avanza la temporada, como no podía ser de otra manera. Más jugador que Micov, sin ser ninguno una estrella. Tras un titubeante inicio de curso, Fridzon promedia 13.5 puntos en el último mes.

El que no levanta cabeza es Teodosic, al que Messina se comió en verano ante la imposibilidad de encontrar nada mejor en el mercado. Sus casi dos millones netos anuales de salario y sobre todo su nefasta dirección en finales apretados son un hándicap para el club. Aaron Jackson, que está cumpliendo en Liga Báltica donde cuenta con más minutos, carece del empaque para dirigir las operaciones de un CSKA en Euroliga. Y Jeremy Pargo no es más que un Pullen en caro y super mazao’, que anota por rachas pero no ve un pase ni al lucero del alba. En fin, que veo un problema de concepción de plantilla (por dinero no será), si juegas a pocos puntos sin un base de garantías.

Llull, rehabilitado para la causa

Llull pasó un mes en un notable valle de juego. Llamémosle barbecho. No le entraban los tiros, vale, pero además encadenaba malas decisiones en pista, que en su caso se hacen muy visibles al ser uno de los que más juega. En concreto el tercero de media, con 24 minutos, sólo por detrás de Rudy y Mirlo, en 26. Durante los aproximadamente 10 partidos que duró su crisis (entre ACB y Euroliga), Llull firmó un ominoso 10 de 46 triples y una valoración media de 4,7. Pero Laso no es el clásico entrenador europeo de error-castigo, más bien al contrario. No le retiró la confianza, sino que se la redobló, aumentando incluso su tiempo en pista, de 24 a 26 minutos de media durante ese bache de juego. Y Llull ha despertado por fin de su letargo. Promedia 15 puntos y 4 asistencias en los 3 últimos partidos, con 10/16 triples. Clave en el estirón contra el Bayern en el tercer cuarto y liderando ayer en San Sebastián con 18 puntos la 31ª victoria consecutiva del equipo blanco.

Llull ya no es primera espada del Madrid en ataque, ese papel corresponde a Rudy, Mirlo y Chacho, pero la capacidad del menorquín de alternar con ciertas garantías los puestos de base y escolta (no encontrarán muchos casos en a élite) le convierte en un comodín clave en la rotación blanca. Su papel ya no es el de generar desequilibrios, sino el de aprovechar los que generan los tres jugadores franquicia. Un sólido defensor exterior y un tirador fiable con espacio, nuestro factor X.

Pornografía baloncestística

Es que ya no es el 30-0, es el cómo, con la chorra, asombrando a Europa casi todas las semanas. Por ejemplo, metiendo 41 puntos en un cuarto a un equipo de Pesic. camino de 111, la anotación más alta en Euroliga desde noviembre de 2007. Fue pornográfico y tuve la suerte de vivirlo en directo, de disfrutar de la comunión equipo-afición, que por la tele desde Moscú no se percibe igual. Detalles. La gente de pie para despedir a Draper, para reconocer su contribución clave a ese tercer cuarto de ensueño, pese a que no metió ni un punto en 11 minutos. Y todo este sarao ante un Bayern Munich dignísimo (14/28 triples!), que venía con balance 2-0, que llegó empate al descanso y al que veo opciones reales de colarse en cuartos.

Por cierto, creo firmemente que Rudy va a ser elegido MVP de la Euroliga esta temporada. Su partido fue soberbio, y van unos cuantos. Amplios sectores de dos de los tres grupos que votan el premio MVP de la ACB, aficionados y periodistas, le tienen cruzado por X o por Y. Pero fuera de nuestras fronteras, por mucho que una revista francesa de tres al cuarto se empeñe en lo contrario, sólo ven baloncesto y Rudy es, manque pese, el mejor del mejor equipo. Si el Madrid se mete en la F4, momento hasta donde contabiliza el MVP, nuestro Rudolf bien debería recibir el galardón.