Puntilla al campeón

La crónica de una eliminación anunciada y bien merecida, macerada a fuego lento desde el primer partido, en Jimki allá por octubre. La puntilla fue fea y sin pizca de épica que echarse a la boca, porque ya no es perder y jugar fatal, es caer ante tu público y sin orgullo, sin dar partido, 63-75. Más que creer en la remontada el equipo pareció con ganas de terminar el calvario de temporada Euroliga.

El tercero tuvo poca historia, el vigente campeón jugando otra vez y cada vez más cual equipo pequeño, como local para más inri, «a ver si entran hoy los triples». Y no, tampoco esta vez entraron, se empezó con un 1/13, maquillado en los minutos de la basura hasta ese 9 de 33 final. Súmenle la batalla perdida del rebote, 10 menos, y otro arbitraje antipático, que vaya añito también en ese tercio. El resultado es el tercer y último repaso de los turcos, un equipo con mayúsculas, dicho sea de paso, construido con una plantilla probablemente peor que la del Madrid hombre por hombre. Pero claro, ellos tienen a Zeljko y nosotros…

Leo en muchos análisis que una de las claves del mal año son los fichajes errados. Mira, pues no. ¿Acaso Campazzo, Mejri o Bourousis pintaban algo el curso pasado? Nueve minutos sumaron entre los tres en toda la F4 de Madrid. Entonces poco puede importar que sus sustitutos, Doncic, Thompkins y Willy, respectivamente, aporten más o menos. La única verdadera baja en la rotación del equipo campeón es Slaughter, que se ha cubierto con Lima, en cuyo fichaje gastó el club 300k, con un perfil supuestamente parecido pero al que por ahora Laso no utiliza demasiado. Así de sibarita se ha vuelto con los pívots, el mismo entrenador, no olvidemos, que cuando llegó al club pidió a Lishchuk y a Panko… Puestos a analizar, no nos quedemos solo en que el año pasado se ganó y este no, pensemos también en términos de balance, como en NBA. El Madrid, en su competición de referencia, la Euroliga, en la que se enfrenta a equipos de ‘su liga’, ha pasado en un año de balance 24-6 a 12-15. ¿Cómo, porque falta Masacre?

Un factor es la lesión de Rudy, que entre su comienzo de temporada renqueante, los 3-4 meses que se perdió tras la operación más ahora hasta que coja la forma, es un año perdido del activo más caro del roster. Me plantearía darle un toque para que renuncie a los JJOO, ya está bien de hacer el primo el club. Porque no es ya solo Rudy, es que nos estamos jugando la temporada y no hay un solo jugador de la plantilla en pico de forma física. Ni uno, la diferencia con Fenerbahce en ese sentido ha sido vergonzante. Eso sí, agosto y septiembre tres cuartas partes de la plantilla con el acelerador a fondo, «por amor a la patria», incluidos algunos entraditos en la treintena. Y al final las piernas frescas son defensa, que ha sido el principal lastre del equipo este curso. El compromiso y el amor por los colores no se demuestran solo con frases grandilocuentes en las redes sociales, sino haciendo sacrificios tangibles.

Me preocupa que la eliminación, por la forma, deje muy tocado al equipo de cara a la ACB, que podría salvar la temporada pero no va a estar nada barata, con dos equipos F4 en la puja. Y es que hay derrotas que espolean para hacer piña y otras que resquebrajan un grupo. Temo que el baño de Fenerbahce sea de las segundas y los jugadores empiecen a pensar en singular: «en verano me vuelvo a la NBA», «no puedo hacer nada si el entrenador no me quiere», «en junio me jubilo», «tengo que comprar la Lonely Planet de Nueva York»…

Hora de cerrar filas

No me parece el día de sacar la sierra y despedazar al equipo, cebarme a críticas, aunque sea el primer impulso. Sí, es muy duro ver hacer semejante ridículo a un equipo vigente campeón, pero este grupo, incluido el entrenador al que tanto atizo, nos ha dado un ciclo de alegrías y devuelto el sentimiento de orgullo. No sé si estamos en el ocaso del ciclo o solo en un bache profundo, pero no voy a olvidarlo todo, llevado por la vergüenza de una de las derrotas más severas de los últimos años. Hoy, a las duras, toca cerrar filas y estar con el equipo, se han ganado ese crédito al menos. Por eso no me voy a molestar en bajar al detalle, repartir culpas y señalar apellidos.

Lo cierto es que ni con la baja de Vesely estamos para dar eliminatoria a Fenerbahce, mucho más equipo a día de hoy, uno que juega con intensidad y sentido. Me recuerda un poco, confieso con envidia, al Madrid rústico del año pasado. Nadie en la historia de la Euroliga ha remontado un 0-2 y no tiene ninguna pinta de que este Madrid pueda romper ese hito. El objetivo ahora debe ser intentar ganar al menos un partido en el Palacio, para despedirse con hidalguía, reagruparse para ACB y, sí, llegado el momento hacer autocrítica de una tan pobre temporada Euroliga.

Porque las dos derrotas en Estambul, competida al menos la primera, con sonado estrépito la segunda, son una bofetada de realidad con la mano abierta, una vara de medir del verdadero nivel del equipo en la élite continental. Lokomotiv ganó el primero al Barca y hasta el modesto Estrella Roja ha tenido balón para ganar hoy en pista de CSKA, así que no, no es solo cuestión de que el Madrid cayese en un grupo ‘infernal’ de top16. Ha sido una de las peores defensas durante toda la competición y ha seguido una deriva en ataque hacia un delirio de triples, dos de los varios síntomas que culminan en estas dos derrotas inapelables con la temporada en juego. Intuyo cambios profundos en verano, atasco en la operación salida, pero el curso no ha terminado. Creo en el orgullo y el corazón de este grupo para terminar la temporada con dignidad.

La primera al palo

Primera batalla, derrota. Se dio al menos la cara, se remontaron 14 puntos tras otra primera mitad para el olvido, condicionada en cierta medida por el criterio arbitral, que fue en esos 20 primeros minutos tan casero como suponíamos dada la cita y lo que aprieta el recinto. Con un partido completo al nivel de la segunda parte hubiese dado para ganar, pero es una derrota igual y condiciona la eliminatoria. Como no rasque el Madrid algo de Estambul, la serie es casi Misión Imposible y para evitarlo ya solo queda una bala en la recámara, la del jueves.

Viendo el vaso medio lleno, la segunda parte enseñó el camino: se defendió razonablemente y se aunó corazón con cabeza, sin tirar la toalla ni descentrarse con los árbitros. Pero sabíamos que Fenerbahce es un rival de aúpa y para robar algo de Turquía no alcanza con una versión de potable tirando a buena. Ya no vale retrasar el matchball y esperar alguna carambola del grupo, estamos solos ante el espejo. Con la misma versión irregular y chuchera que nos ha traído hasta aquí, al balance 12-12 y a cruzarnos con un victorino, la temporada europea se termina en una semana, una muerte con temporizador.

Necesita el Madrid su mejor cara, la de vigente campeón, y esa pasa, por ejemplo, por que Ayón vuelva a ser el titán, que Udoh no se le vuelva a comer con patatas. Pasa por no permitir a ningún rival venirse arriba y firmar el partido de su vida, en este caso Sloukas, con ese 7 de 8 de campo. Pasa por detener la esquizofrenia en la distribución de tiros, esa nueva norma de lanzar en cada encuentro Euroliga alrededor de 10 triples más que de dos. Esta vez fueron nueve, incluyendo 17 entre Rudy y Llull. ¡¿Pero qué obscenidad es esta?!

Chacho enchufó 12 puntos, pero no repartió una sola asistencia y en esa versión ya sabemos que el Madrid rara vez gana (-19 en sus minutos en pista). Los secundarios tampoco aportaron soluciones. A Lima le viene grande el escenario y le faltan kilos para emparejarse con Udoh, podría Laso probar con Willy. Sueco Taylor se cascó 25 minutazos siendo un cero a la izquierda en ataque, pero claro, es que Carroll mucho tiene que enchufar para compensar las lagunas que genera atrás. Al final lo mejor fue Felipe (13+6), que con Vesely estaría anulado en para anotar pero dada la baja del checo es un recurso muy válido.

La vida en el alambre

Fue un drama de primera fase y lo ha sido también de top16, nos ha costado casi la salud, pero ya está el Madrid en cuartos, el mínimo homologable para el campeón vigente. Parece mentira colarse entre los ocho mejores habiendo ganado solo la mitad de los partidos (balance 12-12), pero llegado el último se puso el equipo el mono de faena para evitarse otro final dramático. La primera parte ante Jimki fue tan bonita para el espectador como irreal. El matchball se decide en el tercer cuarto y desde la fealdad, con defensa, como el año pasado, aunque sea a cuentagotas. El quinteto Llull-Rudy-Jonas-Felipe-Ayón firmó los mejores minutos del Madrid atrás en bastantes semanas, cemento armado, permitiendo solo 3 puntos rusos en los primeros ocho minutos. Soberbio en concreto Llull, que dejó en valoración -5 en el cuarto a Rice, que nos había desangrado con 29 al descanso. La mayoría, todo sea dicho, en el segundo cuarto cuando se emparejó con Chacho… También ayudó el calamitoso encuentro de Shved, que se borró él solito, 1/8 triples, irreconocible tras una estupenda temporada.

Sin ánimo de aguafiestas, el equipo me gustó bastante menos en ataque, pese al festival anotador de la primera parte. Se sigue dependiendo del triple cual equipo pequeño, lanzó 38 por solo 27 de dos, y así será difícil robar algo de Estambul. Zeljko no va a permitir tanto triple liberado como Jimki.

Carroll y Felipe tiraron del carro en ataque. Enorme mérito el capitán, 18+8, derroche de corazón pero también de cabeza. Lanzó (y acertó) de tres cuando le defendieron Davis o Augustine, y castigó al poste cuando se emparejó con Monia o Boone. ‘Reapareció’ Carroll tras un mes flojete, en su mejor versión de brazo ejecutor, enchufando de fuera las que se le suponen, pero además eligiendo bien cuando romper hacia dentro y jugar la baza de su bombita patentada (4/4). Buenas noticias que Rudy empiece a aportar también en partidos duros, ya apuntó maneras en Murcia. No desequilibra como otrora, no cuento con que lo vuelva a hacer, de hecho sus números siguen siendo muy discretos, pero ya no desentona como en los primeros encuentros tras su regreso. De hecho, va tan sobrado de baloncesto en ambos aros que su sola presencia suma, su anticipación atrás y esos pases a los pívots en estático. Además, como nos habíamos acostumbrado a (sobre)vivir sin él, cualquier cosa que aporte parece un extra.

El sacrificado es Taylor, como era de esperar, al menos para los encuentros a cara de perro, pues por muy mal que pueda estar Maciulis, que lo está, su IQ es más importante que las piernas del sueco, más útiles en remontadas. No han sido clave, pero igual sorprenden esos minutos de Willy como cuarto pívot, al que entre lesión de rodilla y asunto no-renovación dábamos casi por perdido para la causa. Unos minutos que dejaron a Lima inédito en la banca, supuestamente un perfil mucho más Laso. Quizá el brasileño arrastraba algún problema físico (no me consta), o quizá simplemente haya sido una variante táctica, alinear un pívot más pesado en los minutos que coincidió la pareja Ausgustine-Davis. Si es así, bienvenido sea un gesto de mínima flexibilidad táctica de coach-L, especialmente en lo que a juego interior se refiere.

El martes primer partido contra Fenerbahce. La baja de Vesely equilibra a priori la eliminatoria, su jugador franquicia, tras De Colo el de mayor impacto en la competición. Pero igual es una plantilla larga, con el mejor entrenador en dirección de partido, el factor cancha y el step-ahead de Datome en el top16: 15pts de media con 60% de campo. En principio favoritos los turcos, por respeto a su primer puesto y por las debilidades del Madrid, pero es imposible calibrar el verdadero nivel de Fenerbahce partiendo de un grupo tan netamente inferior. Para bien o para mal, nos seguiremos dejando la salud en las dos próximas semanas y aquí estaremos para co(me)ntarlo.

El camino más largo

Pese al favorazo del erizo del Jimki el jueves, el Madrid sigue dependiendo de terceros porque no hizo los deberes. De hecho, el milagro es que aún siga con opciones razonables de clasificación, tras la tercera derrota consecutiva y con balance negativo (6-7) a un partido de terminar el grupo. No hay camino más largo y sufrido posible a cuartos. Un duelo, el del Buesa, decidido con un triple de Bertans tras dar cinco pasos. Sí, cinco, el vídeo no deja lugar a dudas, así me cuadro en carrera yo también. Fue el colofón, Laso despertó en rueda de prensa de su habitual candidez: «Bertans hace pasos clarísimos y la técnica que me pitan es una falta de respeto. Con los arbitrajes que se sufren fuera de casa en Euroliga, veo los que hemos tenido en el Palacio y…».

Al Madrid le pitan dos técnicas en la segunda parte, por una mínima protesta arbitral de Rudy y la otra, aún aún peor, a Laso por «pisar la línea». Sí, un árbitro Euroliga, esa competición en la que entrenadores de todos los equipos se sacan la chorra dos metros dentro de la pista día sí día también, tuvo los huevos de pitarle una técnica por ese motivo al entrenador del campeón de Europa en un partido clave y con el marcador igualado. Entendemos el cabreo de Laso, más porque llueve sobre mojado, tres técnicas le pitaron al equipo en El Pireo la semana previa, condicionando la lucha por el average en la segunda mitad.

Abrió el partido el Madrid en su mejor versión, ventajas en doble dígito, cerrando atrás mejor que de costumbre, el traje de las citas con lustre. Pero un factor inesperado desequilibró la ecuación e igualó el partido, el 6 de 6 triples de Mike James, un tipo que acredita 28% en lo que va de curso. El Madrid perdió el karma cuando Ayón hibernó en la banca por faltas (tontas en su mayoría), pero se reenganchó en los últimos cinco minutos tras una ráfaga de triples que abrió Llull con dos mandarinas de la casa.

Comparado con encuentros previos, lo cierto es que el equipo rayó a un nivel muy homologable durante amplios tramos, concentrado, además se evitó esa ya clásica pájara de inicio. Sin embargo, uno mira la planilla y entiende con preocupación hacia donde va la nave. En un duelo clave lanza bastantes más triples (37) que tiros de dos (28), estadística propia de equipo pequeño a domicilio. Y no es coyuntural, sino el destino lógico de permitir a Laso llevar al extremo su sistema en que los interiores en ataque están solo para poner bloqueos. Resulta especialmente sangrante viendo enfrente a Bourousis (val35), ese descarte de Laso al que Baskonia sí busca al poste y siempre encuentra cuando todo lo demás falla. No nos engañemos, las alternativas tácticas y la variedad de recursos no son traicionar al estilo, sino enriquecerlo.


El único consuelo a estas horas son las cuentas de la lechera, la derrota en Vitoria es en realidad más dolorosa por la forma que por la clasificación. El Madrid está en
 manos de que CSKA, Barca o Brose ganen alguno de sus compromisos en la última jornada, con uno serviría, un supuesto que parece más bien probable. Bamberg marcha 6-1 como local y el Barca juega en Kaunas, plaza amable. La parte más sensible del trato le corresponde al propio Madrid, batir en el Palacio a Jimki, que viene de barrer a Olympiakos, parece haber recuperado el pulso tras el cambio de técnico y por talento en la plantilla no será. El partido más importante de la temporada, y esta vez sí, sin red de seguridad alguna.

En manos ajenas

Llevamos todo el curso esperando, con la esperanza algunos, otros más optimistas incluso convicción, de que el equipo que lo ganó todo regresará llegada La Hora. Como en esas películas de boxeo en que el protagonista se levanta de la lona cuando la cuenta del árbitro va por nueve. En el caso del Madrid, como si todo el desarrollo de la temporada formase parte de un retorcido plan para revalidar la Euroliga (o al menos volver a la F4) con el mínimo esfuerzo y el máximo número de derrotas por el camino (vamos por 11), porque hemos aprendido que «los títulos se.ganan en mayo-junio». Pero el mito está a punto de caerse, tras una nueva hostia de realidad el jueves en Atenas, que costó hasta el average, que no era bajo (12). Aún hay opciones, sí, pero el Madrid no depende de sí mismo para estar entre los ocho mejores de Europa y eso ya no formaba parte del plan. Necesita un pinchazo de Barcelona u Olympiakos y que Brose no gane sus dos partidos.

Los catalanes viven de aquellos dos Doellmanazos. Van bastante justitos de juego, pero tienen calendario propicio: Brose baja enteros a domicilio y Kaunas es plaza abierta. No contaría con que fallen. Olympiakos es un animal competitivo, su juego viene in crescendo y, visto lo visto el viernes, no va a ceder un matchball en casa en el último partido, ni siquiera contra CSKA. No, si tuviese que apostar, las opciones del Madrid pasan el jueves por el Jimki-Olympiakos, nos jugamos probablemente más en ese partido que en el propio, la visita a Baskonia. Los rusos parece que viven en constante crisis, entrenador destituido hace 13 días, pero han ganado 4 de sus 5 en casa en el top16 (a todos salvo al Madrid) y mantienen opciones, integrantes de ese pelotón de cinco equipos empatados en balance 6-6. Si Olympiakos pinchase y el Barca cumple, al Madrid le bastaría con ganar de 1 a Jimki en el Palacio en la última jornada para pasar.

Para soñar, aparte de calculadora, carambolas y favores ajenos, haría falta que el equipo empezase a dar la talla. La victoria ante CAI el domingo rompió la racha de 3 derrotas seguidas, pero las sensaciones siguen siendo pobres. La dependencia de Ayón es ridícula, media hora en pista con la mano vendada para batir en casa al 14º clasificado de la ACB. Entiendo que Felipe y Nocioni jueguen poco por edad, que Thompkins se autodescarta con faltas tontas y que Ndour es el último de los 7 interiores, pero ¿y Lima? Dado que tácticamente es un clon del mexicano, ¿no podría asumir más minutos? Y la defensa, claro, 276 puntos encajados en los tres últimos partidos, a 92 de media. La puesta en forma de Rudy marcha bastante más lenta de lo que necesitaría el equipo en este momento de la campaña. Le hacen falta unos cuantos partidos cómodos de ACB para recuperar ritmo de competición y sensaciones, mientras tanto, casi prefiero que sus minutos en Euroliga los juegue Taylor, nuestro mejor defensor exterior por piernas y que según le da el día hasta enchufa.