Primera vuelta inmaculada

Con una comodísima victoria en el Palacio ante un rival top-16 Euroliga cierra el Madrid una primera vuelta de la ACB inmaculada, 17-0, el primer equipo de la historia que lo consigue. No es que sea muy fan de esta clase de efemérides, pero nunca está de más pararse aunque sea un minuto a saborearlas, que venimos de pasar mucha hambre en esta sección.

El Madrid, al que no le pesó la primera derrota de la temporada el jueves en Moscú, rompió ante Unicaja el partido ya en el primer cuarto. Y no vale hacer ahora de menos al rival que, oiga, venía de aguantarle 39 minutos al Barca a domicilio. Llull ha pasado directamente de una crisis de juego a un pico de forma. Está impresionante, especialmente desde el triple: 19 de 28 en los últimos cinco partidos. 12.000 personas acudieron al Palacio, así como el que no quiere la cosa. Me alegra que la afición recibiese con aplausos a Carlos Suárez en su primer regreso a la capital con otra camiseta. Chimpa es un madridista de corazón, será siempre uno de los nuestros.

Cura de humildad en Moscú

Nos dieron un baño, no de baloncesto, que un poco también, pero principalmente de ganas, intensidad, concentración y de preparación táctica, que en esto último señalo a Laso. El Madrid fue a Moscú con el piloto automático, y con eso aquí no llega. Remontamos al final del segundo cuarto y comienzo del tercero, la mayoría de equipos de Europa se hubiese deshecho como un azucarillo con nuestro aliento en el cogote. Los periodistas rusos en la tribuna me miraban con cara de susto según se encendía el Chacho. Pasa que el CSKA no es la mayoría, si no juegas 40 minutos serios aquí no ganas, punto. Sin apelativos entonces, nos hemos dejado en Moscú la honrilla esa de la imbatibilidad. Viendo el vaso medio lleno, seguimos siendo el mejor equipo de Europa. Puestos a verlo medio vacío, hemos caído de ley en el primer partido a domicilio ante un candidato a la Euroliga. Y pensando en la clasificación, en el duelo por el primer puesto del grupo, ojo al average, que 14 puntos no son moco de pavo como se nos ocurra volver pinchar y lleguemos igualados a la jornada 11º.

Denunciable la actitud de Rudy, ya desde antes del partido, calentando a medio gas, rollo sobrado. Se barruntaba que el Madrid podía salir desvirgado de Rusia, pero tampoco es plan de ir de turismo, Rodolfo. Y mira que se lo pusieron facilito, con la baja de última hora de Weems, con el que se hubiese emparejado muchos minutos. Ya en juego, se me viene a la cabeza un contraataque en que, bien defendido por Jriapa, Rudy falla una bandeja a aro pasado. Se cae al suelo y, en vez de incorporarse y bajar a defender, se queda espatarrado sobre el parquet, mirando a un chaval a su lado con cara de «¿te puedes creer que no hayan pitado falta?». Para cuando finalmente se digna a ponerse en pie, el CSKA ya ha circulado el balón en la otra pista y encontrado al hombre libre para colarnos un triple, Teodosic, el único que metió. El 2 de 13 tiros de campo de Rudy es casi lo de menos. Quien me lee de seguido sabe que le he defendido en la riqueza y en la pobreza, en la salud y en la enfermedad, pero hoy le he visto en directo y os aseguro que al menos por una noche bien se merece aquel apelativo de vedette. Se lleva de Moscú una cura de humildad.

El otro primer espada blanco que regresa con un revolcón es Mirlo, pese a números finales homologables. En su caso no fue por actitud, sino el reflejo del repaso que nos dio su juego interior, pese a la baja de Hines. Valoración 66 a 14. Es que un Jriapa renqueante nos repartió 9 asistencias… Por cierto, ya os lo decía el tío karuso desde antes del Eurobasket: «ojo a la progresión de Vorontsevich». 14 puntos como puñales nos clavó. Lo de Krstic no hay que tomárselo en plan personal, es el mejor cinco de la Euroliga, como tal cobra, y ha despertado tras una primera fase flojilla. El amic promedia 17 puntos y valoración 22 en el top 16, que es lo normal. Aí, se cenó a Bourousis, básicamente porque puede.

Y para cerrar el capítulo de la pintura, el que decidió el encuentro, quiero romper hoy una lanza en favor de Felipe, precisamente en su peor actuación que le recuerdo, con alguna acción tirando a vergonzante. Más de uno cargará contra él las tintas, y está en su derecho. Lógicamente en un escenario como éste le cuesta más, contra el mejor juego interior de Europa y a domicilio, con lo que significa eso de contacto arbitral permitido a los locales. Pero que los árboles no os impidan ver el bosque, este -7 es sólo un borrón en una magnífica temporada como cuatro reserva. Lo mejor del Madrid fue Darden (del que eché en falta más minutos) y, sobre todo, los dos Sergio’s (34 puntazos), que dejaron en evidencia a Teodosic, sumido en una esquizofrenia irreversible. Llull confirmó en plaza de primera su repunte de forma.

Ya en otro orden de cosas, os cuento que la visita de los chicos de Laso consiguió colgar el cartel de ‘no hay entradas’, una rara avis en Moscú, ciudad con un problema galopante de asistencia a eventos deportivos. Projorov en primera fila, como de costumbre, y mucha vieja gloria en los pasillos. Por acudir, acudió hasta un fogoso grupo de aficionados locales del Real Madrid (fondo ruso), que se sabían al dedillo los vítores oficiales: el «¿cómo no te voy a querer?», el «adelante força mágico real» y el «hasta el final, vamos real», que por cierto suenan la mar de monos cantados por unos rusos sin idea de castellano. Antes de salir del pabellón, más de una hora después del partido, me he acercado a despedirme de las azafatas porque, oiga, lo primero es lo primero. Me han puesto ojitos, que es lo que hacen las rusas, y por un momento se me han pasado todos los males. He andado cinco metros y abierto la puerta. Los 16 bajo cero me han dado una hostia con la mano abierta y me han devuelto a la realidad de la derrota.

La batalla de Moscú

Si alguna cita en el calendario de enero amenaza de forma real la imbatibilidad (31-0) del Madrid de Laso esa es la visita a Moscú. Hemos ganado en Milán, Valencia o Estambul, que está muy bien, pero el de la capital rusa será nuestro primer envite de la temporada a domicilio ante un candidato real a la Euroliga. También lo consideran así al parecer las apuestas deportivas, que dan al CSKA como tercer favorito al título, tras RM y Barca. Porque por muy mal que esté jugando, exactamente lo mismo que el curso pasado cuando llegó a la F4, CSKA es siempre un rival de consideración, aunque sólo sea por semejante arsenal infrautilizado por Messina, una bestia dormida. Hace ahora un año en esta misma pista el Madrid recibió un buen repaso en el top-16. Yo no recuerdo haber visto a Messina tan feliz como en aquella rueda de prensa postpartido desde que regresó a Moscú hace año y medio.

A nivel clasificatorio, el Madrid acude con red de seguridad gracias a la derrota del CSKA el pasado viernes ante Partizan. El Madrid sí ganó en Belgrado, que me dejó la sensación de que, pese a la inferioridad manifiesta de potencial, más de uno iba a pagar peaje. 15.000 yihadistas son muchos yihadistas. Un pecado el de Messina de jugar a pocos puntos con una plantilla tan larga y contrastada, sólo consigue meter en el partido a rivales inferiores, digamos Partizán.

Para el Madrid, perder en Rusia por escaso margen (remontable en la vuelta) supondría un pinchazo asumible. La imbatibilidad queda muy bonita, sí, pero me consta que más de uno preferiría llegar desvirgado a la Copa del Rey, por aquello de espantar el gafe. Por lo demás, CSKA es enemigo conocido, pero bien merece detenerse un minuto ante uno de los pocos rivales de todo el continente que nos puede tutear. Nombres en la mano, el equipo del Ejército Rojo mantiene el mejor juego interior de la Euroliga, con Jriapa, Hines, Krstic, Kaun y Vorontsevich. Claro que este año el Madrid sí puede plantar cara en el puesto de pívot, para días así hemos fichado a Bourousis. Atrás queda la dupla Hettsheimeir-Begic, lógicamente vapuleada por Krstic-Kaun, que nos coló 44 puntos en los dos partidos del curso pasado. Por cierto, Krstic ha dado un estirón, suma 5 partidos seguidos en doble dígito de anotación tras un arranque de curso infame. Ojo, 11 de 14 tiros de campo en Belgrado.

Todo lo contrario que Jriapa que, lastrado por lesiones, parece que ha envejecido 5 años desde la pasada temporada, cuando bien podría haberse merecido el MVP de la regular. A cambio, Hines rinde como un reloj desde sus limitaciones, exactamente igual que en Grecia, y Vorontsevich (el talento más desaprovechado de la plantilla en mi opinión) progresa adecuadamente en los pocos minutos de que dispone. En el juego exterior, Fridzon se está haciendo importante según avanza la temporada, como no podía ser de otra manera. Más jugador que Micov, sin ser ninguno una estrella. Tras un titubeante inicio de curso, Fridzon promedia 13.5 puntos en el último mes.

El que no levanta cabeza es Teodosic, al que Messina se comió en verano ante la imposibilidad de encontrar nada mejor en el mercado. Sus casi dos millones netos anuales de salario y sobre todo su nefasta dirección en finales apretados son un hándicap para el club. Aaron Jackson, que está cumpliendo en Liga Báltica donde cuenta con más minutos, carece del empaque para dirigir las operaciones de un CSKA en Euroliga. Y Jeremy Pargo no es más que un Pullen en caro y super mazao’, que anota por rachas pero no ve un pase ni al lucero del alba. En fin, que veo un problema de concepción de plantilla (por dinero no será), si juegas a pocos puntos sin un base de garantías.

Llull, rehabilitado para la causa

Llull pasó un mes en un notable valle de juego. Llamémosle barbecho. No le entraban los tiros, vale, pero además encadenaba malas decisiones en pista, que en su caso se hacen muy visibles al ser uno de los que más juega. En concreto el tercero de media, con 24 minutos, sólo por detrás de Rudy y Mirlo, en 26. Durante los aproximadamente 10 partidos que duró su crisis (entre ACB y Euroliga), Llull firmó un ominoso 10 de 46 triples y una valoración media de 4,7. Pero Laso no es el clásico entrenador europeo de error-castigo, más bien al contrario. No le retiró la confianza, sino que se la redobló, aumentando incluso su tiempo en pista, de 24 a 26 minutos de media durante ese bache de juego. Y Llull ha despertado por fin de su letargo. Promedia 15 puntos y 4 asistencias en los 3 últimos partidos, con 10/16 triples. Clave en el estirón contra el Bayern en el tercer cuarto y liderando ayer en San Sebastián con 18 puntos la 31ª victoria consecutiva del equipo blanco.

Llull ya no es primera espada del Madrid en ataque, ese papel corresponde a Rudy, Mirlo y Chacho, pero la capacidad del menorquín de alternar con ciertas garantías los puestos de base y escolta (no encontrarán muchos casos en a élite) le convierte en un comodín clave en la rotación blanca. Su papel ya no es el de generar desequilibrios, sino el de aprovechar los que generan los tres jugadores franquicia. Un sólido defensor exterior y un tirador fiable con espacio, nuestro factor X.

Pornografía baloncestística

Es que ya no es el 30-0, es el cómo, con la chorra, asombrando a Europa casi todas las semanas. Por ejemplo, metiendo 41 puntos en un cuarto a un equipo de Pesic. camino de 111, la anotación más alta en Euroliga desde noviembre de 2007. Fue pornográfico y tuve la suerte de vivirlo en directo, de disfrutar de la comunión equipo-afición, que por la tele desde Moscú no se percibe igual. Detalles. La gente de pie para despedir a Draper, para reconocer su contribución clave a ese tercer cuarto de ensueño, pese a que no metió ni un punto en 11 minutos. Y todo este sarao ante un Bayern Munich dignísimo (14/28 triples!), que venía con balance 2-0, que llegó empate al descanso y al que veo opciones reales de colarse en cuartos.

Por cierto, creo firmemente que Rudy va a ser elegido MVP de la Euroliga esta temporada. Su partido fue soberbio, y van unos cuantos. Amplios sectores de dos de los tres grupos que votan el premio MVP de la ACB, aficionados y periodistas, le tienen cruzado por X o por Y. Pero fuera de nuestras fronteras, por mucho que una revista francesa de tres al cuarto se empeñe en lo contrario, sólo ven baloncesto y Rudy es, manque pese, el mejor del mejor equipo. Si el Madrid se mete en la F4, momento hasta donde contabiliza el MVP, nuestro Rudolf bien debería recibir el galardón.

Al son de la chavalada

Son días de vino y rosas para el madridismo de basket. Además de lo evidente, las 29 victorias consecutivas, esa cosa hetérea y durante años olvidada, la cantera, da signos de una vitalidad primorosa. Un reconocimiento en este capítulo para Alberto Angulo, bajo cuya batuta se están haciendo las cosas bien de un tiempo a esta parte, y cuyos resultados empezamos a ver ahora con somera nitidez. Los chavales ganaron la semana pasada el Torneo de Hospitalet, algo así como la Euroliga en categoría junior. Los más creciditos muestran signos de progresar adecuadamente. Con la baja por descanso de Rudy, Dani Díez dispuso de minutos y firmó ante Fuenlabrada su mejor partido con el primer equipo blanco, 14 puntos, incluidos cuatro triples.

En Sevilla, Willy Hernangomez está aprovechando la ventana de oportunidad que abre la lesión de Latavious Williams para desmelenarse. En las últimas 5 jornadas promedia valoración 12 en 15 minutos. Lo dije cuando menos jugaba y lo repito ahora, me fío a ciegas de Aíto en la gestión de talento joven. Por sus características, Willy podría perfilarse en un par de años como un magnífico sustituto para cuando se retire Felipe.

Podríamos aprovechar hoy para recordar el destino de canteranos madridistas consolidados en la clase media de la ACB: Pablo Aguilar, JA Antelo, Tomás Bellas o Javier Beirán, entre otros. Pero yo en un día así lo que recuerdo es la primera vez que ví a Mirotic, el mejor producto de nuestra cantera desde que me alcanza la memoria. Corría mayo de 2008, acababa yo de entrar a trabajar en Marca y me enviaron al colegio Agustinianos a cubrir un clinic que ofrecía el mítico Detlef Schrempf a una docena de canteranos blancos. El más alto de lo chavales, que tenía entonces 17 años, me pareció algo patoso, pero también descarado en pista, se animaba a tirar de tres en la jeta de la leyenda. Le asomaban los dientes paletos, y el pelo rizado le abultaba como una bola de billar. Aquel chaval desgarbado, el Mirlo, firmó ayer 23 puntos y 34 de valoración en la cómoda victoria del Madrid ante Fuenlabrada. Va directo a repetir MVP de la temporada… si Chacho no se lo impide.