Tras varios días frenéticos de rumores e informaciones contradictorias, parece que Anthony Randolph ficha efectivamente por el Real Madrid, como me chivaron algunas fuentes hace más de un mes y, confieso, me costaba entonces creer. Aunque la confirmación oficial del club tardará semanas (ni siquiera se ha anunciado a Othello aún…), la información publicada por un medio de máxima credibilidad como ESPN la considero una confirmación de facto. Firma por un año, pero la pregunta del millón en este punto es ¿por quién llega? Por perfil de jugador, la lógica decía que desembarcaría por Thompkins, al que algunos medios dieron ya por renovado. De nuevo, imposible de confirmar dada la opacidad informativa de la sección respecto a fichajes.
Randolph llega probable y lamentablemente por Gustavo Ayón, y es aquí donde la historia se espina. El club lleva desde la Copa del Rey, nada menos, negociando con el mexicano su renovación, tiempo en el que le ha presentado hasta cuatro ofertas, cada una mayor que la anterior. Como ya comenté en la anterior entrada, el Madrid se ha movido con prudencia en este asunto pues, lógicamente Ayón es un activo capital en el sistema Laso, pero tampoco se debe romper a la ligera el equilibrio presupuestario de la plantilla. El mexicano sin embargo no se bajó de la burra y el club, ya a la desesperada, claudicó hace unos días y aceptó pagarle los 2,7 millones anuales que exigía, lo mismo que cobra Rudy y más que Llull, el jugador franquicia. Se envió un contrato al mexicano con ese salario para que lo firmase, pero durante 10 días ni lo firmó ni tan siquiera se dignó a responder a las llamadas del club, que finalmente se hartó y activó la opción Randolph. Lo sé, Randolph no es Ayón, que literalmente había nacido para jugar en el sistema Laso, pero es de lejos el mejor interior disponible este verano en el mercado Euroliga. Como mal menor no me parece nada mal…
Para cuando Ayón, imaginamos nervioso al no recibir propuestas en firme de la NBA, ha hecho el honor de llamar al club, la respuesta es que la oferta de 2,7 millones anuales ya no está encima de la mesa. No hay dinero para pagar lo que se ha firmado a Randolph más ese sueldazo a Ayón. Así que, si el mexicano quiere seguir en el Madrid, la oferta son 2,2 millones de euros. Sinceramente, de chapeau en este caso la gestión del club, moviéndose rápido y poniendo una línea roja: una cosa es tener paciencia ante las circunstancias de un jugador importante y otra es dejarse torear. Si el Madrid es el segundo plato de Ayón, un tequila barato, es su decisión, pero que lo diga y sea franco. Su hijo no nació ayer, la situación no es nueva. Es comprensible que su prioridad sea vivir en EEUU para estar cerca del niño (o porque allí pagan más), pero que lo diga claro al Madrid, el club que mejor le ha tratado en su carrera. «Lo siento, no contéis en principio conmigo». En vez de eso, ha hecho la goma, quería dejarse todas las puertas abiertas y ha estirado artificialmente la negociación con el Madrid, amparado en supuestas diferencias económicas, que eran en realidad solo una excusa para ganar tiempo, a ver si entre tanto cae una ofertilla de la NBA. La dirección debe velar por los intereses y dignidad de la sección. No puede arriesgarse a que Randolph recale en el Barca (como ha sonado) y a que Ayón se marche a finales de julio, dejando el juego interior cojo y ya sin capacidad de reacción en el mercado.








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