El Madrid cae en Moscú y suma su cuarta derrota en cinco partidos, ésta sin duda la más previsible, dado el rival y el escenario. Perdido también el average, los blancos dicen adiós al liderato final del grupo, que corresponde ya matemáticamente al CSKA, muy superior hoy. El segundo puesto sigue al alcance de la mano, especialmente tras la derrota del Efes en Estambul ante el Unicaja (gran estado de forma el suyo). En realidad tampoco es que cambie mucho el panorama de cara a la última jornada, simplemente que ganando el Madrid a los turcos en el Palacio el próximo jueves será segundo sí o sí, independientemente de la diferencia.
No hubo demasiado partido en en Moscú, el CSKA barrió al Madrid en la primera parte, quizá el correctivo más severo sufrido por los blancos en todo el curso, superados por todos los flancos. El conjunto de Messina jugó con corazón y cabeza, modo campeón, vamos. A poco que mantengan el nivel, dada la baja de Mickeal en el Barca y que el Madrid ha perdido chispa, veo a los rusos muy favoritos al título. El Real también puso de su parte en esa primera mitad demoleadora: pérdidas de balón, rebote mal cerrado y errores defensivos en finales de posesión. Llull y Draper firmaron una actuación lamentable ambos (-20 con el menorquín en pista en la 1ª parte), superadísimos por Teodosic, que fue uno de los tres puntales rusos (17pts + 7as), junto a Weems y Krstic, que impusieron con sapiencia su manifiesta superioridad física. Messina se mostró exultante tanto en la banda durante el partido como en la rueda de prensa una vez acabado, nos tenía ganas y lo entiendo. Cuando un periodista ruso quiso sacar punta a la victoria, Ettore respondió entre risotadas: «pareces de la prensa española, buscando sólo lo malo».
La segunda parte fue un quiero y no puedo del Madrid por el basket average. Se mejoró la imagen, se dio la cara y al menos se mostró orgullo. Quedó sin premio la exhibición de un Rudy reconciliado con el triple (6 de 8), más que por el mero acierto, por una selección de tiro caval. Se ganó algún aplauso de la parroquia moscovita, que llenó hasta la bandera el USH por primera vez en el curso (¡si hasta hubo reventa!). Carroll, en cambio, estuvo negado, especialmente con sus bombas en carrera (2/8 tiros de dos). A Coach L, a quién el speaker ruso presentó como Pablo LOSA (verídico), se le ocurrió la feliz idea de emparejar a Jaycee con Sonny Weems en el segundo cuarto, y efectivamente fue una Losa.
Y luego está lo del juego interior, que da para escribir un libro. Podría excusarme en que el abismo que media entre la pintura rusa y madrileña es una cuestión únicamente presupuestaria, pero también hay mucho de elección. En dos veranos el Madrid ha descartado por decisión propia/técnica a D’Or Fischer y a Ante Tomic. Luego te llega la triple K (Kaun, Krstic, Khriapa) y te organiza semejante ventresca de bonito. Pero es que tampoco hay que irse tan lejos, la ventresca también te la organizan Norel o Zoric. Miré a los ojos a Laso y le pregunté si esta cadena de derrotas es preocupante o sólo una mala racha. Me regaló un discurso larguísimo e impreciso sobre a qué huelen las nubes. A mitad de la ‘respuesta’ se fue la luz en la sala, a mí me pareció una metáfora…



