Puede que a veces cortocircuite, que sea un hijo de puta, pero en todo caso es nuestro hijo de puta. Personalmente, no necesito que imparta lecciones de moral o que sea un ejemplo para mis niños. Con Garbajosa tuve suficiente. Aquello de los deportistas modelos es otra falacia del buenismo, como recordó Arbeloa la semana pasada. Por poner dos ejemplos rápidos, Garnett y Petrovic han sido dos hijos de puta en la pista y sus pósters han decorado millones de habitaciones de la chavalada. Si por el buenismo fuese, nunca hubiesen existido los Rolling Stones. Yo a Rudy le exijo por aquello por lo que le paga el Madrid, que es jugar al basket, y resulta que este curso lo está bordando, me remito al MVP de la Euroliga que probablemente reciba esta semana. No en vano es el jugador más valorado (17,2 de media) de los 48 que se han clasificado para la F4 de Milán. Eterna promesa y tal. A mí de sus exabruptos (que por cierto no son tantos ni tan graves como le atribuyen desde provincias los mismos que, por cierto, hacen la vista gorda al vergonzante flopping en filas propias) sólo me preocupan cuando le sacan del partido, como en la pachanga con público y arbitraje casero del sábado en el Palau. En realidad, dentro del propio Madrid, Rudy ni siquiera es el rey de los cortocircuitos sino Mejri, pero a él no vende tanto atizarle, «éste no nos traicionó».
Autor: karusito83
Rudy, en modo superguerrero
Tenemos a Rodolfo desatado, se le está poniendo el pelo pincho y de color dorado, modo super guerrero, según se acerca el desenlace de la temporada. El caso es que atraviesa quizá su mejor momento de forma desde que viste la camiseta blanca, 23.2 de valoración media en sus últimos 9 partidos, entre los que incluyo la serie ante Olympiakos. No le darán el MVP de la temporada ACB porque cae mal a muchos, es más Vegeta que Son Goku. Pero en su fuero interno esos que tanto le odian saben que es el mejor, de la ACB y probablemente de Europa. Memorable su exhibición dominical, 30 puntos (11/16tc), 7 rebotes, 5 asistencias, 1 robo… y ninguna pérdida de balón. Y no fue estadística de relleno, Rudy contribuyó a sacar adelante un encuentro que se estaba poniendo feo por momentos, ante un CAI que no deja de ser uno de los mejores equipos de la competición (cómo me gustan Sanikidze y Jones).
Aunque sus números no fueron deslumbrantes, me gustó Chacho, esta vez sí, en su versión más altruista. Darden volvió a estar resultón y Slaughter cuajó unos minutos muy valiosos en el tercer cuarto (cuando se rompió el partido), que ya iba siendo hora. Carroll, por su parte, no pudo confirmar la mejoría que apuntó el viernes contra Joventut. Laso concedió vacaciones a Bourousis (8 minutos) y a cambio dio cancha a Mejri, que es de los más felices cuando Chacho tiene el día altruista. Llull y Felipe cumplieron, aunque esta vez sin especial brillo.
Y dejo a Mirlo para el final. Es pensar en él y suspiro. Sigue en los mundos de Yupi, vaporoso, con la cocotera en cualquier lugar menos en Madrid. Ya no es que se borrase contra Olympiakos, que es un vitorino del basket FIBA, es que en el último mes en ACB acredita 9 de 30 tiros de campo. Se le comió Doellman y se le comió ayer Sanikidze. Es que hasta Llovet-Shurna le sacaron los colores por momentos el viernes. Ni que decir tiene que se olvide de repetir MVP. Recuperarle mentalmente es la labor más importante de Laso de aquí a la F4.
Más que a la imbatibilidad, adiós a la inercia
La imbatibilidad en sí es poco más que una anécdota, un titular recurrente en una liga regular soporífera y desequilibrada. En todo caso, ahí queda el récord, 28. Importa en tanto que demuestra regularidad, nivel de juego y asegura la ventaja campo en los playoffs (clave como se demostró el curso pasado). Lo que me preocupa de la derrota ante el Valencia es que suma la tercera en sólo una semana. A la postre, y gracias a Dios, ninguna es irreversible, pero en un equipo que pasó casi 4 meses invicto y regalando palizas, como que invita a reflexión. Ya no se gana fácil. Más que la imbatibilidad lo que hemos perdido es la inercia. Llevamos 62 partidos en la mochila, las piernas pesan y la rotación se encoje. Carroll no está para nadie y Draper sigue out. De entre los jugadores clave, Rudy, Llull y Felipe son los que parece que mejor llegan al sprint final.
Chacho, siendo top europeo, dejó atrás la cresta de la ola. Está perdiendo muchos balones (16 contra Olympiakos) y sus porcentajes de tiro han bajado sensiblemente. Además, en un proceso lógico, los rivales han afinado el scouting, ya no les coge por sorpresa. Los segundos cuartos ya no son lo que fueron. Y qué os voy a contar de Mirotic. Maquilla con su facilidad estadística, pero sufre un serio bajón de forma en los dos últimos meses (con el dilema NBA de telón de fondo). Ataca el aro con menos deseo y protesta más de la cuenta a los árbitros. Superado por un Doellman, que bien podría heredar su MVP y hasta convertirse este verano en su sustituto. Lo mejor de la semana, además de un Llull portentoso, es comprobar que Darden lee este blog. Ha sido darle caña, cuestionar su continuidad y volver aparecer. 15, 13 y 14 su valoración en los tres últimos encuentros, además de una sacrificada pero valiosa labor defensiva sobre Spanoulis que no aparece en la estadística. Tremell vuelve a sumar.
El Valencia ganó en el Palacio de la única manera posible, cuajando un partidazo de estruendo. Además, puestos a perder, prefiero caer ante el Valencia metiendo 105 puntos que darle al Barca en el Palau el gustazo de romper nuestra imbatibilidad. Un Barca que,
por cierto, se las va a ver putas para meterse en la final de la ACB, contra esta gente y sin factor campo. El Madrid, por su parte, defendió de aquella manera (permitió 77% en tiros de dos), aunque tenía la excusa de que sólo había pasado 36 horas del partido más importante del año hasta el momento. Resulta entendible cierta relajación.
La Final Four como rutina
Avance. Recuerdo bien que hace cuatro años por estas fechas vivimos con la exaltación del novato el regreso a la F4 tras 15 años de ausencia. Hoy celebramos una nueva presencia, la tercera en cuatro años, con la contención de la aristocracia. Una celebración, en todo caso, más que por el fondo por la forma, por haber batido al campeón en una serie a cara de perro. Algo debe estarse haciendo bien para habernos asentado en la élite sin estar en el podio de los más ricos. Decisivo el factor cancha en la serie, que se gana a lo largo del curso. Con intensidad y coraje, apretando el culo el defensa, se sacó adelante el quinto partido, sin necesidad de un gran acierto. Este Palacio bien vale un billete al cielo.
Escarmiento en El Pireo
Llevados por la euforia, en algún momento del comienzo de temporada le colgamos a Mirotic el cartel de mejor de Europa, de jugador franquicia. Nos precipitamos. Va sobrado de clase y suma estadística fácil, incluso mejoró en verano su registro al poste. Todo eso está muy bien, pero mantiene una preocupante tendencia a desaparecer en escenarios adversos que ya atisbamos el curso pasado (missing en la final contra el Barca). En los dos partidos en El Pireo sencillamente no ha comparecido, y así nos luce el pelo. Nos jugaremos el pase a la F4 a partido único, en casa, sí, pero contra el vigente campeón, crecido según avanza la serie y que ha aprendido a defendernos como ningún otro en todo el curso. Alguno entiende ahora las proporciones de la cagada de Kaunas. Panathinaikos hubiese sido también duro, pero que no os engañe su 2-2 con CSKA, son mucho menos equipo que Olympiakos.
El Madrid sencillamente cuajó un lamentable cuarto partido de la serie, perdimos más balones (12) que asistencias repartimos (10). Esta vez sí encontramos a los pívots, pero ni Bou, ni Felipe, ni Mirlo anduvieron católicos en los 1×1 de que dispusieron, con lo cual fue un esfuerzo improductivo. De paso, volvieron a hacer all-star a Dunston, para mayor gloria de su agente. Chacho, grisecito grisecito, da menos miedo en esta versión anotadora, acertada el lunes, negada ayer: 1 de 8 de campo. Las meta o no, sus tiros son siempre forzados, mientras que sus pases procuran tiros de alto % del resto (Slaughter, Mejri, Carroll…). El que sí está dando la cara es Rudy (23.5 de valoración media en la serie), el mejor en Atenas, igual que antes lo fue en Milán (26), en Valencia (26) o en el Palacio contra CSKA (33). Este no se achanta en la adversidad, sino que le pone cachondo. Pasa que ni el mejor Rudy puede sacar en solitario nada de La Paz y la Amistad. Nos vemos el viernes.
"En caso de duda, dásela a un Sergio"
Lo primero es un mensaje tranquilizador, «no os pongáis histéricas, putitas», que diría nuestro Turpin. Hicimos 2 de 5 tiros libres en el minuto final (el último de Llull a posta no lo cuento) y perdimos por la mínima en pista del campeón de Europa. Quedan dos strikes, uno en el Palacio imbatido. En cuanto al futuro de la serie, sigo viendo el vaso medio lleno. Ahora bien, el segundo mensaje debe ser de autocrítica. Hoy toca atizar a Laso, un poco superado por las circunstancias. Sabemos que es mejor motivador que gestor de partidos, ayer se le notó. No entiendo lo de ordenar falta en vez de defender, con el marcador empatado y diez segundos por jugar. Si hubiésemos forzado que recibiesen Simmons o Dunston tras saque de banda, pues vale. ¿Pero así? ¿indiscriminadamente? No entiendo. Defiendes y lo ganas en la prórroga. El cagómetro disparó sus niveles, miedo a que te hagan el póster de la canasta sobre la bocina. Pero es que, oiga, al final esas son estadísticamente minoría. Que Sloukas (84% y nervios de acero) te meta los dos tiros libres, eso es lo estadísticamente probable.
Por otra parte, Bourousis, que venía de ser el mejor el jueves, cuando firmó 7/10 tiros de campo para 19pts, no dispuso ayer ni de un mísero tiro de dos en todo el partido. Faltan balones al poste a poco que nos aprietan, nos volvemos previsibles. Vale que los locales defendieron como mastines las líneas de pase y que los árbitros (Lamónica es ETA) permitieron un nivel de contacto altísimo en la zona helena, pero esas circunstancias, previsibles, se palian con buenos sistemas. Miren como a Tomic nunca le faltan balones en el Barca, llueve o granice. El problema es que no hay esos sistemas o están poco trabajados, porque ya se sabe que cuando la cosa se pone fea Laso lo fía todo a los Sergios (¡29 tiros de campo ayer!). Daría igual que fichásemos a Olajuwon con 25 años, al final se nos ven las costuras. También pinchamos en la pintura atrás. Seguimos haciendo all-stars a pívots limitados. Si Alex Tyus (Maccabi) nos hizo 9 de 9 tiros de campo el mes pasado, ayer consentimos 9 de 10 a su clon, Dunston, supercachas 2.03m que define pero con nulos recursos en 1×1. Slaughter se cascó un cuarto de hora en pista pero ni le vio.
En el lado positivo, destacar la labor de Rudy, de nuevo en su versión de las grandes citas. 18 puntos, todos en canastas de gran mérito. También brillaron los Sergios, que mantuvieron el barco a flote en el último cuarto. Valiosa, esta vez sí, la brega de Felipe, pero estuvo muy solo en la pintura. Mejri debe aprender a modular su temperamento en la tormenta. Se calienta y cortocircuita, así nos resulta de utilidad relativa. Slaughter lleva semanas missing, ayer no fue excepción. Bourousis no rascó bola y a Mirotic le faltó carácter. Una nueva actuación flojita en escenario adverso, no es noticia. Por último Carroll no está ni cerca del ritmo que requiere un partido así.






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