Gran victoria del Madrid en la Supercopa (3ª consecutiva) para arrancar la temporada con buen pie. Un balón de oxígeno para Laso, que compra crédito hasta por lo menos la Copa del Rey. Pese a los cambios en a plantilla, las señas de identidad del equipo siguen intactas: ritmo ofensivo alto (99 puntos), dependencia del juego exterior (Sergios+Rudy) e intensidad defensiva. En este último punto (y en el rebote) es en el que más aportan las nuevas caras. Ni si quiera se sufrió en la final contra el Barca, gracias en buena parte a la soberbia actuación de Llull, que atraviesa un estado de forma exuberante. Al menorquín hay que quererle por lo que es, un base top, si bien bastante irregular. Igual que no metió ni un punto en la final de la Euroliga, media Supercopa se la debemos a él, igual que los dos últimos títulos de Copa. El baño hoy a Huertas y Satoransky ha sido antológico, no sólo por su acierto, sino por su interpretación del juego (5 asistencias), sus cambios de ritmo, su selección de tiro (¡9 de 11!), su lectura de las ventajas… Todo ello en sólo 20 minutos en pista, y es que a veces menos es más. Olvídense de sus minutadas de treintaitantos del curso pasado. Aquí sale a relucir una de las principales virtudes de la plantilla este curso, la extensión. Alternativas desde el banquillo significan minutos más repartidos y jugadores clave frescos en los finales de partido.
Rudy no le va a la zaga, ha rayado a gran nivel en ambos partidos: el más valorado del torneo con 43. Chacho, con 7 asistencias desde la banca, ha mostrado mejoría, antes incluso de lo que esperábamos. El sacrificado ha sido lógicamente Campazzo, que como tercer base le corresponderán pocos minutos en las finales. Bourousis no está físicamente (3 rebotes en 25 minutos), pero ha sacado a relucir toda su clase en ataque (17 puntos), como siempre cuando nos jugamos algo y ante rivales de entidad. Este no es sospechoso de inflar estadística los domingos por la mañana ante rivales de baja estofa, más bien al contrario. Su gran partido, unido a la sólida aportación de Ayón, ha limitado a la mínima expresión los minutos en pista de Mejri, que ha salido de titular y se ha visto muy superado por Tomic. En los exteriores, KC Rivers brilló de menos a más, dejando destellos de mucha clase en el último cuarto, en el que anotó 11 puntos. No ha sido el día de Maciulis, relegado a una labor muy gris (sólo 1 tiro de campo intentado en 16 minutos), si bien ha contribuido al buen nivel defensivo general. En este caso, y sin que sirva de precedente, se puede decir lo mismo de Carroll, que se ha emparejado con Satoransky, al que ha mantenido bajo control.
El Barca sigue dependiendo de la conexión Tomic-Huertas, si bien se nota la presencia de Ayón en la defensa de situaciones de 2×2. Thomas ha enseñado detalles interesantes, pero a Navarro le caen los años como losas. Satoransky, por su parte, se ha llevado una lección de baloncesto de Llull y en menor medida de Chacho. Barcelona no es Sevilla, donde su estadística importaba igual o más que las victorias. Doellman es muy bueno, pero debe definir aún su rol en semejante plantillón (1º, 2º, o 3º espada). Lo mismo que Pleiss, pero en su caso no es tan bueno, y si Lampe se confirma a este nivel, le corresponden pocos minutos. En fin, ha sido sólo el primero de los duelos en la cumbre entre estos equipos que nos esperan este curso, pero las sensaciones son muy buenas para el Madrid.






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