Compuesto y sin Marcus

A cuadros me quedo, lo confieso, ante la noticia del fichaje de Marcus Slaughter por el Darussafaka Dogus turco. Por el momento, a alturas de septiembre, pero especialmente por las cifras de la operación, propias de una estrella continental, status que no atribuíamos a Masacre. El jugador tenía contrato en vigor, le restaba una temporada, así que pasa por caja, dejando alrededor de medio millón, según Encestando, cifra que me cuesta un poco creer. Su nómina en Estambul, donde jugará Euroliga, rondará el millón de euros limpios anual, el equivalente a dos millones brutos en España, donde ganaba unos tampoco despreciables 800k. Desde el punto de vista estrictamente económico es una operación redonda para el Madrid, no deja de ser un activo de rotación, que solo iba jugar Euroliga porque ocupaba plaza de extracomunitario y del que el club trató de desprenderse en diciembre. Maccabi, si recordáis, le rechazó a última hora por su salario «demasiado elevado» (!)… ahora se marcha dejando un pellizco en la hucha.

En lo deportivo, sin embargo, considero su salida una baja sensible. Lo dije a la marcha de KC Rivers (que ficha por Bayern Munich) y lo repito ahora, todo cambio en el frágil ecosistema de un equipo campeón es cuanto menos un riesgo, sino directamente un paso atrás. Aunque estos dos parezcan jugadores de perfil medio-bajo, alguna tecla tocaron con la que no acertaron otros para hacer del Madrid un equipo más competitivo. Se marcha Slaughter contra criterio de Laso, junto a Carrol su jugador fetiche, clave en su concepción de juego, de pívots bajitos, móviles y sin grandes pretensiones. Su reincorporación a la rotación en enero fue un momento clave la pasada temporada. Sí, era un espantapájaros en ataque, obsceno por momentos, pero también el mejor defensor de Europa en su puesto (con permiso de Dunston), su desplazamiento lateral no tiene parangón.

Era el joker de nuestra pintura, listo pero generoso en el esfuerzo, compensaba desequilibrios con sus ayudas e infinitas posibilidades en los emparejamientos. Cualidades las suyas que no aparecen en las estadística ni saltan a la vista al aficionado, pero que son el cemento de un equipo campeón. Los que no aprecien esas peculiares aptitudes pensarán que Slaughter tiene fácil recambio, que en la NCAA das una patada a un bote y salen 20 iguales, o que los turcos son gilipollas (un poco primos quizá sí) y se hipotecan por un nigga del montón.

A botepronto no parece que el Madrid tenga prisa por buscar un sustituto. Bien Maciulis bien Jeffery Taylor, dadas sus condiciones físicas (2.01m, 102kgs) y ese cartel de destacado defensor, pueden por piernas asumir en momentos puntuales el rol defensivo de Slaughter, al menos en el puesto de ala-pívot, pero igual me parece una apaño circunstancial. No olvido que nos fue muy bien con la plantilla de 13 jugadores, diferencial en una temporada a 80 partidos y con dos de los pilares interiores (Felipe y Nocioni) en 35 primaveras por cabeza. Se demostró clave que llegasen frescos y sanos a los meses de la verdad. Hernangomez, además, está verde en la élite.

Definitivamente hace falta un recambio. A riesgo de vuestra incomprensión, no me disgusta la opción Claver, que aún no ha rubricado con Kuban. No es una estrella, pero es que la plantilla del Madrid no necesita una. Cumplió ayer 27 años, tiene pasaporte nacional y buenas piernas para defender por dentro y por fuera. No saldría caro a estas alturas del verano (Valencia no podría igualar la oferta) y encontraría un ecosistema muy favorable, pues le une buena relación con los capos del vestuario. La alternativa es esperar a descartes del mercado USA, pero no todos los días surgen oportunidades como Taylor cuando las necesitas.

¿Y ahora qué?

Inicia la sección blanca de basket una nueva era, tras el póquer de títulos, sin las urgencias históricas de resultados que marcaron la anterior, que bien podríamos titular ‘Reconquista’. El reto ahora es mantenerse en la élite continental, acostumbrarse a jugar la F4 y ganar títulos nacionales con cierta regularidad. Por otra parte, se puede y debe dar progresivamente cancha a los talentos de la cantera. Algunos tienen cabida a corto plazo en el primer equipo (Doncic), otros pueden seguir creciendo cedidos, fórmula que los casos de Díez y Hernangomez han demostrado exitosa.

En cuanto a mercado, no han pasado ni 48 horas del final de la temporada y las cartas ya están sobre la mesa. Llull se nos va. Llevamos semanas rumiándolo, no nos puede sorprender ni decepcionar, lo ha dado todo por la camiseta. Su petición al club de una rebaja en la cláusula de salida (5 millones) es una prueba casi inequívoca de que ha decidido marcharse. Y dado el caso, es imposible para el Madrid retenerle, pues la oferta es inigualable, tanto en lo económico (podría pagar la cláusula con el salario de solo 8 meses) como en lo deportivo, el reto de verse titular en una franquicia top NBA tras ganarlo todo en Europa.

Ahora bien, por muy agradecidos que estemos a Llull por su rendimiento y compromiso, no está la sección como para perdonar dinero, menos si hablamos de cifras en millones. Como alternativa, ofrecería flexibilizar los plazos de pago (a 3 o 4 años), para que el jugador no tenga que adelantar dinero o pedir un crédito (como le pasó a Ricky). Una deferencia a cambio de sus derechos preferenciales en Europa.

Confieso que veía claro que, en caso de salir Llull, el sustituto sería Jayson Granger, un base de nivel titular Euroliga, cupo nacional, agente libre, complementario a Chacho y al que imagino que le tira Madrid, donde vivió durante años. Sin embargo, tenía una oferta importante encima de la mesa del Efes (además de un proyecto interesante), los turcos han apretado con los plazos y el uruguayo ha preferido pájaro en mano que ciento volando. La web oficial del club otomano ha confirmado hace unas horas su fichaje por dos temporadas.

El panorama de bases en el mercado este verano en Europa es desolador. No me mencionéis por favor a Teodosic, Heurtel, Rice, Delaney, Koponnen y demás, en plan quiniela Marca; todos ellos tienen lucrativos contratos en vigor para el curso que viene. Esto no es fútbol, que llegas con 90 millones al Tottenham y te llevas el cromo de turno a casa. El Madrid no es el club en liza con mayor presupuesto y, además, Florentino tiene política de no pagar traspasos en basket (salvo cantidades simbólicas como los casos de Mejri, Nocioni o Campazzo). Lo que queda, una vez Sloukas ha firmado por Fenerbahce, es el francés Antoine Diot, perfil uno y medio anotador irregular, algo parecido a Jeremy Pargo, al que Rochestie sustituye en Maccabi. Calathes podría regresar a Europa, pero habría hostias con PAO y Barca.

Al final, viendo que no hay nada en el mercado digno de asumir los 25-30 minutos que libera Llull, bien podríamos dividirlos en dos. La mitad para Doncic y la otra mitad para un especialista que complemente a Chacho, pienso en Draper, ficha de comunitario, agente libre que conoce la liga y el vestuario. A todo esto, claro, Campazzo saldría cedido. ¿Hablábamos de conceder oportunidades a la cantera, una vez nos hemos sacudido la urgencia histórica? Dadas las circunstancias y lo que ofrece el mercado, no se me ocurre mejor momento que el presente. Doncic, calienta que sales.

Habemus Thompkins

Hacia semanas que el río llevaba agua y parece que finalmente se confirma el fichaje de Trey Thompkins, una incorporación que considero de campanillas para el Madrid 2015/16. Un jugador de gran nivel, con margen de desarrollo dada su edad (25) y por el que siento, igual que por Rivers, cierta debilidad estética. Llegará para suplir a Bourousis, que bajó los brazos hace ya algunos meses, entre problemas físicos y un mal encaje en el sistema Laso, ese que tritura pívots que sepan hacer al poste la O con un canuto. El club tendrá que indemnizar al griego, pues le quedaba un año de contrato, si bien no será completo, pues dado su valor de mercado no debería tener problema para encontrar acomodo en un buen equipo Euroliga (¿Olympiakos o PAO?). 

Del perfil de Thompkins, de su enorme talento ofensivo y extenso repertorio, ya escribí dos semanas atrás. El club ha trabajado a la rusa, cerrando el fichaje antes del verano para evitar entrar en pujas que encarezcan la operación. Llega como agente libre y firma supuestamente por tres campañas. A botepronto, tras haberle seguido de cerca este curso en Rusia y si la rodilla le respeta, me parece el mejor interior americano que aterriza en la casa blanca en bastantes años, quizá desde Arlauckas. Además, la llegada de Thompkins por Bou unida al probable retorno de Hernangomez por Mejri supone rejuvenecer 14 años la pintura blanca, sin aumentar coste ni perder a priori nivel (lo cual no es difícil, dado el pobre rendimiento este curso de los dos sustituidos).

La principal complejidad del desembarco de Thompkins reside en el overbooking de pasaportes extracomunitarios. Ni Ayón (intocable) ni Campazzo (que en principio sigue) han conseguido aún el pasaporte comunitario que prometieron sus agentes y el de Rivers podría peligrar con la nueva legislación.

La noticia de Thompkins llega en puertas de la final ACB, para la que el Barca se clasificó en el último minuto del quinto partido y despertando más dudas que certezas. El Madrid también pasó por momentos apuros en su eliminatoria ante Valencia, si bien mostró el suficiente carácter para robar ambos encuentros a domicilio y evitar volver al Palacio.

Bienvenido, Titán

El fichaje de Ayón supone un final feliz a una película cutre, la del Madrid este verano. No insistiré más en el tema, suficientemente versado. El resultado es una plantilla de 13, en vez de los 11 del año pasado (Díez no pasaba el corte), que en realidad fueron casi siempre 10 por las continuas lesiones de Draper. La experiencia nos enseñó que con un calendario de 75 partidos una plantilla de 13 no es un lujo ni un inconveniente (habrá run run por los descartes, es un precio asumible), sino un seguro y una ventaja competitiva. Pero no es una cuestión sólo numérica, Ayón es una incorporación de nivel, que además casa con el estilo Laso, que ya solicitase su fichaje en 2012. Su llegada logra el objetivo deseado por la directiva, equilibrar la plantilla a la del Barca, con el que nos volveremos a jugar todos los títulos, incluida esa F4 en Madrid.

A comienzos de verano nadie nos hubiese creído si le decimos que el mexicano terminaría vestido de blanco. El escenario lógico era que le firmase alguna franquicia NBA o en su defecto se lo quedase el Barca. A este respecto, por cierto, creo que Chichi se ha equivocado, echándonos de paso un cable. Pleiss ha salido caro (600 de traspaso + salario de 1.8mill anuales) y su perfil es un calco al de Tomic (centímetros y ataque, pero escasa movilidad e intimidación), cuando Ayón, del que tenían los derechos, hubiese sido el sustituto perfecto para Dorsey que, con un perfil complementario a Tomic, tan bien rindiese el curso pasado.

Ayón firma por dos temporadas, más una opcional. Su sueldo serán 1.8 millones de euros brutos, de los que casi 600k compensarán el dinero que ha adelantado el jugador al Barca (los 290k que debía eran netos). En su paso por la NBA Ayón ganó 7 kilos de masa muscular, así que ahora es más capaz que antes de defender a pívots natos, aunque ha perdido algo de movilidad respecto a su versión de Fuenlabrada. En todo caso, y en función del rival, en Europa puede alternar los puestos de pívot y ala-pívot, con lo que abre la puerta a que Nocioni juegue minutos de tres, una variante a la que de todas formas sospecho que Laso recurrirá sólo en contadas ocasiones. Al margen de debates tácticos, siempre es una ventaja contar con peones que puedan alternar posiciones. El curso pasado teníamos sólo dos (Llull y Rudy), pero este verano hemos añadido tres al roster, con Nocioni, Rivers y Ayón. El mexicano no es un portento en cuanto a recursos ofensivos en 1×1, pero en todo lo demás es un notable. La suma final le convierte en un recurso valioso que equilibra la pintura blanca. Ayón tiene buenas manos, así que pasa, rebotea y roba balones. Además, sabe leer el juego y moverse sin balón, con lo que suma en 2×2, una característica que escaseaba entre nuestros pívots… Resumiendo, Ayón nos hace mejores. ¡Bienvenido Titán!

Ayón, la Odisea

La operación para su desembarco se está retrasando más de lo deseable, no en vano es relativamente compleja, una pequeña odisea. Aun así, y pese a titulares en la dirección contraria, mantengo el optimismo: Ayón será blanco en los próximos días. ¿En qué me baso?

1) La propuesta del Madrid es la más conveniente. Una ciudad y un idioma que conoce (al parecer Ayón habla pobremente inglés, pese a jugar dos cursos como trotamundos en la NBA). La oferta china es la más alta económicamente, si bien no creo que la del Madrid quede muy lejos. En todo caso, pudiendo elegir, a su familia no le debe apetecer un pimiento mudarse a Shandong, para que Gustavo juegue en los ‘Toros Flamantes’. Tiene también una oferta en firme de los Spurs, atractiva por aquello de ser el mejor equipo de basket del mundo. Pero le corresponderían poquísimos minutos, rol de agitatoallas, y sin oportunidades de lucimiento no se le abriría ninguna puerta futura en la NBA (pregunten a Baynes), que es de lo que se trata. Además la oferta es pírrica, por sólo un año y no llega ni al millón de dólares. En euros debemos estar hablando de unos 650k, de los que 290k van impepinablemente al Barca como tarde en noviembre. A ojo de buen cubero, calculo que el Madrid le esté ofreciendo un contrato a mitad de camino del de Bourousis y el de Nocioni, entre 1.2 y 1.5 millones de euros anuales.

2) Según información de Encestando, Ayón habría comunicado al Barca su intención de saldar su deuda esta misma semana, esa deuda que libera sus derechos para militar en Europa. ¿Para qué el apuro? Si no tuviese intención de jugar en el viejo continente, aún le quedarían dos meses para apoquinar. Un asunto sensible, dado que el jugador debe andar con el agua al cuello. El apuro se debe a que la oferta del Madrid (2 temporadas garantizadas + 1 opcional) está condicionada a que Ayón llegue con la libertad bajo el brazo. Es básicamente una cuestión de pudor. El Madrid no quiere que conste ante la opinión pública que va a pagar 290k euros al eterno rival por un jugador del que pudo comprar los derechos en su día por cuatro perras (una operación en la que, por cierto, Laso insistió bastante). Es decir, postureo para ocultar un error pasado. “Toma el dinero y paga tú que a mí me da vergüenza”. Al final, claro que el Madrid va a pagar al Barca, pero de forma indirecta. Tampoco hace falta ser ingeniero fiscal: al sueldo que haya acordado Ayón con el Madrid se añaden 145.000 euros en cada una de las dos temporadas garantizadas, en concepto de compensación por el dinero que ha tenido que adelantar ahora… Y comieron perdices.

Ayón, la guinda de un pastel torcido

Que Gustavo Ayón jugará de blanco esta temporada parece meridianamente claro a estas alturas. Ahora bien, quedan flecos sensibles por cerrar. El primero de ellos es el precio, asunto sobre el que estos días se ha publicado información algo confusa, excusable hasta cierto punto, pues no existía ningún precedente. Al parecer la libertad del mexicano cuesta tanto como su deuda pendiente con el Barcelona, que pagará el Madrid (es decir, no sale del sueldo del jugador) y que, según información de Encestando, asciende a 290.000 euros. Florentino habló personalmente con Ayón el 21 de agosto, tras un amistoso contra Croacia en Badalona, de lo que deducimos que el dinero no será problema, pues las raras veces en que el presidente se remanga para el basket no escatima en gastos. En todo caso, esos 290k parecen un precio razonable dada la categoría del fichaje y las alturas del verano a las que estamos.

Otro asunto sensible son los cupos, donde el rompecabezas es importante. Durante su etapa en Fuenlabrada el mexicano comenzó los trámites para la obtención de pasaporte español, unos trámites que aparcó a su marcha a la NBA, pues no pensaba volver y allí no le hacían falta. Esos trámites se han retomado pero tardarán meses en cristalizar. La buena nueva es que KC Rivers no ocupará plaza de extracomunitario, tras haber obtenido pasaporte cotonou de sabe dios qué república bananera africana (no me entusiasma este mercadeo, pero repito, no fue el Madrid el que abrió la puerta). La mala nueva es que los papeles de Campazzo van más lentos de lo esperado y probablemente no tenga el pasaporte italiano listo para el comienzo de la competición. Así que arrancamos con tres extracomunitarios, pudiendo convocar sólo a dos en liga nacional. 

Suenan rumores de que el club se plantea, hasta que se arreglen los papeles de Facundo, dejar a Ayón para Euroliga y a Slaughter para ACB. Otros rumores apuntan directamente al despido de Masacre, escenario improbable, pues la indemnización sería un rejonazo, dado que tiene dos años garantizados de contrato por un total de 1.5mill. Su renovación fue una cagada, sí, pero ya que nos le comemos con patatas, tratemos de sacarle algún provecho. Por la experiencia del año pasado, cuando pagamos caro llegar con la lengua fuera al desenlace, sabemos que 13 fichas no son un lujo para una temporada a 75 partidos. No hay que irse muy lejos, nuestro rival directo va a tener 15 jugadores, se queda Eriksson. Una vez se solucione el pasaporte italiano de Campazzo (dando por entendido que un 3º base es más importante que un 6º pívot), el Madrid podría alinear a Slaughter y Ayón juntos en ACB, abriendo la puerta a que descansen ocasionalmente Felipe o Nocioni, que suman 69 primaveras. En fin, que el proceso ha sido verdaderamente chapucero (y más caro de lo esperado), pero el resultado no deja de suponer una mejora del plantel, que a mí, como aficionado, es lo que más me importa. Hace 10 días teníamos a Slaughter de 5º pívot en una plantilla de 12 jugadores, y hoy sumamos a Ayón y tenemos 13 fichas. ¿Pelillos a la mar?