Eurobasket sabor merengue

El verano que termina viene a recordarnos que la triunfal temporada pasada del Madrid se fraguó en la mejor plantilla de su historia. La prueba del algodón es que los mismos jugadores siguen brillando por separado y en diferentes ecosistemas: dos madridistas en el quinteto ideal del Eurobasket y otro par en el del Torneo de las Américas (Ayón y Nocioni).

Chacho, con todo, no firmó ni de lejos los mejores números entre los bases (medias de 10 puntos, 4,3 asistencias), pero brilló con luz propia en los finales apretados, que fueron unos cuantos y decidieron la suerte del torneo. Pero si un madridista ha redoblado su caché estas dos semanas es la tanqueta de Kaunas, estrella junto a Valanciunas de la sorprendente Lituania. Su 50 de valoración en octavos de final ante Georgia queda inscrito en la historia de los Eurobasket. Un lujo de actor secundario para el club blanco. Basta recordar que el Barca tiene a Perperoglu de alero titular (3/14tc, valoración acumulada de -2) y el Madrid a Maciulis de reserva.

Sin embargo, no todo son buenas nuevas. Rudy dio la cara ante Francia y Lituania, pero en general maljugó todo el torneo por dolores de espalda, rematados con ese bloqueo de Jankunas en la final. “Seguro que en el club no estarán muy contentos por haber hecho esto”, dijo anoche en referencia a haber forzado. Pues no, la verdad. Viernes y domingo de esta semana se juega el Madrid en Brasil la Intercontinental (ante el Bauru de Hettsheimer) y cuento con la baja de Rudy, que probablemente se extienda a la supercopa, el siguiente fin de semana, 2-3 de octubre.

Llull destacó en la final y cumplió sin alardes el resto del torneo. A Scariolo, como a todos los entrenadores, le encanta por su defensa y versatilidad 1-2, así que no le faltó tiempo en pista ni cuando los tiros no entraron. Willy jugó minutos interesantes en los amistosos de preparación y en la fase de grupos del torneo, mientras Felipe fue un dignísimo tercer pívot pese a sus limitaciones físicas en la élite FIBA. Su importancia decreció según se fue entonando un Mirotic, solvente en su rol de cuatro tirador, si bien cada vez menos implicado en intendencia: 5 rebotes en 84 minutos entre cuartos, semis y final.

Y mientras todo eso pasaba, el Madrid disputaba en cuadro los únicos tres amistosos de su telegráfca temporada. Soberbio como todos los veranos Jaycee Carroll, 33 puntos de media, lo retoma donde lo dejó el curso pasado. Thompkins se estrena con la casaca blanca con 15 puntos por partido pero porcentajes reguleros y jugando más lejos del aro de lo que esperaba. Temo que Laso le arrincone como especialista, pues tiene hechuras y repertorio como para ser mucho más que un simple cuatro y medio con buena mano. En fin, es pronto para sacar conclusiones. Quien no ha debutado aún es Jeffery Taylor, por problemas musculares, si bien no sufre nada serio y es probable que juegue ya en Brasil.

Lo más esperanzador de la pretemporada es ver a Doncic plenamente adaptado a la dinámica del primer equipo. Está ansioso por demostrar de lo que es capaz, que es una salvajada. Debe cuidar las pérdidas y mejorar la selección de tiro, pero es que ve el baloncesto en technicolor (¡25 asistencias en tres partidos!), va fuerte al aro (21 faltas recibidas) y tiene empaque de líder. Además puede alternar puestos de 1-2, lo que le ayudará a jugar más minutos este curso. Disfrutémosle mientras nos dure.

La hora de Luka

No estaba muy convencido, lo reconozco, cuando supe por primera vez que Doncic formaría parte del primer equipo el curso 2015/16. Se me vinieron a la cabeza los precedentes de Willy Hernangomez y Dani Díez, que básicamente cortaron su progresión durante un año para completar cupos/convocatorias y calentar banquillo en la primera plantilla. Fue cedidos en Sevilla y San Sebastián cuando dispusieron de minutos de calidad y desarrollaron su talento. Sin embargo, según pasan las semanas me voy convenciendo del sentido de la ‘Operación Lukita’. 

Primero, porque directiva y cuerpo técnico se han ganado un cierto margen de confianza tras varios años de aciertos. De un tiempo a esta parte no se da puntada sin hilo, incluso en los fichajes de menos relumbrón, digamos Darden o Rivers, que a su llegada nos parecieron planes B o apaños, resultó que se trataba de jugadores a los que el club seguía hacía tiempo y estaban destinados a cumplir funciones muy concretas para el funcionamiento del engranaje. Son la misma directiva y cuerpo técnico, que han seguido semana a semana la evolución de Lukita, los que deciden subir al muchacho este curso. Junto a Doncic aterriza quien mejor le conoce, Paco Redondo, su entrenador los últimos años en el junior, que sustituye a Zan Tabak como asistente de Laso. La presencia de una cara conocida será seguro un punto de apoyo para el chaval, recordamos, de solo 16 primaveras.

Respecto a su papel en el equipo, dispondrá en
 el peor de los supuestos de los mismos minutos que Campazzo el curso pasado, 475, la mayoría en en ACB (380). Una cifra no despreciable teniendo en cuenta la presencia de un escolta que podía ejercer de base (Rivers) y dada la buena salud de los Sergios. El Madrid disputó exactamente 80 partidos oficiales, que se dice pronto, de los que el Chacho se perdió 7 y Llull solo 3. En todo caso, ya no por lesiones sino por una cuestión de descanso, Willy y Luka deberían jugar muchos minutos los domingos, especialmente en casa. 

El rendimiento de Doncic me genera pocas dudas, más aún con lo bajo que dejó Facu el listón, lo que no fue impedimento para una temporada redonda del equipo. Los terceros bases no ganan ni pierden títulos, no al menos en el Madrid de los Sergios. Además este curso hay mucha menos presión de resultados, la deuda histórica más acuciante quedó ya saldada. Puestos a sacar punta, tengo dudas del puesto en el que debe jugar Doncic (1.98m), que por lo poco que le he visto no me parece un base puro, un combo siendo generoso, o más bien un escolta con gran manejo de balón. En todo caso, es una preocupación menor, pues el talento se acaba abriendo paso y a Luka le sobra, además de ambición. Estos días previos a la pretemporada no descansa bajo ninguna palmera sino que los dedica a perfeccionar el tiro con un afamado entrenador especialista de EEUU, Mike Penberthy. Una ambición que me recuerda a los veranos en Montenegro del Mirlo con el ‘maestro Shaolín’. Reclutado con 13 años, Doncic es el producto más perfecto de la nueva era de la cantera blanca. Su lugar a medio plazo está en la NBA, disfrutémosle mientras dure.

¿Y ahora qué?

Inicia la sección blanca de basket una nueva era, tras el póquer de títulos, sin las urgencias históricas de resultados que marcaron la anterior, que bien podríamos titular ‘Reconquista’. El reto ahora es mantenerse en la élite continental, acostumbrarse a jugar la F4 y ganar títulos nacionales con cierta regularidad. Por otra parte, se puede y debe dar progresivamente cancha a los talentos de la cantera. Algunos tienen cabida a corto plazo en el primer equipo (Doncic), otros pueden seguir creciendo cedidos, fórmula que los casos de Díez y Hernangomez han demostrado exitosa.

En cuanto a mercado, no han pasado ni 48 horas del final de la temporada y las cartas ya están sobre la mesa. Llull se nos va. Llevamos semanas rumiándolo, no nos puede sorprender ni decepcionar, lo ha dado todo por la camiseta. Su petición al club de una rebaja en la cláusula de salida (5 millones) es una prueba casi inequívoca de que ha decidido marcharse. Y dado el caso, es imposible para el Madrid retenerle, pues la oferta es inigualable, tanto en lo económico (podría pagar la cláusula con el salario de solo 8 meses) como en lo deportivo, el reto de verse titular en una franquicia top NBA tras ganarlo todo en Europa.

Ahora bien, por muy agradecidos que estemos a Llull por su rendimiento y compromiso, no está la sección como para perdonar dinero, menos si hablamos de cifras en millones. Como alternativa, ofrecería flexibilizar los plazos de pago (a 3 o 4 años), para que el jugador no tenga que adelantar dinero o pedir un crédito (como le pasó a Ricky). Una deferencia a cambio de sus derechos preferenciales en Europa.

Confieso que veía claro que, en caso de salir Llull, el sustituto sería Jayson Granger, un base de nivel titular Euroliga, cupo nacional, agente libre, complementario a Chacho y al que imagino que le tira Madrid, donde vivió durante años. Sin embargo, tenía una oferta importante encima de la mesa del Efes (además de un proyecto interesante), los turcos han apretado con los plazos y el uruguayo ha preferido pájaro en mano que ciento volando. La web oficial del club otomano ha confirmado hace unas horas su fichaje por dos temporadas.

El panorama de bases en el mercado este verano en Europa es desolador. No me mencionéis por favor a Teodosic, Heurtel, Rice, Delaney, Koponnen y demás, en plan quiniela Marca; todos ellos tienen lucrativos contratos en vigor para el curso que viene. Esto no es fútbol, que llegas con 90 millones al Tottenham y te llevas el cromo de turno a casa. El Madrid no es el club en liza con mayor presupuesto y, además, Florentino tiene política de no pagar traspasos en basket (salvo cantidades simbólicas como los casos de Mejri, Nocioni o Campazzo). Lo que queda, una vez Sloukas ha firmado por Fenerbahce, es el francés Antoine Diot, perfil uno y medio anotador irregular, algo parecido a Jeremy Pargo, al que Rochestie sustituye en Maccabi. Calathes podría regresar a Europa, pero habría hostias con PAO y Barca.

Al final, viendo que no hay nada en el mercado digno de asumir los 25-30 minutos que libera Llull, bien podríamos dividirlos en dos. La mitad para Doncic y la otra mitad para un especialista que complemente a Chacho, pienso en Draper, ficha de comunitario, agente libre que conoce la liga y el vestuario. A todo esto, claro, Campazzo saldría cedido. ¿Hablábamos de conceder oportunidades a la cantera, una vez nos hemos sacudido la urgencia histórica? Dadas las circunstancias y lo que ofrece el mercado, no se me ocurre mejor momento que el presente. Doncic, calienta que sales.