No hace tanto, solo dos años, Maciulis fue incluido en el quinteto ideal del Eurobasket tras guiar a Lituania a la plata. Enchufó un 54% de triples en aquel torneo, 14 de 26. Siempre ha tenido un rol secundario en el Madrid de Laso, pero era ponerse la camiseta de su selección y regresar a la burguesía FIBA. Bien, pues ya ni eso. El Jonas de este Eurobasket ha sido el mismito de los playoffs ACB, acumula 6 de 44 triples en sus últimos 16 partidos oficiales, ya saben, abierto en su mayoría, diría que suficiente como para considerarlo tendencia. El ritmo de su declive compite con el de Rudy Fernández (tienen la misma edad, 32), en su caso sin cirugía mayor como atenuante.
Para más inri, en este Eurobasket han brillado aleros jóvenes que eran agentes libres este verano, digamos Timma (25) y Ponitka (24), cuyo rendimiento, por otra parte, tampoco puede coger por sorpresa. Opciones claras para sustituir a Maciulis en un rango salarial igual (Timma) o inferior (Ponitka). Pero había un impedimento, la penitencia de un clamoroso error directivo, la renovación por dos años garantizados que le firmó el club en mayo de 2016. Digo clamoroso porque la temporada 2015-16 de Maciulis, la previa a esa renovación, tampoco fue primorosa como para justificar ese segundo año garantizado. Un 1+1 hubiese servido, no había equipos Euroliga haciendo cola por ‘birlárselo’ al Madrid, como tampoco los ha habido este verano, que el club se ha querido deshacer de él.
Se le ofreció al terminar el curso una compensación para rescindir su contrato, pero el jugador la declinó, en su perfecto derecho. Y como la sección anda este verano en modo rácano, pues no contraofertó una cifra algo superior, suficiente como para que le compensase cogerla y regresar a Kaunas, donde seguro terminará su carrera. El Madrid simplemente se ha resignado a una ficha de unos 800k euros por un jugador del que se espera ya bien poco. «Que juegue de ala-pívot y haga de Chapu», he llegado a escuchar. Es bien majo pero no tiene el carisma de Nocioni, además no juega de ala-pívot ni con Lituania, donde sí lo hace Kuzminskas, igual de alero que él y al que saca 10 kilos. En todo caso, no se trata ya de si puede, sino de para qué. No son ala-pívots lo que necesita el Madrid, la posición mejor cubierta de la plantilla, más aún con el pasaporte esloveno de Randolph, que abre a Thompkins las puertas de la ACB.
El roster necesita un alero, el puesto natural del lituano, especialmente tras la lesión de Llull, pues Doncic tendrá que jugar muchos minutos de base y el puesto de tres se queda cojo, con mucha cantidad pero escasa fiabilidad: Taylor, que no deja de ser un especialista defensivo, Yusta y Radoncic, con los que no se puede aún echar cuentas en partidos de máxima exigencia, más la comentada versión menguante de Maciulis. He escuchado que «el alero titular del Madrid es Rudy». Por una parte, dudo que Rodolfo esté para el despliegue físico que requiere el puesto, y por otra la manta mide lo que mide: sería un quedarse con los pies al aire para taparse la cabeza.
Rivales directos del Madrid han hecho este verano un esfuerzo económico extra, Fenerbahce para cubrir la marcha de sus dos estrellas y el Barca para regresar a la élite. Si el club blanco no está dispuesto a ampliar inversión para seguir el ritmo, más le vale optimizar recursos, es decir, hilar muy fino en cada decisión directiva, como en general ha venido haciendo en los últimos años, nada que ver con los tiempos de amateurismo con Antonio Martín al frente, aquel que firmó 5 millones garantizados a Hervelle. Y es precisamente por eso, porque se vienen haciendo las cosas bien, que llama la atención un fallo tan claro como fue ese segundo año garantizado en la renovación de Maciulis y por el que ahora se paga.
Si Rice jugase en el Armani Milán o el Brose ni siquiera habría conversación. La hay porque juega en el Barca y al aficionado madridista futbolero le da morbo el potencial titular en Marca, ‘Rice escribe de blanco su revancha’. La conversación en realidad es un disparate. El Madrid nunca asumiría su ficha y el Barcelona no le pagará el finiquito que le corresponde sin una cláusula de no competencia directa (ACB), igual que hizo el propio club blanco con Othello. Eso para empezar, y para seguir está su nivel deportivo, que con Montenegro continúa en los mismos guarismos chucheros que con el Barca, con bajos porcentajes de tiro (12/31) y tantas pérdidas como asistencias (7/7).
Uno como aficionado necesita alicientes, ilusión, el deporte no deja de ser entretenimiento y Florentino lo sabe mejor que nadie. El verano del Madrid de basket, sin embargo, desprende dejadez, resignación y tacañería, lo sospechábamos y ahora, en una situación de necesidad como la lesión de Llull, se confirma con crudeza. Desde esta tribuna
Ligamento cruzado, de 7 a 9 meses de baja. Qué forma de amanecer, nos hemos quedado sin Llull este curso. Una lesión que reduce sensiblemente las opciones de Euroliga del Madrid, en una temporada en que se daban muchas circunstancias favorables, sobre todo el éxodo en rivales directos. El primer instinto es maldecir la Ñ y sus chorrigiras, que el Madrid lleve años siendo el club ACB que más expone en la selección ‘de todos’ (curiosamente no este verano).
Llevo todo el verano recetando tranquilidad y perspectiva a los que pedisteis demoler el proyecto en pleno calentón por las derrotas ante Fenerbahce y Valencia. El Madrid partirá de nuevo en la terna de favoritos a la Euroliga el próximo curso, por plantilla y continuidad de proyecto, pero también hay espacio a una crítica constructiva de los movimientos del club, que transmiten dejadez, relajación y exceso de confianza. Demasiada tras una temporada reguleras. Con poca inversión extra y bastantes más ganas se podía haber hecho mejor.
Algo tuvo que pasar con Othello Hunter en el vestuario, algo que desconocemos y que justifique su
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