¿Cómo suplir a Doncic?

Klemen Prepelic y Gabriel Deck

Vuela del nido, es ley de vida, manque pese. Algún iletrado soñó con su permanencia otro curso, desde ese complejo tan de merengue futbolero de equipo más rico del mundo. “¿A dónde va a ir que mejor esté?” Pues a la primera división del basket mundial, ni más ni menos, a donde por nivel pertenece, y agradecidos que estamos por el tiempo que le hemos disfrutado, del que aprenderemos a presumir en su justa medida cuando el paso del tiempo nos de un poco de perspectiva histórica. Deja Doncic, además de un saco de récords de precocidad, un doblete tremendamente meritorio en las vitrinas del club. Deja también, por cierto, alrededor de dos millones de cláusula, una transferencia que ya ha hecho efectiva y que se utilizará, no para fichar un sustituto, como alguno supondría, sino para reducir el déficit presupuestario de la sección y saldar parte de las primas por resultados de este curso, como ya se hizo cuando salió Mirotic.

Luka no tiene sustituto, cuanto antes lo asumamos mejor viviremos, sin frustraciones innecesarias. Y no lo tiene por el sencillo motivo de que no hay en el baloncesto europeo jugador cercano ni a su nivel en pista ni a su perfil poliédrico. Además de ser un catacrack, es una jodida navaja suiza, capaz de tirar de fuera, crear desde bote, postear o liderar en rebotes y asistencias. Si hasta se marcó un triple doble en ACB…

Lo que sí puede hacer el Madrid es ‘trocear’ las distintas facetas en las que sumaba Doncic y tratar de cubrirlas no con un solo jugador sino con varios, mediante fichajes y cambios de rol en el roster. Esos fichajes ya se han consumado, entusiasmen más o menos, y no esperaría ninguna nueva incorporación en el juego exterior. Tampoco entusiasmaba Causeur y se cascó 17 puntos en la final de la Euroliga… Gabriel ‘tortuga’ Deck vendría a llenar el vacío que deja Luka en rebote y capacidad de emparejarse con aleros, mientras de Prepelic se esperan puntos desde tiro exterior.

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El puesto de base

En todo caso, el principal sustituto de Doncic está en casa y se llama Sergio. Me explico… la mejor versión del esloveno, la de su última temporada de blanco, nunca llegó a coincidir con el mejor Llull, ni siquiera con una versión potable, debido a la lesión del menorquín y a su muy entendible bajo nivel tras la reaparición. Es Llull y no ninguno de los zumbones que algunos sugerís quien debe suplir la producción de Luka desde bote, asistencias y, sobre todo, liderazgo. Cuánto echemos de menos a guonderboy dependerá en buena parte de si el menorquín es capaz, tras un verano sin selección y una pretemporada completa, de recuperar el próximo curso un nivel parecido al de la 2016/17. Sus playoffs ACB fueron preocupantes, pero no seré yo quien ose dudar de Llull.

Contará de todas formas con el mejor lugarteniente posible en la figura de Campazzo, que ha aprovechado los minutos durante el año de baja de Llull para erigirse en uno de los 10 mejores bases del continente y que no parece haber tocado todavía techo. Como tercer base, baratito y cupo nacional, porque no hace falta más, el club apuesta por el canterano sueco Melwin Pantzar, que ya jugó 4 partidos el cuso pasado y que tendrá ficha de primer equipo.

Entiendo que, desde un punto de vista pajiplantilla, la prole prefería y hasta esperaba el fichaje de un Mbappé, el apellido rutilante al que Florentino ha acostumbrado a la parroquia futbolera. Esperad sentados, el sustituto de Doncic es la suma de Prepelic, Deck y la apuesta por el regreso del mejor Llull. “¿Encima Pantzar? ¡Vamos, no me jodas!”, he llegado a escuchar. Pues sí, Pantzar; cantera y continuidad, bueno conocido en vez de mejor por conocer, la estrategia del club desde hace años y ahí están los resultados.

El doblete que nos deja Doncic

El Real Madrid celebra el 34 título ACB en el Buesa Arena de VitoriaCae el telón de la temporada con el Madrid de vuelta al trono nacional, el que cediese el curso pasado y casi exigible a un campeón de Europa. Un título incontestable esta vez, con un estratosférico balance de 38-5 entre fase regular y playoffs, 8 derrotas menos que Baskonia, con mucho el segundo mejor del curso ACB. Es el premio a un grupo que no perdió la paciencia ni la compostura en la adversidad, empezando por el entrenador, un doblete de mucho más mérito que el de 2015, con plaga de lesiones y la F4 esta vez en ‘campo neutral’. Nunca llegó a juntar Laso sano y en forma al quinteto titular teórico, ni cerca, sólo hay que ver cómo han terminado la temporada Llull y Randolph, uno con bastante más excusa que el otro.

El cuarto partido, como suponíamos, tuvo menos historia que los anteriores, que había quemado Baskonia todas sus naves el domingo. Con Voigtmann mermado y Shengelia desdibujado, le falta potencia de fuego a los vascos para ganar una serie a este Madrid.
Mandaron los blancos en el marcador toda la segunda parte, sin rentas amplias pero con sensación de dominio. En esas brilló Campazzo, su mejor actuación tras la artroscopia, 17+7 en 19 minutos, el propio Vildoza reconoció tras el duelo que le había “pasado por encima”. Un partidazo, el de Facu, esperanzador de cara al curso que viene que, ya sin Doncic y con la incógnita del nivel de Llull, necesita el equipo que de otro paso al frente.

Despedidas y reivindicaciones

También brilló Ayón, uno de los más criticados en el foro estos días, que ha intercalado en la final dos actuaciones notables con dos infames. Seamos un poco condescendientes, no es fácil regresar de cuatro meses de baja, encontrarte con un nuevo compañero de puesto tan dominante como Tavares y que se acuerden de tu sueldo con cada actuación mediocre. A veces nos tiramos piedras contra nuestro propio tejado. Titán es un imprescindible en el sistema Laso y un perfil complementario al de Gigante Verde. Por ejemplo, en este cuarto de la serie, cuando Baskonia subió líneas en la segunda mitad, resultó clave para engrasar la salida de balón, ofreciéndose al base y echando el balón al suelo, algo que evidentemente no puede aportar Tavares. Le queda otro año de contrato, en mi equipo siempre.

Rudy Fernández y Garino en la final de la ACB 2018

El galardón de MVP viene a ser un poco anecdótico en estos casos, fue una final coral y lo lo merecían casi media docena de jugadores del Madrid. Precisamente por eso es el equipo tan difícil de batir, no sabes por dónde te vienen. El galardón lo votan los periodistas a la carrera tras el último encuentro y fue a recaer en Rudy, que es lo que tenían más reciente, de lejos el mejor del 4º. No jugó una serie redonda, cojeó en Goya, ya el domingo recuperó sensaciones y en el último partido se ha sacado la chorra, su mejor versión cuando cuenta. Un recordatorio de que es todavía un activo muy valioso de la sección y su renovación bien merecida, cifras aparte. “Es muy fácil decir que sí al Real Madrid”, respondió a Milena en el postpartido. Rudy ha logrado desde un rol secundario reconducir su carrera después de dos temporadas en caída libre tras la operación de espalda. Se ha reinventado principalmente a base de pulir tiro el verano pasado, que se ausentó de la selección. Los números no engañan, 44% en triples este año en ACB por un pírrico 30% el pasado. Y precisamente a triples cinceló su MVP, 6 de 9 camino de 27 puntos.

El partido sirvió de despedida de Doncic, que mañana podrá acudir al Draft de la NBA para ser seguramente elegido por Sacramento. Se marcha del Madrid con los deberes completos, dejando al equipo en el trono. Tan cierto es que el Madrid es mucho más que Doncic como que Doncic ha sido el mejor de este Madrid del doblete. Se va por la puerta grande que se le resistió a Mirotic, un reinado precoz y efímero que sólo con el tiempo valoraremos en su justa medida. Quizá no deje la sensación de dominio de un Sabonis o un Petrovic, pero es mezclar churras con merinas, por la diferencia de edad y porque la élite hoy requiere un baloncesto físico y coral incompatible con aquellos milindres de 25 tiros por partido. Le dedicaré una entrada monográfica en los próximos días, hoy me quedo con su maravillosa última canasta de blanco, triple a una mano con dos minutos por jugar, la sentencia a esta ACB. Un último waltz directo a la hemeroteca…

Doncic en la final de la ACB en su despedida del Real Madrid

Doncic silencia el Buesa y reivindica su MVP

Doncic en el Buesa Arena en la final de la ACB

La temporada del Madrid se recordará por cuatro victorias decisivas lejos de Goya, a saber, el segundo de la serie contra PAO, los dos de Belgrado… y, sí, este tercero de la final ACB. La parroquia local sacó pecho por el lleno en el pabellón, pero al Madrid, después de sobrevivir a los 19.000 energúmenos de OAKA, el Buesa debe parecerle poco menos que un jardín de infancia. En la pista, eso sí, fue un duelo de alto quilataje, un triunfo que cambia la serie y bien puede acabar valiendo el título.

Aguantaron los de Laso dos demarrajes vitorianos, en el primer y tercer cuarto, una dignísima versión de Baskonia, con Vildoza y Poirier de nuevo estelares. El Madrid se agarró al duelo con piolet y, cuando la temporada estaba en juego, apareció la estrella, guonderboy, ese cuyo MVP tanto se criticó en Vitoria vino a enseñarle chapa al aspirante local. “Mira el trofeo, puedes tocarlo un poco si quieres”. Luka terminó máximo anotador y reboteador del partido, 20+9, tomando un puñado de buenas decisiones con el balón en las manos en las posesiones clave. Shengelia, desacertadito de nuevo (4/11tc), vio cómo le flotaron de 3 con un descaro casi humillante, recibió una soberana chapela en el ataque decisivo y se volvió a marchar frustrado, mohíno, con un gesto antideportivo. El valor de las acciones de Toko está cayendo sensiblemente en esta serie, ni rastro del cuatro que dominó el tramo central de la temporada.

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Perdió el duelo de MVPs… y también el de ala-pívots, ante Trey Thompkins, que ya le hizo un traje en el segundo y al que bien haríamos en empezar a ver cómo el cuatro titular del Madrid para el próximo curso, independientemente del destino de Randolph o de un eventual sustituto. Se ha ganado Trey ese estatus en pista durante todo el año, apareciendo siempre que calentaba el sol y hoy no iba a faltar a la cita: 4 de 4 triples, caen con nieve.

Apagón Llull

Rudy recuperó desde la defensa el pulso a la serie y Campazzo jugó minutos valiosos en la primera mitad, antes de que una antideportiva cogida con alfileres le sacase del partido. El que no recuperó el pulso fue Llull, que venía en modo escopeta de feria y su tercero de la serie fue ir de Málaga a Malagón: 0 de 10 de campo, el peor partido en tiro que le recuerdo, que a punto estuvo de costar caro. Pero ahí estaba Carroll para compensarlo, como durante todos los playoffs. Metió 15 puntos en 15 minutos, incluidos 5 seguidos a 6 minutos por jugar, cuando Baskonia tenía pelota de break (+7). Qué temporada la suya, 52% en triples con 35 palos, el cabrón se conserva en formol. Modo leyenda.

Aunque quizá el factor más desequilibrante, aún más que Carroll e incluso Luka, es el doctor Tavares, que pasó religiosamente consulta en el Buesa: cinco tapones colocó, dos en los últimos 100 segundos. El que le pone a Toko a 29 segundos del final quedará como una de las jugadas de la serie. Porque no es el tapón, es el impacto moral, la frustración y el miedo que genera en las filas rivales. Me lo reconocía un amigo vitoriano, “si pudiese lesionar a un jugador del Madrid, sin duda sería a Tavares”. Pensadlo bien, te estás jugando el partido, la final, y a tu jugador franquicia le colocan un tapón limpísimo, casi con el codo y sin saltar. Es humillante, cuasi pornográfico. Acciones que quedan en la retina del jugador; el martes se juega el cuarto y a ver quien es el listo que se aventura a la zona. La conclusión es que Gigante Verde no te gana partidos, lo que te gana son campeonatos, a la final de Belgrado y a sus playoffs ACB me remito. Pobre Kuzmic, le recordaremos por el tipo cuya lesión abrió la puerta a Tavares…

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Un regreso de Disney

20180425_230407.pngPartido clave, pabellón lleno, arranque difícil, villanos malvados, recuperación heórica y final feliz, el regreso de Llull fue propio de una película de Disney. Es una alegría inmensa, no sólo como seguidor blanco sino en general como aficionado al basket, volver a ver disfrutar sobre una pista a esta leyenda en activo. Se lo ha currado de veras, lo sabemos porque ha retransmitido casi en directo por redes sociales estos 8 meses de recuperación, haciendo a la afición partícipe del proceso, que hoy felizmente ha tocado a su fin.

Dicho lo cual, tampoco es cuestión de engañarnos ni chuparnos las pollas todavía, Llull está fuerísima de ritmo de competición, como no podía ser de otra manera. Sus minutos en la primera parte fueron un despropósito, restó más que sumó, ansioso y sin confianza en el tiro. Una pedrada tras otra se fue diluyendo la euforia por su retorno y la gente se concentró el partido, bronco, sin ritmo y relativamente igualado, con estrechas ventajas locales. Fue en el mejor momento de PAO, sólo un punto abajo con 4 minutos por jugar, con sudores fríos ya por lo que había en juego y dudas sobre la conveniencia de dar tantos minutos a un recién regresado, cuando Llull se reencontró al fin con el aro, 8 puntos seguidos, incluyendo dos mandarinas marca de la casa que pusieron el Palacio patas arriba. Uno de los momentos más mágicos de basket que recuerdo haber vivido en directo en Goya. Tanto así.

Pero resulta que PAO es un muro y se levantó, empató de nuevo el duelo y el que apareció entonces fue Carroll, un triple con personal para cerrar la puerta a los verdes. Se fue a 17 puntos (¡sin fallo!), los mismos que en el segundo partido, está cuajando una serie de campanillas, el mejor del equipo. 35 primaveras, otra leyenda, lo entenderemos mejor cuando no estén.

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El recurso de Felipe

Bajando al detalle, Thompkins estuvo negado con el aro y en Randolph quise ver una mejoría en el segundo cuarto, 8 puntos trabajados en la pintura gracias a su ventaja sobre Gabriel, sensaciones que no confirmó en la segunda mitad. Rudy jugó una gran primera parte pero desapareció en la segunda por problemas de faltas, mientras que Tavares sumó por primera vez en la serie, con un tramo modo Gigante Verde entre el primer y el segundo cuarto.

Se quedó en 9 minutos porque hay que dejar tiempo en pista a Felipe, que Laso ha sabido leer que supone un problema para la defensa griega. Su corpulencia para ganar la posición y su habilidad para sacar personales le convierten en un recurso recurrente en momentos de sequía: 6 faltas provocadas en 9 minutos. Doncic sigue sin tomar el ritmo a la serie, regañado con el aro, 5/20 de campo en la eliminatoria. Al menos ha sabido dar un paso atrás y centrarse en intendencia: 15 rebotes y 7 asistencias entre el segundo y el tercer partido.

La pataleta de Pascual

Viendo la actitud en pista de Pascual y sus declaraciones post partido, sospecho que ha terminado asumiendo el discurso victimista e histriónico del Jesús Gil 2.0 que tiene por presidente, populismo y Eurolig ens roba. En Barcelona enseñó algún ramalazo, pero esta semana se ha venido arriba. Ya se quejó airadamente del arbitraje tras el segundo partido (“espero que en Madrid nos arbitren como a ellos aquí”) y la cosa sólo ha ido a más tras el tercero (“no sé si hay alguna razón para jugar el próximo partido si todo está predeterminado”). Sabe que quien no llora no mama y que las opciones de su equipo en la serie pasan por un nivel altísimo de agresividad defensiva, que requiere de cierta tolerancia/listón arbitral. En realidad, el criterio cambió ya en el segundo tiempo, tras su técnica los árbitros consintieron más contacto y PAO recuperó el pulso al encuentro. De eso ni palabra, claro, difama que algo queda.

Arbitraje muy sensible el del próximo viernes, con semejantes declaraciones y la amenaza de abandonar la competición de uno de los principales clubes. En todo caso es su problema y decisión, el Madrid está a una victoria en casa de cumplir uno de los dos objetivos de la temporada, clasificarse para la F4, una hombrada en una campaña tan accidentada.

El Madrid ‘muestra chapa’ a Jasikevicius

fabien-causeur-real-madrid-eb17Lo justo, con el metrónomo, cubriendo etapas con la ley del mínimo esfuerzo, esa parece la política del Madrid para cumplir el objetivo de top-4 de la fase regular Euroliga. Y su mérito tiene, no me entendáis mal, en este curso de ‘nos ha mirado un tuerto’, que si hoy vuelve Doncic pero se lesiona Ayón, que si Llull para enero, ah, no, espera, que nos plantamos en abril y que lo mismo es mayo. Y en ese calendario de economía del esfuerzo la visita de Zalguiris aparecía como un must absoluto y el equipo rindió acorde, concentrado, desacertado desde el arco pero apretando atrás, la fórmula de duelos similares previos, que no alcanza contra un Fenerbahce pero sí ante un rival ordenado y correoso pero de un potencial inferior como Zalguiris. El milagro Jasikevicius tiene un límite.

Una victoria que da para descartar a los lituanos de la lucha por el cuarto puesto, reducida ya a un mano a mano con PAO a falta de dos jornadas. Los griegos tienen buen calendario (Valencia en casa y salida a Milán), así que el Madrid debería ganar sus dos para hacer valer el average. La visita de Brose se antoja accesible, al calorcico de Goya, ahora bien, no vale la semana que viene ir a Belgrado de turismo como este martes a Valencia.

Ante Zalguiris corrieron por momentos sudores fríos en el Palacio, 3 abajo el Madrid al descanso, tras un segundo cuarto de mucho acierto exterior lituano. Pero el equipo no se descompuso, compartió el balón (27 asistencias en 28 canastas) y emergió de nuevo la figura de Causeur, en un papel que cada vez recuerda más al KC Rivers de la Novena, de asesino silencioso. Ha recuperado en las últimas semanas el nivel del comienzo de curso, mención especial a ese partidazo que se marcó en la ‘final’ ante PAO. El equipo agradeció el regreso de Doncic tras 18 días inactivo. Sin firmar un encuentro de campanillas, sí descargó de responsabilidad en la creación al Facu, que se había cascado 36 minutazos el martes en Valencia.

Felipe encendió el ventilador en plan vintage, 16 puntos en 12 minutos, recordando al pichichi de los viejos tiempos. La puerta abierta por la baja de Ayón fue a coincidir con que el rival era Zalguiris. Todas sus canastas llegaron emparejado con Kavaliauskas, que es una madre atrás, un agujero en la falange lituana que el Madrid supo castigar. Laso, al que a veces atizamos, acertó esta vez con ese quinteto bajo en el último cuarto, con Thompkins como único interior, y a los lituanos se les acabaron haciendo muy largos los 40 minutos en Goya.

Hablemos de rotaciones

1718_MBA-RMB-(16)_H1ThumbSe lo podemos agradecer a este exasperantemente largo calendario. Si haces los deberes pronto tienes, no minutos, sino directamente partidos de la basura. La visita a Andorra era uno y por eso el pinchazo del Madrid tiene nula trascendencia, nula, porque hace ya un par de semanas que finiquitó de facto el primer puesto de la fase regular ACB (cinco victorias de distancia). Si algo se ha ganado el equipo con este tempranero primer puesto es el derecho a que se fogueen los muchachos y a rotar, para que descansen los habituales, especialmente cargados de minutos por la plaga de lesiones.

Por eso cuesta entender que Laso desaproveche esa carta, que Randle ni saltase a pista en Andorra, la ausencia de Yusta y Radoncic en la convocatoria o los sólo 5 minutos de Randolph, justo cuando más necesita tiempo en pista para recuperar ritmo de competición. En vez de eso, quemó a Luka y a Campazzo (61 minutos entre ambos) para encima acabar perdiendo, que se te queda cara de tonto.

Sí, el argentino firmó por números su mejor encuentro de blanco, su temporada es de notable. Quizá cuando regrese Llull pondremos en valor el lujo de contar con semejante base reserva, donde el Barca tiene a Pressey. Brilló también Rudy en la segunda parte y Doncic se movió en sus guarismos, hasta que lo afeó en las posesiones finales, forzando demasiado acciones individuales y con varios errores de lectura (como jugarse al poste un miss-match con Diagné). Es quizá el único lunar de su temporada, junto a las protestas arbitrales en casa. Con lo sobrado que va de recursos, que si no es por físico es por técnica, no está jugando bien sus cartas en la mayoría de ataques en finales apretados. Se le espera.

El punto de mira de Trey

Tampoco ayudó en el Principado que el juego interior ni se presentase. Tavares quedó desactivado por personales y por un par de lo más heterodoxo, este Sané, que le sacó de la cueva y castigó con seis triplacos. Thompkins estuvo negadito, su step ahead en defensa y rebote del último par de meses coincide con una fase de desacierto exterior, su habitual fortaleza. Firmó 1/7 en triples, varios liberado, y ya no es nuevo: 4/31 en los últimos siete compromisos ACB. Acumula este curso un 33% entre las dos competiciones, frente al 48% de sus dos primeras campañas de blanco. La mejor explicación que se me ocurre es el cansancio: que no es precisamente un físico privilegiado, se está cascando minutadas por mor de las bajas, sobre todo en Euroliga, y cuando uno está cansado pierde precisión. Se le espera.