La hora del nuevo Rudy

ruddddNo, Rudy no “ha vuelto”, como escuché a unos cuantos vecinos de tribuna en Goya. Aquel que vimos a su desembarco en Madrid, el vellocino, que dominaba cada faceta estadística, rompiendo a sus pares y jugando por encima del aro, esa versión se fue para no volver. La edad, la espalda, la vida. Sin embargo, coincidiendo con su último año de contrato y el karma de la paternidad, ha tenido la inteligencia de reinventarse, eso que tantas veces ha hecho Felipe, en su caso a base de pulir el tiro exterior echándole horas, hasta convertirse en un arma ofensiva fiable que sumar a su intuición atrás. Especializarse o morir. Y con el trabajo llegan los resultados, su partidazo ante Baskonia y ese game winner.

A la par que una adaptación en su juego y en su rol en el equipo, hay una madurez en pista que no aparece en la estadística pero está detrás de esta segunda primavera. No necesita ser protagonista, de hecho tiene un papel secundario, el balón apenas pasa ya por sus manos en ataque, ha dejado de ser creador para ser sólo finalizador. Selecciona bien sus tiros, a sus porcentajes me remito, no se mete en trifulcas, ni un gesto de chulería y apenas protesta a los árbitros. En un encuentro tan emocional como el de Baskonia, que era fácil engancharse, aportó la experiencia y serenidad que pedía el duelo, un líder silencioso. ¿Recordáis aquellos tiros que se cascaba otrora, ‘porque-yo-lo-valgo’, con el defensor en la cara y dejándose caer por mera pose? Ni rastro. Último balón, partido igualado, se quita al defensor con una finta y se cuadra a 5 metros sin aspaviento. De manual, chapeau.

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Trey, versión valladar

Si fuese un combate de boxeo, el Madrid habría perdido a los puntos. No ayudó la dirección de Laso, sobraron minutos de un Taylor negado y se echó de menos a Tavares en el último cuarto (otro partidazo el suyo), pero el equipo está en vena competitiva y vienen de cara. Aguantó bajo presión, cada vez que los vitorianos amagaron escapada, incluyendo esos 8 puntos abajo con 5 minutos por jugar (64-72). No concedió desde entonces ni una canasta, sólo un tiro libre.

Mención especial a Thompkins, otrora un lastre en defensa y hoy el mejor en ese capítulo, aguantando a los exteriores en mismatches, atento a balones sueltos y enseñando chapa al cacareado Shengelia, al que dejó en 3/9 de dos. Lo hizo sin concederle ni un tiro libre, sin cometer ni una sola falta en 26 minutos, en los que además tuvo tiempo de subir 13 puntos, 7 rebotes y 3 asistencias, una de sus actuaciones más completas que le recuerdo de blanco. Laso lo tiene clarinete: “Sin su defensa a Shengelia no hubiésemos ganado, ha hecho un grandísimo partido, daba una enorme sensación de solidez en el campo”.

Escucho recelos acerca de si el regreso de los lesionados puede romper la dinámica, que ya van 13 seguidas, y digo yo que bendito problema, ¿no? Sobre todo en el caso de Randolph, que puede reaparecer ya la semana que viene, pues el de ala-pívot es el puesto más cojo, con Maciulis muy justito, obligando a minutadas a Thompkins, que termina los partidos de Euroliga con la bombona de oxígeno. El sentido común dice que Jonas se caerá de la rotación, quedando para momentos puntuales, y quizá Randolph parta inicialmente desde el banquillo, hasta que coja ritmo y para no cortar el pico de forma de Trey.

Toque de atención

Todo lo bueno dicho de Rudy aplica al revés a Doncic, al que le cae el primer tirón de orejas del curso, tras varias semanas ya como queriendo entrar en barrena, más por actitud que por juego. A veces engaña por su estadística, la suma con la chorra pero no implica jugar bien, como ante Baskonia, con 16 de valoración (llevaba 14 en solo 3 minutos en pista). En este momento de la temporada diría que le perjudica más que le ayuda jugar de local, tiende a desquiciarse con el arbitraje, envalentonado con el viento a favor de jugar en casa, con el público de su lado en cada protesta, tenga o no fundamento.

Ante Baskonia, la mayoría de las veces no la tuvo, fue más la excusa tras tiro fallado o pérdida de balón. No me parece casualidad que sus mejores partidos hayan llegado como visitante, las salidas a Fenerbahce, Olympiakos y Efes, donde se olvidó del arbitraje, pues se daba por supuesto que sería adverso, y se concentró sólo en el basket. No sobraba un toque de atención del cuerpo técnico y de su entorno, es el momento de quitarse de los malos vicios, en mayo será tarde.

Tavares, la dictadura del Gigante Verde

1515773868_989332_1515789036_noticia_normalEl guión parece un calco inverso del batacazo del Madrid de fútbol este curso. No ha terminado aún la primera vuelta de la ACB y la fase regular es un paseo militar. Balance 15-1 y cuatro victorias de distancia al segundo clasificado, el Barca, que cayó con claridad en casa con Unicaja, abortando el enésimo conato de recuperación, pinchazo que coincide sospechosamente con el regreso a la convocatoria de Rakim Sanders… Segundo clasificado es también Fuenlabrada, que se llevó un agua de Goya (+28), el mismo que Jimki el viernes (+17), en Moscú para más inri.

Está el Madrid en ese plan, y son ya 12 seguidas, con el piloto automático y los secundarios cada vez más crecidos. Corren ríos de tinta sobre Doncic, sus flirteos con el triple doble y los pronósticos del draft, y pasamos por alto a veces batallas paralelas dignas de mención, como las exhibiciones de baloncesto que está regalando en los primeros cuartos ese heterodoxo quinteto que se ha inventado Laso, con Campazzo, guardaespaldas Causeur, Yusta, Thompkins y Tavares. Cinco reservas ejerciendo de titulares, defendiendo como perros y buscando como artesanos las situaciones de ventaja en ataque estático, que con esos cinco tampoco son necesariamente tantas.

Costó 45.000 dólares

Capital en ese quinteto, construido desde la retaguardia, es el Gigante Verde. “Tavares resulta determinante, ocupa mucho espacio y mejora nuestra defensa”, dice Laso del caboverdiano, que cierra la semana con números estelares, 50 de valoración en dos partidos.

Admitámoslo, ni en el más optimista de los escenarios imaginábamos semejante rendimiento a corto plazo, cuando hace sólo dos meses compartía con Pasecniks y Pustovy terna de futuribles para suplir las bajas de Ayón y Kuzmic. El de Granca sigue estancadísimo y el ucraniano se está deshaciendo cual azucarillo según avanza el curso, además, ambos requerían un desembolso de seis cifras en concepto de transfer.

Y entonces sonó la flauta, que es como muchas veces se escribe la historia, y Tavares se puso a tiro por la simbólica cifra de 45.000 dólares. Ha entendido su rol y lo aplica con machacona sencillez, sin extralimitarse, que con 221cms no hace falta. Rebote en ataque -> sacar el balón afuera, a los artistas. Bloqueo en cabecera -> buscar el melón en la continuación. Y así sucesivamente.

Tavares está formando un tándem curiosón con Thompkins, menos certero por fuera que de costumbre (2/15 triples en los últimos 4 partidos ACB), pero jugando mejor sin balón desde hace semanas, usando su corpulencia para ganar la zona y generarse posiciones cerca del aro (5/6 a Fuenla). Al fin y al cabo, no es más atlético pero sí más corpulento que la mayoría de sus pares en Europa.

El que sí anda de dulce desde el arco es Rudy (9/11 esta semana), aunque este curso más que novedad es ya tendencia, que acumula un soberbio 51 de 103 triples entre las dos competiciones. No hay casualidades, ahí se notan las sesiones de práctica de tiro este verano sin selección, que ni en su etapa vellocino de oro las enchufaba así. Si el físico le respeta, aunque sea en esta versión ya de por sí mermada, puede echar una mano otro año y por ejemplo retirarse en 2019 con Felipe…

Yusta y Radoncic, la cantera sin postureo

_1RM1322ThumbUno no puede controlar que le toque la lotería, lo que sí puede es comprar muchos décimos, que al final algo cae. Visto desde una perspectiva histórica, Doncic es el Gordo de navidad, la guinda del pastel, el resultado de los muchos décimos que viene desde hace ya tiempo comprado la cantera del Madrid, una labor a medio largo plazo y casi siempre por debajo del radar de la prensa.

Antes de Doncic ya había tocado la pedrea, Mirotic y Hernangomez, que hoy militan en la NBA, el primero con galones, y antes aparecieron Aguilar, Beirán, Dani Díez, Antelo o Tomás Bellas, que no tendrán nivel para un Madrid pero sí para destacadas carreras ACB, algunos incluso convocados con la selección. Recordemos que hubo un tiempo, no hace tanto, en que Roberto Nuñez, Antonio Bueno y Hernández Sonseca eran las joyas de la factoría blanca…

Frente a los clubes que alardean de cantera y la tienen abandonada, reducida a un mero eslogan, el Madrid ha crecido trabajando en silencio, desde la nada absoluta de los años 90 hasta convertirse en la mejor factoría del país. Porque la cantera auténtica, no la del postureo, requiere inversión, proyecto y constancia. No hay atajos ni rendimiento garantizado, cantera no es pagar 400.000 euros por Hezonja y ponerle en el filial a tirarse las zapatillas. Cantera es armar una estructura, con entrenadores, educadores e instalaciones propias, tejer una red de convenios con colegios, patronatos municipales y clubes de pueblo, los ‘vinculados’ (el Madrid ha pasado al Estu por la derecha en este ámbito de 10 años a esta parte), contar con ojeadores en los balcanes para reclutar a Luka y Mirlo cuando aún juegan a los playmobil y, por supuesto, un entrenador en el primer equipo que les de cancha.

PabellonMadrid

Esto último es lo más vistoso y quizá lo menos importante de la lista, pero al final el primer equipo es el escaparate, lo que el padre conoce cuando escoge destino para su hijo que apunta maneras. Y lo que ve en la capital es a Estudiantes entregado a zumbones que cambian cada año y a Laso cocinando a fuego lento el talento de Luka, Yusta o Radoncic, metiéndoles en dinámica del primer equipo. Y también por esto, la deficiente gestión de Willy sigue siendo el mayor lunar de su etapa.

Esta perorata viene a cuento de Yusta, de su partidazo ayer en Badalona, de lejos el mejor con 18 puntos y 4 rebotes. La inversión en minutos en el muchacho que hizo coach L a comienzo de curso, ojo, ya antes de la plaga de lesiones, ve ahora sus frutos con un activo útil de rotación y esperanzador futuro, cupo nacional de sólo 20 años. Su regreso en verano reconozco que me generó dudas, temí que le colocasen un rol tipo Álex Suárez, mero relleno de convocatorias ACB por tema cupos, y se cortase así su evolución.

Además, parecía todavía muy verde, o eso pensé entonces, tras dos cursos cedido en Obradoiro, donde no llegó a colgarse galones, siempre como reserva. Llegados a este punto conviene reflexionar sobre el papel de las cesiones en la evolución del jugador FIBA. Con Yusta reconozco que me pudo el trasnochado complejo futbolero de que un canterano de Madrid o Barca cedido debe ser capitán general en cualquier equipo de clase media-baja de la liga nacional. Como si Mirotic no hubiese pasado por Palencia con más pena que gloria…

Yusta en Galicia no fue capitán sino grumete, pero hubo una evolución física evidente, la propia de sus 18 a 20 años, además en su juego se nota el poso y madurez de casi 1.000 minutos de experiencia ACB, de dos temporadas entrenando con pros, recibiendo codazos y viviendo fuera del nido familiar, una herencia que ahora disfruta el Madrid. Otros aspectos del juego se mejoran simplemente echando horas, a lo largo de los años, como el tiro exterior, que está dejando de ser un lastre en el caso de Yusta, que firma este curso 44% en triples (11/25) frente al 18% acumulado los dos últimos.

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Las cesiones no dejan de ser una ecuación con más variables que el mero talento, entra el carácter del jugador, los dejes del nuevo entrenador y las circunstancias del club de destino. Sebas Sáiz, por ejemplo, comparte puesto en Burgos con la estrella del equipo, Deon Thompson, así que le corresponden menos minutos de (15 de media) de lo que supondríamos por su experiencia NCAA y el cartel de un club recién ascendido por primera vez. Y es precisamente por eso que sus medias de 7 puntos y 4 rebotes son meritorias, números por cierto que suben cada jornada que pasa, a la par que los resultados colectivos.

A veces el valor de la cesión es simplemente la experiencia de vida, como en el Erasmus, salir de la zona de confort, la bofetada de realidad. También hay que tener en cuenta el factor edad: la precocidad de los Doncic, Rudy o Ricky, consagrados antes de los 18, es una excepción y no una regla, recordémoslo antes de juzgar a la ligera a chavales de apenas 18 o 19 años, porque para el común de los mortales el camino es más largo, especialmente para jugadores interiores, habitualmente de explosión diésel.

De Radoncic, pese a la faena de aliño que está haciendo como ala-pívot en momentos puntuales, sigo creyendo, por todo lo que acabo de contar, que le vendría bien una cesión el próximo curso, para romper el cascarón y hacer callo. Ahora bien, pensándose el club muy bien para cuánto y a dónde porque, como deberíamos haber aprendido ya a estas alturas, en las manos de los que ahora son unos mocosos está el futuro de la sección.

 

Se está escribiendo la historia

historia.pngSe va a ir como MVP de todo, y lo sabéis. Me sorprendió que, en una encuesta previa, de los nueve periodistas españoles especializados a los que se preguntó  antes de la temporada yo fuese el único que apostase claramente por Doncic como MVP de la Euroliga. Tras la lesión de Llull me parecía una apuesta de cajón, a expensas de la clasificación del Madrid. Siete dijeron que De Colo y otro que Vesely, han pasado sólo tres jornadas e imagino que la mayoría cambiaría su voto si se jugasen dinero. Promedia valoración 31,4 en 27 minutos y el Madrid está líder. Luka es todo lo que podíamos esperar y más, ningún europeo había jugado a este nivel con sólo 18 años. Por comparar, Petrovic a esta edad aún militaba en el equipo de su pueblo, el Sibenika.

Ante Milán ayer Doncic marcó su techo de valoración (41), que bien puede quedar obsoleto en pocas semanas, porque es un proceso, esta temporada se está escribiendo la historia. 27 puntos, 8 rebotes, 5 asistencias, 3 robos… Números de leyenda y sin dar la sensación de forzar (sólo 1 pérdida), sin chupárselas todas o producto de minutadas. Lo suyo es un don de fluir, controla todas las suertes del juego y piensa primero en el equipo. No da en la sensación de jugar para la estadística, a lo Cristiano, para romper récords o impresionar a ojeadores americanos, que suponemos ya convencidos a estas alturas. No fuerza, pero tampoco se reserva nada, como tantos otros en su último año en Europa. Como aficionado sólo cabe estar orgulloso, exprimirle y disfrutarle como si no hubiese un mañana, recordando que es un producto de la cantera blanca, a la que llegó con 13 años.

Pero, en estos días con la plantilla en cuadro, el Madrid está siendo mucho más que sólo Doncic, es Ayón en modo Machete 2015, es el regreso de Rudy a un nivel homologable, es el paso al frente de los secundarios, notables ayer Taylor, Campazzo o Causeur. Caerá alguna derrota por el camino, seguro, antes de que regresen Thompkins, Randolph o Llull, en orden cronológico, antes de que se fiche un sustituto a Kuzmic, pero se están salvando los muebles con sobresaliente. Ante Milán fue una victoria apretada, en buena medida por el acierto del rival, que también juega: 11/20 triples y una demostración de fuerza de Gudaitis, 24 años, 208 cms, al que habrá que ir apuntando la matrícula. También pesan las ausencias, que merman mucho el potencial del Madrid y cuesta romper los partidos, endosar parciales amplios, salvo que aparezca Carroll en vena como ante Unicaja.

Pero todo se compensa con la actitud de los jugadores, todos y cada uno están enchufados, conocen su rol, incluso marginales como Maciulis o Radoncic aportan desde sus limitaciones. El grupo desprende compromiso ante la necesidad y en este capítulo le corresponde a Laso mención especial. Siempre fue su especialidad la gestión de vestuario, implicar a todos, y así cuando faltan algunos, importantes como ahora, otros están en dinámica como para salir y aportar, cualquiera te da un paso al frente y se sacan los partidos sin necesidad de freír a nadie a minutadas.

El Madrid 2017/18 ya carbura

1718_VBC-RMB-(22)horizonThumb,0Es oficial, el Madrid 2017/18 ya carbura. Lo dicen cinco victorias seguidas, las dos últimas en feudos exigentes de la Euroliga, sirva como referencia que Efes batió ayer a Fenerbahce en la liga turca con 29 puntos de McCollum. Y este jueves el más difícil todavía, la visita del CSKA de Chacho y Othello, duelo de aspirantes además de encuentro de fuerte carga emocional.

La victoria blanca en Valencia no da ningún título pero consolida una inercia positiva y despeja definitivamente las dudas que dejó la pretemporada sobre la competitividad del equipo sin Llull. Fue un partido de muchos quilates, un lujo para el espectador, con acierto, polémica e igualdad. Con 1 abajo y 40 segundos por jugar aparecieron los secundarios, primero un triple liberado de Taylor tras una gran circulación y la puntilla de Facu a 7 segundos del final en una gran acción individual. Un final apretado que el Madrid pudo haber evitado, por ejemplo, con un acierto potable desde el tiro libre (7/16).

El dúo esloveno sigue de dulce y marca muchísimas diferencias. Doncic dirigió con maestría, en la versión de jugador exterior total que hace mejor al equipo, 10 asistencias por sólo una pérdida, además de 16 puntos y 7 rebotes. Tras un mínimo periodo de acomplamiento post Eurobasket, ha adaptado definitivamente su juego a las necesidades del equipo, un base en cuerpo de alero, lujo de versatilidad.

Dijimos tras lesionarse Llull que el Madrid, si no fichaba un crack como recambio, que no ha sido el caso, iba a necesitar un Doncic en ‘modo Petrovic’. No en cuanto a los puntos, sino a la sensación de dominio, que en su caso llega aportando en muchos rubros estadísticos. Y es exactamente lo que se ha visto en Estambul y Valencia, un Luka total, bajo control, dejando que el partido le llegue. Randolph, además de su presencia defensiva y en rebote, asegurada cuando está en dinámica, se mueve en unos porcentajes de tiro siderales (25/40), dado el tipo de lanzamiento que acostumbra, principalmente triples y suspensiones de media distancia con el defensor encima o tras media vuelta.

Ayón firmó una buena primera parte pero en el tercer cuarto le sacó mentalmente del partido una antideportiva, por quejarse (con razón) de la patada que le lanzó Pleiss y omitieron los árbitros. Troncomóvil Kuzmic firmó su mejor actuación ofensiva con el Madrid (4/4tc), incluida una sorprendente finalización a aro pasado, si bien fue incapaz de contener la tormenta Pleiss en la recta final del tercer cuarto. Eso sí, el otro center taronja, Dubljevic, tormento en la final de junio, se quedó en números paupérrimos, aunque hay más demérito del jugador (terrible arranque de curso) que mérito de la defensa. Sí concedo al Madrid el crédito por el desacierto de Erick Green, sembrado en el comienzo de temporada y que se quedó en 3/13 de campo.

El duelo de sustitutos de Llull terminó con un claro empate a cero, porque ni Randle ni Van Rossom demostraron absolutamente nada. El primero, activado en ACB por el viaje a USA de Thompkins por “motivos personales”, suponemos que no ha tenido aún tiempo de adaptarse. Mientras que el belga puede alegar buenas actuaciones en las dos primeras jornadas. Sea como fuere, el sustituto de Llull al final está siendo Doncic, disfrutemos mientras dure la fiesta y recemos por que llegue fresco a mayo.

Ayón y los ‘eslovenos’ muestran chapa en Estambul

gustavo-ayon-real-madrid-eb17Arranca el Madrid con nota el curso Euroliga, con victoria por 14 a domicilio, en un partido que tuvo casi siempre bajo control, incluidos largos tramos de muy buen baloncesto en la primera mitad. Un triunfo para afrontar con aire la primera tachuela de calendario, Valencia-CSKA-Unicaja en 7 días. No parece Efes esta temporada un vitorino continental, tras la marcha de Osman, Honeycutt, Granger y Heurtel, pero igual cualquier victoria como visitante en Euroliga es un tesoro. Pregunten al vigente campeón Fenerbahce, que se estrenó con pinchazo en Málaga.

El duelo en Estambul vino a confirmar que el Madrid ha perdido potencial de banquillo, ya no es como otros años la plantilla más larga de Europa (honor que ahora recae sin duda en Fenerbahce), el resultado de la contención en gasto de este verano. Sin embargo, es el equipo con más estrellas, cuatro, Llull más el trío que destrozó ayer a Efes. Ayón ha recuperado esa condición tras un verano sin enchiladas. Siempre ha sido rápido de manos y leyendo el juego, en comparación con los zotes que habitan el puesto de center en la Euroliga. La diferencia es que vuelve a estar rapidísimo de piernas, nivel Titán de la 2015/16, dominando cada faceta del juego. No son los 16pts y 10rebs, son las 4 asistencias, los 3 robos o los 2 tapones, nada menos que ante el mejor defensor interior de la Euroliga, Duntston. Este Ayón sí vale lo que cuesta, uno de los mejores centers de la competición, sino el mejor tras la marcha de Udoh (una terna en la que meto también a Vesely y Singleton, que en todo caso juegan muchos minutos de 4 en sus equipos).

Doncic, con su techo anotador, 26, refrenda su condición de faro del equipo y serio candidato a MVP de la competición. Me quedo con su selección de tiro, poco a poco sacudiéndose los vicios que trajo del Eurobasket, esos triples de consola tras step-back y el amasar balón a 8 metros sin atacar el aro. Las metió ayer de todos los colores, incluyendo algún baile al poste y penetración usando su cuerpo ante defensores más pequeños. Ese chocar y dejarse caer un poco del que San Emeterio es maestro. Su ‘compatriota’ Randolph ha arrancado de dulce y en Turquía mantuvo la línea, 21 de valoración sin necesidad de grandes alardes. Volvió a faltar Thompkins, en EEUU por “asuntos personales”, baja que Felipe suplió muy dignamente, aprovechando la fragilidad del puesto de ala-pívot rival por la baja de Derrick Brown. 10 puntos y 4 rebotes en 13 minutos, un lujo de tercer cuatro.

Y hasta aquí lo positivo. Randle tuvo un debut en falso, pues McCollum le sacó tres faltas de pardillo en dos minutos y ya no jugó más. Es dificilísimo adaptarse sin haber hecho pretemporada, como reserva y jugando solo Euroliga, saliendo a puerta fría contra los mejores del continente, partidos a cara de perro sin lugar a experimentos. Lo sabemos por Thompkins. No tengo motivos para dudar de la calidad de Randle, pero habría que meterle en convocatorias ACB en cuanto haya un tramo amable de calendario, sino veo difícil su adaptación. Su compañero de puesto, Campazzo, redebutó con pie izquierdo en Euroliga, 0 asistencias y 2/6 de campo en 19 minutos, ampliamente superado por McCollum que, todo sea dicho, es un base de mucha categoría. Efes ha apostado fuerte por él, dejando salir a Heurtel y Granger, caros e irregulares, y a primera vista no parece haberse equivocado. Facu tiene el potencial, pero le faltan bastantes cereales que desayunar para ser un base de nivel en la Euroliga.

Carroll, por primera vez desde que está en Madrid, ha llegado muy justito de forma al inicio de curso (2/12 triples, incluido ayer un airball). Se ha ganado el beneficio de la duda, pero son ya 34 años y en algún momento le tiene que venir el bajón. Y por último Maciulis, que firmó 6 minutos calamitosos en el segundo cuarto, en su línea de la pretemporada y del final del año pasado. Se le quiere, de veras jode escribir estas cosas, pero no tiene ya nivel para un Madrid, es evidente desde hace meses. Si no cambia el panorama, y pinta no tiene, le espera un calvario de año, además ‘jugando’ solo Euroliga por asunto de pasaportes. Estaba en su derecho de rechazar la compensación del club por cortarle, pero entre ese dinero y el salario que pudiese pagarle Zalguiris sumaba básicamente los mismos 800k que le quedan por cobrar de su último año de contrato. Y seguramente disfriutaría más del baloncesto.