De 1 a 10: las notas de final de curso

notas.pngLlull: 9, el mejor. MVP de las tres competiciones, sus ocasionales actuaciones ofuscado-salvapatria no empañan un curso épico, líder absoluto del equipo. Sigue cincelando con canastas sobre la bocina su estatus de leyenda en activo del madridismo. Dio la cara en el naufragio generalizado en Estambul (28 puntos) y en los dos de la Fonteta (20 puntos de media). Solo se me ocurre decir gracias.

Draper: 2. Su situación no fue fácil, se le fichó como segundo base pero su rol cambió casi de inmediato, dada la eclosión de Doncic. En todo caso, su rendimiento fue decepcionante casi siempre que tuvo minutos, el sistema Laso necesita bases muy creadores y Draper es disciplinado atrás pero no ve un pase ni rompe al aro. Termina contrato y seguro no seguirá. Gracias por los servicios prestados.

Doncic: 8,5. El año de la eclosión, su evolución ha sido histórica, nunca se había visto a un jugador de 17 años a este nivel en Europa, ni Drazen. MVP de cuatro jornadas de la Euroliga y fundamental en la consecución del título de Copa. Durante casi todo el curso hizo olvidar la salida de Chacho y el bajón de Rudy, asumiendo el rol de segundo creador en estático, que es clave en el sistema Laso, una responsabilidad seguramente excesiva. Al final se le terminó haciendo larga la temporada, en algún momento de la primavera perdió frescura mental y física y el equipo colapsó, pues sin esa segunda referencia creadora los minutos de Llull en el banquillo se vuelven costosísimos. Me cuesta poner pegas a un canterano adolescente que ha tapado carencias del equipo en largos tramos del curso. Lo único, tal vez, que tanto su entorno como el cuerpo técnico preparen la temporada que viene (en principio su última de blanco) contando con que son 85 partidos y los títulos se deciden en los 15 últimos.

Carroll: 6,5. Ha encontrado un equilibrio estupendo en plena madurez, da la sensación de que aún le queda gasolina pese a tener ya 34. Su temporada ha sido buena en líneas generales, de las mejores de los últimos años, pese a su irregularidad crónica, intercalando actuaciones buenas con algunas desaparecido, como corresponde a un tirador puro. Medias de 11 puntos, 57% de dos y 42% de tres entre Euroliga y ACB, dio la cara en Estambul, pero se le echó de menos contra Valencia (3/15 triples en la final).

Rudy: 3. Lo intuimos la temporada pasada pero no lo hemos visto con claridad hasta esta: Rudy ya no es el que fue y nunca volverá a serlo, ni parecido. Haríamos bien en dejar de juzgar su rendimiento en función solo de su contrato, se firmó cuando marcaba diferencias y las circunstancias han cambiado, principalmente por su físico. Tiene 32 pero parece que tuviera 37, un declive rápido y pronunciado que nadie podía anticipar. Su actitud en pista es irreprochable, ayuda bastante en defensa, pero ya no rompe hacia el aro (=no saca tiros libres) y su tiro exterior es inconsistente, siendo este punto el más criticable, pues depende menos del físico. Si un exterior no enchufa de tres en un porcentaje razonable se convierte en una rémora en el sistema Laso.

Taylor: 6. Mejora sensiblemente su rendimiento respecto a su primera temporada de blanco, con mejores porcentajes de tiro (41% en triples), menos errores de lectura de juego (pérdidas de balón, faltas innecesarias) y siendo muy útil en partidos puntales su defensa al base estrella rival. Recuerdo su emparejamiento con Larkin en las semifinales de Copa. Termina contrato y apostaría por su renovación, dado su rendimiento apañado y la escasez en el mercado en su puesto.

Maciulis: 4. Su fase regular Euroliga fue homologable, incluido aquel partidazo (20pts) contra CSKA el día de Reyes. Cuesta comprender que un jugador que lanza los mismos tiros liberados cada jornada firme un 50% en triples en Euroliga y un 29% en ACB. Según avanzó el curso se convirtió en una rémora en la rotación, como reflejan los parciales del equipo en sus minutos en pista. Veo difícil su continuidad, pese a tener otro año de contrato, a no ser que Laso (con quien le une una gran relación) le quiera de cuarto ala-pívot, en el rol de Chapu, con pocos minutos pero como cemento de vestuario.

Randolph: 6,5. Se adaptó más rápido de lo esperado al sistema Laso, habitualmente una trituradora de interiores con puntos. Tiene carácter y le gusta ser protagonista, así que no esperó a que le llegasen balones en ataque, sino que los buscó activamente y además los aprovechó. Su temporada iba de notable alto hasta la F4, con varias exhibiciones a domicilio en Euroliga y capital en la Copa de Vitoria. En Estambul, donde hizo un ridículo importante ante Vesely, sufrió además un fuerte golpe en las costillas que suponemos arrastró en los playoffs ACB, porque se le veía físicamente lastrado, limitado a tiros exteriores, firmando un rendimiento bochornoso, principal causante del naufragio blanco en la final.

Thompkins: 5,5. No se me ocurre una situación más adversa en un equipo. Ver vestido de calle el 60% de los partidos y jugar solo los difíciles, no hay lugar a coger rodaje o reivindicarte con estadística fácil. Además, te traen a quizá el mejor de Europa en tu puesto (Randolph) y tienes por detrás en la rotación a los dos más queridos por la afición (Chapu y Felipe), a los que la grada reclamará a tu primer fallo. Súmenle problemas físicos que fue enganchando en la primera mitad de curso. Dados estos condicionantes, la temporada de Trey es homologable, sobre todo por su rendimiento en la recta final de la Euroliga. Se le echó de menos en los playoffs ACB, en general y especialmente por la baja de facto de Randolph.

Reyes: 6. Buen comienzo y final de temporada (enormes sus playoffs), con un pronunciadísimo y largo bache el primer trimestre del año. Lógicamente ya no está para sumar en Euroliga, pero contra la mayoría de rivales ACB sigue siendo un martillo de estadística. Parece que no irá al Eurobasket, una decisión prudente a su edad, que agradecerá su físico y, por cierto, un esfuerzo que Navarro, en una situación similar, no parece dispuesto a hacer por el Barca.

Nocioni: 5. Su papel en el equipo ha sido testimonial, como correspondía a su edad y a su puesto en la rotación, cuarto ala-pívot. Jugó algún buen partido suelto en ACB pero en general su rendimiento fue discreto, con carencias en rebote y limitado a lanzar triples, que unos días entraron y otros no. Le echó coraje en los playoffs ACB, cargando con demasiada responsabilidad por la lesión de Randolph y la ausencia de Thompkins. Pocos jugadores tan carismñaáticos han vestido la camiseta blanca en las dos últimas décadas, deja una gran impronta en la afición pese a su paso fugaz. No descartaría verle de nuevo en el club en un futuro.

Ayón: 6. Puso el listón muy alto el curso pasado, así se le reconoció en la renovación, con salario de estrella continental, y su rendimiento este curso no ha estado a la altura. Especialmente en defensa, haciendo buenos a casi todos sus pares, sangrante la F4, ese 36 a -3 en el duelo personal con Udoh. Sus números son correctos porque en ataque ha ido cumpliendo, gracias a una fructífera conexión con Llull, pero ni rastro de aquel valladar defensivo del curso previo. Diera la sensación de que se ha aburguesado tras dar el pelotazo, su intensidad atrás no es la que fuera, Ayón ha dejado de ser titán.

Hunter: 5. Empezó la temporada como una moto, con una adaptación instantánea al sistema Laso, que llevaba tiempo reclamando su fichaje. Sin embargo, se difuminó a lo largo del curso, sobre todo por sus problemas atrás, ante pívots grandes, limitado con sus 2.03m y menos intenso de lo que suponíamos. Terminó compartiendo ostracismo con Draper, cero minutos en el último partido del año, en la Fonteta, porque no podía contener a Dubljevic. Le queda un año más de contrato (1.1 millones) y se antoja improbable que le corten, pero bien haría el club en buscar un tercer pívot, alto y de perfil defensivo, para tapar sus carencias y las de Gustavo.

¿Hasta cuándo Felipe?

f-reyesEscribo esta entrada después de una buena actuación de Felipe Reyes, para evitar sospechas de oportunismo. En una cómoda victoria ACB, en casa contra Bilbao, firmó 15 puntos y 3 rebotes, su último partido en ese tipo de números se remonta al 15 de enero, en Badalona. Bueno, el viernes en El Pireo cuajó el capitán una actuación homologable, al menos cumpliendo atrás, que si fue noticia es precisamente porque llevaba un 2017 calamitoso, un lastre en sus minutos en pista, llegando a acumular un 4 de 22 tiros de campo siendo pívot.

Viendo el vaso súper lleno podríamos pensar que solo ha sido un bache que, eso sí, ha durado un tercio de la temporada, Copa de por medio. Aunque ha tenido algún achaque, no ha sufrido ninguna lesión seria que explique ese rendimiento. No le daría muchas vueltas, el motivo es la edad, Felipe cumplió 37 este mes y, aunque siempre se ha cuidado, su físico es cada vez más limitado, le cuesta un mundo comprar una canasta. Su rendimiento está lejos del de la temporada pasada y a años luz del de hace dos, cuando fue MVP de la ACB. A diferencia de Navarro, su declive es progresivo, un ocaso muy digno, pero ocaso al fin y al cabo. Por cierto, no me cabe duda de que ambos estarán en el Eurobasket, convocados por decreto de su amigo Gasol, para retirarse los tres juntitos.

Felipe termina contrato con el Madrid el 30 de junio y aún no se ha anunciado renovación. Al parecer las negociaciones están en marcha pero no hay acuerdo todavía porque, mientras el club ofrece 1+1, es decir, supedita la segunda temporada al rendimiento, el jugador demanda dos años garantizados, hasta verano de 2019, cuando tendrá 39 y 4 meses. El capitán bien puede ser útil aún el curso que viene, como cupo nacional y en un ‘rol Nocioni’ (que se retira), muy dosificado en pista pero como autoridad moral y líder de vestuario, aunque no tenga el carácter de Chapu. Sin embargo, teniendo en cuenta el ritmo del declive deportivo e independientemente de las cifras económicas, que suponemos muy a la baja respecto al millón que cobra ahora, el club debería mantenerse en sus trece y garantizar solo un año, por muy impopular que resulte entre el piperío llevar la contraria al capitán. No hay lugar para el sentimentalismo en la gestión directiva si quieres permanecer en la élite. Una cosa es reconocer la brillante trayectoria de Felipe en el Madrid, fuera de toda duda, y otra garantizarle una jubilación a costa de las arcas del club y la configuración del roster.

In Luka we trust

luka.pngNo hacía ni tres días que había firmado su peor partido de la temporada, apocopado en Estambul: valoración -3 en 16 minutos y superado por la responsabilidad, doble tara en un base. Por eso, si algún interés para el Madrid tenía un encuentro de trámite como la visita de Fuenlabrada, era darle tiempo en pista y balón en las manos al chaval para que recuperase sensaciones, para sentir la confianza ciega del cuerpo técnico (y el cariño de la afición). Imaginamos por cierto que para gestionar situaciones como estas, entre otros motivos, eligió la sección de técnico asistente a Paco Redondo, que trabajase con el chaval ya desde categorías inferiores. Una voz familiar para cuando viniesen curvas.

Como Doncic va sobrado, más aún en ACB y ante un rival así, su ‘recuperar sensaciones’ lo convirtió en una exhibición, su mejor actuación como profesional, con 23 puntos, 11 asistencias y 4 rebotes para valoración 34, batiendo un rosario de récords de precocidad en la liga española, que al caso son lo de menos. Bien por cierto Laso dando minutada (34) al chaval, que la necesitaba, y dando a cambio descanso a Llull (7), que habrá jodido a muchos el equipo supermanager pero que le viene a pelo un domingo de asueto. También ‘descansaron’ Ayón y Randolph, 14 y 10 minutos respectivamente. La siguiente meta para Doncic es exportar sensaciones a Euroliga, donde promedia valoración 1 en los últimos 4 compromisos. La visita de Zalguiris el jueves con la baja de Draper parece cita propicia.

Novatada en Estambul

ayon.pngEs un error de digno de preescolar, esa mano de Carroll en el rebote de ataque a 1.7segs por jugar y el marcador empate. Colofón a una velada para el olvido del americano, 1/7 tiros de campo, varios de ellos liberados. Su error final cuesta el partido al Madrid en Turquía tras una notable actuación del equipo, que supo competir en ambiente hostil. Sabe amarga la derrota por la forma, pero visto en perspectiva, el curso pasado a estas alturas iba el Madrid coleccionando palizas en este tipo de pistas, lanzando 45 triples por velada. Como en otras salidas sí se han hecho los deberes, es el de Estambul un resbalón asumible desde el punto de vista clasificatorio, junto a Moscú la cita más exigente del calendario Euroliga, en ambos casos derrotas por solo un punto, que dejan el average más que abierto pensando en la vuelta.

Aguantó el Madrid las previsibles embestidas locales en la apertura, con Ayón en su mejor versión de la temporada. Definiendo continuaciones en ataque y abriendo contras al toque de corneta, pero sobre todo enchufadísimo atrás, segmento en que se ha ido dejando llevar desde comienzo de curso. Aguantó el envite 1×1 al mejor cinco de la competición (Udoh), metió buenas manos (3 robos) y exhibió piernas y picardía en missmatches con pequeños. Resumiendo, su versión Titán, la del año pasado, la que apenas había enseñado desde el pelotazo del verano, un motivo para la esperanza.

Otro que firma una de sus mejores actuaciones del curso en plaza grande es Rudy, que ante la baja de Draper y el apagón Doncic no se limitó a sus tonti-triples habituales sino que asumió galones en la creación desde bote, recordando días mejores. Ocho asistencias repartió desde la banca, además de secar a Datome y colar un par de triples, afeados por ese 0/5 de dos. Su principal beneficiario fue Othello, un lujo de suplente, que bien alimentado es un reloj (12pts y 7 rebs).

Y si todo estuvo tan bien, diréis, ¿como es que perdió el Madrid? Primero porque el rival juega. No es Fenerbahce subcampeón por casualidad, mantiene bloque, en casa aprieta (=presión a los árbitros), tiene a Zeljko en banda y un quinteto físicamente dominador. Arrancó el curso con dudas, pero ha encontrado ya la velocidad crucero, con Sloukas en papel protagonista ante la baja de Bogdanovic. El segundo motivo es el calamitoso 0 de 12 triples del backcourt blanco, Llull, Carroll y Doncic, un hándicap que la temporada pasada hubiese dejado sin opciones de partido. Pero hubo alternativas desde el extra pass, se encontró liberados a Randolph y Maciulis, que firmaron 6 de 7 desde el arco entre ambos. El alapívot emergió como un factor en la recta final (13pts en el último cuarto), que es precisamente para lo que se le fichó, marcar diferencias en duelos de poder a poder ante los transatlánticos de la Euroliga. Cumplió Taylor, que encadena dos partidos seguidos de mérito, y Felipe, dedicado a rebotear y contener a Vesely, asumiendo un rol ofensivo más gris que de costumbre por su manifiesta inferioridad física ante el checo.

No preocupa Carroll, es la vida del tirador tener días mejores y peores, sí preocupa algo el tembleque de Doncic, visiblemente apocopado en Euroliga en el último mes. Estaba sufriendo de verle en pista en Estambul, le costaba hasta dar los pases de circulación de balón. Era el muchacho, el más crítico consigo mismo, plenamente consciente de su horrible actuación y se le veía deseando irse al banquillo y esconderse bajo la toalla. Lógicamente está pagando la novatada, y es que no deja de tener 17 años, por eso es importante que el cuerpo técnico trabaje bien con él en los próximos días el aspecto mental, la confianza, esa que destilaba en el arranque de temporada y parece haber desaparecido en este tramo. Sabemos que llegará, va sobrado, el problema es que tal y como está configurada la plantilla del Madrid, es un hándicap en una plaza como Estambul jugar 16 minutos con un base con semejante inseguridad, los rivales lo percibían y le atacaban al bote. Es el momento de arroparle y confiar en él.

Las siete vidas de Felipe Reyes

felipe.pngLe hemos enterrado varias veces, en baches de forma más o menos largos, que en los 12 años y medio que lleva de blanco los ha tenido, faltaría más. Sin ir más lejos, este que firma dudó de su continuidad en la élite europea durante su declive en las dos temporadas de Messina. Inocente de mí. Llegó Laso y Felipe volvió a ser un factor. Con el tiempo uno ya aprende a no dudar. Termina contrato en verano y doy por hecho que continuará, porque su nivel lo justifica y por su calidad de cupo nacional, de los que el Madrid va a empezar a estar apurado. Se retirará cuando toque, y lo hará de blanco, pero nunca osaré darle por acabado.

Durante mucho tiempo Reyes era mejor jugador cada año, incorporando nuevas herramientas a su repertorio, limitadísimo cuando fichó allá por el verano de 2004. Esa línea ascendente ya quedó atrás, por una simple cuestión de edad y físico, pero su declive está siendo digno y sostenido, ofreciendo todavía un rendimiento muy útil al equipo desde un rol secundario. Todo lo contrario que otros compañeros de la generación de oro, como Raúl López, ya retirado, o Juan Carlos Navarro, estirando el chicle de la selección y relegado a la intrascendencia en el Barca.

Felipe firmó cinco partidos muy flojetes a comienzos de mes, pero ha remontado el vuelo en los tres últimos hasta ser el mejor en la visita del Unics Kazán, valoración 24 en 18 minutos, castigando a una de sus víctimas históricamente preferidas, Marko Banic. Los pocos detractores del capitán alegan que infla estadística en encuentros como local y ante rivales de poca enjundia, lo cual es cierto, para qué negarlo, sus limitaciones físicas son ya un hándicap frente a los grandes de Europa. Digamos que le va a meter pocas canastas al poste a Udoh. Pero tampoco lo vería como un defecto, alguien tiene que tirar del carro en los duelos sin glamour, porque si toda la plantilla mostrase la apatía de prima donna que enseñan algunos los partidos no saldrían adelante. Menos en esta Euroliga, que hasta un Kazán te sale contestón. Por eso la constancia de Felipe, su hambre de estadística bien entendida, es un valor y no un defecto.

Y hablando de hambre estadística, quizá Llull me leyó lo de su candidatura al MVP Euroliga y se lo ha tomado por el lado equivocado. Ayer se le fue la mano con los tiros de campo (4/17) y llevaba un rebote notable cuando se sentó a 2 minutos del final, con el marcador completamente decidido. Me recordó un poquito a cierto delantero portugués, que gane o pierda su equipo se sienta enfadado si no ha metido ‘su golito, y me entraron temblores fríos. Llull es nuestro jugador franquicia y está en plena forma, pero no es el Madrid con la plantilla más larga de su historia un grupo ni de lejos diseñado para que un jugador se casque 17 tiros de campo.

En otro orden de cosas, Laso castigó de nuevo a Ayón, que se quedó en 12 minutos por hacer otra vez all-star al pívot rival, en este caso el bielorruso Parajuski, que de todas formas debe tener mal agente para no militar a estas alturas en un equipo de mayor lustre. Y de postre Randolph, que sí cuajó una actuación digna, pero que incomprensiblemente se calentó más de la cuenta con Marko Banic en la última jugada, después de un partido de guante blanco. Todos los compañeros salieron a calmarle, de lo que deduje que no debe ser la primera vez que le ven cruzársele los cables. Tiene un carácter raruno, con días mohíno y otros ausente, que te puede salpicar con trifulcas sin mayor mediación como la de ayer. Habrá que mimarle, que su karma marca el techo de este equipo.

El Chapu como ejemplo

Después del maracanazo del Palau, ganar en Gran Canaria por solo 8 y anotando 76 igual puede saber a poco, pero no deja de ser una de las salidas más exigentes del calendario ACB, que venían además los insulares de recuperar el pulso, con cuatro victorias seguidas. Cierra el Madrid así su semana fantástica, con cuatro triunfos de quilates e importancia clasificatoria, la más sufrida ante Panathinaikos, que tiene mucho veterano con la mili hecha, empezando por el entrenador. Aunque para boina verde Chapu, cuya renovación a la baja (cobra este año la mitad que el pasado, unos 800k) pudo despertar alguna duda en verano por aquello de la edad, pero se está demostrando un acierto directivo y no un plan de prejubilación.

De repente y antes de lo esperado ha elevado de forma sensible su nivel de juego. Un lujo a dosificar en el fondo del interminable armario que es la pintura del Madrid este año, ya decíamos a comienzo de curso, la mejor que ha visto la sección. Nocioni decantó el partido en Granca con 4 triples, adornados con 7 rebotes. Primoroso verle rebozarse por el parquet con cada balón suelto a sus 36 palos, 37 a final de mes… reserva espiritual del madridismo. Ojalá contagiase a Rudy un poco de su entusiasmo.

Curiosamente se ganó el duelo atrás el día que faltaron dos de los mejores argumentos defensivos de la plantilla, Othello y Draper. Dejó el Madrid a los insulares 18 puntos por debajo de su media del curso, una demostración de compromiso y concentración dignos de halago siendo ACB, a domicilio y tras semejante semana de pasión. Randoph, eso sí, se tomó la tarde libre (valoración negativa en 15 minutos) y Jaycee pareció jugar aún de amarillo (-9 el equipo en sus minutos en pista). Pero no importó porque fue un duelo de mínimos, tan igualado como feo de ver, 38% de dos el Madrid. Laso concedió 18 minutos a Taylor, al que destacó en sus declaraciones postpartido por su defensa en el último cuarto. Qué bajo debe estar ya el listón con el sueco si se le destaca por cumplir mínimamente atrás, en otra velada de faltas innecesarias y tiros libres marrados.

Se viene una semana para descomprimir, con Kazán y Manresa en el Palacio, para dar descanso a los titulares y minutos a Doncic y Thompkins, que de aquí al jueves esperamos se haya recuperado del costalazo ante PAO.