La Euroliga ya tiene a su Mutombo

_3AM0056ThumbDigo Mutombo porque es el primero que se me viene a la cabeza, por aquello de ser también africano, aunque el basket europeo ha visto grandes intimidadores, pienso a botepronto en Vrankovic, Dueñas y sobre todo Tkachenko. Entiendo que Tavares irrite a eruditos y teóricos, el encumbramiento de un jugador evidentemente limitado en técnica y lectura de juego. Es un deja vu, un regreso al estadio más primitivo del juego, al patio de colegio, cuando al hacer equipos elegíamos primero al tallo de la clase, porque sólo de ponerse ahí en medio a estorbar en plan grúa te ganaba los partidos. Lo moderno hoy es que los altos tiren triples y los pívots sean ‘bajitos’ pero “móviles” y fornidos. Liberémonos de prejuicios y disfrutemos, la grúa es blanca.

Ante Efes el caboverdiano fue protagonista absoluto (val25), lo que tampoco es ya noticia en la progresión de las últimas semanas. Humilló a Dunston y Stimac, con diferencia los dos más valorados de media este curso en los turcos y que soñarán esta noche con las playas de Cabo Verde. La superioridad física del africano es vergonzante, un sub-21 que se ha colado en un partido de benjamines. Le saca unos 15 centímetros de media a sus pares en Euroliga sin ser necesariamente más lento que ellos.

Está bien proporcionado y no exento de coordinación. Como no le vamos a pedir que baile a lo Olajuwon ni que lance a lo Pat Ewing, su margen de mejora viene por la inteligencia en pista, déficit habitual de quien empezó tarde a jugar al basket, en su caso a los 17. Por lo pronto está haciendo ventresca con sólo aplicar la lección más importante para un tipo de su estatura, que no hace falta tapón para forzar un falló en el tiro, es decir, defender sin arriesgar falta. Lo cual no quita para que una boina de tanto en cuanto cause pavor en el ataque rival.

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Al final, la intimidación de Gigante Verde fuerza pírricos porcentajes de dos del rival en sus minutos en pista y, señores, eso gana partidos y campeonatos. Igual que las rapidísimas manos de Kyle Hines o el desplazamiento lateral de Vesely, al que Zeljko empareja con la estrella exterior rival en las posesiones finales. Al nivel del último mes no me parece atrevido colocar ya a Tavares entre los centers más determinantes de la competición en la actualidad. Una condición, dicho sea de paso, sin demasiada competencia y en todo caso pendiente de ratificar ante el póker, CSKA, Fener y los griegos, a los que se mide el Madrid en cuatro de las cinco próximas jornadas.

El quite de Luka y Trey

Anda estos días media España zarrapastrosa, con gripes, catarros y similares, incluido un servidor, de ahí estos ocho días de silencio. He sido baja en Goya para la visita de Efes, lo he visto desde el sofá de casa, ‘amenizado’ con pharmagrip en vez de birra. Por eso valoro especialmente el esfuerzo de Thompkins y Doncic, que saltaron a jugar mermados por sendas enfermedades, un gesto de profesionalidad y compromiso.

El esloveno lleva ya una semana con amigdalitis, jugó en Málaga tocado, fue baja en San Sebastián, pasó el fin de semana en la cama y ante los turcos fue de la partida por pura necesidad, porque con la Euroliga no se juega y bastante en cuadro está ya el equipo. 17 puntos, 6 rebotes y 5 asistencias, números de MVP en 22 minutos, aunque por momentos se quedase sin aire, como él mismo reconoció. Lleva 5 días sin ponerse el chándal, en casa viendo pasar las horas con Netflix y una manta. Qué os voy a contar.

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Parecido anda Trey, con un virus estomacal, que si jugó fue también por necesidad, porque Randolph se probó a las 18h y no se vio todavía como para debutar. Thompkins jugó 14 minutos, la mitad de lo que viene promediando, que solventó con un digno 10 de valoración, sin apenas protagonismo ofensivo. En todo caso un quite valioso, que afrontar un duelo Euroliga sólo con Maciulis y Radoncic como ala-pívots hubiese sido jugar con fuego. Al final no se le echó demasiado de menos porque Efes, seamos realistas, es una banda infame y porque Jonas cuajó uno de sus mejores encuentros del año, con 3/3 triples y sin mayores problemas ante un par tan manso como Brock Motum. Otro de los que en Zalguiris parecen mejores de lo que son, y la lista es larga.

Balance del Eurobasket en clave madridista

lukaTermina un Eurobasket con claroscuros para el madridismo, con cinco jugadores presentes, curiosamente ninguno con la selección española. Empezando por lo bueno, me quedo con Randolph, cuyo rendimiento nos dejó con la mosca detrás de la oreja en la recta final de la pasada temporada, sospechosamente a renglón seguido de firmar la renovación. Se reivindica en el torneo como un interior top en Europa, discreto en la fase de grupos pero capital en los cruces, cuando cuenta, mostrando el carácter que se echó de menos en mayo, enseñando los dientes en defensa, encantado del reto de bailar con la más fea, como los Gasol o Porzingis. Le cayeron críticas por sus modales ante Letonia, pero le prefiero así, provocador antes que apático.

Fue un factor defensivo clave para el título esloveno (lo mismo que Vidmar) y en ataque entendió y aceptó su rol, secundario, de poner bloqueos y abrir el campo, en un sistema sin balones al poste y con todo el protagonismo en las alas. No tan diferente al del Laso, por cierto. Más allá de su rendimiento, su mera presencia en el Eurobasket es una buena noticia para el Madrid, pues formaliza su status de comunitario, abriendo la puerta de la ACB a Thompkins que, como suponíamos, se está saliendo en pretemporada.

Doncic ha copado los titulares, al romper como es casi ya rutina hitos de precocidad, aunque a los que seguimos habitualmente al Madrid, que parece no ser el caso del seleccionador esloveno, no nos coge por sorpresa, nada que no hubiese mostrado ya, únicamente que un Eurobasket es un escaparate mayor porque acuden más periodistas. Tremendo su desparpajo en plaza mayor y algunas estadísticas, como la de rebotes. Fue el que más capturó de todos los jugadores del torneo, 73, y el cuarto en promedio, 8.1. Tan kamikaze acude al rebote, que en una de esas se torció el tobillo en la final y se pierde esta semana la Supercopa.

A riesgo de parecer cenizo, diré que no me apasionó todo lo que vi de Doncic, especialmente su selección de tiro, pisando poco la zona y abusando del triple en muchos casos mal elegidos, tras step-back, demasiado lejanos o a comienzo de posesión. Tira bien de fuera pero no tanto como lanzarse 7 por partido (19 de 61 en el torneo), por solo 4 tiros de 2. Por ejemplo, en su actuación más alabada, ante Letonia, lanzó 11 triples y repartió solo una asistencia en 36 minutos. En Eslovenia, que ya tiene un base top como Dragic, Luka ha jugado de alero, pero el Madrid le necesita de base, es decir, una versión con menos triples y más asistencias.

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El Eurobasket de Kuzmic fue correcto, no es un jugador que vaya a encandilar por su estilo o a firmar estadísticas de campanillas, pero es el center titular del subcampeón y en el basket no hay casualidades. Su intimidación y rebotes contribuyeron a hacer de Serbia la mejor defensa del torneo, y en ataque produjo en la medida en que coincidió en pista con Jovic, su proveedor en Estrella Roja. Toda una incógita su adaptación al sistema Laso, tan cruel con los siete pies. Del discretísimo Eurobasket de Maciulis, que confirma su declive acelerado, ya hablamos largo y tendido en la anterior entrada. Y el último en discordia sería el chaval Dino Radoncic, para el que el torneo ha supuesto una soberana pérdida de tiempo, en contraste con Yusta, que parte con un cuerpo de ventaja al haber hecho la pretemporada completa en Madrid. Radoncic no ha dispuesto de minutos ni de tiros en Montenegro, una selección que desprendía muy malas sensaciones.

La continuidad de Maciulis, la penintencia por un fallo directivo

imageNo hace tanto, solo dos años, Maciulis fue incluido en el quinteto ideal del Eurobasket tras guiar a Lituania a la plata. Enchufó un 54% de triples en aquel torneo, 14 de 26. Siempre ha tenido un rol secundario en el Madrid de Laso, pero era ponerse la camiseta de su selección y regresar a la burguesía FIBA. Bien, pues ya ni eso. El Jonas de este Eurobasket ha sido el mismito de los playoffs ACB, acumula 6 de 44 triples en sus últimos 16 partidos oficiales, ya saben, abierto en su mayoría, diría que suficiente como para considerarlo tendencia. El ritmo de su declive compite con el de Rudy Fernández (tienen la misma edad, 32), en su caso sin cirugía mayor como atenuante.

Para más inri, en este Eurobasket han brillado aleros jóvenes que eran agentes libres este verano, digamos Timma (25) y Ponitka (24), cuyo rendimiento, por otra parte, tampoco puede coger por sorpresa. Opciones claras para sustituir a Maciulis en un rango salarial igual (Timma) o inferior (Ponitka). Pero había un impedimento, la penitencia de un clamoroso error directivo, la renovación por dos años garantizados que le firmó el club en mayo de 2016. Digo clamoroso porque la temporada 2015-16 de Maciulis, la previa a esa renovación, tampoco fue primorosa como para justificar ese segundo año garantizado. Un 1+1 hubiese servido, no había equipos Euroliga haciendo cola por ‘birlárselo’ al Madrid, como tampoco los ha habido este verano, que el club se ha querido deshacer de él.

Se le ofreció al terminar el curso una compensación para rescindir su contrato, pero el jugador la declinó, en su perfecto derecho. Y como la sección anda este verano en modo rácano, pues no contraofertó una cifra algo superior, suficiente como para que le compensase cogerla y regresar a Kaunas, donde seguro terminará su carrera. El Madrid simplemente se ha resignado a una ficha de unos 800k euros por un jugador del que se espera ya bien poco. “Que juegue de ala-pívot y haga de Chapu”, he llegado a escuchar. Es bien majo pero no tiene el carisma de Nocioni, además no juega de ala-pívot ni con Lituania, donde sí lo hace Kuzminskas, igual de alero que él y al que saca 10 kilos. En todo caso, no se trata ya de si puede, sino de para qué. No son ala-pívots lo que necesita el Madrid, la posición mejor cubierta de la plantilla, más aún con el pasaporte esloveno de Randolph, que abre a Thompkins las puertas de la ACB.

El roster necesita un alero, el puesto natural del lituano, especialmente tras la lesión de Llull, pues Doncic tendrá que jugar muchos minutos de base y el puesto de tres se queda cojo, con mucha cantidad pero escasa fiabilidad: Taylor, que no deja de ser un especialista defensivo, Yusta y Radoncic, con los que no se puede aún echar cuentas en partidos de máxima exigencia, más la comentada versión menguante de Maciulis. He escuchado que “el alero titular del Madrid es Rudy”. Por una parte, dudo que Rodolfo esté para el despliegue físico que requiere el puesto, y por otra la manta mide lo que mide: sería un quedarse con los pies al aire para taparse la cabeza.

Rivales directos del Madrid han hecho este verano un esfuerzo económico extra, Fenerbahce para cubrir la marcha de sus dos estrellas y el Barca para regresar a la élite. Si el club blanco no está dispuesto a ampliar inversión para seguir el ritmo, más le vale optimizar recursos, es decir, hilar muy fino en cada decisión directiva, como en general ha venido haciendo en los últimos años, nada que ver con los tiempos de amateurismo con Antonio Martín al frente, aquel que firmó 5 millones garantizados a Hervelle. Y es precisamente por eso, porque se vienen haciendo las cosas bien, que llama la atención un fallo tan claro como fue ese segundo año garantizado en la renovación de Maciulis y por el que ahora se paga.

¿Es esta la mejor plantilla que podía armar el Madrid?

kuzmiccaseurLlevo todo el verano recetando tranquilidad y perspectiva a los que pedisteis demoler el proyecto en pleno calentón por las derrotas ante Fenerbahce y Valencia. El Madrid partirá de nuevo en la terna de favoritos a la Euroliga el próximo curso, por plantilla y continuidad de proyecto, pero también hay espacio a una crítica constructiva de los movimientos del club, que transmiten dejadez, relajación y exceso de confianza. Demasiada tras una temporada reguleras. Con poca inversión extra y bastantes más ganas se podía haber hecho mejor.

Veo una plantilla algo descompensada por puestos, con cinco aleros y solo dos pívots, Ayón y Kuzmic. El fichaje del serbio (que ha salido baratito) tiene todo el sentido, el siete pies rocoso que echó de menos el roster en mayo. Faltó defensa y sobre todo rebote, Kuzmic lideró la Euroliga en capturas por 40 minutos (13.5). Queda por ver su encaje en el sistema Laso, esa trituradora de pívots altos. Menos sentido tiene la salida de Othello: quizá era todavía recuperable de sus ‘problemas extradeportivos’, y si no lo era se podía buscar otro pívot de su perfil. El puesto queda corto para una temporada tan larga, no es casualidad que los dos rivales directos hayan juntado tres pívots natos, Barcelona a Tomic, Oriola y Seraphin, Valencia a Dubljevic, Latavious y Pleiss. Una eventual lesión de Ayón o Kuzmic obligará a fichar a mitad de curso, quizá entonces nos acordemos de Lima, al que se ha empaquetado con un lazo (Besiktas) y que habría ocupado plaza de cupo nacional. No es ningún crack, pero tampoco es que un tercer pívot lo tenga que ser y su campaña en Lituania fue homologable. Parece que Laso le tiene muy cruzado.

Step ahead de Thompkins

El puesto de ala-pívot es el más potente de la plantilla, al menos en comparación con los rivales directos. Que no les falten balones… Espero un step ahead de Thompkins este curso, que se sacuda complejos inflándose a estadística en ACB y callando el murmullo del Palacio. Si Felipe se parece al de la recta final de temporada, y su ausencia en el Eurobasket habla de un compromiso para que así sea, es un tercer ala-pívot muy válido en la rotación. A Randolph le coloco entre interrogaciones: terminó fatal el curso (no sabemos hasta qué punto influyó su estado físico) y de su rendimiento (junto al de Luka) depende el techo del equipo. No olvidemos que se le ha renovado con una generosa mejora salarial…

No entiendo el overbooking en la posición de alero: Doncic, Taylor, Maciulis, Radoncic y Yusta, mucha cantidad pero poca certeza. Podéis argumentar que Luka jugará minutos de base, cierto, menos en principio este año a poco que cuaje Campazzo, pero también Causeur y Rudy pueden desempeñarse como aleros. Total, que hay cinco en el roster y uno canta especialmente: Maciulis. Su continuidad es un brindis al sol, el capricho de Laso, con quien le une buena amistad. Lleva dos años muy flojos y dada su edad no cabe esperar resurrecciones, vive de las rentas de la temporada del triplete y la incomprensible renovación por dos años garantizados que se le firmó en 2016. Son unos 800k euros de masa salarial prácticamente desperdiciados. No hay lugar a amistades y sentimentalismos en la configuración de plantilla, esa es la relajación a la que me refería. Tampoco entiendo repescar a Yusta el mismo año que concedes ficha permanente de primer equipo a Radoncic. No veo minutos ACB para ambos jugando en el mismo puesto. Tiene más recorrido el segundo, quizá se le podría haber cedido a un Fuenlabrada de la vida.

El puesto de escolta va bien servido si Carroll mantiene el nivel (ojo que son ya 34 años), Causeur se cuida de lesiones y Rudy rinde al menos en versión 2.0. Más le vale, porque afronta un año clave en su carrera, el último de su megacontraro y supuestamente para prepararlo ha renunciado al Eurobasket. Si ralla a un nivel homologable puede reclamar el próximo verano dos temporadas garantizadas por entre 2 y 3 millones totales, jubilarse dignamente en el Madrid como secundario de lujo. Si su declive continúa el ritmo acelerado no tiene garantizado nada, ya no un salario por encima del millón, ni siquiera ficha en el roster del Madrid 2018/19. El club no se ha molestado en renegociar a la baja (más años por menos sueldo), se come los 2.7 millones este curso precisamente para tener las manos libres en junio 2018.

El pasaporte de Campazzo

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Sospecho que la tardanza en anunciar a Campazzo tiene que ver con retraso en la obtención de su pasaporte español, solo puede ser eso. Al fin y al cabo hace más de un mes que el club anunció la repesca de Yusta, en una situación contractual parecida. Facu es la primera y única alternativa que baraja el Madrid para el puesto de segundo base este año, sirva de ejemplo que ni presentó oferta a Chacho. Tengo confianza en que Campazzo superará las expectativas de muchos sectores de la parroquia blanca, que aún le conciben solo como aquel Chicho Terremoto de papel testimonial en el triplete. Es un gran competidor, tiene carácter, ha crecido bastante en Murcia este par de años y Laso acostumbra a sacar lo mejor de bases con desparpajo y talento ofensivo como él. No es su juego lo que me preocupa sino ese pasaporte. Marca nos contó en diciembre que recibiría el documento en primavera y seguimos sentados esperando… Y no es un problema menor dado que este año no se puede prescindir de Thompkins al haber jubilado a Chapu sin sustituto.

En fin, sigue siendo una gran plantilla, un milagro mantener a todas las vacas sagradas en este verano de éxodo, pero igual tiene pequeños desequilibrios que se podían haber evitado sin amiguismos ni relajación. Cruzaría los dedos por la salud de los dos centers y el pasaporte de Facu, conste en acta.

Ya espera rival en la final

20170605_092010Con una victoria de oficio sella el Madrid por la vía rápida su pase a otra final ACB, camino del tercer doblete consecutivo, lo que nadie ha hecho nunca en el basket español. No se descompuso en el arranque, pese al desacierto propio y al predecible arreón local ante su público (8 abajo, min 16), y en la segunda mitad el encuentro cayó como fruta madura, desde la defensa.

Fuera por la motivación de 10.000 aficionados en contra o porque ha remitido el dolor en las costillas, Randolph firmó su mejor actuación de los playoffs, máximo anotador blanco con 13 puntos y un gran esfuerzo atrás, que incluyó cuatro boinas. Se fue a 29 minutos, volviendo a jugar tramos como pívot, fórmula que ha funcionado puntualmente junto a Thompkins y ayer lo hizo junto a Felipe o Chapu. Fue un buen recurso de Laso, en vista del calamitoso encuentro de Othello (val -5), muy superado por Musli, todo lo contrario que ‘los abuelos’, Reyes y Nocioni, que jugaron un partido bien serio.

Deberíamos, en todo caso, dejar de lamentarnos por su ausencia en las semifinales de F4 cada vez que juegan un buen partido en ACB. Personalmente, me parece un ejercicio de oportunismo y un descrédito injusto a Laso, porque no es lo mismo robarle un rebote a Czerapowicz o Brooks que a Vesely en Estambul, igual que no es casualidad que Chapu firmase valoración negativa en la mitad de los partidos Euroliga este curso (7 de 14), cuando en ACB sus números son sólidos. Imagino que me caerán palos por esta reflexión, pero alguien tiene que dimensionar las cosas en su justa medida, por muy emotiva que esté siendo esta retirada por fascículos.

Luka resultó clave en la victoria en Málaga, el más clarividente del juego exterior blanco, errático en el tiro pero de nuevo sumando y mucho desde la intendencia (7 rebotes y 3 asistencias). A Llull le tocaba partido salvapatria (1/9 triples) y Carroll no encontró esta vez posiciones de tiro. Aunque quien me canta por momentos es Maciulis, que promedia nada menos que 20 minutazos por velada en estos playoffs (-8 ayer el equipo con él en pista), con un calamitoso 3/20 triples, tirando casi todos liberado. No tiene las piernas de Taylor para emparejarse con cualquier exterior rival y si no enchufa cuando se queda abierto (como antes sí hacía) tiene mal encaje en el sistema Laso.

No quiero cerrar la última crónica de la serie sin hablar de la estrella de Unicaja, Nedovic, que dio muestras de su talento creador desde bote y que interesa al Madrid para el verano de 2018, como sustituto de Doncic. Parece que Nedovic lleva toda la vida, ha dado ya más vueltas que una peonza (Belgrado, Rytas, NBA, Valencia, Málaga), pero tiene solo 25 años. No cunda el pánico cuando en los próximos días se oficialice su renovación, dos temporadas por 1.7 millones, pues se deja una cláusula razonable de salida al final del primer año (clave si Unicaja repite o no en Euroliga), ese será el resquicio para el Madrid.

El día de los gregarios

44_taylorDraper y Taylor son el fondo de armario de Laso, los jugadores número 11 y 12 de la plantilla. Cumplen una labor secundaria, gris y desagradecida, por eso apenas les menciono y cuando lo hago no suele ser para bien. Pero también por eso es de justicia acordarse de ellos en las raras ocasiones en que destacan y ganan partidos, como en Bilbao. Una velada que no pasará a la historia, que se llevó el Madrid, solvente y coral, con más comodidad de la que sugería a priori la clasificación. Un triunfo que deja la liga regular en bandeja, dos partidos de ventaja sobre el Barca, que volvió a pinchar. Ayón, Luka y Randolph pusieron la estadística, como corresponde, pero la victoria blanca se edificó desde la defensa, que es como se suelen ganar los títulos. Y como se ganó desde la defensa, pues destacaron los dos especialistas del roster, Draper y Taylor, que además vieron más aro que de costumbre, 5/7 triples entre ambos.

El primero se ha encontrado un rol de más peso del que conociese en su anterior etapa. El motivo es simple, que el segundo base, el que va por delante suyo en la rotación, Luka, no es base puro sino que juega también minutos de alero. Una puerta entreabierta que no dejaba Chacho. A eso hay que sumarle los recientes problemas de rodilla de Llull, que se ha perdido los dos últimos partidos. En Miribilla firmó Draper 10 puntos desde la banca y el equipo +9 en sus minutos en pista. Está por ver su continuidad o no el curso que viene, que dependerá del pasaporte italiano de Campazzo y de los centímetros que crezca Doncic, es decir, de si su puesto natural sigue siendo el de base.

43159_0Pero cuando llegue el momento de la decisión sobre Draper habría que mirar más allá de la estadística de valoración, en la que se quedan muchos aficionados, que no suele hacerle justicia por el tipo de jugador que es: no le duele en prendas gastar faltas necesarias, generoso en el esfuerzo atrás y que lanza en ataque no pocos tiros forzados a final de posesión, de esos que no suelen entrar. Es un tirador exterior bastante aceptable, pero le faltan convicción y recursos para anotar en penetración y carece de clarividencia en estático. Buen tino de Laso en Bilbao emparejándole en pista con Rudy, que puede desempeñar esa labor de creación en estático, el cabrón ve pases donde la mayoría solo ve un bosque de manos.

A Jeffery Taylor solemos achacarle su escasa inteligencia en pista y su irregularidad. Cierto que el listón con él está bajo, pero el caso es que suma ya cinco partidos consecutivos a un nivel homologable, hasta destacado, como en Miribilla. Nunca va a ser un lince, pero con que evite manos innecesarias en defensa y enchufe un porcentaje razonable de tiros liberados se convierte en un activo interesante, porque no hay alero en Europa con esas piernas. Tiene por delante en la rotación a Maciulis, que es todo lo contrario, pocas piernas, tren superior poderoso y gran conocimiento de juego. Recuerdo que temíamos en pretemporada que la plantilla se hubiese quedado coja en el puesto de alero, pero entre el estirón de Doncic y el rendimiento del dúo parece que se han salvado lo muebles. Además, visto en perspectiva, tampoco es que sea un puesto de grandes estrellas en la Euroliga a día de hoy…

Victorias como la de Bilbao ponen en valor eso que tan pocas veces aparece en titulares como la profundidad de plantilla. Y no se trata solo de número y calidad, sino de acoplarlo, y en eso hay que romper una lanza en favor de Laso, que no es el mejor gestor de partidos pero sí es un gran motivador. Consigue que jugadores como Draper y Taylor, con potencial quizá para un rol más destacado en otros clubes europeos, aparquen egos y acepten de buen grado su papel de gregario en este Madrid.