Golpe encima la mesa

sergio-llull-real-madrid-eb16El Madrid manda en la clasificación de la Euroliga tras 19 partidos, plaza que bien puede mantener otra jornada, pues el viernes recibe a Milán, uno de las pocas citas a priori cómodas del calendario. No dan caramelos por el liderato, lo sabemos, pero como síntoma resulta esperanzador, si lo comparamos con la odisea del curso anterior, que se pasaron ambos grupos como último clasificado, preámbulo de un merecido rapapolvo en cuartos.

Un liderato gracias al pinchazo de CSKA en Kaunas pero, sobre todo, a cinco victorias seguidas, tres de ellas a domicilio, talón de Aquiles en la primera vuelta. Igual o más importante que el liderato es la brecha de tres partidos respecto al quinto puesto, es decir, que la ventaja campo en playoffs está casi asegurada. El Madrid dio el golpe encima de la mesa en Bamberg, en un partido de quilates, a campo abierto (180 puntos), del tipo que gustan al espectador y beneficia a los chicos de Laso.

Llull (26pts) se enfundó la capa de superhéroe Marvel, decidió el duelo con 7 tantos en el último minuto, incluida una bandeja por elevación a un segundo del final. A veces se obceca en estas situaciones con el triple en escorzo, que tantos titulares le ha granjeado. Esta vez eligió con tiento, fue para dentro ante un defensor más lento como Zisis, por la derecha, su mano buena, y definió por elevación ante la ayuda del pívot, una canasta de mérito técnico pero de porcentaje a priori mucho más alto que las mandarinas.

El Madrid dominó el rebote (26/14) y jugó con fluidez casi todo el encuentro, sin lagunas de concentración, que tampoco las tuvo Brose, una de las propuestas de baloncesto más atractivas de la competición, pese a un presupuesto modesto y a perder a sus estrellas cada verano. Ayón firmó una actuación soberbia, del tipo al que nos acostumbró el curso pasado, haciendo de todo en pista: anotar (16 puntos, 8/9tc), rebotear (8) y asistir (4). El partidazo del mexicano compensó la nefasta noche de los ala-pívots americanos. Randolph vio por tercer encuentro Euroliga consecutivo toda la segunda parte desde la banca, castigo a 13 minutos enfadado con el mundo en la primera mitad (val -1), rendimiento que tampoco mejoró Trey, más desacertado que de costumbre (1/6tc).

El tercer puntal blanco fue Jaycee Carroll, 24 puntos, irreconocible tras su par de meses en el purgatorio. Se ve a leguas que ha recuperado la confianza de 10 días a esta parte y el equipo lo agradece sobremanera. Es capaz de anotar triples forzados y, ante todo, está explotando ese otro recurso, las bombitas en penetración, casi tan efectivo como el triple y que da a su juego otra dimensión (7/10 tiros de 2 en Alemania). Rudy cumplió pero le afearon esas 5 pérdidas, mientras Draper dio un paso al frente ante la baja de Doncic, que no viajó por precaución. El americano dirigió con solvencia, no dio el equipo como otras veces sensación de atasco, al contrario, el parcial fue positivo en sus minutos en pista. No levanta pasiones, pero visto en perspectiva, analizando plantillas de rivales directos, Draper es un lujo como tercer base, el fondo de armario que al final te supone partidos en una Euroliga tan larga e igualada, salpicada de lesiones. Pregunten al Barca…

La madurez de Llull y Rudy

rudyLevantar al espectador del asiento es muy sexy pero gana poquitos títulos. Llull es un pasador sobrio, en sus asistencias no hay floritura, nunca salen en las mejores jugadas, como las de Campazzo, Teodosic o Chacho. El aficionado irregular le conoce más por los tiros salvapatria, que sí aparecen en los highlights, pero que en la ecuación dan tanto como quitan al equipo, como las asistencias de sobaquillo. Que nadie se engañe, al final es el pase y no otra faceta de su juego la que ha elevado a Llull en los 2-3 últimos años a la categoría de estrella Euroliga.

Sirvan como ejemplo las últimas semanas, que no anda especialmente católico de tiro, de hecho bien podría cortarse un poco a veces, pero lo compensa repartiendo: 13 asistencias ante Valencia, 30 en los tres últimos partidos ACB. En días así no sobra recordar que con Messina hacía de escolta anotador, bastante destartalado por cierto (‘el aeroplano de Mahón’), y cuando empezó a jugar de base con Laso le costaba sumar asistencias, ver baloncesto en estático. Una mejora especialmente remarcable por inusual, porque pocos evolucionan en este segmento a lo largo de su carrera, no sirven las horas gimnasio ni las espartanas sesiones de repetición+técnica (como el tiro). En 16 partidos ACB suma Llull 97 asistencias por solo 17 balones perdidos, por comparar, el base estelar del rival directo, Tyrese Rice, acumula 43 pérdidas para 52 asistencias.

Ante Valencia disfrutó además el Madrid del Rudy más redondo de la temporada, en uno de los días que más falta hacía, con el liderato en juego, 7 abajo al descanso y el puesto de alero cojo, dadas la baja de Maciulis y la lesión de Doncic, que no pudo jugar la segunda parte por problemas físicos. A su habitual contribución en intangibles (5 asistencias y 4 rebotes), Rodolfo sumó un mayor acierto cara al aro, principalmente porque seleccionó sus tiros con tiento, sin más escorzos de los necesarios. Entiendo que Rudy despierta opiniones encontradas en la parroquia, por su sobresueldo y las maneras chulescas que enseñó a su regresó de América. El sobresueldo tiene mal arreglo hasta que no toque renovar, pero el comportamiento infantil ha desaparecido por completo en esta versión 2.0, limitado físicamente pero más maduro, concentrado y comprometido. No sé a vosotros, pero a mí me está ganando poquito a poco.

La reacción blanca tras el descanso fue furibunda. Subió el Madrid una marcha de intensidad y desnudó a Valencia, equipo nivel Euroliga, con un 26-8 en el tercer cuarto. Claves en esa labor defensiva resultaron tanto Randolph, que cuando está enchufado es un valladar atrás, desviando tiros, como Draper, que acreditó a primera vista sus habituales números chucheros (val -2), pero que algo debió hacer bien (o sea, defender) cuando presentó la mejor estadística +/- de los 23 que pasaron por pista: +17 el Madrid en sus minutos. Con el partido ya decidido saltó el Chapu y firmó, para mayor gloria tribunera, sus primeros minutos homologables en mucho tiempo ante un rival de nivel.

Carroll ‘reaparece’ en Kaunas

carroll.pngEn una Euroliga tan apretada toda victoria a domicilio es un tesoro, aunque no sea la más épica o bonita, como la del Madrid en Kaunas. Dejó en 59 puntos a Zalguiris, quizá la plantilla con menos recursos de la competición, que no el peor equipo. Destacó por los lituanos Lima (13+6), cedido por el Madrid, que progresa adecuadamente, aunque más despacio de lo que esperaba el club. Partido igualado tres cuartos, hasta la ráfaga de triples de Thompkins al comienzo del último, parcial 14-0 y duelo roto. Trey, que lleva 13/24 triples en Euroliga, justificaba así la apuesta de Laso, que volvió a dejar a Randolph toda la segunda parte en el banquillo (igual que ante Maccabi), después de unos minutos muy pobres en la primera mitad, mala selección de tiro y defensa reguleras. El Madrid no es el Lokomotiv, con semejante competencia en la pintura nadie tiene garantizados los minutos jugando mal.

Llull y Doncic repartieron 12 asistencias pero estuvieron negados de cara al aro (4/17), lo que compensó el banquillo, que sumó más de la mitad de los puntos totales (41). La mejor noticia fue Carroll, que firmó su primer partido digno a domicilio en más de dos meses. Tampoco es que fuese una exhibición, pero el listón estaba por los suelos: cumplió atrás y al fin se reencontró con el triple (3/3). Se le ha echado de menos. Othello fue el máximo anotador del partido con 14 y Rudy hizo lo que hace ahora, robar balones, fallar triples, rebotear, defender y pasar. Se fue a 28 minutos por la baja de Maciulis (se quedó en Madrid por amigdalitis) y el pobre estado físico de Taylor, recién salido de un fuerte proceso vírico-estomacal. Queda mucha tela que cortar, pero con esta victoria el Madrid, cumpliendo en casa y en las otras dos salidas a priori accesibles (Unics y Galatasaray), tiene a tiro el segundo puesto de la regular.

Huida hacia delante

favTenía todo el sentido del mundo la destitución de Pascual en verano, es un gran técnico pero su ciclo estaba agotado, la afición desencantada por el estilo rácano pese a unos resultados homologables. La sequía de títulos era asumible con el Madrid en el pico de un ciclo dorado (durante años fue al revés), pero igual el Barca no se bajaba de las finales en España y seguía siendo competitivo en Europa, se quedó a un partido de la F4. El objetivo del cambio era generar ilusión en el aficionado, llenar el Palau, igual que el Madrid cuando llegó Laso y el equipo empezó a jugar a 90 puntos. Desde un punto de partida lógico, el Barcelona comete tres errores costosos tanto en lo deportivo como en lo económico.

– 1) Sustituir a Pascual por un clon, Barztokas, técnico de prestigio y probada competitividad a corto plazo, pero del mismo estilo rácano del que se pretendía huir. Pudo el miedo a la travesía por el desierto de una verdadera transición. Entre la indemnización Pascual y la cláusula del griego el club se deja casi 2 millones de euros, sin contar el sueldo del nuevo técnico. Con esa inversión se podía haber optado por ejemplo a liberar a Trincheri, cuyos equipos mueven el balón en ataque como una sinfonía. Al final, ni juego ni resultados: nunca en la historia de la Euroliga el Barca se había visto con semejante balance (7-10), es además el peor ataque de la competición, 71 puntos de media, 3 menos que el penúltimo.

-2)  Víctor Claver. El error no es ficharle, venía de reivindicarse en Krasnodar, de hecho le pretendió también el Madrid, como complemento defensivo y por su condición de nacional, pero se plantó en medio millón, el máximo razonable por un jugador de rotación, que con 28 años solo tenía 2 temporadas de nivel en su currículum (la pasada en Rusia y la penúltima en Valencia). El problema de su fichaje por el Barca es lógicamente el precio, esos dos millones de euros, uno de los traspasos más caros de la historia de la Euroliga. Ya no es que no los valga, sino las falsas expectativas que genera sobre su rendimiento, el sambenito con el que cargas al jugador de cara al aficionado y el lastre en las arcas. Porque el presupuesto es limitado, o debería serlo en una sección tan deficitaria como el Barca, y lo que gastas de más en una partida no podrás invertirlo en otra.

– 3) Una plantilla de 13 con cinco escoltas y solo un base, Tyrese Rice. Hace falta ser muy optimista o haber visto poco al Jimki para suponer que Koponen pueda dirigir de forma regular a un equipo Euroliga 15 minutos por partido (los que descanse Rice), pues tira como los ángeles pero no ve un pase. No quedaba mucho base puro en el mercado cuando el Barca salió de compras (Colom renovó en junio) y los que había se descartaron por caros (Vives) o escaso apellido (Hakanson). Se dio prioridad al nivel frente al equilibrio de plantilla, se desatendió el mantra de al menos dos jugadores por puesto. El problema se agrava con la baja de Pau Ribas, otro escolta pero que al menos podía subir el balón en situación de necesidad. La consecuencia es el fichaje de Alex Renfroe a mitad de curso, que no llega de jornalero (como Holmes) sino de muleta, que además de otro sueldo en nómina requirió transfer de 6 dígitos, como dicen medios alemanes y el sentido común, pese a que el Barcelona insista en que salió gratis. En el club que presume de cantera está mal visto admitir el pago de cláusulas, ya saben, Neymar costó 22 millones.

barcaA esos tres errores de gestión se unen circunstancias coyunturales. El Barcelona salió tarde al mercado en verano (mediado julio) por el cambio de técnico y para cuando lo hizo el Madrid ya había cerrado a Randolph, agente libre, ojito derecho de Barztokas en Rusia. La situación en el puesto de pívot no es error de la directiva, la lesión de largo plazo de Lawal es mala suerte y la salida de pista de Dorsey no era previsible.

Llegados a este punto, con el mismo juego y resultados pese a haber recuperado a casi todos los lesionados, el club ha optado por huir hacia delante, seguir tirando la casa por la ventana para tapar vías de agua. A los fichajes de Renfroe y Holmes se une Faverani, otro salario al roster y por el que se paga la cláusula de rescisión completa al Murcia, 250.000 euros netos, el doble en bruto, que es como se expresan los presupuestos en los clubes deportivos españoles. Y la cosa no termina ahí. El despido de Dorsey implica el pago de una indemnización, probablemente casi todo el sueldo que le quedaba por cobrar de este curso, pongamos 400k euros.

En resumidas cuentas, un dispendio económico para salvar los muebles, es decir, repetir lo del año pasado, final ACB y cuartos de Euroliga, para evitar una victoria moral aún mayor de Pascual.

Operación retener a Doncic

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Lleva el Madrid tiempo trabajando en una oferta que presentar a Doncic para intentar retenerle algún añito más allá de 2018, cuando tendrá los 19, edad mínima para inscribirse en el Draft de la NBA. El club no puede presentar esa oferta hasta el 28 de febrero, es decir, dentro de seis semanas, que el chaval cumpla los 18 y con ellos adquiera la mayoría de edad. Se habla de una oferta suculenta, pero ¿cuánto es ‘suculenta’?

Sabemos que a Florentino no le apasiona el basket, pero la sección aunque deficitaria se justifica con los resultados deportivos. A cambio, cuando se trata de movimientos estratégicos (fichajes de Rudy y Ayón, renovación de Llull), el presidente no ha escatimado en esfuerzos extra, fuera del presupuesto previsto, siempre que no impliquen pagar grandes cláusulas. Salarios altos, sí, transfers, no. Por otra parte, Doncic cada semana que pasa es más importante en el equipo, es ya un pilar y de seguir la progresión será el jugador franquicia en menos de un año, con permiso de Llull. Retenerle más allá de 2018 sería para el Madrid comprar un billete de pole position para ganar una Euroliga en los próximos tres años, dada la base de la plantilla y la evolución del muchacho. ¿Y ese billete cuánto cuesta?

Repasando los salarios de las otras estrellas del equipo (2.7 millones anuales Rudy, 2.5 Llull y Ayón), no sería descabellado suponer una oferta de entre 2.5 y 3 millones por temporada a Doncic. Que así dicho, en frío, para un adolescente en el basket europeo puede sonar una burrada, y hasta en primera instancia generar agravios comparativos de vestuario, pero desde una perspectiva de mercado simplemente reflejaría su valor, que en el deporte profesional no se refiere solo a rendimiento presente (MVP de 2 de las 3 últimas jornadas de Euroliga) sino a potencial y proyección a medio plazo. Digo medio plazo porque en el caso del Madrid el largo plazo importa poco, lo verá por la tele de madrugada.

La otra pata de la oferta económica blanca es la exención de la cláusula de salida a la NBA, es decir, que se marche libre si se queda alguna temporada más allá de 2018. En todo caso, incluso sumando lo que se ahorraría de cláusula más lo que ingresaría de un eventual nuevo salario, igual Luka perdería dinero respecto al contrato que firmaría en la NBA, dando por hecho que será un top-3 del draft, para los que está marcado un sueldo de entre 4 y 5 millones anuales (cifra que aumentará con el nuevo convenio). Eso sin contar la diferencia de ingresos por publicidad jugando en la NBA, donde se multiplica la exposición mediática. Por eso, el enfoque del club en este asunto no debe ser solo económico, donde la batalla está básicamente perdida, sino también apelar a argumentos deportivos («cierra el círculo en Europa, espera a ganar al menos una Euroliga») y sentimentales, lo a gusto que está en Goya, el cariño de compañeros, entrenador y afición. Siempre sin perder la perspectiva de que esto es baloncesto y no fútbol, el Madrid no deja de ser cabeza de ratón.

Luka, edición triple doble

doncicLe he regalado a mi hermano por Reyes la camiseta de Doncic, con la convicción de que dentro de 20 años será una pieza de colección, rollo vintage. Conscientes o no, inmersos en la vorágine de la temporada, estamos contemplando la historia pasar ante nuestros ojos, nadie había dominado así el baloncesto europeo a la edad de 17, repito, 17. Petrovic no fichó por la Cibona hasta los 20 años y Kukoc, por el que siento una especial predilección, tenía ya 21 cuando fue MVP de la Final Four, que ganó con la Yugoplástica 3 años seguidos (¿el mejor equipo que ha conocido Europa?). Puede que al final de su carrera Luka no llegue al nivel de estas leyendas, pero a los 17 años es más jugador de lo que eran ellos.

Milita en uno de los tres mejores equipos de Europa, con una plantilla larga y de apellidos contrastados, y en apenas un trimestre del primer año en que cuenta con minutos se ha hecho con el timón. Hace de todo, ante Maccabi cogió 11 de los 33 rebotes del equipo, repartió 8 de las 22 asistencias, se rebozó por el parqué para robar balones, seleccionó sus tiros con sangre fría… Pero si algo destaca de su repertorio es la clarividencia en estático, no hay cualidad más valiosa en el baloncesto, sencillamente porque es muy escasa. Ese momento Matrix en que Neo empieza a ver el código detrás de la realidad. Donde la mayoría de exteriores ve una maraña de manos y cuerpos, Luka dibuja pasillos, fintas y asistencias, y lo hace con un exquisito cuidado de balón, impropio de su juventud: 22 asistencias por solo 3 pérdidas en los últimos tres duelos Euroliga.

Laso, con buen tino, le ha ido concediendo responsabilidad de forma progresiva, pero sistemáticamente Luka ha quemado de forma precoz las etapas y en cada una ha echado la puerta abajo. Hace apenas mes y medio hablábamos de que le costaba brillar en Euroliga al nivel de ACB y viene de ser MVP de dos de las últimas tres jornadas de la competición. Frente a Maccabi, partido más apretado de lo que marcaba el guión, hasta 10 abajo en el tercer cuarto, impartió una lección de paciencia y altruismo. Valoración 32 con solo 5 tiros de campo lanzados, baloncesto total. Puede que no sea hoy ni mañana, pero si continúa esta evolución debe convertirse en jugador franquicia en algún punto del curso y medio que como poco le queda de blanco. ¿Cómo se lo tomarán los capos?

Rudy, soberbio ante los israelíes, parece hace tiempo haber asumido con normalidad su cambio de rol. Me genera algunas dudas Llull, que enseñó su peor versión salvapatrias (5/16tc), encantado con su papel de superhéroe Marvel. A día de hoy sigue siendo por méritos propios el go-to-guy, además puede convivir con Doncic, faltaría más, pero el balón en ataque estático debería estar progresivamente cada vez más tiempo en manos del muchacho. Laso no es el mejor gestor de partidos, como volvió a demostrar ante Maccabi (se olvidó de los tiempos muertos durante la sangría del 3º cuarto), pero sí es un gestor ejemplar de vestuario. Confío mucho en su mano izquierda para manejar la eclosión de Doncic. A partir de aquí ya es solo poner el vídeo a grabar, sentarse y disfrutar, lo contaremos pasados los años.