‘NISU’. Es la palabra que usábamos en el colegio para algo o alguien desconocido. Aplica para Chasson Randle que, si los rumores no fallan, y las fuentes esta vez son sólidas, es el base elegido por el Madrid para cubrir la baja de Llull. Una apuesta, en detrimento del «malo conocido» (Van Rossom), que se enmarca en la moda de los bases americanos jóvenes que domina la élite ACB tras el pelotazo que supuso Larkin. Unicaja ha apostado fuerte por McCollum, el Barca por Pressey, Baskonia por McRae y ahora Randle.
Tiene 24 años y pasaporte extracomunitario, así que vuelve el Madrid al sarao de las rotaciones. Clave ha resultado que salga baratito, llega como agente libre (recién cortado por los Knicks) y su caché, con el currículum que le contempla, tampoco puede ser muy alto. No os voy a mentir, creo que no le he visto jugar nunca, y si le vi algún minuto de la basura con los Knicks no me dejó huella. Suponemos que Herreros tiene informes que avalan su incorporación, más allá del chorri-vídeo que acompaña la mayoría de noticias, con una actuación de 9/11 triples en la D-League. Uno de los más informados parece Mariano Galindo, que escribió ésto a finales del año pasado.
Randle es un melón por abrir, sus 26 partidos en la NBA, con promedios de 11 minutos dan para pocos análisis. De sus números en cuatro años en Stanford sí se entiende al menos que es más anotador que director (medias de 16,5 puntos y solo 2,5 asistencias). El Madrid no será su debut en basket FIBA, pues jugó la 2015-16 en la República Checa, así que al menos se sabrá las normas.
Randle ha robado esta mañana protagonismo a Fabien Causeur, que debutó de blanco en el Palacio con un soberbio partido ante Andorra (7/8 de campo, 28 de valoración). Más allá de su talento, defensor apañado, tirador solvente y buen penetrador, destila inteligencia en pista, no toma casi ninguna mala decisión y de esos nunca sobran en la rotación. La victoria se sustentó también en el rebote (+19) y en sólidas actuaciones de Ayón, Facu Trey y Randolph. Por otro lado, el encuentro fue una nueva muestra de la necesidad de incorporar un base. Doncic, que no está bien físicamente, no ha cambiado el chip Eurobasket de jugar de alero y está por ver que lo cambie. Chirrió sobremanera en sus minutos como director (5 pérdidas y -11 el equipo). Campazzo, que maquilló estadística en la recta final, es un jugar al límite en cada posesión, lo que tiene de corazón y arrestos le falta de tempo. Lo dicho, bienvenido Randle.
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Termina un Eurobasket con claroscuros para el madridismo, con cinco jugadores presentes, curiosamente ninguno con la selección española. Empezando por lo bueno, me quedo con Randolph, cuyo rendimiento nos dejó con la mosca detrás de la oreja en la recta final de la pasada temporada, sospechosamente a renglón seguido de firmar la renovación. Se reivindica en el torneo como un interior top en Europa, discreto en la fase de grupos pero capital en los cruces, cuando cuenta, mostrando el carácter que se echó de menos en mayo, enseñando los dientes en defensa, encantado del reto de bailar con la más fea, como los Gasol o Porzingis. Le cayeron críticas por sus modales ante Letonia, pero le prefiero así, provocador antes que apático.
No hace tanto, solo dos años, Maciulis fue incluido en el quinteto ideal del Eurobasket tras guiar a Lituania a la plata. Enchufó un 54% de triples en aquel torneo, 14 de 26. Siempre ha tenido un rol secundario en el Madrid de Laso, pero era ponerse la camiseta de su selección y regresar a la burguesía FIBA. Bien, pues ya ni eso. El Jonas de este Eurobasket ha sido el mismito de los playoffs ACB, acumula 6 de 44 triples en sus últimos 16 partidos oficiales, ya saben, abierto en su mayoría, diría que suficiente como para considerarlo tendencia. El ritmo de su declive compite con el de Rudy Fernández (tienen la misma edad, 32), en su caso sin cirugía mayor como atenuante.
Si Rice jugase en el Armani Milán o el Brose ni siquiera habría conversación. La hay porque juega en el Barca y al aficionado madridista futbolero le da morbo el potencial titular en Marca, ‘Rice escribe de blanco su revancha’. La conversación en realidad es un disparate. El Madrid nunca asumiría su ficha y el Barcelona no le pagará el finiquito que le corresponde sin una cláusula de no competencia directa (ACB), igual que hizo el propio club blanco con Othello. Eso para empezar, y para seguir está su nivel deportivo, que con Montenegro continúa en los mismos guarismos chucheros que con el Barca, con bajos porcentajes de tiro (12/31) y tantas pérdidas como asistencias (7/7).
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