Prepelic por Rudy en 2018, empieza la operación renove

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«Este puede ser mi último año en el Madrid»… Rudy Fernández ha sido actor co-protagonista del resurgimiento de la sección, 12 títulos en 6 cursos le contemplan. Su luz brilló con mucha intensidad, pero se está apagando antes de tiempo, con ‘solo’ 32 años. No ha logrado adaptar eficazmente su juego a su nueva realidad física, tan lastrado por la espalda, y hace tiempo que se le ve frustrado en pista, como él mismo reconoce, sin disfrutar del baloncesto. Su elevado salario, firmado en otras circunstancias y del que tampoco tiene la culpa, ha sesgado en ocasiones el juicio de la grada hacia su rendimiento, pero su actitud durante esta decadencia ha sido intachable, especialmente en el último año, incluida la renuncia a la selección.

Sin embargo, apenas pasa ya el corte para un candidato a la Euroliga, por eso el club ha fichado a un jugador en su puesto, Causeur, y no se molestó en verano en negociar una bajada de sueldo para este curso, el último de su contrato, a cambio de ampliar la duración, una fórmula que sí se utilizó con otros jugadores de la plantilla. Una decisión lógica, pues el ritmo de su declive no invita a comprometerse a nada por adelantado más allá del 30 de junio de 2018. No es descartable que Fernández pueda hacer un curso digno y renueve por un año y una cifra de seis dígitos, sobre todo dado el valor estratégico de su pasaporte nacional, pero a día de hoy las señales apuntan a una salida en verano y una pronta retirada (¿vía Badalona?).

Las declaraciones del jugador esta semana en M+ son una pista, y la información de un preacuerdo del Madrid con Klemen Prepelic, otra más. La escopeta eslovena, 24 años, fichó por París Levallois antes de que su valor se multiplicase en el Eurobasket. Su perfil de tirador puro se parece más al de Carroll, para el que también habría que ir pensando en sustituto (34 años). Pero el declive del estadounidense está siendo mucho más sostenido que el de Rudy, además tiene contrato garantizado hasta 2019 y el club no es amigo de pagar rescisiones a jugadores apreciados en el vestuario, como muestra el caso Maciulis.

Chassson Randle, melón por abrir

Raptors 905 v Westchester Knicks‘NISU’. Es la palabra que usábamos en el colegio para algo o alguien desconocido. Aplica para Chasson Randle que, si los rumores no fallan, y las fuentes esta vez son sólidas, es el base elegido por el Madrid para cubrir la baja de Llull. Una apuesta, en detrimento del «malo conocido» (Van Rossom), que se enmarca en la moda de los bases americanos jóvenes que domina la élite ACB tras el pelotazo que supuso Larkin. Unicaja ha apostado fuerte por McCollum, el Barca por Pressey, Baskonia por McRae y ahora Randle.

Tiene 24 años y pasaporte extracomunitario, así que vuelve el Madrid al sarao de las rotaciones. Clave ha resultado que salga baratito, llega como agente libre (recién cortado por los Knicks) y su caché, con el currículum que le contempla, tampoco puede ser muy alto. No os voy a mentir, creo que no le he visto jugar nunca, y si le vi algún minuto de la basura con los Knicks no me dejó huella. Suponemos que Herreros tiene informes que avalan su incorporación, más allá del chorri-vídeo que acompaña la mayoría de noticias, con una actuación de 9/11 triples en la D-League. Uno de los más informados parece Mariano Galindo, que escribió ésto a finales del año pasado.

Randle es un melón por abrir, sus 26 partidos en la NBA, con promedios de 11 minutos dan para pocos análisis. De sus números en cuatro años en Stanford sí se entiende al menos que es más anotador que director (medias de 16,5 puntos y solo 2,5 asistencias). El Madrid no será su debut en basket FIBA, pues jugó la 2015-16 en la República Checa, así que al menos se sabrá las normas.

Randle ha robado esta mañana protagonismo a Fabien Causeur, que debutó de blanco en el Palacio con un soberbio partido ante Andorra (7/8 de campo, 28 de valoración). Más allá de su talento, defensor apañado, tirador solvente y buen penetrador, destila inteligencia en pista, no toma casi ninguna mala decisión y de esos nunca sobran en la rotación. La victoria se sustentó también en el rebote (+19) y en sólidas actuaciones de Ayón, Facu Trey y Randolph. Por otro lado, el encuentro fue una nueva muestra de la necesidad de incorporar un base. Doncic, que no está bien físicamente, no ha cambiado el chip Eurobasket de jugar de alero y está por ver que lo cambie. Chirrió sobremanera en sus minutos como director (5 pérdidas y -11 el equipo). Campazzo, que maquilló estadística en la recta final, es un jugar al límite en cada posesión, lo que tiene de corazón y arrestos le falta de tempo. Lo dicho, bienvenido Randle.

Mi pronóstico para la ACB

balon1) El Madrid va a sufrir en el primer tercio de competición (arranca con 10 partidos en 28 días) y nos haremos mala sangre aunque sepamos que la fase regular al final cuenta poco. En el sistema Laso el puesto clave es el de base y resulta que el titular está lesionado y tiene para largo, libera muchos minutos y tiros, toca crear nuevos automatismos. Suponiendo que se fiche un descarte de la NBA en octubre, que no es poco suponer, pasarían 1-2 meses hasta que se adaptase y rindiese: llegar con el curso ya empezado siempre es difícil, más aún para los bases. Campazzo mejora a Draper pero tiene mucho que demostrar en la élite y la evolución natural de Doncic es hacia el puesto de alero, lo cual no quita que pueda amasar balón en ataque estático. La incorporación de Thompkins al roster ACB acabará siendo el mejor fichaje blanco este curso.

2) Veo a Valencia y Barcelona, junto al Madrid, como únicos candidatos posibles al título nacional. Valencia conocerá los rigores de compaginar ACB con Euroliga y tiene que adaptarse a un nuevo entrenador, Vidaorreta, que nunca ha dirigido en Euroliga, pero la plantilla es de plenas garantías, larga, equilibrada y de talento, manteniendo a los tres pilares: Dubljevic, Diot y San Eme. La revolución en Barcelona ha sido total, un verano de fuerte inversión, quizá el equipo que más ha gastado de Europa, para ponerse al nivel de Valencia y Madrid. La plantilla a primera vista está más compensada que el curso pasado, ahora está por ver cómo se acopla tanta pieza nueva: solo 5 de los 14 jugadores estaban en la rotación el año pasado, no cuento a Ribas, que se perdió el curso completo. Y no me olvido del cambio más importante, el del entrenador, Sito, con una trayectoria consistente en su carrera hasta el momento pero que, no olvidemos, llegó como plan B a Jasikevicius.

3) No veo candidato a Baskonia porque ha perdido a dos de sus tres referentes con la marcha de Larkin y Hanga (el tercero sería Shengelia). Seguramente Granger, de la mano de Prigioni, reconduzca su carrera tras un par de años estancado en Estambul, pero el hueco que deja Larkin le viene un poco grande. Timma no tiene menos baloncesto que Hanga, pero carece por ahora de la regularidad, nivel defensivo y competitividad del húngaro. En el mismo peldaño que a Baskonia meto a Unicaja que, como siempre que regresa a la Euroliga, ha hecho un esfuerzo económica extra. Junta un backcourt de lo más rockero con McCollum y Nedovic.

4) En el tercer escalón meto a los dos equipos canarios. Tenerife ya no será sorpresa este año, apuntala la plantilla con dos fichajes de juventud y recorrido, Tobey y Ponitka, y si la salud respeta a Beirán y Richiotti serán duros de batir. Granca bien haría en centrarse en la Eurocup, a la que parte este curso entre los favoritos, sin la competencia de ninguno de los cinco grandes de la ACB. Pasecniks debería echar la puerta abajo, aunque su pretemporada no ha sido lustrosa.

5) Fuenlabrada es mi apuesta a equipo revelación, ha armado una plantilla de mucho talento para sus posibilidades económicas, con Olaseni, Eyenga y la continuidad de Popovic, y dos canteranos de techo alto como Luka Rupnik y Roland Smits (cuyos derechos ya sabéis que ha comprado el Barca). Otros jóvenes a los que convendría no perder la pista: Sergi García  (Zaragoza, 20 años), Nenad Dimitrjevic y Simon Birgander (Joventut, 19 años ambos), Lucio Redivo (Bilbao, 22), Matt Thomas (Obradoiro, 22) y, por supuesto, Sebas Sáiz, cedido por el Madrid al Burgos, 23 años y que ha firmado ya alguna actuación curiosona en pretemporada.

La primera en la frente

_2RM7020ThumbPrimer encuentro oficial de la temporada y derrota sin paliativos del Madrid, que entre el lustre de los fichajes y semejante debut despierta de todo menos ilusión. Los 40 minutos fue a remolque ante un Granca más rodado, que hizo la pretemporada con la plantilla casi completa, incluyendo dos que se borraron del Eurobasket sin excusa aparente (Pasecniks y Balvin). No hay mucho que rascar con 64 puntos y 8 asistencias entre todo el equipo. Kuzmic y Causeur debutaron sin dejar huella, en realidad solo dos dieron la sensación de llegar finos al arranque de curso, Ayón y Thompkins, con 27 tantos y 10 rebotes entre ambos. En el caso del mexicano la diferencia es considerable respecto al septiembre pasado, cuando llegó con 118 kilos tras pasarse el verano zampando tacos, a renglón seguido de su renovación millonaria, como el propio jugador ha reconocido esta semana en una entrevista.

Thompkins tiene doble labor en este comienzo de temporada, por una parte reivindicarse, mostrar que el club ha acertado teniendo con él tanta paciencia, y por otra tapar las miserias de sus compañeros de puesto. De Randolph, en modo descompresión post Eurobasket, y de Felipe, que está lógicamente para pocos trotes ante rivales de nivel como el Granca. Su titularidad (0/3tc, val -2), eso sí, fue un brindis al sol de Laso. Ojo que no nos acordemos de ese segundo año garantizado que se le firmó, igual que nos estamos acordando del de Maciulis.

Del que llevamos tiempo acordándonos es del contrato de Rudy, que gracias a dios entra en su última temporada. 0/4 de campo y valoración -3 en 15 minutos, números vergonzantes que ya no sorprenden. Da igual que haya tenido el verano enterito para descansar, preparar el curso y hacer la pretemporada completa con el grupo por primera vez en bastantes años. Está para los leones, y no es cuestión de un partido, que venía de hacer 1/10 de campo en los dos últimos amistosos.

La Supercopa es un título oficial pero no debería ser motivo de desvelo ni conclusiones alarmistas. Sin embargo, una sí que se puede sacar sin riesgo a equivocarse, que el roster necesita un base como el comer, que el «tirar con lo que hay» es una cutrez y ante ciertos rivales no va a alcanzar. Doncic jugó en versión Eslovenia, o sea, en el puesto de alero 17 de sus 23 minutos, con solo una asistencia y 5 de sus 6 lanzamientos de más allá del arco. Un reparto que deja a Campazzo con 34 minutos en pista, un disparate, no los jugaba ni en el Murcia. Igual de disparate que esos 15 tiros de campo lanzados por Carroll, efectos secundarios de la baja sin cubrir del jugador franquicia. Con Van Rossom aparentemente descartado, se especula que el club espera a los descartes NBA, o quizá es simplemente lo que queremos creer, como consuelo. Hace ya mes y medio que se lesionó Llull, o el club no tiene prisa, una versión oficial difícil de mantener tras lo visto en Gran Canaria, o lo que no tiene es un duro.

Balance del Eurobasket en clave madridista

lukaTermina un Eurobasket con claroscuros para el madridismo, con cinco jugadores presentes, curiosamente ninguno con la selección española. Empezando por lo bueno, me quedo con Randolph, cuyo rendimiento nos dejó con la mosca detrás de la oreja en la recta final de la pasada temporada, sospechosamente a renglón seguido de firmar la renovación. Se reivindica en el torneo como un interior top en Europa, discreto en la fase de grupos pero capital en los cruces, cuando cuenta, mostrando el carácter que se echó de menos en mayo, enseñando los dientes en defensa, encantado del reto de bailar con la más fea, como los Gasol o Porzingis. Le cayeron críticas por sus modales ante Letonia, pero le prefiero así, provocador antes que apático.

Fue un factor defensivo clave para el título esloveno (lo mismo que Vidmar) y en ataque entendió y aceptó su rol, secundario, de poner bloqueos y abrir el campo, en un sistema sin balones al poste y con todo el protagonismo en las alas. No tan diferente al del Laso, por cierto. Más allá de su rendimiento, su mera presencia en el Eurobasket es una buena noticia para el Madrid, pues formaliza su status de comunitario, abriendo la puerta de la ACB a Thompkins que, como suponíamos, se está saliendo en pretemporada.

Doncic ha copado los titulares, al romper como es casi ya rutina hitos de precocidad, aunque a los que seguimos habitualmente al Madrid, que parece no ser el caso del seleccionador esloveno, no nos coge por sorpresa, nada que no hubiese mostrado ya, únicamente que un Eurobasket es un escaparate mayor porque acuden más periodistas. Tremendo su desparpajo en plaza mayor y algunas estadísticas, como la de rebotes. Fue el que más capturó de todos los jugadores del torneo, 73, y el cuarto en promedio, 8.1. Tan kamikaze acude al rebote, que en una de esas se torció el tobillo en la final y se pierde esta semana la Supercopa.

A riesgo de parecer cenizo, diré que no me apasionó todo lo que vi de Doncic, especialmente su selección de tiro, pisando poco la zona y abusando del triple en muchos casos mal elegidos, tras step-back, demasiado lejanos o a comienzo de posesión. Tira bien de fuera pero no tanto como lanzarse 7 por partido (19 de 61 en el torneo), por solo 4 tiros de 2. Por ejemplo, en su actuación más alabada, ante Letonia, lanzó 11 triples y repartió solo una asistencia en 36 minutos. En Eslovenia, que ya tiene un base top como Dragic, Luka ha jugado de alero, pero el Madrid le necesita de base, es decir, una versión con menos triples y más asistencias.

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El Eurobasket de Kuzmic fue correcto, no es un jugador que vaya a encandilar por su estilo o a firmar estadísticas de campanillas, pero es el center titular del subcampeón y en el basket no hay casualidades. Su intimidación y rebotes contribuyeron a hacer de Serbia la mejor defensa del torneo, y en ataque produjo en la medida en que coincidió en pista con Jovic, su proveedor en Estrella Roja. Toda una incógita su adaptación al sistema Laso, tan cruel con los siete pies. Del discretísimo Eurobasket de Maciulis, que confirma su declive acelerado, ya hablamos largo y tendido en la anterior entrada. Y el último en discordia sería el chaval Dino Radoncic, para el que el torneo ha supuesto una soberana pérdida de tiempo, en contraste con Yusta, que parte con un cuerpo de ventaja al haber hecho la pretemporada completa en Madrid. Radoncic no ha dispuesto de minutos ni de tiros en Montenegro, una selección que desprendía muy malas sensaciones.

La continuidad de Maciulis, la penintencia por un fallo directivo

imageNo hace tanto, solo dos años, Maciulis fue incluido en el quinteto ideal del Eurobasket tras guiar a Lituania a la plata. Enchufó un 54% de triples en aquel torneo, 14 de 26. Siempre ha tenido un rol secundario en el Madrid de Laso, pero era ponerse la camiseta de su selección y regresar a la burguesía FIBA. Bien, pues ya ni eso. El Jonas de este Eurobasket ha sido el mismito de los playoffs ACB, acumula 6 de 44 triples en sus últimos 16 partidos oficiales, ya saben, abierto en su mayoría, diría que suficiente como para considerarlo tendencia. El ritmo de su declive compite con el de Rudy Fernández (tienen la misma edad, 32), en su caso sin cirugía mayor como atenuante.

Para más inri, en este Eurobasket han brillado aleros jóvenes que eran agentes libres este verano, digamos Timma (25) y Ponitka (24), cuyo rendimiento, por otra parte, tampoco puede coger por sorpresa. Opciones claras para sustituir a Maciulis en un rango salarial igual (Timma) o inferior (Ponitka). Pero había un impedimento, la penitencia de un clamoroso error directivo, la renovación por dos años garantizados que le firmó el club en mayo de 2016. Digo clamoroso porque la temporada 2015-16 de Maciulis, la previa a esa renovación, tampoco fue primorosa como para justificar ese segundo año garantizado. Un 1+1 hubiese servido, no había equipos Euroliga haciendo cola por ‘birlárselo’ al Madrid, como tampoco los ha habido este verano, que el club se ha querido deshacer de él.

Se le ofreció al terminar el curso una compensación para rescindir su contrato, pero el jugador la declinó, en su perfecto derecho. Y como la sección anda este verano en modo rácano, pues no contraofertó una cifra algo superior, suficiente como para que le compensase cogerla y regresar a Kaunas, donde seguro terminará su carrera. El Madrid simplemente se ha resignado a una ficha de unos 800k euros por un jugador del que se espera ya bien poco. «Que juegue de ala-pívot y haga de Chapu», he llegado a escuchar. Es bien majo pero no tiene el carisma de Nocioni, además no juega de ala-pívot ni con Lituania, donde sí lo hace Kuzminskas, igual de alero que él y al que saca 10 kilos. En todo caso, no se trata ya de si puede, sino de para qué. No son ala-pívots lo que necesita el Madrid, la posición mejor cubierta de la plantilla, más aún con el pasaporte esloveno de Randolph, que abre a Thompkins las puertas de la ACB.

El roster necesita un alero, el puesto natural del lituano, especialmente tras la lesión de Llull, pues Doncic tendrá que jugar muchos minutos de base y el puesto de tres se queda cojo, con mucha cantidad pero escasa fiabilidad: Taylor, que no deja de ser un especialista defensivo, Yusta y Radoncic, con los que no se puede aún echar cuentas en partidos de máxima exigencia, más la comentada versión menguante de Maciulis. He escuchado que «el alero titular del Madrid es Rudy». Por una parte, dudo que Rodolfo esté para el despliegue físico que requiere el puesto, y por otra la manta mide lo que mide: sería un quedarse con los pies al aire para taparse la cabeza.

Rivales directos del Madrid han hecho este verano un esfuerzo económico extra, Fenerbahce para cubrir la marcha de sus dos estrellas y el Barca para regresar a la élite. Si el club blanco no está dispuesto a ampliar inversión para seguir el ritmo, más le vale optimizar recursos, es decir, hilar muy fino en cada decisión directiva, como en general ha venido haciendo en los últimos años, nada que ver con los tiempos de amateurismo con Antonio Martín al frente, aquel que firmó 5 millones garantizados a Hervelle. Y es precisamente por eso, porque se vienen haciendo las cosas bien, que llama la atención un fallo tan claro como fue ese segundo año garantizado en la renovación de Maciulis y por el que ahora se paga.