Renovado. Chacho seguirá jugando en el Real Madrid hasta por lo menos junio de 2018, tras firmar hoy la renovación de su contrato, confirma el club mediante comunicado oficial. Su contrato terminaba en 2015 y, dado su nivel y evolución, comenzaban a sonar cantos de sirena. Zeljko le quería para Fenerbahce. Desconocemos las cifras del acuerdo, pero aplicando el sentido común damos por hecho que habrá aumento de sueldo. El precio de mercado del mejor base de la Euroliga a día de hoy (cuento a Spanoulis como escolta) es superior a ese millón de euros bruto mondo y lirondo en que quedó su sueldo tras la última rebaja salarial. No tenía sentido que Chacho, que llena estadios y gana partidos, cobrase menos que Draper (1.1 este año y 1.3 el que viene) y que Llull (1.6 millones anuales). El mejor Madrid que recuerdan nuestros ojos blinda a uno de sus mejores jugadores, me parecen buenas nuevas.
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Rudy 2.0
Sabemos que Rudy cae mal a muchos. Porque es un poco chulo, por su tupé tiburón o porque su novia está muy buena, aunque el motivo principal es que juega en el Madrid cuando algunos contaban con que recalase en Barcelona de regreso de la NBA. A partir de aquí, desde la envidia o el resentimiento, surgen teorías de todo tipo para desprestigiarle: la necesidad de protagonismo, el cáncer del vestuario, el «vedettismo». Todas se acaban cayendo por su propio peso. Si Rudy acompaña de vez en cuando a su esposa a eventos de gente guapa y con dinero, mejor para él, no parece que afecte a su rendimiento en pista, como sí lo hacen las fiestas serbias a la chavalada del Barca…
El vestuario del Madrid es un páramo desde que lo dirige Laso. Sólo hay que seguir el timeline de los jugadores en Twitter: excursiones de grupo al Bernabéu en día de partido, limonadas en la playa o barbacoas en casa de los Carroll. Si Rudy es un cáncer de vestuario, parece lejos de metastatizar. La supuesta necesidad de protagonismo queda despejada este curso. Rudolf ha cedido sin pataletas y sin que nadie se lo pida, el papel de protagonista primero a Mirotic, un proceso natural y sin envidias, provocado por el nuevo step-ahead del hispano-montenegrino.
A Rudy se le ve relajado, dejando que le lleguen los partidos sin la urgencia estadística del jugador franquicia. Tiene una parte no menor de culpa de que el Madrid 13/14 marche invicto y funcione como un reloj suizo, sigue aportando a nivel estelar, pero desde un protagonismo ofensivo algo menor. Reparte este curso más asistencias (3.5) y ha subido sus porcentajes de acierto en tiro, 63% de dos, una cifra por cierto encomiable para un alero de 83 kilos de peso. Conviene especificar que estas estadísticas son aunando todas las competiciones, es decir, los 14 partidos oficiales que lleva jugados esta temporada.
También lanza menos triples, casi uno por actuación. El curso pasado se cascó 357 triples en 70 partidos, a una media de 5.1, mientras que esta temporada lleva 62 en 14, a una media de 4.3. Así las cosas, y aunque le queda año y medio de contrato, el club estaría pensando en un movimiento tipo Chacho: ofrecerle una ampliación de contrato en años a cambio de una cierta rebaja salarial. De confirmarse, me parecería una buena noticia.
Carroll y Laso, hasta que la muerte los separe
No le veo ningún sentido a renovar a Carroll por tres años garantizados, hasta los 34 años, con un 1+1 era más que suficiente, especialmente dado que aún le quedaba otra temporada del contrato que firmó a su llegada. Me cae bien, es un muy buen americano, un gran compañero, pero no una estrella ni el buque insignia de la sección como para semejante compromiso matrimonial. Un contrato de tan larga duración y garantizado hasta una edad tan avanzada es una extravangancia innecesaria en estos tiempos de incertidumbre y contracción presupuestaria. Sucede que Carroll es el ojito derecho de Laso y la debilidad de Herreros, esta operación lleva indudablemente su sello.
El curso 2012/13 de Jaycee no fue especialmente lustroso, tuvo sus momentos (partidazo ante CSKA en el Palacio), pero en general mostró preocuantes limitaciones, incorregibles a estas alturas de su carrera. Una vez difuminado el efecto sorpresa en su primer año de Euroliga, los rivales le conocen y ajustan las defensas en función de sus peculiares (si le niegas el tiro tras bloqueo es incapaz de generar desde bote). El Madrid, como cada año, se ha jugado la suerte de la temporada en los duelos directos contra el Barca, y en los últimos siete Carroll ha promediado 4.5 puntos, 27% tc y valoración 2 en 17 minutos. Siete partidos seguidos no son casualidad, son tendencia, evolución. Pascual ha aprendido a defenderle. Carroll debe seguir de blanco, pero 4 temporadas garantizadas son una burrada, su rendimiento no justifica semejante duración.
Cambiando de tema, no hay grandes novedades en fichajes. El Madrid busca escolta-alero bueno, bonito y sobre todo barato para cubrir el puesto de Suárez (si es que finalmente sale), y así dejar a Dani Díez que siga creciendo cedido. Suena Carl English (ex de Estudiantes) y no se descarta la continuidad de Pocius, si acepta la mitad de salario. El asunto va para lagro. Lo que se puede resolver antes es el nombre que completará el juego interior blanco. Mañana sábado día 13 concluye el plazo oficial para que algún club mejore nuestra oferta cualificada para renovar a Begic. Si los turcos no enseñan pasta en 48 horas, asunto resuelto. Por si acaso, Bourousis sigue en el tintero.


