El Barca lleva cinco derrotas seguidas a domicilio (tres en Euroliga y dos en ACB), que bien podrían ser seis, porque la siguiente salida es el viernes Moscú. Puestos a buscar las causas, además de que Dorsey parezca en pista un donante de cerebro, una de las más evidentes es el rendimiento de Claver, entre los fichajes más caros de la historia del baloncesto europeo, 2 millones de euros costó su tránsfer en verano, para mayor gloria de Valencia. Sus promedios en Euroliga son discretos (5pts y 4rebs), pero en ACB directamente vergonzantes: 5/23tc y valoración 0.8 en 19 minutos. No le falta tiempo en pista y cuenta con la confianza del entrenador, Barztokas, el mismo con el que firmó el año pasado su mejor temporada de siempre en Europa. Un técnico de perfil defensivo, que valora los intangibles que aporta Claver en ese segmento.
Físicamente se le ve bien. Se perdió 2 semanas y media de competición en noviembre por una lesión, pero en general parece en buena forma. Casi por decantación, debe haber un motivo táctico. Claver brilló el año pasado en Krasnodar jugando de ala-pívot, donde lucen más sus ayudas defensivas (una de las marcas de la casa) y castigaba a pares menos móviles desde la línea de tres o penetrando. Sin embargo, el puesto de ala-pívot está bien cubierto en el Barca, con Doellman de titular y Vezenkov, que ha dado un paso al frente, una de las pocas buenas nuevas este curso en la Ciudad Condal. El puesto de alero, en cambio, es el más débil de la plantilla, con Perperoglu como único tres puro, porque Oleson no lo es. En ese puesto Claver no tiene ventaja por velocidad, sus tiros son menos liberados y sus ayudas lucen menos. La ventaja potencial sería en kilos y centímetros para producir al poste en ataque, pero ni hay sistemas para que reciba abajo ni de por sí es tampoco él un dechado de recursos en esa suerte del juego.
Sea como fuere, el tiempo está dando la razón al Madrid, que se plantó en apenas medio millón en la oferta a Valencia por sus derechos. Casaba en el sistema Laso como especialista en defensa y rebote, su rol en la selección, pero eso no vale lo que costaba, así que Herreros se retiró de la puja a tiempo. Visto en perspectiva, tampoco puede sorprender su rendimiento este curso en Barcelona. En su ya larga carrera, 10 años en la élite, Claver solo ha firmado tres temporadas a un nivel acorde con su potencial, dos en Valencia y la pasada en Rusia. Demasiado riesgo para semejante precio.
Draper y Taylor son el fondo de armario de Laso, los jugadores número 11 y 12 de la plantilla. Cumplen una labor secundaria, gris y desagradecida, por eso apenas les menciono y cuando lo hago no suele ser para bien. Pero también por eso es de justicia acordarse de ellos en las raras ocasiones en que destacan y ganan partidos, como en Bilbao. Una velada que no pasará a la historia, que se llevó el Madrid, solvente y coral, con más comodidad de la que sugería a priori la clasificación. Un triunfo que deja la liga regular en bandeja, dos partidos de ventaja sobre el Barca, que volvió a pinchar. Ayón, Luka y Randolph pusieron la estadística, como corresponde, pero la victoria blanca se edificó desde la defensa, que es como se suelen ganar los títulos. Y como se ganó desde la defensa, pues destacaron los dos especialistas del roster, Draper y Taylor, que además vieron más aro que de costumbre, 5/7 triples entre ambos.
Pero cuando llegue el momento de la decisión sobre Draper habría que mirar más allá de la estadística de valoración, en la que se quedan muchos aficionados, que no suele hacerle justicia por el tipo de jugador que es: no le duele en prendas gastar faltas necesarias, generoso en el esfuerzo atrás y que lanza en ataque no pocos tiros forzados a final de posesión, de esos que no suelen entrar. Es un tirador exterior bastante aceptable, pero le faltan convicción y recursos para anotar en penetración y carece de clarividencia en estático. Buen tino de Laso en Bilbao emparejándole en pista con Rudy, que puede desempeñar esa labor de creación en estático, el cabrón ve pases donde la mayoría solo ve un bosque de manos.
Bienvenidos al nuevo diseño del blog, espero os guste, un poco más limpio y con fotos más grandes, aunque para gustos los colores. El principal cambio en realidad es la migración a WordPressCom, tras largos problemas con Google/Blogger que no vienen aquí al caso. También me apetecía un cambio de look en puertas del décimo cumpleaños del blog, que se cumple en 2017. A efectos prácticos no cambia casi nada, el archivo no se ha perdido, podéis consultar las más de 600 entradas y 3.500 comentarios publicados en este tiempo. El blog tiene las mismas secciones y dinámica, podéis comentar desde cuentas en Facebook, Twitter, G+, WordPress o simplemente dejando un email, que no será visible. En
No hacía ni tres días que había firmado su peor partido de la temporada, apocopado en Estambul: valoración -3 en 16 minutos y superado por la responsabilidad, doble tara en un base. Por eso, si algún interés para el Madrid tenía un encuentro de trámite como la visita de Fuenlabrada, era darle tiempo en pista y balón en las manos al chaval para que recuperase sensaciones, para sentir la confianza ciega del cuerpo técnico (y el cariño de la afición). Imaginamos por cierto que para gestionar situaciones como estas, entre otros motivos, eligió la sección de técnico asistente a Paco Redondo, que trabajase con el chaval ya desde categorías inferiores. Una voz familiar para cuando viniesen curvas.
Es un error de digno de preescolar, esa mano de Carroll en el rebote de ataque a 1.7segs por jugar y el marcador empate. Colofón a una velada para el olvido del americano, 1/7 tiros de campo, varios de ellos liberados. Su error final cuesta el partido al Madrid en Turquía tras una notable actuación del equipo, que supo competir en ambiente hostil. Sabe amarga la derrota por la forma, pero visto en perspectiva, el curso pasado a estas alturas iba el Madrid coleccionando palizas en este tipo de pistas, lanzando 45 triples por velada. Como en otras salidas sí se han hecho los deberes, es el de Estambul un resbalón asumible desde el punto de vista clasificatorio, junto a Moscú la cita más exigente del calendario Euroliga, en ambos casos derrotas por solo un punto, que dejan el average más que abierto pensando en la vuelta.
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