– No hay huevos. Toda la temporada se ha tirado metiendo cizaña el presidente de Panathinaikos, Giannakopoulos, denunciando un complot de la Euroliga (#BertomeuEnsRoba) en forma de persecución arbitral. Llegado el momento de la verdad, pese a que los árbitros no tuvieron mayor protagonismo en la serie, hizo lo previsible: redobló la apuesta por el populismo, clamó contra el arbitraje tras el segundo y el tercer partido, amenazó con abandonar en el cuarto a la primera decisión equivocada… pero no hubo huevos. Igual que no los habrá para sacar al club de la Euroliga, a los de su clase se les va la fuerza por la boca.
– El hermanísimo istrión. Antetokoumpo fue la extensión en pista del Jesús Gil de su presi. Me da igual que se acercase al vestuario del Madrid tras el cuarto partido para felicitar por la victoria, su actitud durante toda la eliminatoria fue una vergüenza para el baloncesto, infantil, sobreactuado y provocador. No es tan bueno como para ser tan tonto. Vaya con dios.
– La madurez de Luka. Aprender no es cascarse 30 puntos en OAKA, como algunos quizá esperaban, confundidos por titulares clickbait. No, los 30 los metes cuando ya estás aprendido y a Luka aún le queda trecho, por muy catacrack que sea a sus 19. Doncic, eso sí, se lleva buena lección de la eliminatoria, sobremarcado en Atenas al no haber otro base potable en el roster. A falta de acierto y fluidez, aceptó sin rechistar apartarse del foco, asumiendo menos tiros y apoyando en aquello que no requiere de tanto acierto, como rebotes y asistencias. Era lo mejor para el equipo, otros peor amueblados no lo hubiesen aceptado.

– Viejos rockeros nunca mueren. Felipe y Carroll, con sus 73 palos entre ambos, han sido seguramente los mejores del Madrid en la serie. Reyes cambió el partido en el decisivo segundo y Carroll se erigió en sostén ofensivo exterior ante la incomparecencia de Causeur y la versión apocopada de Doncic. Su eliminatoria viene a engrandecer su leyenda en el club, dos de los más grandes que han vestido esta camiseta.
– Laso, respect. En la campaña más aciaga de lesiones que recuerdo al Madrid de basket, marcha el equipo líder ACB por 5 victorias y se ha clasificado para la F4. Es seguramente, como dice Gustavo, la mejor temporada de Laso como entrenador. En la serie contra PAO ha mostrado gran capacidad de reacción, como cambiar la pareja interior titular tras el primer partido o entender sobre la marcha la mina que suponían los balones al poste a Felipe cuando le defendía Gabriel. Ha visto el fruto de su paciencia con secundarios, de los que ha sacado lo mejor cuando más falta hacían. Sirva de ejemplo Thompkins, que esta temporada, tras dos de más sombras que luces, ha enseñado al fin ese potencial que le suponíamos, convirtiéndose en un valioso activo del roster. Termina contrato, quiero pensar que seguirá.
– James, Calathes y 10 más. Llevado al extremo, a Panathinaikos se le acabaron viendo las costuras, una plantilla teóricamente larga pero al final limitada ofensivamente más allá de su backcourt titular. Mike James, que fichará este verano por Milán por una millonada, me ha terminado convenciendo en la serie de su categoría de burguesía continental. Exactamente lo contrario que Singleton, pese a su acelerón en el último partido. Decepcionante eliminatoria (4/10 t2 en 120 minutos en pista) y en general su temporada, después de haber sido el verano pasado el interior más cotizado del mercado europeo. Casi todos los que salieron de aquel milagroso Lokomotiv de Barztokas que llegase a la F4 han terminado siendo un poco mentirita, de Draper a Claver, de Delaney a Singleton, hasta nuestro Randolph.
– El terremoto Llull. Suponíamos que su regreso sería una inyección de moral, pero su nivel deportivo e impacto en el juego superó las mejores expectativas, un puto milagro, al alba del quinto día apareció y cambió la eliminatoria. Fue el mejor del Madrid en la estadística de +/- en ambos partidos en Goya… los primeros de su temporada. Una estadística sencillamente brutal. Su nivel tras el regreso, unido a la lesión de Nando de Colo, que seguramente llegará para Belgrado pero a saber cómo, altera sensiblemente el equilibrio de fuerzas de la semifinal. Fenerbahce es favorito al título, pero hoy CSKA parece bastante menos favorito ante el Madrid que hace un par de semanas.
– El Espíritu de Turpin. Lo dije por Twitter y lo repito por aquí ahora, gracias a los Berserkers por el recuerdo y homenaje a nuestro compañero caído Turpin en los prolegómenos del cuarto partido. La prueba de que, camino de cumplirse cinco años de su muerte, su legado sigue más vivo que nunca.
“No hay Madrid de fútbol o de baloncesto, hay REAL MADRID.
Una camiseta blanca, un escudo redondito y muchas Copa de Europa”
(@van_palomaain)#TifosBSK pic.twitter.com/Mb6astn39w— Berserkers (@BSK_Foundation) 28 de abril de 2018
Partido clave, pabellón lleno, arranque difícil, villanos malvados, recuperación heórica y final feliz, el regreso de Llull fue propio de una película de Disney. Es una alegría inmensa, no sólo como seguidor blanco sino en general como aficionado al basket, volver a ver disfrutar sobre una pista a esta leyenda en activo. Se lo ha currado de veras, lo sabemos porque ha retransmitido casi en directo por redes sociales estos 8 meses de recuperación, haciendo a la afición partícipe del proceso, que hoy felizmente ha tocado a su fin.
Hemos sabido hace unos días que Doncic inscribió su nombre a última hora en el draft de la NBA, es decir, lo esperado. Tiene hasta el 11 de junio para echarse atrás, también podría ser elegido pero posponer su marcha, incluso podría ser abducido por extraterrestres, y tendríamos un caso para Mulder y Scully. Por poder, pueden ser muchas cosas, pero su marcha es con mucho la más lógica y probable, porque cada año más tarde que se marche a la NBA es un año más tarde que terminará el contrato de rookie y firmará EL CONTRATO.
Hace ya algunos años que aprendí a nunca dar a Felipe por muerto, confieso que caí en la tentación algunas veces pero siempre me tapó la boca, para mi alegría. De un tiempo a esta parte nos tiene acostumbrados a cascarse de tanto en cuanto recitales acústicos en ACB, ventresca dominical, pero lo del tercer cuarto de este jueves en OAKA es otra dimensión, una exhibición como no recuerdo a un jugador de su edad y a este nivel en Euroliga, una exhibición digna de la jodida leyenda que es. Es listo y tiene unos huevos hasta el suelo, con su culo pollo y sus 38 palos bailó a la pléyade de atletas de los verdes, imposible ser más efectivo jugando tan feo. Hasta se cascó un par de triples, y tras el segundo se quedó con el brazo en alto y la muñeca doblada, cual tirador, momento choteo máximo. Grande.
No había pasado ni un minuto de serie y todos
Conviene recordarlo cuando se acerca la batalla, porque esta no es una cualquiera. La temporada del Madrid arrancó en octubre con dos objetivos, recuperar la corona ACB y llegar a Belgrado. Digo llegar y no ganar porque el formato a partido único de la F4 es una lotería, nos pongamos como nos pongamos. «A las F4 se llega, y si llegas varias veces alguna vez la ganas», advirtió en su día cierto entrenador italiano del Madrid, de cuyo nombre no quiero acordarme. Ese primer objetivo de la temporada pasa por los cuartos contra Panathinaikos, la madre de todas las eliminatorias…
Debe estar conectado para enviar un comentario.