Llull, de profesión héroe

llullAún recuerdo aquellas declaraciones en caliente de Marc Gasol, tras perder un partido apretado la selección ante Turquía, quejándose de que Scariolo diese la última bola «al chico que acaba de llegar» en vez de a su hermano. Ocho años y medio después ‘el chico nuevo’, Llull, se ha convertido en quizá el mejor clutch player de la historia del baloncesto español, fama que cincela con regularidad con canastas ganadoras de todos los colores, aunque la de hoy, con el Palacio lleno y ante el eterno rival, tiene un sabor especial para el aficionado intermitente. Cerró la primera parte con un estratosférico triple lateral en carrera, que celebró como un energúmeno, antesala de La Canasta, esa suspensión ganadora a 5 metros, dejándose caer y dando al tiro gran parábola para evitar el tapón de Oleson y Claver. Nada de mandarina, una jugada de talento y técnica, no la saca del sobaco sino que se cuadra perfecto (miren la foto arriba), otra postal para agrandar su leyenda en la casa blanca.

La canasta, de paso, sirve para olvidar un partido francamente flojo, que con aquello de dosificar esfuerzos estaba el Madrid empezando a meterse en un atasco en la clasficación ACB. El primero que no estuvo especialmente católico fue el propio Llull, 6/17 de campo en otra minutada salvaje (37:20). No fue el mejor día de Laso en gestión de minutos, cuesta entender que Doncic viese desde el banco los 13 primeros de la segunda parte, tras provocar un tremendo parcial en la primera. De hecho, jugó los mismos minutos (16) que Felipe, homenajeado como máximo reboteador de la historia ACB pero que a día de hoy no está para nadie, lo sabe Reyes el primero. El problema es que no había muchas alternativas dada la lesión de Chapu, la forzada ausencia de Trey y con Randolph a uvas, superado por su excompañero Claver y automarginado a las esquinas en plan Thompkins. Quizá se podía haber probado con Maciulis de cuatro, el lituano se quedó en solo 10 minutos pese a ser el mejor en el primer cuarto con 9 puntos.

A Laso tampoco se le ocurrió ordenar falta a Tomic en caso de aclarado en (el que iba a ser) el último ataque azulgrana, y eso que dispuso de un tiempo muerto para preparar la defensa. Gancho cómodo con la derecha y dos puntos para el croata, que superó con claridad a Ayón durante todo el encuentro (val 26), igual que en la Supercopa (23) y en el partido de liga del Palau (33). Othello, en cambio, cargó el rebote como un poseso (10) y enseñó matrícula al gaseoso Faverani en el duelo de pívots reservas. Carroll subió algunas canastas valiosas en plena pájara de la segunda parte y a Rudy, que tan bien venía jugando, se le vio condicionado por el golpe del viernes por el que fue duda hasta última hora… No me enrollo más porque al final todos estos análisis empequeñecen ante el desenlace, la historia recuerda al ganador, el póster, la canasta ganadora…  ¡y qué canasta, amigos!

Estrella Roja paga los platos rotos

gus.pngCon virulencia se sacudió el Madrid el conato de crisis de tres derrotas seguidas, pendiente de corroborar tan pronto como mañana ante Barca. El damnificado fue Estrella Roja, al que le cayeron chuzos de punta en una primera mitad redonda de los blancos, 63 puntos fruto no solo de un acierto puntual sino de picos de excelencia colectiva, encontrando siempre al hombre liberado tras extra pass (19 asistencias en los primeros 20 minutos). Al final los jugadores a estos niveles enchufan en un porcentaje alto cuando lanzan abiertos, miren a Maciulis, 4/6 ayer, que sigue al frente de la Euroliga en % de triples (55). El mejor fue Ayón, dio una exhibición de librillo del pívot moderno, que ya no pasa (o no solo) por lanzar ganchos con ambas manos, sino por ser agresivo en aro propio, buscando los espacios en el ajeno, poniendo buenos bloqueos a los exteriores, cortando rápido a canasta y doblando el balón de primeras al jugador abierto si tiene mejor posición.

Llull repartió 10 asistencias pero debió haber jugado menos de esos 24 minutos, estando el partido resuelto tras el primer cuarto y a 44 horas de la visita del Barca. Muy poca confianza debe tener Laso en Draper para no alinearle ni un minuto ayer, pues no consta ningún problema físico del jugador. Quien sí jugó pero solo 6 minutos fue Felipe, al fin reserva y que cada vez está para menos, lógico por otra parte dada su edad, cumple 37 el jueves.

Doncic y Randolph dejaron perlitas de su talento, Othello se hinchó (val 20), pero la mejor noticia fue ver a Taylor (ya sin mechitas) recuperar la confianza. Su descompresión postcopera fue de las más pronunciadas, el equipo le necesita a un nivel homologable para los duelos más exigentes, como se demostró en Vitoria. Especialmente aplaudido fue Rudy Fernández, que luchó a tumba abierta cada balón dividido, un entusiasmo contagioso tanto a los compañeros como a la grada. Como viene ya siendo habitual, sus números de intendencia (3 puntos en 20 minutos) no reflejan su contribución en pista. Cuesta más de lo que vale, en cuanto a salario, pero igual nos gusta y mucho esta versión 2.0.

Descompresión postcopera

othello-hunter-real-madrid-eb16Engancha el Madrid en Estambul su segunda derrota consecutiva, en puertas de una de las salidas más exigentes del calendario ACB, este domingo a pista del colíder Tenerife. Dos pinchazos en duelos a priori de dificultad media, pero al comienzo de un tramo valle del calendario, con los deberes hechos después del primer título del curso, con cierto colchón clasificatorio y a la espera del siguiente pico de competición, los cuartos de final de la Euroliga. Ambas derrotas tuvieron un denominador común, la (ausencia de) defensa, con 93 y 87 puntos encajados, respectivamente, aunque más sangrante fue ante Galatasaray por la forma y porque en Europa los partidos cuentan más.

Aguantó dignamente el Madrid el chaparrón de triples (8) en la primera mitad, solo tres abajo al descanso. Entonces llegó el esperpento de Laso, uno de los mayores desastres de dirección en meses. Por aquello de la inconsistencia defensiva alineó la hormigonera enterita, un quinteto demencial, para jugar en un solo aro, con Llull como único capaz de crearse una canasta o generarla para el resto. El resultado es que el equipo, ya no es que no anotase, es que no encontró ni una sola situación de tiro potable en siete minutos, y Laso sin verlo, sin reaccionar. La diferencia se disparó hasta los 18, dejando el partido casi visto para sentencia.

De Taylor y Draper sabemos lo que esperar, su rol está bien delimitado, son especialistas defensivos. Menos claro se antoja el papel de Felipe, titular por decreto, pese a su pobre rendimiento el último mes de competición. No estamos cuestionando su entrega ni su trayectoria, sino la forma de utilizarle más provechosa para el grupo. Son ya demasiadas semanas con parciales negativos del equipo en sus minutos en pista, en los últimos cuatro partidos Euroliga acumula 1/11 tiros de dos. Al final los años no pasan en balde, por muy dignamente que haya envejecido Felipe, a diferencia de Navarro. Quizá Laso debería plantearse para el capitán un papel tipo Chapu, sobre todo en Euroliga, donde su desventaja física es más pronunciada y además sí puede jugar Thompkins.

Arreglaron el desaguisado entre Carroll y Randolph, pero sobre todo Doncic (iluminado de nuevo) y un Rudy soberbio, esta vez sí. El balear firmó muy valiosos minutos, aprovechando en ambos lados de la pista esa cualidad tan escasa suya, la anticipación, el medio segundo antes que ve el baloncesto, que igual le sirve para robar balones, atrapar rebotes largos o dar pases al hueco. De su mano se evaporó la ventaja local, hasta 4 arriba se llegó a poner el Madrid a dos minutos, pero jugó mal sus cartas y en el final apretado esta vez salió cruz.

Que siga la fiesta

llullEra partido trampa, aún de resaca copera y ante un Dogus serio en plena puja por el octavo puesto. Pero no dio opción Llull, que sigue de dulce, apilando episodios para engalanar su leyenda. Abrió en canal a los turcos con 19 puntos en el primer cuarto, ¡19!, camino de 26 y 8 asistencias, con un triple final marca de la casa desde el medio del campo. Randolph alarga su buena línea (6 partidos seguidos no pueden ser casualidad), y además encontró esta vez escudero en Thompkins, que sacó la manopla y subió 14 puntos en un santiamén.

La velada sirvió también de reivindicación para algunos de los más desafortunados en la Copa. Jonas se reencontró con el aro (9pts), aunque brillaron sobre todo Othello y Rudy, a los que tanto se echó de menos en Vitoria. Fernández enchufó un par de triples. Luego se lanzó dos piedras, pero pelillos a la mar, que estuvo atento a los rebotes largos (6) y generoso en el extra pass. Repartió 4 de las 28 asistencias del Madrid, que lidera la competición en ese segmento.

Hunter hizo exactamente lo que se le supone, cargar el rebote y castigar el aro en continuaciones (6/7 t2). En todo caso, tanto él como sobre todo Ayón sufrieron para contener a ese factor en la zona que ya es Ante Zizic (7 rebotes ofensivos). Una pena que, con 20 años recién cumplidos, solo nos queden 7 partidos de disfrutarle en la Euroliga, pues Dogus tiene mal calendario como para clasificarse y el muchacho ya ha dicho que se unirá a los Celtics en verano.

Es el sino de los tiempos, salvo milagro sucederá lo mismo con Doncic en un año, por mucha panoja que ponga Florentino. Hay que asumir que Europa es la segunda división del basket mundial, en realidad siempre lo ha sido, solo que ahora la brecha se ha agrandado por el nuevo contrato de tv allende el mar. Randolph podría ser otro que se marchase en verano, pese a que está a gusto y el Madrid le habría presentado ya oferta de renovación, tras su estratosférica Copa del Rey. El problema es que la prioridad del jugador parece intentar el regreso a la NBA, lógico por otra parte, querer ganar más dinero y jugar en tu país con los mejores. Como el club no puede arriesgarse a llegar a julio sin la certeza de continuidad de uno de sus referentes, ya trabaja en el plan de contingencia. Y el que suena para ese puesto es Nico Melli, de Brose, sin aspiraciones NBA conocidas, menos desequilibrante que Randolph pero muy completo y regular, de lejos el mejor ala-pívot Euroliga que termina contrato en junio.

Reyes de Copas

Temo acostumbrarme a ver ganar al Madrid. No me entendáis mal, que tu equipo gane es un placer y un orgullo, además está vez he tenido la suerte de disfrutarlo en directo tras años de enlaces pirata y huso horario cambiado. Lo que temo es acabar por no saborear las victorias en su justa medida, no valorar su dificultad, dar los títulos nacionales por sentados, como si esa sequía de 19 años nunca hubiese pasado. No, ganar la Copa es difícil, las cinco que lleva el Madrid en las últimas seis ediciones, incluidas las cuatro últimas, la mejor racha de la era ACB, no son sino el fruto de un gran trabajo en todos los estamentos de la sección, desde el cuerpo técnico a la cantera (otra vez campeón de Minicopa), sin olvidar a la dirección deportiva, que lleva años acertando casi todos los fichajes.
Qué mejor prueba de esa dificultad que el drama de este año, tres partidos a cara de perro resueltos en prórroga o última posesión, como la final ante un Valencia Basket muy entero. No merece la pena bajar al detalle con polémicas arbitrales interesadas, infladas durante toda la semana para hacer de menos al campeón, repudiado por motivos deportivos y políticos a la par. Fue la Copa soñada por el aficionado blanco, resuelta entre remontadas, prórrogas y triples bajo presión que entraron casi todos, a lo que ayuda que salgan de las manos de Llull o Carroll. Sin embargo, si se llegó a ese nivel de sufrimiento, de dar casi por perdidos dos partidos, es por una mezcla del nivel de los rivales (retahíla de canastas forzadas que colaron Andorra y Baskonia) y lagunas de juego propio, que conviene limar de cara a las series de Euroliga. Y como esto es el Madrid, pues hasta en la victoria sacamos punta: se defendió de aquella manera (95 encajados de media*tener en cuenta el tiempo extra de dos prórrogas), la batalla del rebote se perdió con estrépito en la final (-16) y varios secundarios básicamente no se presentaron al torneo (Othello, Jonas, Rudy, Felipe y Draper).
Eso sí, qué manera de jugar los que sí se presentaron, empezando por Randolph, que merecía el MVP tanto como Llull, 22 puntos de media con un acierto sideral para el tipo de tiros que lanza: 25/35 de campo en el torneo. Taylor y Nocioni son los dos únicos del equipo que se salvan de la quema en defensa. Doncic deslumbró ante Baskonia y Ayón, aunque tuvo valles de juego, siempre apareció cuando calentaba el sol, que fueron unas cuantas veces en el torneo.

¿Y qué decir de Llull para no repetirse? Otro título, otro MVP, una ristra canastones decisivos (los 10 últimos puntos del Madrid en la final) y su leyenda que no deja de crecer. Por nivel de juego, tiempo de permanencia en el club y resultados individuales y colectivos en esos años, de los más grandes que ha vestido esta camiseta.

Aprovecho para agradeceros el interés, el blog ha visto en estos 4 días de Copa los mayores picos de tráfico de sus 10 años de historia. Y lo mejor está por llegar.

Diario de la Copa: la vida en el alambre

 

Cuando uno viaja a la Copa siendo del Madrid asume que será el malo de la película. A algunos madridistas flower-power les causa trauma, yo hace tiempo que desistí de caer bien a todos, de hecho admito que hasta me pone el rol de malo. Cabe de todas formas romper una lanza en favor de esta Copa, de un antimadridismo más folclórico que político, al fin y al cabo Vitoria no es Bilbao, falta Estudiantes y entre Cataluña y País Vasco suman solo dos representantes, siendo la afición del Barca la menos visible por la ciudad. Tampoco es para menos, dado el lastimoso estado del equipo, que cayó como fruta madura ante un Valencia correcto sin más. Nada que ver con el Madrid-Baskonia, que por nivel, acierto, ambiente e igualdad bien piede ser el mejor partido que haya visto nunca en directo.
El Madrid hizo otro alarde de carácter bajo presión, remontando en la recta final igual que ante Andorra 48 horas antes. Pero Baskonia en casa y en vena, 14 triples enchufó, fue el más difícil todavía, 8 abajo con 3 minutos por jugar. Volvió el espíritu de Sergio Ramos, siendo esta vez Llull quien forzó la prórroga con un triple tras rebote ofensivo de Luka, ambos soberbios, igual que Randolph. Factor fue también Chapu que, con algún triple puntual y a tumba abierta en defensa, suma el equipo +28 en sus 18 minutos en la Copa… en dos partidos resueltos en prórroga.

Arrancó el duelo con buen pie, con el speaker cambiándole el nombre a Mechitas Taylor en la presentación. «Y con el número 33… Anteeee Tomic». Nuestro Tomic escandinavo no maquilla estadística pero su aportación fue capital, con un soberbio despliegue defensivo en el último cuarto y la prórroga, secando a Larkin, todo lo contrario que Carroll (-13 en sus minutos).

Dijo Rudy en una entrevista esta semana que cambiar pañales le da «mucha paz». A las marujas que leen Hola lo mismo les parece entrañable su postureo instagramer wannabe. Al aficionado blanco más bien le toca la moral, viendo su Copa chuchera e intrascendente, la certificación de que, siendo el mejor pagado de la plantilla, cuatro jugadores le han pasado ya claramente por la derecha. Le queda otro año a razón de 2,7 millones, una hipoteca. Si fuese Herreros le ofreceria este verano una renovación de más años si se baja el sueldo el que viene. Es decir, si acepta reducir de 2,7 a 2 millones el próximo curso, se le garantizan los dos siguientes por 1,8 y 1,5. Sino, que cobre la mortadela el año que viene, pero en verano de 2018 no se le ofrece ni un céntimo más de 1,2 millones anuales. Y si no le gusta, que se mude con Helen y los niños a Estambul o Moscú, porque el otro club que podría pagarle más que eso es Barca, que le puso una cruz cuando le dejó plantado a su regreso de la NBA.

De tanto gritar en el partido Gustavo se quedó sin voz, que con lo tertuliano que es fue como cortar la lengua a Roncero. Porque no me refiero a ronco, no, simplemente no puede articular palabra desde hace horas, así que se comunica escribiendo en un bloq de notas del móvil, incluyendo flechas de cupido para alguna moza vitoriana. La noche en Gasteiz de Copa es poco ortodoxa, con la mitad del personal en camisetas de tirantes y debatiendo de basket. Sonar suenan los mismos clásicos del reaggeton que en Madrid, pero el hábito no hace al monje. Como dijo David, «aquí en las vascongadas, tu y yo parecemos Fred Astaire».