Diario de la Copa: el espíritu de Ramos

 


El espíritu de Sergio Ramos vino a ver, reencarnado en Randolph, a la sección de basket en el debut de Copa. «Lo malo es que el apartamento ya está pagado», soltó Pedro, el cenizo de la cuadrilla, cuando la ventaja de Andorra llegó a picos de 16 entrado el segundo cuarto. Por momentos sentimos sudores fríos, nos vimos eliminados solo cuatro horas después de llegar a Vitoria y con tres días aún por delante en la ciudad, convertida en una suerte de akelarre antimadridista, como cada edición de la Copa.

La jornada arrancó en La Andaluza (c/ Hernani), templo del churro en la capital. A estas alturas deberíais conocerlo, sino advierto, no os dejéis engañar por su aspecto cutre y pequeño, su compromiso con la frescura es espartano, tiran a la basura las raciones de porras a los 10 minutos de salir del aceite. Llegamos a Vitoria con la hora justa y nos estaba esperando nuestro Ángel de la Guarda, la amiga de Vane que nos alquila el piso de su abuela y hasta nos acercó al pabellón en coche. «Vaya ciudad cojonuda tenéis, no os falta de nada salvo plazas hoteleras», dije por chinchar. «Es la ACB, que bloquea cientos de habitaciones por compromisos o simplemente para después hacer negocio». Me encontré por la noche de copas con un lector del blog, Nacho, a cuya cuadrilla también salvó un amigo vitoriano de dormir en Logroño.

Los tres cuartos de pabellón que ocupa la afición de Baskonia cantaron MVP a Larkin, que suena para CSKA el curso que viene, el mejor ante un Tenerife limitado y que infló estadística con 14 tiros libres. Había en nuestra grada un aficionado de Unicaja, con la camiseta de Nedovic, que mediado el primer partido de la primera jornada se caía ya del trozo que llevaba. Sus amigos se le llevaron como a Jesucristo en la cruz, mientras la tribuna le coreaba a bloque lo mismo que a Larkin: «¡MVP, MVP!».

Laso se permitió de inicio un quinteto hormigonera, con Felipe, Taylor y Maciulis, y ya todo el partido a remolque, lastrados por vicios de años anteriores: lanzando más triples (43) que de dos (41) y sin soluciones atrás a los 2×2 (Shermadini).

Peñarroya y Solana, que deben veranear con Pedro Martínez, se quejaron de un campo atrás de Llull en la jugada que forzó la prorroga. Ni palabra de los 14 tiros libres más de que dispuso su equipo, entre otros, dos clave de Albicy tras una falta fantasma de Taylor a 90 segundos del final y que ponían 4 arriba a Andorra. Tampoco se acordaron de las 7 faltas tácticas de Andorra para cortar transiciones y contraataques blancos, de las que sólo 1 se pitó antideportiva. ¿Para qué se cambia la norma si después se aplica con pies de plomo?

La salida de Chapu cambió la dinámica en el segundo cuarto, contuvo al menos la sangría, pero hacía falta más que testiculina para remontar 16 a este Andorra. Con Ayón superado por Shermadini, Doncic menos clarividente que de costumbre y Llull falloncete, fue Randolph quien tiró del carro. Había mostrado hasta la fecha en Madrid solo destellos, pero en el primer duelo ‘win or go home’ enseñó la versión Lokomotiv, modo Palau, enchufando bajo presión canastas de todos los colores (9/13tc), incluido ese triple que forzó la prórroga, para decepción del 95% del pabellón.

A tales niveles llega el antimadridismo en estas citas, que se pita a los aficionados blancos en la kiss cam, incluso se abucheó a un niño de unos 10 años que participó en un concurso de baile entre cuartos. Su delito, una camiseta de Felipe Reyes. «Ladran, Sancho, luego cabalgamos»

¿Quién dijo Llull-dependencia?

anthony-randolph-real-madrid-eb16El Madrid sabe ganar a domicilio en Euroliga también sin Rudy y con Llull de permiso. Se quedó el menorquín en solo 15 minutos en Kazán, en los que restó más que sumó: 0/5 de campo para valoración -1, con él en pista el balance del equipo fue -12.  El tipo de encuentros que le alejan de la puja por el MVP. Sigue siendo el go-to-guy y el Madrid es mejor con él, pero no hay excesiva dependencia, como pudo parecer a comienzo de curso. Lo digo pensando en otra intentona de Houston en verano.

Se perdió también el partido Thompkins, por un virus, cuyo tiempo en pista asumió principalmente Felipe, que estuvo negado: 1/7 tc, con dos tapones recibidos, uno de ellos ¡por Marko Banic! Y a pesar de todo el Madrid apenas sufrió en Rusia, por la entidad del rival, digno pero previsible, pero también porque ha entrado en ese momento de la temporada en que las piezas encajan y gana como por rutina.

Las piezas, claro, son muchas. Randolph cuajó su primer partido redondo en unas cuantas semanas (19 puntos), justo el día que faltaba Thompkins. No parece casualidad. Ayón y Othello camparon a sus anchas por la zona (13/15 t2), habilitados por Doncic, que se fue a 11 asistencias sin despeinarse, su techo Euroliga. No fallaron los secundarios, Taylor, Maciulis y Draper, que aportaron la consistencia atrás y pinceladas en ataque que se espera de ellos.

La Copa del Rey arranca en exactamente una semana. Aunque en una competición a partido único cuesta hacer pronósticos, la cita no podría llegarle en mejor momento al Madrid, líder de la Euroliga con 8 victorias seguidas, 5 como visitante, incluida en Vitoria, donde se jugará la Copa.

Triunfos todos parecidos: con solvencia pero sin holgura en el marcador, solo a Zalguiris ganó por más de 10. Pasaron a mejor vida aquellas exhibiciones de la primera etapa Laso, apabullando a los rivales en invierno, metiendo sexta marcha a meses vista de la F4. Con Doncic no se juega tan rápido como con Chacho, pero se hace con mejor letra, más solvente atrás y perdiendo menos balones. Lo pienso en silencio desde el verano y cada semana me convenzo, estamos quizá ante la mejor plantilla que ha juntado nunca la sección de basket del Madrid, entiéndase la mejor plantilla, no como equipo, sino como la suma del potencial de los 13 jugadores del roster.

Ovacionado en Vitoria

c4b88170-e743-11e6-9c1a-bb75d742b0eb_lukadoncicPensé que estos ojos nunca llegarían a ver a un jugador del Madrid (no exbaskonista) ovacionado en Vitoria. No fue solo la jugada en sí, de un asombroso manejo de balón para un 2.03m,  sino la sucesión de ellas, que destrozó el partido a 7 minutos del final. Sito pide entonces tiempo muerto y unos cuantos en el Buesa Arena, un público tan antimadridista como entendido, aplauden al muchacho de camino al corrillo. Es Kukoc, Petrovic o Sabonis, es historia del baloncesto europeo pasando ante sus ojos.

La exhibición de Doncic se cerró con 16 puntos, 9 rebotes y 6 asistencias para 30 de valoración. Más allá de los números, dejó en el Buesa una sensación de dominio abrumador en el último cuarto, de controlar el tempo, sacando ventaja de cada circunstancia del juego. Si le emparejaban con Beaubois, 15 centímetros más bajo, le posteaba, cuando le defendía Hanga, rompía desde bote o buscaba 2×2. Una sinfonía de dirección con 17 años, además ni un balón perdido (0) ni un tiro mal seleccionado, igualito que Beaubois o Laprovitola.

Con el triunfo el Madrid es aún más líder, se le abre una pista hacia el primer puesto, con una victoria más average de distancia respecto a CSKA, al que se le ha salido un poco la cadena (5 derrotas en los últimos 8). También se le ha salido a Baskonia (4 derrotas en 5 partidos), casualidad o no, coincidiendo con el retorno de Bargnani, ‘Il Mago’…

Doncic encontró un inesperado escudero en Jeffery Taylor, en el mejor partido que le recuerdo de blanco, excepción de sus inauditos 7 triples en Belgrado. Sin embargo, los triples no son ni serán nunca lo suyo, lo contrario es engañarse, por eso prefiero su versión de Vitoria, realista, ofreciendo cortes por línea de fondo (5/6 t2), sin pérdidas (0 en 27 minutos), cargando el rebote y, sobre todo, la especialidad de la casa, la defensa. Su marcaje desquició a uno de los mejores bases del continente, Shane Larkin, 21 centímetros más bajo y puro desequilibrio, al que dejó en 2/11 de campo.

Los números no siempre hacen honor a la aportación del sueco, que está cuajando una temporada valiosa, mucho mejor que la pasada, bien llevado por Laso. Sufrió a comienzos de año una severa infección por la que perdió varios kilos de peso y que ha condicionado su nivel en las últimas semanas, un bache que deja definitivamente atrás con su actuación en Vitoria. Viendo su rendimiento y la escasez de aleros en el mercado, me plantearía su renovación en caso de no poder incorporar a Hanga.

Golpe encima la mesa

sergio-llull-real-madrid-eb16El Madrid manda en la clasificación de la Euroliga tras 19 partidos, plaza que bien puede mantener otra jornada, pues el viernes recibe a Milán, uno de las pocas citas a priori cómodas del calendario. No dan caramelos por el liderato, lo sabemos, pero como síntoma resulta esperanzador, si lo comparamos con la odisea del curso anterior, que se pasaron ambos grupos como último clasificado, preámbulo de un merecido rapapolvo en cuartos.

Un liderato gracias al pinchazo de CSKA en Kaunas pero, sobre todo, a cinco victorias seguidas, tres de ellas a domicilio, talón de Aquiles en la primera vuelta. Igual o más importante que el liderato es la brecha de tres partidos respecto al quinto puesto, es decir, que la ventaja campo en playoffs está casi asegurada. El Madrid dio el golpe encima de la mesa en Bamberg, en un partido de quilates, a campo abierto (180 puntos), del tipo que gustan al espectador y beneficia a los chicos de Laso.

Llull (26pts) se enfundó la capa de superhéroe Marvel, decidió el duelo con 7 tantos en el último minuto, incluida una bandeja por elevación a un segundo del final. A veces se obceca en estas situaciones con el triple en escorzo, que tantos titulares le ha granjeado. Esta vez eligió con tiento, fue para dentro ante un defensor más lento como Zisis, por la derecha, su mano buena, y definió por elevación ante la ayuda del pívot, una canasta de mérito técnico pero de porcentaje a priori mucho más alto que las mandarinas.

El Madrid dominó el rebote (26/14) y jugó con fluidez casi todo el encuentro, sin lagunas de concentración, que tampoco las tuvo Brose, una de las propuestas de baloncesto más atractivas de la competición, pese a un presupuesto modesto y a perder a sus estrellas cada verano. Ayón firmó una actuación soberbia, del tipo al que nos acostumbró el curso pasado, haciendo de todo en pista: anotar (16 puntos, 8/9tc), rebotear (8) y asistir (4). El partidazo del mexicano compensó la nefasta noche de los ala-pívots americanos. Randolph vio por tercer encuentro Euroliga consecutivo toda la segunda parte desde la banca, castigo a 13 minutos enfadado con el mundo en la primera mitad (val -1), rendimiento que tampoco mejoró Trey, más desacertado que de costumbre (1/6tc).

El tercer puntal blanco fue Jaycee Carroll, 24 puntos, irreconocible tras su par de meses en el purgatorio. Se ve a leguas que ha recuperado la confianza de 10 días a esta parte y el equipo lo agradece sobremanera. Es capaz de anotar triples forzados y, ante todo, está explotando ese otro recurso, las bombitas en penetración, casi tan efectivo como el triple y que da a su juego otra dimensión (7/10 tiros de 2 en Alemania). Rudy cumplió pero le afearon esas 5 pérdidas, mientras Draper dio un paso al frente ante la baja de Doncic, que no viajó por precaución. El americano dirigió con solvencia, no dio el equipo como otras veces sensación de atasco, al contrario, el parcial fue positivo en sus minutos en pista. No levanta pasiones, pero visto en perspectiva, analizando plantillas de rivales directos, Draper es un lujo como tercer base, el fondo de armario que al final te supone partidos en una Euroliga tan larga e igualada, salpicada de lesiones. Pregunten al Barca…

La madurez de Llull y Rudy

rudyLevantar al espectador del asiento es muy sexy pero gana poquitos títulos. Llull es un pasador sobrio, en sus asistencias no hay floritura, nunca salen en las mejores jugadas, como las de Campazzo, Teodosic o Chacho. El aficionado irregular le conoce más por los tiros salvapatria, que sí aparecen en los highlights, pero que en la ecuación dan tanto como quitan al equipo, como las asistencias de sobaquillo. Que nadie se engañe, al final es el pase y no otra faceta de su juego la que ha elevado a Llull en los 2-3 últimos años a la categoría de estrella Euroliga.

Sirvan como ejemplo las últimas semanas, que no anda especialmente católico de tiro, de hecho bien podría cortarse un poco a veces, pero lo compensa repartiendo: 13 asistencias ante Valencia, 30 en los tres últimos partidos ACB. En días así no sobra recordar que con Messina hacía de escolta anotador, bastante destartalado por cierto (‘el aeroplano de Mahón’), y cuando empezó a jugar de base con Laso le costaba sumar asistencias, ver baloncesto en estático. Una mejora especialmente remarcable por inusual, porque pocos evolucionan en este segmento a lo largo de su carrera, no sirven las horas gimnasio ni las espartanas sesiones de repetición+técnica (como el tiro). En 16 partidos ACB suma Llull 97 asistencias por solo 17 balones perdidos, por comparar, el base estelar del rival directo, Tyrese Rice, acumula 43 pérdidas para 52 asistencias.

Ante Valencia disfrutó además el Madrid del Rudy más redondo de la temporada, en uno de los días que más falta hacía, con el liderato en juego, 7 abajo al descanso y el puesto de alero cojo, dadas la baja de Maciulis y la lesión de Doncic, que no pudo jugar la segunda parte por problemas físicos. A su habitual contribución en intangibles (5 asistencias y 4 rebotes), Rodolfo sumó un mayor acierto cara al aro, principalmente porque seleccionó sus tiros con tiento, sin más escorzos de los necesarios. Entiendo que Rudy despierta opiniones encontradas en la parroquia, por su sobresueldo y las maneras chulescas que enseñó a su regresó de América. El sobresueldo tiene mal arreglo hasta que no toque renovar, pero el comportamiento infantil ha desaparecido por completo en esta versión 2.0, limitado físicamente pero más maduro, concentrado y comprometido. No sé a vosotros, pero a mí me está ganando poquito a poco.

La reacción blanca tras el descanso fue furibunda. Subió el Madrid una marcha de intensidad y desnudó a Valencia, equipo nivel Euroliga, con un 26-8 en el tercer cuarto. Claves en esa labor defensiva resultaron tanto Randolph, que cuando está enchufado es un valladar atrás, desviando tiros, como Draper, que acreditó a primera vista sus habituales números chucheros (val -2), pero que algo debió hacer bien (o sea, defender) cuando presentó la mejor estadística +/- de los 23 que pasaron por pista: +17 el Madrid en sus minutos. Con el partido ya decidido saltó el Chapu y firmó, para mayor gloria tribunera, sus primeros minutos homologables en mucho tiempo ante un rival de nivel.

Carroll ‘reaparece’ en Kaunas

carroll.pngEn una Euroliga tan apretada toda victoria a domicilio es un tesoro, aunque no sea la más épica o bonita, como la del Madrid en Kaunas. Dejó en 59 puntos a Zalguiris, quizá la plantilla con menos recursos de la competición, que no el peor equipo. Destacó por los lituanos Lima (13+6), cedido por el Madrid, que progresa adecuadamente, aunque más despacio de lo que esperaba el club. Partido igualado tres cuartos, hasta la ráfaga de triples de Thompkins al comienzo del último, parcial 14-0 y duelo roto. Trey, que lleva 13/24 triples en Euroliga, justificaba así la apuesta de Laso, que volvió a dejar a Randolph toda la segunda parte en el banquillo (igual que ante Maccabi), después de unos minutos muy pobres en la primera mitad, mala selección de tiro y defensa reguleras. El Madrid no es el Lokomotiv, con semejante competencia en la pintura nadie tiene garantizados los minutos jugando mal.

Llull y Doncic repartieron 12 asistencias pero estuvieron negados de cara al aro (4/17), lo que compensó el banquillo, que sumó más de la mitad de los puntos totales (41). La mejor noticia fue Carroll, que firmó su primer partido digno a domicilio en más de dos meses. Tampoco es que fuese una exhibición, pero el listón estaba por los suelos: cumplió atrás y al fin se reencontró con el triple (3/3). Se le ha echado de menos. Othello fue el máximo anotador del partido con 14 y Rudy hizo lo que hace ahora, robar balones, fallar triples, rebotear, defender y pasar. Se fue a 28 minutos por la baja de Maciulis (se quedó en Madrid por amigdalitis) y el pobre estado físico de Taylor, recién salido de un fuerte proceso vírico-estomacal. Queda mucha tela que cortar, pero con esta victoria el Madrid, cumpliendo en casa y en las otras dos salidas a priori accesibles (Unics y Galatasaray), tiene a tiro el segundo puesto de la regular.