«Puedo parar el partido, colapsar a tres defensores sobre él, pero cuando coge la moto… es puro talento, entre todos hemos creado un monstruo», dijo resignado Joan Plaza, su primer entrenador en el Madrid. No era para menos, lo ganó Llull solito, una expresión algo exagerada a veces, típico recurso periodístico para personalizar el titular y hacerlo más vendible, pero que sí resume este primero de semifinales: 28 puntos, 6 asistencias y 5 rebotes en un duelo a 65/70 puntos. Es la misma competición pero pareciera otro deporte, si contra Andorra todas las jornadas eran de puertas abiertas (el Madrid promedió 93), ante Unicaja espera una serie de cemento, en la que cada canasta es un triunfo, de ahí el valor añadido de esos números del menorquín.
Una estadística que a primera vista pareciera esquizofrénica, 37 minutos y 22 tiros lanzados, pero básicamente necesaria, por el absoluto apagón del resto del backcourt. Entre Rudy, Doncic, Carroll y Draper (este último ni jugó) sumaron exactamente 0 puntos y 0/9 tiros de campo para valoración 0. Una sequía mucho más grave que la del dúo de aleros, Taylor y Maciulis, de los que no se espera producción ofensiva.
Jaycee sabemos que sufre ante rivales con entrenadores sesudos, como Plaza, que preparan con bisturí la defensa de su mortal pero limitado repertorio. Luka, por su parte, atraviesa un momento de forma muy bajo en este final de curso, a lo que se suma un rival incómodo, con dos bases muy defensivos (Díaz y Lafayette), que presionan bien el bote, una de las áreas aún por pulir del esloveno. Por cierto, -15 con Lafayette en pista y +12 con Díaz, viva el producto nacional.
Que Rudy termine un partido sin meter una sola canasta hace tiempo que dejó de ser noticia. Tan resignada está la grada, que incluso le despidió hoy con tímidos aplausos por echarle ganas en defensa. Sean las lesiones o su ética de trabajo (me dicen que no echa ni una hora extra), o probablemente la suma de ambas, el caso es que recién cumplidos los 32 ha caído en la más absoluta intrascendencia, defensor voluntarioso y con manos rápidas, punto. Queda ya poco para el verano y la directiva debe sopesar si tiene aún sentido la idea inicial de ofrecerle más años a cambio de una bajada de salario. Y es que quizá para verano de 2018 Rudy sencillamente no tenga ya nivel para el Madrid, es duro decirlo para alguien que apuntó tan alto, pero un escenario que no debiera perder de vista el club, que bastante paciencia ha tenido con él.

A pesar del apagón exterior, el Madrid dominó casi todo el encuentro, excepción de un tramo del tercer cuarto, en que Unicaja se llegó a poner tres arriba (40-43, min 24), ante la pasividad de Laso, con esa manía de dejar jugar por si acaso y pedir tiempo muerto varias posesiones tarde. Que puede tener sentido en una liga regular, para dar confianza a los jugadores e incentivar su autogestión, pero pierde toda gracia en playoffs. Llull encontró aliados en la pintura: la pareja de pívots (22 puntos entre Ayón y Othello) y Chapu, con 11 puntos y otro tapón antológico a la colección, aunque para mi gusto algo pasado de revoluciones por momentos, en un pique innecesario con Brooks. Sorprende que el argentino adelantase a Felipe en la rotación, después de una buena eliminatoria del capitán ante Andorra, aunque la apuesta le salió bien a Laso.
Por último, quiero pensar que Randolph está jugando estas semanas tocado (no me consta), que es a uno de los que se refiere Laso cuando dice que si detallase todos los problemas físicos que arrastra la plantilla «las ruedas de prensa durarían una hora». Lo digo porque, si revisáis la hemeroteca, veréis que su bajón de juego coincide exactamente en tiempo con el anuncio oficioso de su renovación, subida salarial del 50% incluida…

Llega el Madrid con la gasolina justa al final de temporada, todo lo contrario que la pasada, que fue siempre a remolque pero recuperó cadáveres a tiempo para salvar el curso con doblete. Pese al festín del primer partido ante Andorra, la clara derrota en el segundo (tremendo repaso en el 3º cuarto) aviva algunas de las dudas que despertó la F4, la más llamativa el boquete en la defensa interior.
No estamos acostumbrados a ver a Laso cebarse en la bronca a un jugador en la banda como ayer con Luka, pero si en algo ha destacado coach L en estos años en la Casa Blanca es en la gestión del vestuario, así que tiene nuestra confianza plena, pese a que sinceramente desde fuera se viese algo fea. Hoy en el entrenamiento no habrá cámaras ni prensa de titulares virales cuando se lleve 5 minutos al chaval a una esquina para recoger sedal. Como Doncic es un prodigio de madurez para su edad, no ha habido ni que esperar a un tuit el lunes tras la práctica, él mismo se encargó de pinchar el globo de una posible polémica en la zona mixta después del partido: “Laso es el jefe, tiene la razón y me merecía esa bronca”. Los Hezonjas de la vida, en una situación similar, se atusan el flequillo y terminan la temporada de morros, evadidos del presente recordándose a sí mismos que pronto estarán en a la NBA y serán millonarios. “¿Pero el entrenadorcillo este qué se ha creído?”.
Con dignidad (-9) pero también sin opciones reales de victoria se despide este curso el Madrid de la Euroliga, ante un Fenerbahce que, tras una fase regular trastabillada, ha llegado como una moto a ‘su’ F4 y apunta al título, al fin un equipo turco. Ni el ambiente ni el arbitraje resultaron tan determinantes como suponíamos, no hicieron ni falta, todo el encuentro por delante en el marcador los locales, 10 arriba ya en el minuto 6. Probablemente uno de los partidos más difíciles de la era Laso, por nivel del rival y escenario, y aunque el equipo dio la cara quedó lejos de la excelencia que requería la campanada, con 5 jugadores en valoración negativa y dos ceros.
Espera un olla a presión de turcos citados con la historia, un arbitraje casero y un equipazo. Es el más difícil todavía, la madre de todas las batallas, y eso nos pone. Pese a que el Madrid fue primero de la regular no debe caerse ningún anillo por reconocer que Fenerbahce es claro favorito. Llega como un tiro, tras recuperar a todos los lesionados, y se le da bastante mal a los blancos, con ese estilo pestoso de Zeljko, siempre al límite de la falta y tratando de influir en el criterio arbitral, que ya ha tenido de su lado toda la temporada.
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